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Fecha de actualización:
2/12/2008

 

 
 

POLÍTICAS DE JUVENTUD EN AMÉRICA LATINA:

EVALUACIÓN Y DISEÑO

INFORME DE VENEZUELA

 

Prefacio

 

I. Aspectos metodológicos

 

II. La juventud venezolana.  Inserción e incertidumbre

 

III. Aspectos sociodemográficos

 

IV. El problema educativo.  Matrícula, segmentación y expectativas

 

V. El bloqueo laboral.  Exclusión y precarización

 

VI. La desintegración familiar.  Hogar, pareja y procreación

 

VII. La desmovilización política.  Democracia, percepciones de la vida pública y asociacionismo

 

VIII. La conflictividad y el malestar juvenil

 

IX. Tiempo libre juvenil.  Práticas y demandas

  

Referencias bibliográficas y documentales

 

   

5. Expectativas y condiciones de asistencia educativa

 

Razones para estudiar

Al considerar las distintas razones que los jóvenes estudiantes expresan como motivación para mantenerse incorporados a la actividad educativa, se abre una importante perspectiva de análisis que estaría indicando, además de la propia valoración de su actividad estudiantil, los niveles de afirmación personal que experimentan en dicha práctica. Esta línea de indagación podría vincularse con la tendencia potencial o restrictiva en los jóvenes hacia la deserción. Observando los resultados, se puede apreciar que las imágenes positivas de la Educación, aún juegan un papel de importancia fundamental en aquella parte de la población juvenil que permanece incorporada a la actividad educativa, toda vez que, la gran mayoría (84.4% / 1.383.270) de los jóvenes estudiantes identifican como principal motivación para proseguir sus estudios, el avance hacia la construcción de un proyecto de superación personal. Es así que, pese a la desvalorización que ha sufrido la Educación, en el conjunto de la conciencia juvenil, conserva todavía el alto poder de atracción que pudo cultivar durante el período de las transformaciones modernizadoras de la sociedad. El proceso de formación educativa registra niveles de positiva y estratégica importancia en la subjetividad de los jóvenes que estudian, contrastando con el comportamiento objetivamente insuficiente de la Educación para proporcionar medios de inserción social.

Esta circunstancia valorativa, en la cual la Educación es concebida como proyecto de superación, sólo se ve confrontada con aquellos que asumen la asistencia escolar como vía para obtener el empleo aspirado (9.0% / 148.541) -razón ésta de fuerte énfasis utilitario-, por complacer a la familia (3.4% / 56.452) -ésto es, por una suerte de obligación- y, en menor cuantía, por los que estudian mientras esperan algún trabajo u otra actividad (1.1% / 18.980). Con todo, el resultado obtenido refuerza la idea de que, aún cuando los jóvenes estudiantes constituyen una minoría frente a los jóvenes desertores, los primeros mantienen, sin embargo, en alto grado de valoración y en situación estratégica a la actividad educativa. Este dato, por cierto, resulta casi invariable entre jóvenes pobres y no pobres, entre jóvenes adolescentes y adultos y entre las jóvenes mujeres y los varones.

 

Aspiración de educación superior

Por otra parte, y en refuerzo de lo anterior, se obtuvo que del total de jóvenes actualmente incorporados a la Educación, más del 95% (95.2% / 1.559.362) expresaron su aspiración de obtener un título de Educación Superior, lo cual resulta una tendencia invariable en el conjunto de los jóvenes estudiantes. Esta expectativa general pudiera estar obedeciendo, en gran medida, al carácter linealmente ascendente con que funciona el aparato educativo en su conjunto, puesto que ofrece muy pocas opciones de acreditación distintas a las del subsistema de Educación Superior, que pudieran resultar a los jóvenes suficientemente atractivas y eficaces como para adoptarlas. Esto, independientemente a la positividad del resultado, pone de manifiesto la deficiencia en el sistema educativo, al colocar un énfasis desmesurado en la Educación Universitaria. Así se refuerzan, además, las imágenes elitistas burguesas difundidas en torno a la Educación Superior, como proveedora casi exclusiva de estatus social ocupacional.

El escaso 10% de los jóvenes que ha logrado, al menos, acceder a la Educación Superior y el exiguo 4% que ha culminado, contrasta con el alto monto de estudiantes que aspira, ingenuamente, alcanzarla y aún más, titularse. De esta manera, es posible deducir que tal aspiración opera, en la mayoría de los casos, solo en el plano imaginario, dado que sus posibilidades de realización educativa se encuentran severamente restringidas, en virtud de la demostrada adversidad educativa que padecen los jóvenes.

 

Problemas asociados al centro de enseñanza

Al lado de las serias dificultades que, tal como se ha visto, afectan a los jóvenes en su relación con el mundo educativo, en sentido estricto -esto es, deserción, repitencia, sobreedad, sub-estimación y desvalorización, entre otros- han venido apareciendo de manera creciente y acelerada, un variado conjunto de fenómenos de agresivo impacto sobre aquella porción de la juventud que aún se mantiene estudiando. Este grupo de problemas, en su mayoría asociados al proceso general de empobrecimiento de la población, atentan directamente sobre las condiciones cotidianas de asistencia a los planteles y genera cuadros de aguda propensión a la deserción de los educandos. Se trata de las deficiencias, riesgos y defectos localizados en los propios centros de enseñanza. Resulta inquietante que más de un millón (1.108.288 / 67.9%) de jóvenes estudiantes, acusen el efecto de graves problemas localizados en el propio plantel y que, por tanto, sólo tres (3) jóvenes estudiantes, por cada diez (10) aproximadamente, manifiesten no sufrir ningún tipo de adversidad en sus correspondientes centros de estudio. Más de dos tercios de los jóvenes estudiantes esta expuesto a algún tipo de pérdida, riesgo o dificultad cuya fuente esta localizado en el propio plantel.

Si se procede a desagregar la población afectada por dichos problemas, a partir del tipo de dificultad que debe enfrentar al asistir al centro escolar, se obtiene que las carencias en infraestructura, tanto de servicios básicos -agua, luz, etc.- como de equipamiento escolar y de recursos para la enseñanza, aparecen como el principal problema para más de la cuarta parte (26.8% / 438.416) de la masa juvenil estudiantil; ello significa que más de 430 mil jóvenes estudiantes participan de la experiencia pedagógica en condiciones de precarización material y logística, lo cual como es sabido se traduce, directamente, en la disminución objetiva de la calidad de la enseñanza que le es impartida. Tal circunstancia alberga una clara potencialidad de deserción. Por su parte, un porcentaje igualmente próximo a la cuarta parte (23.8% / 389.565) de los jóvenes estudiantes, indicó como principal problema en su vivencia educativa, el nocivo fenómeno del ausentismo de los profesores y de la proliferación de paros y suspensión de actividades. Este par de situaciones se traducen, en definitiva, en el perverso efecto de la pérdida de clases, trayendo como consecuencia seculares vicios, como el incumplimiento de los programas de enseñanza, encarecimiento en el logro de objetivos programáticos, relajamiento en los hábitos de estudio y, en general, la ineficiencia derivada del desperdicio del tiempo concebido para la formación educativa. Además, constituye un pésimo modelaje para la construcción de los hábitos de disciplina, rigor y compromiso con el propósito educativo, con las gravísimas consecuencias de lo que esta situación aprendizaje implica.

Se obtuvo, asimismo, que el alarmante problema de la inseguridad personal y los consecuentes riesgos sobre la vida y la integridad de los educandos, se constituye en el principal problema que afecta la vida estudiantil de más de 200 mil jóvenes educandos, equivalente al 13.4% (219.348) de ellos. Esta situación de agresiva emergencia y de inusitado crecimiento, configura una problemática de la mayor importancia y de la más urgente atención por parte de las instituciones involucradas. En un trabajo recientemente realizado por la Comisión de Juventud y Deportes del Senado de la República, orientado al análisis de la violencia juvenil urbana, pudo apreciarse que, del total de víctimas juveniles de la mortalidad violenta del Area Metropolitana de Caracas, los estudiantes representan el 16.5%. Cabría suponer que estas trágicas cifras obedecen "...no sólo a la exposición en la que se han visto envueltos los jóvenes estudiantes con motivo de la agudización de la problemática delictiva, sino, además, a los dramáticos saldos que en esta población ha dejado la sustitución de los mecanismos convencionales de prevención y control policial, por la agresiva represión de las movilizaciones y manifestaciones protagonizadas por el movimiento estudiantil..." (Comisión Permanente de Juventud y Deportes del Senado, 1993).

En términos de una interpretación general de estos resultados, hay lugar para establecer que, a partir del encarecimiento de los servicios básicos y del equipamiento académico, la reducción de la calidad de los estudios debido a la pérdida de clases y, lo que es peor, de la creciente conflictividad derivada de la violencia urbana, cuyos índices arrojan un alarmante saldo de agresividad y hasta de mortalidad entre los jóvenes estudiantes, se configura un cuadro de cierto pesimismo en torno al pronóstico inmediato sobre los indicadores del abandono educativo de niños y jóvenes, toda vez que estas lamentables circunstancias de los planteles vienen a agregarse al conjunto de dificultades de índole estructural que, en el actual escenario de empobrecimiento generalizado, han venido contribuyendo a la propagación y profundización del negativo fenómeno de la deserción escolar.

 

 El bloqueo laboral

(Prefacio) (Aspectos metodológicos) (Trayectoria técnica) (Objetivos generales y específicos) (Cobertura poblacional y geográfica) (Diseño de la muestra) (Análisis de los resultados) (La juventud venezolana: inserción e incertidumbre) (Aspectos sociodemográficos) (El problema educativo) (Nivel educacional de la juventud) (Matrícula educativa actual de la juventud) (La separación de los estudios: sus causas) (Expectativas y condiciones de asistencia educativa) (El bloqueo laboral) (El desempleo juvenil) (La iniciación laboral) (Los jóvenes trabajadores) (Capacitación para el trabajo) (Los jóvenes sin ocupación: ni estudian ni trabajan) (La desintegración familiar) (Sexualidad, prevención y procreación) (La desmovilización política) (Percepciones de la vida pública) (Asociacionismo juvenil) (La conflictividad y el malestar juvenil) (Salud) (Tedio juvenil y fantasía suicida) (Tiempo libre juvenil) (Contenido del tiempo libre en los jóvenes) (La demanda de actividades en el tiempo libre) (Referencias bibliográficas y documentales)

 

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