La transición del sistema educativo al trabajo en Corea:
Reformas para establecer un nuevo camino a nivel estructural entre la educación y el
mercado de trabajo
por Kioh Jeong
El camino que existe en Corea entre el sistema educativo y el trabajo tiene las siguientes
características:
-Los liceos de formación profesional e institutos universitarios (no incluyen maestrías
y doctorados) ofrecen mayor asistencia a sus egresados para encontrar trabajo en
comparación con aquella que es ofrecida por las universidades;
-El rol de los liceos de formación profesional se limita a asistir a los estudiantes a
encontrar trabajo después de egresar y aquellos con los logros más bajos son los que
típicamente permanecen menos tiempo empleados en su primer trabajo en comparación con
los estudiantes que han terminado niveles de educación más altos;
-El principal camino que tienen los egresados de la universidad hacia el empleo es el
examen de reclutamiento llevado a cabo por grandes empresas;
-La experiencia de trabajo antes de egresar es un factor importante para encontrar
trabajo. Es más efectivo en el caso de los egresados de liceos académicos;
-La recomendación informal por medio de amigos o la familia es aún el camino más
frecuente para encontrar empleo en el mercado de trabajo. Cuanto más bajo sean los logros
educativos del trabajador/a mayor será su dependencia respecto a esta vía informal;
-El servicio público de empleo juega el casi insignificante rol de asistir a los
estudiantes en el hallazgo de un empleo.
Simplificando, el mercado de trabajo en Corea ha estado dividido en dos sectores
distintos. El sector primario, aquel que está constituido por los patrones de gran
escala, tanto a nivel público como privado. Y el otro sector consiste en servicios y
trabajos de manufactura en pequeñas y medianas empresas. El primero se ha caracterizado
por una estructura muy estable de empleos que duran toda la vida y con un desarrollo
relativamente bueno, con oportunidades de aprendizaje en el lugar de trabajo en el mercado
laboral interno. En el último, la tasa de movilidad laboral es usualmente alta y la
capacitación pública en el mercado laboral sirve únicamente a un número reducido de
trabajadores en este sector.
El mercado secundario cubre dos tercios o más del empleo absoluto. Los trabajos en este
sector, excepto en algunas profesiones establecidas, muestran un grado bajo de
profesionalización, ya que a estos mercados no les suele llamar la atención la
especialización. Una encuesta de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) realizada en
1996 descubrió que el desajuste entre las opciones a nivel educativo y los empleos de los
trabajadores es mucho mayor en el caso de los egresados de liceos de formación
profesional que en el de los egresados a nivel universitario. Los egresados de institutos
universitarios se encuentran entre medio de estos dos. Los resultados de la encuesta
implican que Corea aún tiene un gran volumen de empleo subdesarrollado en los niveles
más bajos del perfil nacional de habilidades, niveles en dónde la movilidad laboral
tiende inevitablemente a ser alta.
La actual crisis económica que vive Corea ha forzado a su economía a apurar ajustes
estructurales postergados durante mucho tiempo. Una encuesta laboral realizada en
Setiembre de 1997 por la ONE reveló algunos aspectos importantes de los cambios en el
mercado de trabajo tras el golpe recibido por una tasa de desempleo sin precedentes que se
dio durante Julio de 1997 y Julio de 1998:
-La tasa de participación total de la fuerza laboral descendió de 62.9% a 61.4%; de
76.3% a 76.0% para los trabajadores masculinos, de 50.2% a 47.6% para las trabajadoras
femeninas;
-La tasa de desempleo aumentó dramáticamente de un 2.2% a un 7.6%;
-El desempleo fue más alto entre los grupos etarios de 15 a 19 años y 20 a 29 años, 3 a
6 veces mayor que en otros grupos etarios;
-El aumento más alto del desempleo se dio entre los trabajadores de oficios simples,
aquellos que buscan empleos manuales u operacionales y entre los trabajadores bachilleres.
La recesión económica ha influenciado de gran manera los aspectos generales de la
transición de los jóvenes del sistema educativo al trabajo. Por mucho tiempo, la
participación de la fuerza laboral joven ha descendido mientras que al mismo tiempo ha
aumentado el ingreso a la educación superior. La crisis económica profundizó aún más
esta tendencia. Al mismo tiempo, los estudiantes universitarios y de institutos
universitarios que abandonaban el sistema educativo también aumentó dada la disminución
de los ingresos familiares. También se observa que los egresados universitarios han
bajado a escalas más bajas del mercado laboral, por lo tanto han aumentado el desempleo
entre los bachilleres. Estos tienen la tasa de desempleo más alta y deben ser
considerados como un grupo en riesgo. Este grupo está compuesto principalmente por
bachilleres que dejaron atrás la idea de ingresar a la universidad y aquellos que
perdieron sus trabajos en el área manufacturera. Por otro lado, el desempleo entre los
egresados de la universidad e institutos universitarios se está convirtiendo en un
problema apremiante. En cuanto al volumen de egresados que abandonan el sistema educativo,
los estudiantes universitarios y de institutos universitarios constituyen la principal
fuente de trabajadores que entran al mercado laboral. Otro punto importante es que la
cantidad de gente que se inscribe en los liceos de formación profesional es 700.000
estudiantes y 1500 en el caso de estudiantes a nivel universitario y de institutos
universitarios. Esos estudiantes son el grupo de más interés en cuanto a los
probabilidades de empleo.
Por otro lado, tomando en cuenta el volumen de personas que abandonan el sistema educativo
cada año en contraste con la tasa de participación de trabajadores de edad notablemente
alta y en ascenso, la economía coreana debería haber crecido en alrededor de 5000
empleos por año. Sin embargo, la economía coreana ya había comenzado a perder empleos
alrededor de 1990. Los observadores del mercado laboral diagnosticaron que la pérdida de
puestos de trabajo era resultado de la pérdida de creación de empleos y una
competitividad de las industrias manufactureras que se había visto debilitada. Esta
tendencia de descenso podría haber continuado entre 1994 y 1997 si no fuera por la
equivocada intervención gubernamental y el uso de amplios préstamos extranjeros para
impulsar artificialmente la economía, hecho que culminó en la crisis de valores
extranjera. Actualmente, el factor del ajuste de empleo explica más de la mitad de la
tasa de desempleo.
El gobierno ha respondido al crecimiento del desempleo a través de varios programas
presupuestales de políticas activas en el mercado laboral, incluyendo servicios públicos
de empleo y programas de capacitación. Con un gasto de más de 10 mil millones de
dólares, los seguros de paro y los trabajos subsidiados constituyen la mayor porción de
esos gastos. En cuanto a eso, el actual énfasis de la acción gubernamental está puesto
en la protección social a corto plazo y la seguridad laboral. El criticismo en contra de
las actuales medidas políticas está creciendo debido al cuestionable factor
costo-efectividad de los programas. El dilema es que el gobierno gasta grandes cantidades
de dinero en trabajo subsidiado en las industrias, mientras que al mismo tiempo recomienda
ajustes de empleo entre las empresas, aumentando inevitablemente el desempleo.
En 1998, más de 350.000 personas se inscribieron en los programas de capacitación
desarrollados por 999 instituciones incluyendo 150 institutos de educación superior. Sin
embargo, estos programas no son considerados suficientemente efectivos como para alcanzar
los objetivos propuestos. La debilidad de los programas fue analizada en diversos puntos:
la calidad de ellos, la limitada consideración de los estudiantes y la clara falta de
orientación laboral. Menos del 20% de los inscriptos son luego empleados. Los actuales
programas de capacitación pueden ser vistos como protección social en busca de
soluciones rápidas más que una enseñanza de oficios que conduzca al empleo.
Se ha brindado una consideración especial a aquellos que egresan de la universidad y no
tienen empleo. Incluso antes de la crisis económica ya se sabía que ello pasaban largos
períodos en busca de trabajo. Bajo un paquete de medidas gubernamentales enfocadas a la
promoción del empleo en este grupo, 17.000 puestos de trabajo fueron ofrecidos en la
forma de trabajos subsidiados o pasantías y 10.000 personas pudieron comenzar programas
de capacitación para trabajos. Los diseñadores de las políticas comenzaron a cambiar
gradualmente la dirección de las políticas pasando de simples provisiones de
capacitación a la creación de trabajo y la colaboración para la transición del sistema
educativo al trabajo. Por ejemplo, el gobierno comenzó a financiar la expansión del
sistema de información de trabajos y capacitación uniendo a las organizaciones de
servicios de empleo. Afortunadamente, el rápido crecimiento de la infraestuctura de las
redes de información parece ser de gran ayuda para el desarrollo en estas
direcciones.
Un estudio realizado por el Instituto Coreano de Investigación en la Formación y
Capacitación Profesional luego de una amplia investigación de los programas de
capacitación concluyó que:
-El alto nivel del desajuste entre el estudio en el sistema educativo y las oportunidades
de trabajo es la principal causa del desempleo de aquellos que tienen un alto nivel
educativo;
-La juventud y los trabajadores sin capacitación con niveles educativos bajos están
expuestos al gran riesgo del desempleo durante largo períodos;
-Una significativa pérdida de recursos humanos se está dando dado el descenso de la
búsqueda de trabajo de los egresados universitarios y de institutos universitarios,
principalmente de aquellos que estuvieron empleados en trabajos administrativos y
gerenciales.
La encuesta desarrollada por el Instituto Coreano de Investigación en
la Formación y Capacitación Profesional informó que entre los programas de
capacitación para el empleo financiados por el gobierno, aquellos que eran desarrollados
por institutos de educación superior eran los que realizaban menos esfuerzos por
encontrarle trabajo a sus alumnos. Muchos expertos en la formación y capacitación
profesional sugirieron que la orientación a nivel de la carrera debía ser impulsada y
sistemáticamente incluida en el sistema educativo para abordar el creciente desempleo.
Sin embargo, en ésta crítica situación lo que importa primero no es tanto la calidad de
la decisión individual de los estudiantes en cuanto a su carrera y la búsqueda de
trabajo que estos puedan hacer sino más bien el problema estructural de los programas y
los contenidos curriculares que no se adaptan a las cambiantes demandas de la industria.
Para los liceos de formación profesional, el cuerpo de profesores cerrado e inamovible ha
sido, hace más de una década, el principal obstáculo para los deseados cambios a nivel
curricular. Como resultado, la tasa de abandono en estos liceos continúa aumentando.
En medio de las crecientes aspiraciones de la gente por una educación superior, el
gobierno legisló en 1990 una ley obligando a las autoridades locales a aumentar las
inscripciones en los liceos de formación profesional para igualarlas con la de los
institutos de educación normal. Se realizó un énfasis especial respecto a esta
política suministrando una fuerza de trabajo desde los liceos de formación profesional a
las industrias manufactureras que ya habían empezado a perder competitividad. Como
resultado, durante la primera mitad de 1990, las inscripciones en los liceos de formación
profesional aumentaron de un 35,5% en 1990 a 42,2% en 1995. Esta política gubernamental
ha sido fuertemente criticada por educadores en general y algunos expertos a nivel de
políticas industriales. Ellos sostienen que el gobierno subsidió indirectamente a las
industrias marginales al suministrar empleos baratos a través de los liceos de formación
profesional, y a través de esto, el gobierno sólo ha atrasado el necesario ajuste de la
industria suprimiendo con ello el desarrollo individual. Como pilar de la educación
secundaria, durante las primeras etapas de la industrialización sirvió efectivamente a
una economía en rápido desarrollo mientras que después se convirtió en un sector
típico de estigma educativo, sólo una válvula de fuerza laboral chocando contra la
economía en desarrollo. Ahora deberíamos redefinir el rol de la formación profesional
en el sistema educativo al rearticular las interdependencias con los liceos normales y los
institutos de educación terciaria.
En 1998, hay más de 100.000 institutos de los cuáles la mayoría son manejados a nivel
privado. Los estudiantes de los institutos formales, antes o después de egresar, solían
atender a programas en esos institutos para prepararse para los trabajos. La educación
informal y el sector de capacitación son mucho más eficaces que el sector de educación
formal. Sin embargo, la calidad y desempeño de los programas no está asegurada dada la
pobre condición financiera y la inestabilidad gerencial. Sin embargo, si uno tiene que
identificar los principales caminos hacia el trabajo para la juventud coreana, los
encuentra principalmente en los institutos que participan de la capacitación para los
desempleados financiados a nivel gubernamental.
Existe un impactante desajuste entre el rápido crecimiento del tamaño de la cantidad de
gente que participa en el sistema educativo y el perfil de capacitación de la población
total que ha mejorado muy lentamente. El panorama de la fuerza laboral realizado en 1998
por el Instituto Coreano de Investigación en la Formación y Capacitación Profesional
describió el perfil nacional de capacitación como "exceso de capacitaciones menores
y escasez de capacitaciones superiores". El estudio explica la crisis económica
coreana mediante una limitación de la fuerza laboral que obstaculiza el ajuste
estructural en la economía. El estudio observó la demanda por oficios refinados,
particularmente en ocupaciones de servicios y administración, que sólo pueden darse a
nivel de la educación y capacitación en el nivel terciario. La base de los oficios en la
economía coreana ya estaba, desde el principio de los ´90, quedándose muy atrás
respecto al nivel necesario para asegurar el desarrollo sustentable en una economía
completamente industrializada. Actualmente, de la población económicamente activa entre
25 y 64 años, los trabajadores con una educación menor al bachillerato son el 39%
mientras que los bachilleres son el 41%.
Pocas oportunidades para la enseñanza de adultos y la falta de perspectivas y prácticas
de un aprendizaje de por vida son otros indicadores sustanciales de la segmentación. Una
importante debilidad del sistema educativo coreano es que una vez que alguien lo ha
abandonado, si no se emplea en una empresa importante, puede obtener pocas o ningunas
oportunidades de volver atrás para adquirir nueva capacitación. Existen varios
impedimentos para los alumnos adultos en Corea: políticas rígidas en cuanto a la
inscripción en el sistema educativo, largas horas de trabajo, un suministro insuficiente
de programas de aprendizaje para adultos, falta de preocupación gubernamental por este
tema entre otros. En Corea, las oportunidades para una educación superior no están
dispersas entre la juventud. En cierto sentido, las universidades juegan el rol de
porteros del segmentado mercado de trabajo y, en ese sentido, constituyen el mayor
obstáculo para el desarrollo de la capacitación de la fuerza laboral en su conjunto. No
fue hasta 1993, cuando el gobierno promulgó la Ley de Seguridad Laboral, que este llegó
a reconocer que el desarrollo de la capacitación de la fuerza laboral adulta debía
convertirse en uno objetivo nacional. La Ley de Seguridad Laboral estipula que los fondos
de garantía laboral deben financiar actividades de desarrollo de la competencia a nivel
de la formación profesional: promoción de la capacitación en el lugar de trabajo,
capacitación laboral para los desempleados y capacitación para el ajuste laboral.
En el caso del mercado primario descripto con anterioridad, los
empleadores tienen poca motivación para ayudar e invertir en la educación y
capacitación afuera de la empresa. Los empleadores han tenido una tendencia a
sobreemplear y mantener trabajadores innecesarios para futuras demandas. Por lo tanto, el
proceso de selección, usualmente compuesto por una solicitud abierta y un examen de
ingreso determina un gran gasto. Además, dada la capacitación profesional en el lugar de
trabajo, el costo organizacional de la administración de los recursos humanos tiende a
ser alto. Y este sistema hiere a la competitividad de la organización. El factor del
costo intensifica si los salarios aumentan como resultado de la actividad sindical. Hasta
ahora, estos factores han desmotivado a los empleadores importantes y los han hecho perder
interés en la cooperación entre la educación y la industria. Sin mencionar la
cooperación que han realizado, por el contrario, las prácticas de reclutamiento que
prevalecen entre los grandes empleadores y que han influenciado los contenidos educativos
de las universidades e institutos universitarios desde que el examen de reclutamiento se
convirtió en el principal camino hacia el prestigioso mercado laboral primario,
cualesquiera fuera la especialización de los solicitantes. Sin embargo, las prácticas
están cambiando gradualmente. El tamaño de los exámenes de reclutamiento ha estado en
una tendencia de baja estable. Las grandes compañías estás tratando de diversificar sus
prácticas de reclutamiento al introducir programas de pasantías que conduzcan al empleo
y reclutamiento a través de todo el año liberado de la base de un único examen entre
otros. Al mismo tiempo, la crisis económica y el ajuste laboral han hecho que las
empresas abandonen la práctica del empleo de por vida.
En el mercado de trabajo secundario, el Sistema Técnico Nacional de Calificación ha
jugado un rol importante en el desarrollo de los oficios promoviendo la transición de los
jóvenes hacia las industrias manufactureras y de construcción. Sin embargo, el
inflexible sistema de calificación estatutario se ha vuelto gradualmente atrasado a la
luz de los cambios del progreso tecnológico y ocupacional. La capacidad de empleo en el
mercado de trabajo secundario se comprimió gradualmente y las calificaciones técnicas
perdieron rápidamente su validez. Como resultado, algunos institutos universitarios
introdujeron el diseño de instrucción inspirado por la actividad de los empleadores en
respuesta a los cambios industriales, mientras que la mayoría de los liceos de formación
profesional a nivel privado cambiaron sus programas para poder preparar a sus estudiantes
en trabajos de procesamiento de datos en el ambiente laboral computarizado. El gobierno
también inició un camino de transición del sistema educativo a la industria. Este
introdujo el programa de una experiencia de trabajo de un año en el tercer grado del
liceo de formación profesional dirigido hacia la obtención del diploma de bachiller. La
experiencia experimental de cinco años no parece resultar exitosa. Las empresas
participantes fueron demasiado pequeñas y no tienen la capacidad de ofrecer capacitación
en el lugar de trabajo. El programa sirvió simplemente a la demanda de trabajo barato.
Mientras que la demanda para el servicio de empleo crece, la juventud también se está
abalanzando a las oficinas del servicio público de empleo. La Autoridad del Servicio
Público de Empleo ha expandido la red de información de trabajo. A pesar de los
progresos en ésta área, los institutos y escuelas no se han integrado al sistema de
información de trabajo lo cual debilita la efectividad del sistema de información.
La Comisión de la Reforma Educativa de 1994-1997 (CRE) trabajó en una serie de
propuestas que todavía sirven como el marco básico sobre el que se han desarrollado
políticas consecutivas. Entre ellas la segunda Propuesta de Reforma Educativa (PRE 1996)
está relacionada con los temas del mercado laboral. La PRE fue un paquete de propuestas
que se combinó con la Propuesta de Reforma Laboral (PRL 1996) que entró en vigencia en
la segunda mitad del mismo año a partir de la Comisión de Reforma Laboral . Los
objetivos de los ajustes estructurales promovidos por las dos propuestas son el lograr un
mercado de trabajo flexible y bases de capacitación mejoradas que se puedan acomodar al
desarrollo tecnológico y apoyar un mayor progreso económico. La PRE y el PRL fueron
creados como reformas complementarias en educación y trabajo. La PRE de 1996 incluye
muchas sugerencias a nivel de políticas para transformar a la formación profesional de
un sistema institucional altamente regulado a un complejo interdependiente de iniciativas
y prácticas autónomas. Bajo este esquema se están desarrollando las relaciones
contractuales entre los liceos de formación profesional y los institutos de educación
superior. De la misma manera, algunos institutos universitarios están desarrollando redes
individuales con las industrias. Estando tan acostumbrados a reglas de regulación
altamente institucionalizados es una tarea difícil y dolorosa el crear un modelo de
comportamiento factible.
En 1996, la recientemente decretada Ley de Fundamento de Calificaciones (LFC) introdujo el
reconocimiento de la valoración y certificación llevado a cabo por las empresas
privadas. En tercer lugar, la Ley de Promoción de la Formación y Capacitación
Profesional (LPFCP), promulgada también en 1996 estipula que el gobierno es responsable
de la creación de cuerpos de redes a nivel central y regional, sin embargo, esos cuerpos
no existen aún a nivel regional. Con el continuo progreso de la democratización general
en la sociedad, varios tipos de movimientos de participación están prevaleciendo
actualmente en Corea. El desarrollo de estos movimientos podría ayudar a reconciliar las
prácticas en uso con la antigua cultura de asociación coreana y, de esta manera, el
compañerismo social para la formación y capacitación profesional podría desarrollarse.
Los liceos de formación profesional se convirtieron en la mitad fracasada del sistema de
educación secundaria que perjudica la base de las políticas gubernamentales para
expandir a los liceos de formación profesional en su forma actual desde 1990. La
política estaba conducida por una serie de premisas: primero, la industria manufacturera
estaba sufriendo un achicamiento de empleos. Segundo, había un suministro demasiado
grande de los egresados de la universidad e institutos universitarios. Tercero, la fuerza
de trabajo estaba sobre educada. Sin embargo, los datos de la reciente encuesta de
desempleo sugieren que las premisas de la política gubernamental eran muy equívocas. El
hecho es en realidad que la política de expansión de los liceos de formación
profesional ha empeorado desde 1990 y no ha mejorado el desempleo. La opción más viable
para consolidar los institutos de educación secundaria y sus programas es redefinir la
formación profesional como un camino tanto para una educación superior como para el
trabajo, libre de la severa competencia de los exámenes de ingreso a los institutos
universitarios que ha plagado a los liceos normales. Para lograr esto, el desarrollo de
contenidos curriculares completamente nuevos es una precondición inevitable.
A pesar del tamaño continuamente creciente de la educación superior la calidad de ésta
en Corea ha fracasado en el intento de satisfacer las demandas industriales. La mayoría
de los analistas del mercado laboral consideran al rápido crecimiento del desempleo de
los egresados universitarios como un resultado más de su falta de preparación que sólo
debido a la contracción económica. A pesar de que las PREs de 1995 y 1996 perseguían el
objetivo de mejorar los programas de la universidad y los institutos universitarios para
que pudieran satisfacer la demanda industrial ellos no trataban el tema de los necesarios
cambios estructurales.