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Fecha de actualización:
27/11/2008

 

 
 

POLÍTICAS DE JUVENTUD EN AMÉRICA LATINA:

EVALUACIÓN Y DISEÑO

INFORME DE VENEZUELA

 

Prefacio

 

I. Aspectos metodológicos

 

II. La juventud venezolana.  Inserción e incertidumbre

 

III. Aspectos sociodemográficos

 

IV. El problema educativo.  Matrícula, segmentación y expectativas

 

V. El bloqueo laboral.  Exclusión y precarización

 

VI. La desintegración familiar.  Hogar, pareja y procreación

 

VII. La desmovilización política.  Democracia, percepciones de la vida pública y asociacionismo

 

VIII. La conflictividad y el malestar juvenil

 

IX. Tiempo libre juvenil.  Práticas y demandas

  

Referencias bibliográficas y documentales

 

 

2. Nivel educacional de la juventud

 

A continuación se examina detalladamente lo que, en términos más ilustrativos, se podría denominar la distribución del patrimonio educativo formal en la juventud venezolana. El valor analítico de esta información le confiere carácter puntual, toda vez que se trata de conocer la composición educativa de acuerdo con el último nivel o año aprobado en cada etapa del sistema educacional, es decir, la información no corresponde al año o grado que los jóvenes se encontraban cursando para el momento de la encuesta -puesto que hay jóvenes que no están estudiando-, sino al nivel educativo efectivamente alcanzado por la juventud. Al fijar la atención en los 230.423 (5.8%) jóvenes que declararon tener aprobado algún grado correspondiente a la primera etapa de la Educacion Básica, comprendida entre el preescolar y el 3er. Grado, se configura, de entrada, una preocupante situación dada la absoluta elementalidad educativa y cultural que estos jóvenes presentan en su correspondiente patrimonio escolar. Visto en una escala menor, en este grupo se plantea que uno (1) de cada diecisiete (17) jóvenes venezolanos se encuentra en aguda pobreza educativa. Esta porción de la juventud, conjuntamente con el 1.6% (64.753) que nunca asistió a un centro de enseñanza regular, conforma un contingente de aproximadamente 300.000 jóvenes, en los que, sin lugar a dudas, se observa las más alta vulnerabilidad educacional.

Si se examina, ahora esta cifra en relación a la asistencia escolar de los jóvenes que declararon tener este nivel educativo, se aprecia, simultáneamente, la configuración de dos de los más graves problemas de la Educación: deserción educativa y sobreedad escolar. Por una parte, el abandono en este inicial nivel educativo, el más elemental de todos, se traduce para el 83.0% (191.171) de ellos como la deserción en su expresión más drástica y escolarmente empobrecida. Por otra parte, en el 16.5% (37.977) que actualmente asiste a este nivel, se revela el grave problema de la sobreedad, y la consecuente fragilidad potencial respecto a las posibilidades de avanzar en los estudios, dado lo establecido como las edades esperadas de los educandos en este tramo de la Educación. Puede afirmarse, entonces, que, por cada diez (10) jóvenes que manifestaron poseer algún grado entre preescolar y tercer grado, ocho (8) son desertores, mientras que los otros y dos (2) que asisten están afectados por la sobreedad (7). Siguiendo en la misma línea de análisis adoptada para la primera etapa de la Educación Básica, se aprecia que de los 987.017 (24.5%) jóvenes que declararon tener aprobado entre 4to. y 6to. grado, el 84.7% (837.570) de este grupo, han abandonado sus estudios, lo que implica que la deserción educativa juvenil en los que han alcanzado algún grado de este nivel, ha tenido lugar de manera abrumadora. Mientras que, el 14.7% (145.502) restante que se mantiene estudiando en esta etapa, acusan la incidencia del problema de la sobreedad. (8)

Al agregar el volumen de jóvenes que indicó poseer alguno de los grados correspondientes a la segunda etapa de la Educación Básica, -987.017 (24.5%) jóvenes ubicados entre 4to. y 6to grado-, al monto que declaró poseer niveles correspondientes a la primera etapa -230.423 (5.8%) jóvenes ubicados entre preescolar y 3er grado-, se conforma un monto de 1.217.440 jóvenes que sólo han alcanzado un nivel educativo de considerable elementalidad. En este sentido, hay lugar para la constatación del problema de la segmentación educativa, en especial, en lo concerniente a las distancias y diferencias cualitativas de este grupo, con respecto a los jóvenes que han alcanzado niveles superiores a estas dos primeras etapas de la Educación Básica. Se estima, entonces, que la calificación educativa, dentro de la actual población juvenil venezolana, es prácticamente nula para cerca de un tercio de ellos (30.3%), más aun si se considera que, a partir de la implantación del sistema de Educación Básica, se ha establecido como mínima calificación educativa la aprobación del 9no grado.

De esta manera, resulta claro que estos jóvenes han tenido y tendrán que enfrentar su inserción a la actividad productiva y a la vida social en su conjunto, con elevadas carencias y severas restricciones de los recursos y medios educativos y socio-culturales requeridos por los ámbitos sociales formalmente establecidos. Tal situación "...genera una ingente población juvenil de desertores que se ven lanzados a la necesidad de ingresar al mercado laboral permanentemente y sin la preparación adecuada, con lo cual engrosan las filas de la llamada población activa desempleada o subpagada, y, como consecuencia, las de pobreza crítica" (Escalona y Noguera, 1989). En lo que respecta a la última etapa de la Educación Básica, 1.299.901 (32.3%) jóvenes declararon disponer de un nivel educativo ubicado entre el 7mo.y el 9no. grado. En este grupo se mantiene estudiando el 45.2% (587.552), lo cual constituye la más alta cifra relativa de asistencia de las que han sido examinadas hasta ahora. Sin embargo, más de la mitad de ellos (54.6% / 709.094) han abandonado los estudios. De manera que, aunque la deserción aquí observada, es proporcionalmente menor respecto a la que se encontró en la etapas anteriores, resulta una cifra de peso considerable, puesto que, por cada diez (10) jóvenes que han alcanzado algunos de los grados de la tercera etapa de la Educación Básica, sólo cinco (5), aproximadamente, permanecen estudiando.

Por su parte, del total de jóvenes que han alcanzado algún grado de la Educacion Media Diversificada (23.8% / 957.629), una cifra próxima a la mitad (451.956 / 47.2%) -al igual que en el anterior caso de los desertores entre 7mo. y 9no. grado- no se encuentra asistiendo a un centro de enseñanza regular mientras que 504.145 (52.7%) se mantienen estudiando. La no prosecución en este grupo pudiera estar influida, por la culminación de alguna especialidad con la que acreditan y titulan los bachilleratos que forman técnicos medios, pretendidamente capacitadores para la inserción adecuada al mercado laboral. No obstante, sólo 13.0% (58.684) de este grupo declaró no asistir por haber culminado sus estudios, evidenciándose en más del 80% restante, causas vinculadas al abandono educativo. La última referencia de análisis está dirigida a aquella porción de la población juvenil que dispone de algún año o grado correspondiente a la Educación Superior. Se obtuvo que este grupo, compuesto por 408.076 jóvenes, constituye sólo una décima parte (10.1%) del total de la juventud venezolana, lo que pareciera mostrar una tendencia a la disminución en las tasas de asistencia a la Educación Superior, respecto a los montos que alcanzaba en el país a mediados de la década pasada. Sin embargo, resulta útil destacar la declinación proporcional de la no asistencia en este nivel respecto a las otras etapas de la Educación en virtud de que sólo el 16.8%, (68.606) de los que tienen aprobados algún año de Educación Superior, declararon no estar asistiendo. De este grupo, sólo 28.679 jóvenes manifestaron, como causa de la separación de la Educación, haber culminado sus estudios. Se deduce, por tanto, aún en el caso de la juventud universitaria, la concurrencia de factores adversos para el logro terminal de este tramo de la Educación Formal.

 

7. Conviene señalar que, aunque no se examinó lo referente al turno de asistencia de los jóvenes en este nivel, es posible, sin embargo, suponer que se trata de una población asistente a la enseñanza nocturna.
8. Tal como en el anterior caso de los jóvenes con nivel educativo entre preescolar y 3er. grado, este grupo debe ser concebido en relación a su posible asistencia a centros nocturnos de enseñanza.

 Matrícula educativa de la juventud

(Prefacio) (Aspectos metodológicos) (Trayectoria técnica) (Objetivos generales y específicos) (Cobertura poblacional y geográfica) (Diseño de la muestra) (Análisis de los resultados) (La juventud venezolana: inserción e incertidumbre) (Aspectos sociodemográficos) (El problema educativo) (Nivel educacional de la juventud) (Matrícula educativa actual de la juventud) (La separación de los estudios: sus causas) (Expectativas y condiciones de asistencia educativa) (El bloqueo laboral) (El desempleo juvenil) (La iniciación laboral) (Los jóvenes trabajadores) (Capacitación para el trabajo) (Los jóvenes sin ocupación: ni estudian ni trabajan) (La desintegración familiar) (Sexualidad, prevención y procreación) (La desmovilización política) (Percepciones de la vida pública) (Asociacionismo juvenil) (La conflictividad y el malestar juvenil) (Salud) (Tedio juvenil y fantasía suicida) (Tiempo libre juvenil) (Contenido del tiempo libre en los jóvenes) (La demanda de actividades en el tiempo libre) (Referencias bibliográficas y documentales)

 

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