1. Las últimas décadas en América Latina se han caracterizado por
una situación de ajuste, planteado por las exigencias de la modernización de nuestras
sociedades, en el marco de una onerosa deuda externa, lo cual ha generado una situación
de crisis que se ha prolongado excesivamente traduciéndose en expresiones de marginación
y exclusión social, política y económica de grandes sectores de la población.
2. En este contexto, la juventud de nuestros países ha sufrido con
especial intensidad los efectos de esta crisis generalizada, la cual se expresa en una
situación en donde ellos se han visto progresivamente excluidos los dos instrumentos más
poderosos para el desarrollo de cualquier proyecto nacional: la educación y el trabajo.
3. En virtud de lo anterior, se ha conformado una cultura de la
marginación, generándose un círculo reproductivo de exclusión y miseria. De no ser
superada esta situación se generará una contradicción que hará abortar toda
posibilidad de desarrollo y modernización de nuestras sociedades.
4. Este fenómeno ha generado un riesgo creciente para nuestras
Naciones: la frustración de las expectativas para un amplio sector de la población
juvenil, para la cual no se han materializado sus esperanzas de superación personal y
colectiva. Esto último ha provocado manifestaciones de nuevas formas de expresión, en
las cuales la violencia, la transgresión y las tendencias a revalorizar el autoritarismo
son signos preocupantes por la forma en que la juventud de América Latina percibe el
proceso democrático.
5. Manifestaciones últimas, acaecidas en países hermanos, demuestran
que la ausencia de beneficios sociales para los más pobres, ponen en peligro la
viabilidad y consolidación del sistema democrático.
6. Los jóvenes en América Latina son un factor estratégico en la
superación de la crisis descrita. No es concebible un futuro en el cual un importantisimo
sector de la población tenga como único horizonte la pobreza y la marginalidad. En esta
convicción las políticas destinadas a la juventud,- que garanticen su incorporación
plena a los procesos de desarrollo nacional,- son un imperativo actual y una prioridad
estratégica para los procesos de modernización de la Región.
7. Sin embargo las formas de incorporación de los jóvenes a la
sociedad no pueden ser encaradas como formulaciones parceladas en el marco de las
políticas nacionales. El concepto de la integración emerge como una necesidad ineludible
en un mundo crecientemente interdependiente.
8. Estamos en un momento propicio para acelerar y profundizar los
procesos de integración, y esta voluntad se ha ido materializando en experiencias como la
de los Parlamentos Subregionales, la del Parlamento Latinoamericano y, recientemente, en
la Cumbre de Presidentes y Jefes de Gobierno de Iberoamérica. Paralelamente asistimos a
esperanzadores mecanismos de concertación multilateral en el ámbito económico en la
región, que solo pueden augurar bienestar y progreso para nuestros países.
9. En este contexto, los organismos gubernamentales de juventud de
Iberoamérica vienen desarrollando desde hace siete años, inspirados en este espíritu de
cooperación pacífica para el desarrollo, un espacio de trabajo mancomunado de
concertación y acción hacia la juventud de la región. La Conferencia Iberoamericana de
Juventud, expresa la voluntad de los veintidos países participantes de profundizar y
consolidar esas iniciativas cristalizadas en una gama amplia de programas en el ámbito de
la información, la investigación, la formación y la capacitación de técnicos, de
programas de empleo y de desarrollo sociocultural.
10. Casi todos los países de la región, han incorporado al aparato
administrativo del Estado, órganos específicos responsables de una política juvenil.
Sin embargo, el necesario correlato legislativo evidencia carencias significativas en
materia de cuerpos legales específicos vinculados a la temática juvenil.
11. Creemos que la celebración de esta Primera Conferencia
Interparlamentaria sobre políticas de juventud en Iberoamérica, es un primer avance en
la perspectiva de homologar un discurso común e integral respecto de la problemática que
nos ha reunido.
Creemos en este respecto, que nuestros respectivos Parlamentos
Nacionales deben asumir como una tarea insustituible el profundizar las políticas
destinadas a la juventud como una prioridad nacional.
12. En consideración de lo anteriormente expuesto, la conferencia
Interparlamentaria sobre Políticas de Juventud y Legislación en Iberoamérica, acuerda
recomendar a los parlamentarios y gobiernos de la región garantizar por la vía
legislativa a la juventud lo siguiente:
a) Se continúen estudiando, atendiendo y legislando en torno a las
garantías de acceso de la población joven al pleno disfrute de los derechos de
educación y empleo;
b) Se promulguen leyes específicas destinadas a apoyar iniciativas
para los jóvenes en situación de desventaja y/o marginación social;
c) Se impulse el apoyo legislativo a la institucionalización de los
organismos que se ocupan de la ejecución de las políticas de juventud en nuestros
Estados;
d) Se aprueben aquellas leyes que garanticen asignaciones
presupuestarias destinadas a realizar una significativa inversión social en los
organismos responsables de políticas de juventud;
e) Se propicie la promulgacion de cuerpos legislativos destinados a
institucionalizar los espacios de participación juvenil a través de Consejos y/o.
Plataformas de Juventud en cada uno de nuestros países;
f) Se aborde sobre la consideración del joven como un sujeto de
derechos inalienables, las temáticas que cruzan transversalmente el desarrollo de los
jóvenes, tales como:
- el Servicio Militar Obligatorio,
- los derechos políticos,
- el cumplimiento de las indicaciones contenidas en la declaración
universal de los Derechos Humanos, en materia de Derecho Civil, Penal y Procesal;
- el derecho al uso y disfrute positivo del tiempo libre;
- el derecho al acceso a los servicios de salud;
- el derecho a tener una vivienda digna
- el derecho a acceder a los bienes culturales
- el derecho a la educación y al trabajo;
g) Se propicie la creación de Comisiones interministeriales con la
finalidad de coordinar programas integrales de juventud.
h) Se creen Comisiones Especiales de Juventud en los parlamentos de los
países de la región, en las cuales se haga un seguimiento y estudio de las materias que
requieren propuestas legislativas;
i) Se impulse la creación en los Parlamentos Subregionales y en el
propio Parlamento Latinoamericano de Comisiones similares con la finalidad de articular
políticas subregionales y regionales comunes para nuestros países.
j) Se recomienda a la Conferencia Iberoamericana de Juventud y al
Parlamento Latinoamericano a que convoquen a nuevos foros parlamentarios vinculados al
tema, con la finalidad de continuar en este diálogo;
13. Se invite a mecanismos multilaterales de cooperación, tales como
el sistema de Naciones Unidas, el Parlamento y la Comunidad Europea, a apoyar los
programas de la Conferencia Iberoamericana de Juventud y las iniciativas que emergen de
esta reunión de parlamentarios en beneficio de los jóvenes.