2. Sexualidad, prevención y procreación
En la interpretación de las relaciones entre la actual generación
juvenil y la Familia, resulta ineludible la consideración del tema de la sexualidad. Este
es un aspecto de difícil análisis dada la profusa y variada gama de elementos, factores
y procesos asociados a él, y por los problemas éticos, biológicos y culturales que
involucra. Las manifestaciones, representaciones e imágenes, de la sexualidad en los
jóvenes, son inseparables de sus rasgos de personalidad, estatus y estratificación
social. Esto trae como consecuencia que su tratamiento resulte difícil desde las
perspectivas de la vivencia y de la subjetividad juvenil. No obstante, ENJUVE orientó un
tipo de indagación puntual, para identificar la experiencia que, en materia sexual, ha
tenido la actual generación joven. Se observa que un monto de 2.415.355 jóvenes se han
iniciado en las relaciones sexuales, lo que representa un 60% del total de ellos. De esta
manera, puede apreciarse el importante peso de la sexualidad en la vida juvenil. En
consecuencia, es posible constatar que de cada diez (10) jóvenes venezolanos,
aproximadamente, seis (6) han tenido relaciones sexuales.
Ahora bien, quizás más importante que lo anterior podría resultar
examen de este fenómeno, en consideración a las edades en que tiene lugar. En este
sentido, los datos de ENJUVE muestran que, aproximadamente, una cuarta parte (25.7%) de
los jóvenes con experiencia sexual, reportan haber iniciado su actividad sexual con
edades inferiores a los 15 años. Esto se traduce en una cifra de más de 600 mil jóvenes
(625.420) que comenzaron la práctica sexual siendo niños. Tal cifra se eleva a más del
35% (544.884) en el caso de los jóvenes varones. Igualmente, el porcentaje de la
iniciación sexual temprana se incrementa en el grupo de jóvenes en situación de pobreza
a un tercio de ellos (28.4% / 384.703). Al agregar al resultado general de la iniciación
sexual infantil el grupo de jóvenes que comenzaron su experiencia sexual entre los 15 y
los 19 años, se concluye que más del 90% (93.7% / 2.262.091) de los jóvenes que han
tenido relaciones sexuales, lo han hecho antes de cumplir los 20 años.
En el marco de socialización de la juventud actual, se han venido
intensificando los procesos de flexibilización y tolerancia de las pautas que operaban
sobre el mundo de la sexualidad. Probablemente, esto está relacionado con el
distanciamiento entre la actual generación de jóvenes y la generación adulta respecto
al modo como ésta última concebía y actuaba en dicho ámbito. Aspectos como la
conyugalidad, la nupcialidad y, en general, aquel conjunto de factores orientados hacia el
aseguramiento y estabilización de una familia permanente, han venido bajando su
intensidad y disminuyendo su presencia en los comportamientos contemporáneos de la
población joven. Es así que un 23.0% (927.318) del total de jóvenes no se plantea como
proyecto el establecimiento y formalización de pareja a través del matrimonio y, lo que
es más, 62.4% (2.511.806) de los jóvenes manifiesta su acuerdo con las relaciones
sexuales sin que haya tenido lugar la formalización nupcial de la pareja. Por lo tanto en
los valores de los jóvenes la formalización del compromiso conyugal no está
necesariamente relacionada con la práctica de la actividad sexual. En este proceso ha
sido decisiva la intervención de los medios de comunicación y de otros agentes sociales,
mediante la creación y difusión de arquetipos e imágenes poderosamente orientados hacia
la secularización de la sexualidad.
Sin embargo, tal tendencia sexual entre los jóvenes no encuentra el
adecuado equilibrio que correspondería esperar por parte de otras agencias de
socialización -Familia, Educación y los propios Medios de Comunicación, entre otras-,
de fundamental importancia en la provisión de recursos de orientación valorativa que
pudieran permitir a los jóvenes actuar ante la sexualidad de un modo consciente y
previsivo y con capacidad para generar comportamientos que no se traduzcan en perjuicio de
la propia condición juvenil. En refuerzo de esta observación, conviene recordar la
endeble comunicación, según pudo comprobar ENJUVE, existente entre los jóvenes y los
adultos ante el tema de la sexualidad. Se verificó que, aproximadamente, el 60% de los
jóvenes actuales procede o vive en hogares en los cuales las cuestiones relativas al sexo
y las relaciones sexuales, prácticamente se mantienen proscritas, pues no son temas que
se aborden en el grupo familiar y, al hacerlo, el desacuerdo ante el tema se convierte en
una constante.
A la luz de estas circunstancias, es posible comprender cómo, en medio
de un proceso generalizado y estimulado de práctica de la sexualidad, aparecen
disminuidas las actitudes de prevención ante las posibilidades y riesgos, no sólo de la
procreación propiamente dicha sino, además, de contraer enfermedades de transmisión
sexual. Cerca de un 60% de la actual población juvenil, como se ha visto, mantiene
relaciones sexuales, no obstante, sólo el 39.0% (949.086) de este grupo utiliza métodos
preventivos y apenas la mitad (52.6% / 512.844) de ellos los adopta de manera permanente.
Esto se traduce en que por cada veinte (20) jóvenes venezolanos, doce (12)
aproximadamente han mantenido relaciones sexuales pero, de ellos, sólo cinco (5) utilizan
algún método preventivo. Este rápido, pero altamente revelador, análisis de la
cuestión juvenil ante la sexualidad -considerablemente temprana y generalmente
imprevisible-, coloca, de inmediato, la atención en el terreno de la procreación y/o
paternidad juvenil. Los resultados de ENJUVE reflejan que cerca de dos quintos (38.3% /
932.013) de los jóvenes con experiencia sexual, han agregado a su condición juvenil la
condición de paternidad, cifra que se sitúa alrededor del 69% en el caso de las jóvenes
mujeres que declararon experiencia sexual. Se trata de aproximadamente 600 mil (601.637)
jóvenes madres, de las cuales, más de 400 mil (425.361) tuvieron su primer hijo antes de
cumplir 20 años. Para el caso de los hombres, la procreación antes de los 20 años, se
reduce a una cifra alrededor de los 160 mil jóvenes (162.069) varones.
Es evidente entonces, que en los actuales marcos de pobreza
generalizada -que afecta especialmente, a la población juvenil femenina y a la de menor
edad- y de aguda restricción de recursos educativos y laborales, la procreación, como
consecuencia de una práctica de la sexualidad asumida con imprudencia y sin precauciones,
se constituye en un factor de agravamiento de la ya precarizada condición juvenil. La
paternidad temprana se viene a agregar, entonces, a la serie de desventajas y obstáculos
que dificultan el proceso de inserción e integración plena a la vida social, de un
importante grupo de jóvenes.