VI. CONCLUSIONES Y PROPUESTAS
1. Introducción
A lo largo del presente informe se han ido desgranando los estados de
situación en el terreno programático de las Políticas de Juventud, y a la vez se han
efectuado propuestas, por lo que cabe hacer aquí una síntesis de las mismas. Con esta
intención, se repasarán a continuación las principales respuestas programáticas a
implementar en el dominio de la juventud en los próximos cinco años. A continuación se
listarán las fortalezas y debilidades de la institucionalidad de juventud existente en el
país, para proyectar a renglón seguido las claves del fortalecimiento del mismo, y las
prioridades que las instituciones de juventud debieran acometer en el próximo lustro.
2. La Educación: una reforma imprescindible
En la sección correspondiente se ha dado cuenta del estado de la
educación uruguaya, caracterizada básicamente por el empobrecimiento de la calidad de la
educación importante, tanto en los niveles primario, medio y superior; la obsolescencia
institucional en que se encuentra, con un aparato burocrático que se resiste
inercialmente a los cambios. Se ha planteado la crisis de fines de la educación media, su
inadecuación a las necesidades de un mercado laboral en plena transformación; y por
último se ha diagnosticado la pérdida del contenido socializador que la educación debe
cumplir y cumplía en Uruguay otrora. A pesar de la cobertura universal del sistema
educativo a nivel de primaria, y del 85% en la enseñanza media, los altos porcentajes de
deserción y las características de quienes desertan (jóvenes pertenecientes a los
estratos de más bajos ingresos) están planteando que el sistema educativo no ofrece
igualdad de oportunidades de movilidad social a todos los jóvenes uruguayos. Frente a
esta situación, nuestra opinión es que la reforma planteada por las nuevas autoridades
de la Administración Nacional de la Enseñanza Pública, apunta con notorio acierto a
resolver los problemas clave que el sistema presenta. Y apunta bien porque los objetivos
planteados -reseñados líneas arriba- para la educación primaria y media, no se agotan
en mejorar la performance y eficacia del sistema educativo, sino que se presentan como
contribución sustantiva a una estrategia de desarrollo general del país, que así debe
ser. El criterio es que la inversión presupuestal en la educación no es un "gasto
social", sino una inversión para el desarrollo.
A partir de enero de 1996, con la definición del presupuesto
quinquenal, se estará en condiciones de establecer cual ha de ser la profundidad de la
reforma proyectada. Para la institucionalidad de juventud, la reforma educativa es clave,
ya que entre sus objetivos está el devolverle a la educación secundaria su carácter
socializatorio. Este es un espacio muy importante de acción conjunta entre ANEP y los
organismos de juventud. Del mismo modo existe un ancho campo de actuación común en la
vinculación entre educación y trabajo.