2. Percepciones de la vida pública
Progreso y sociedad civil
Una fecunda línea de información en el campo de la subjetividad de
los jóvenes, la constituye la manera cómo ellos distribuyen jerárquicamente las
instituciones civiles y/o no gubernamentales (20)
según su contribución al progreso(21)
del país. Esta distribución escalar se organiza a partir de la frecuencia con la cual
las instituciones fueron señaladas en base a la prioridad de su contribución al progreso
del país. Aparecen, entonces, desde la institución seleccionada con mayor frecuencia,
hasta aquellas menos mencionadas por los jóvenes. En primer término, fueron indicadas
las asociaciones de vecinos, como las instituciones que más aportan al progreso del
país, por más de una cuarta parte (25.2%) de la actual generación juvenil, esto es, por
más de un millón de jóvenes (1.015.542). Este elevado resultado probablemente, pudiera
asociarse al hecho de ser, las asociaciones de vecinos, formas de organización que,
independientemente, a su recién adquirida importancia en el concierto de la sociedad
civil, gozan, sin embargo, de un prestigio derivado de la relativa eficacia con la que han
podido gestionar la satisfacción de necesidades de la comunidad, especialmente, aquellas
vinculadas a los servicios públicos. Las asociaciones de vecinos surgieron, en principio,
como instrumentos de canalización y negociación de las demandas de los sectores medios,
no obstante, han podido extenderse como formas de organización comunitaria hacia los
sectores donde se concentra la población de menos recursos. Del mismo modo, esta notable
simpatía por parte de los jóvenes hacia las asociaciones de vecinos, puede atribuirse al
relativo distanciamiento que éstas presentan frente a las redes y ámbitos de acción de
las organizaciones políticas tradicionales.
En segundo término, se obtuvo que cerca de una quinta parte del total
de jóvenes venezolanos, esto es 18.6% (748.071), señaló a las universidades como las
principales instituciones que favorecen el progreso del país. Es posible asociar este
resultado a la elevada valoración que es otorgada a estos centros de enseñanza en
nuestra sociedad y al importantísimo papel que las universidades desempeñan en el
desarrollo de la actividad científica, tecnológica y humanístico-cultural como
componentes decisivos en el logro de los objetivos nacionales. Al interpretar estos
resultados, conviene recordar la considerable importancia otorgada a la Educación, como
medio para la construcción de un proyecto de superación personal, por parte de una
abrumadora mayoría (84.4%) de jóvenes que, actualmente, asisten a centros de enseñanza.
Asimismo, la cifra podría estar relacionada con la generalizada aspiración de alcanzar
la Educación Superior (95.1%) en el grupo de jóvenes estudiantes.
Por otra parte, resulta significativo el tercer lugar que, en el orden
de frecuencia, obtuvieron los sindicatos dado que fueron seleccionados por el 16% del
total de jóvenes. Este porcentaje refleja que 642.906 jóvenes consideran que los
sindicatos son instituciones que, con su labor, aportan al progreso o desarrollo del
país. Probablemente, tal valoración guarde correspondencia, con la tradicional capacidad
de negociación que los sindicatos tuvieron -especialmente durante el período
modernizador- para el logro de reivindicaciones de positivo impacto en la estructura del
ingreso de las masas trabajadoras, así como en el diseño y realización del Sistema de
Seguridad Social, hoy en día tremendamente debilitado. Esta valoración puede estar
asociada, además, al beneficio directo que tales organismos produjeron en los hogares de
los sectores populares, en los cuales nació y se crió gran parte de la actual
generación juvenil, y cuya jefatura era desempeñada, generalmente, por una mano de obra
incorporada al, para entonces, amplio sector formal del empleo y a la que, por tanto,
resultaba tan importante el vínculo sindical. Asimismo, cabría asociar este juicio a la
experiencia laboral concreta que desempeña el 40% del total de jóvenes, quienes al estar
incorporados al mundo del empleo comprenden las posibilidades de los sindicatos como entes
de negociación de beneficios y de relación entre ellos, el empresariado y el Estado.
Seguidamente, aparecen los partidos políticos con un 7.7% de
frecuencia, representado por los 311.176 jóvenes que conciben a estas agrupaciones como
organismos que favorecen el progreso del país. Sin duda alguna, este resultado se
encuentra estrechamente asociado a la estructura simbólica configurada en una generación
que ha tenido, como única vivencia política, el régimen de partidos, en el cual se
sustenta la actual democracia. En efecto, este grupo de jóvenes no han estado al margen
de la intensa y continua campaña de promoción pública de los partidos en la
configuración de la cultura política venezolana. Sin embargo, la respuesta, en su
conjunto, revela una sensible declinación valorativa sufrida por los partidos políticos
en la conciencia colectiva juvenil; tal declinación resulta, por lo demás, consistente
con la desmovilización política -aludida anteriormente- y con el distanciamiento entre
los intereses de los jóvenes actuales y las propuestas y posibilidades de participación
que las estructuras partidistas les ofrecen. Los bancos e instituciones financieras
obtuvieron un quinto lugar en el orden de frecuencia, con un 6.9% equivalente a un monto
de 276.186 jóvenes que le adjudican a la labor de estos organismos la más positiva
contribución para el logro del progreso. La orientación que ha tomado el modelo
económico en los últimos tiempos, debido, particularmente, a los esfuerzos de
implantación del modelo neoliberal, ha colocado como factor de primera prioridad en la
estructura económica a las instituciones bancarias y financieras, asignándole un papel
protagónico en la toma de decisiones que opera tanto a escala pública, como particular.
Buena parte de la interacción económica que, cotidianamente, se
desarrolla, sitúa al sistema financiero como actor poderosamente influyente en la vida de
la nación. Igualmente, en el plano de los proyectos individuales, adopta funciones de
contraparte en operaciones que se extienden desde los negocios y actividades empresariales
hasta la asistencia que proporciona al ciudadano común por vía de los mecanismos de
crédito y de ahorro. Cabe además, indicar que en los diseños de promoción y propaganda
comercial de la banca, los jóvenes ocupan un importante papel en la definición del
"target" publicitario. Son estos los factores que pudieran estar explicando el
reconocimiento por parte de estos jóvenes de la posible contribución que el sector
bancario y financiero aporta al progreso del país. No obstante, en la generalidad de las
representaciones juveniles, resulta exiguo el número de jóvenes que reconoce, en la
actuación de la banca y del sistema financiero, aportes al mejoramiento de las
condiciones de vida y de desarrollo del país y, aún más significativo, es que estas
instituciones aparezcan por debajo de los partidos políticos en lo concerniente al papel
que cumplen en el progreso del país.(22)
Continúa en el orden de frecuencia, la iglesia, dado que un monto de
191.599 (4.8%) jóvenes la seleccionaron, entre el conjunto de opciones, como institución
cuyo aporte es decisivo en el progreso del país. Sin duda, en la comprensión de la
respuesta de este grupo, habría que considerar que, además de la acción permanente de
la iglesia sobre la dimensión espiritual de la sociedad y del intenso y extendido trabajo
con las comunidades -especialmente con las de menores recursos, apoyando, organizando y
movilizándolas en función de sus requerimientos básicos- la iglesia venezolana ha
desempeñado un papel protagónico en medio de los últimos acontecimientos políticos,
cuyos impactos han resentido las bases mismas de la estructura política e institucional
del país. La figuración y difusión del mensaje de la iglesia y la presencia de la
dirigencia eclesiástica en la escena pública en los últimos años, le ha colocado como
una de las instituciones de más importante intervención en el rumbo de la nación. El
planteamiento de la iglesia ha estado asociado a la convocatoria para una revisión y
redefinición del modelo de sociedad y, en especial, en la formulación de planteamientos
dirigidos al adecentamiento de la conducción política y de la gobernabilidad económica.
Sin embargo, el hecho de que haya resultado escaso este monto de jóvenes pudiera guardar
correspondencia con la connotación misma que posee la expresión "progreso del
país", toda vez que su significado está vinculado, generalmente, a la dimensión
material de la vida social y no a la dimensión espiritual en la que se ubica
primordialmente la actuación de la iglesia.