7. El trabajo de las organizaciones no gubernamentales
Para finalizar con la evaluación de los actores participantes en la
institucionalidad de juventud, se mencionará el papel de las ONGs que trabajan en la
órbita de la promoción juvenil. El caso más claro en Uruguay es el de Foro Juvenil,
Centro de Promoción e Investigación dedicado exclusivamente al tema de la juventud. Esta
institución fundada en 1981, en plena dictadura militar cumplió hasta la restauración
democrática un papel importante en la generación de espacios para los jóvenes, en
proponer un diagnóstico sobre la situación de la juventud, y fundamentalmente en la
capacitación de nuevos líderes juveniles. Durante los primeros tres años de su
gestión; Foro Juvenil capacitó a cerca de 4000 jóvenes en todo el país. Con la
restauración democrática y restituidos los canales clásicos e participación juvenil,
Foro Juvenil profesionalizó más su acción y se concentró en las tareas de promoción
social, además de la faz propositiva en políticas de juventud, merced a una buena
interlocución con el estado a nivel nacional y local. Su estructura programática actual
está conformada por cuatro áreas centrales: Formación Profesional, Programa
Iniciativa(s), ya reseñado; Programa Juventud Rural y Programa "Puertas", de
trabajo con jóvenes en situaciones especialmente difíciles. Además cuenta con otros
programas como Cultura Juvenil e Intercambio.
Creado el INJU, Foro Juvenil - que en cierta manera había intentado
cubrir la ausencia de un Instituto Nacional de Juventud desde la órbita privada- tomó
como interlocutor privilegiado a éste, apoyo la creación de oficinas municipales e
juventud en el interior del país, y de la Comisión de Juventud de Montevideo. Ha
realizado convenios para el asesoramiento técnico de todas instancias estatales, además
de la Universidad, UTU, y diversos Ministerios. Al día de hoy, y a pesar de los cambios
ocurridos en la cooperación internacional, que en términos relativos a descendido en
Uruguay, Foro al igual que otras ONGs está asumiendo cambios en su estructura y
organización internas para poder afrontar con éxito la incidencia de tales cambio sobre
todo en los aspectos económicos financieros. La labor programática de Foro Juvenil, ha
sido de importancia en aportarle una mayor visibilidad pública a la cuestión en los
últimos 14 años. A pesar del carácter sui generis de Foro Juvenil -dedicado
exclusivamente al tema juventud- existen otras ONGs que han hecho una importante
contribución al desarrollo de políticas Juveniles. Entre ellas están aquellas ONG
dedicadas a la capacitación para el empleo de jóvenes en desventaja social, como por
ejemplo el Movimiento Tacuruses, Gurises Unidos, etc.. También el CELADU a través de su
programa de descentralización aportó a la construcción de las oficinas de juventud d el
interior. Lo mismo cabe decir de instituciones como la Asociación Cristiana de Jóvenes,
y organizaciones juveniles como el Movimiento Scout del Uruguay y Pastoral Juvenil, entre
otras.
En el campo del apoyo a la creación de microempresas, diversas
instituciones que desarrollan su labor han apostado al trabajo con jóvenes. En el ámbito
rural, la gestión de organizaciones de segundo grado como las Cooperativas agrarias
Federadas y la Comisión Nacional de Fomento Rural y la Asociación Nacional de
Productores Lecheros, han desarrollado programas específicos dirigidos hacia sus
jóvenes. También en el ámbito cooperativo, tanto la Confederación de Entidades
Cooperativas de Uruguay, como la Federación de Cooperativas de Viviendas (FUCVAM) han
desarrollado acciones en su campo específico. Este muy breve panorama, que por tanto
pretende ilustrar y no establecer una lista exhaustiva de las diferentes organizaciones
que han aportado al desarrollo de las políticas de Juventud, pretende mostrar la
importancia de este sector de la sociedad civil.
Indudablemente, como hasta ahora, y quizás con un mayor nivel de
articulación en el futuro, las ONGs que trabajan en el dominio de la juventud,
constituyen un actor central en el esquema de políticas públicas de juventud, junto al
estado y las organizaciones de jóvenes. La experiencia de trabajo conjunta en estos años
plantea, desde nuestro punto de vista, que la articulación entre Estado y ONGs en tanto
actores de políticas públicas, debe enmarcarse en lo que debe ser una reforma de las
políticas sociales en general, y de las de juventud en particular, entendiendo dicha
reforma como una de las dimensiones principales de una reforma del Estado. En este marco,
la articulación antedicha supone una clara distribución de funciones y
responsabilidades, donde el Estado mantenga su papel orientador y rector de las política
y las estrategias de desarrollo. La acción de las ONGs no puede ser substitutiva de la
del Estado, pero tampoco puede existir una relación de subordinación de las ONGs
respecto del mismo, puesto que ello inhibiría su potencial crítico y su capacidad de
innovación en estrategias de promoción social. Lo anterior conlleva la definición de un
nuevo marco político de relacionamiento ONGs-Estado, pautado por una relación de
complementación antes que de competencia o de lógicas "gobierno/oposición. La
lógica que debe primar es la de las políticas de Estado.