| POLÍTICAS DE JUVENTUD EN AMÉRICA LATINA:
EVALUACIÓN Y DISEÑO
POLÍTICAS DE JUVENTUD EN
URUGUAY
Presentación
I. Uruguay: Contexto social,
económico y político
II. Las políticas sociales en
Uruguay
III. Las políticas de juventud en
Uruguay
El periodo 1990 -1994.
IV. Evaluación programática
Las políticas educativas
Las políticas de
Empleo juvenil
Las políticas de
Salud Adolescente y Juvenil
Políticas de
recreación y Tiempo Libre
V. Evaluación institucional
El Instituto Nacional de
la Juventud
La Comisión de Juventud
en la IMM
Las Oficinas Municipales
de Juventud del interior
La Comisión Parlamentaria de
Asuntos Juveniles
El Consejo de Juventud en
Uruguay
El trabajo en las ONG
VI. Conclusiones y propuestas
Políticas de
empleo
Políticas
de salud
Políticas de
recreación y tiempo libre
La
institucionalidad de Juventud
VII. Bibliografía |
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3.5. Balance
Corresponde ahora cerrar este análisis con algunas referencias a las
debilidades y potencialidades de la CJ, en términos de balance general.
En estos casi cinco años de gestión, la Comisión de Juventud ha
recorrido un camino de consolidación que no ha estado exento de tensiones. Quizás la
más importante desde el punto de vista de su funcionamiento, sea la existente entre la
definición precisa de un marco estratégico de acción y las obligaciones permanentes que
acarrea la gestión y ejecución de acciones.
Esta tensión parece haberse resuelto hasta el momento, a través de la
reflexión estratégica del equipo a comienzos de cada año de gestión, que sirve de
marco para la misma. Desde nuestro punto de vista, si bien este intento es importante, no
es suficiente. Tanto la planificación estratégica, como los consecuentes ajustes y
evaluaciones permiten mejorar los niveles de eficacia y eficiencia de la gestión, por lo
que antes que contraponer la relación planificación y evaluación / gestión de
políticas, debe considerárselas como elementos complementarios e interdependientes.
Pero de hecho este tipo de tensiones no ocurren de forma antojadiza.
Efectivamente, existen momentos en que el recurso "tiempo" se vuelve escaso y
prima la lógica de los resultados. En el caso particular de la Comisión de Juventud, en
nuestra opinión, la clave para superar este problema reside en el fortalecimiento de sus
recursos humanos, fundamentales en lo que a personal técnico se refiere, ya que el equipo
ha demostrado una adecuada capacidad de gestión política y organización hasta el
momento.
Claro está que no se trata de constituir un equipo multitudinario y
pesado que obstaculice la gestión y que suponga la distracción de recursos escasos. Se
trata sí, de pensar en formas flexibles de incorporación de personal técnico, quizás
no permanente en su totalidad, pero imprescindible si se quiere mejorar los niveles de
eficacia y eficiencia ya aludidos.
Las líneas programáticas (empleo, espacios juveniles y cultura)
definidas por la CJ se han visto ratificadas por las demandas surgidas en el período. Se
han gestionado una diversidad de experiencias -la mayoría de ellas a través de acuerdos
con ONGs- algunas de carácter micro y otras de carácter masivo.
Se han implementado políticas dirigidas a los jóvenes desde otras
dependencias del gobierno municipal, que se pueden catalogar como trascendentes, por el
volumen de los recursos destinados a tal fin, por la cobertura e impactos que han tenido.
Los casos más salientes, son la política de empleo, la política de becas, y la
política de subsidio al boleto estudiantil.
La reestructura municipal potenció las posibilidades de la Comisión de
Juventud: ganó espacios de autonomía, mejoró su visibilidad en la estructura interna,
comenzó a disponer de un presupuesto propio.
A pesar de los logros de la reestructura municipal, las Políticas de
Juventud en particular, no escapan a la tradicional sectorialización de las Políticas
Sociales, tal cual sucede en todos los niveles del Estado. Amén de la sectorialización,
las Políticas de Juventud de la IMM registran -a pesar de los avances registrados en
estos dos años- importantes niveles de descoordinación, que impiden su articulación y
por ende la posibilidad de una adecuada identificación de los recursos en ellas volcados,
que son en términos relativos muy importantes. La descoordinación conspira además
contra una racionalización de dichos recursos y de una correcta priorización de las
acciones.
La asignación de recursos presupuestales a la CJ es un indicador de la
voluntad política del gobierno municipal de dar un lugar importante a las Políticas de
Juventud en el marco de las Políticas Sociales que éste desarrolla. A esto debe sumarse
los recursos presupuestales volcados a las Políticas de Juventud realizadas desde otras
dependencias municipales. Los niveles de ejecución de la CJ han estado por debajo del
presupuesto asignado. Ello obedece a que por la mecánica del gasto, existen tiempos para
la ejecución presupuestal que de no ser cumplidos quedan excluidos del presupuesto
inicial. También puede revelar un estado del "proceso de aprendizaje de gasto"
en que se encuentra la CJ al día de hoy.
Otro sector donde se han registrado carencias importantes que empiezan a
superarse en el último año, es el referido a la descentralización, que ha sido sin
lugar a dudas el gran eje sobre el cual se apoyó la propuesta de gobierno que la
Administración del Frente Amplio ofreció a la ciudadanía en las elecciones de 1989
hasta la nueva administración desde el corriente año. El proceso de descentralización
ha recorrido ya varias etapas desde 1990 a la fecha, no estando exento de dificultades a
la hora de su implementación.
La primer medida importante que se tomó fue la de la
creación de los llamados Centros Comunales Zonales (CCZs). Montevideo fue dividido en 18
zonas que conformaron el radio de acción de los flamantes CCZs creados. La creación de
los CCZs fue como se dijo el primer paso de un proceso de descentralización que continuó
con la creación de las Juntas Locales y Comisiones Especiales - órganos vecinales de
decisión política - y los Consejos Vecinales - órganos de participación social de los
ciudadanos. En síntesis, hay un consenso total en que para que la acción de la CJ sea
más eficaz debe ser fortalecida en cuanto a los recursos humanos disponibles. De otro
modo la posibilidad de efectuar un seguimiento adecuado y una acción coordinada dista de
alcanzar niveles de eficacia, o por lo menos de superar los niveles que ha tenido hasta el
presente.
(Presentación) (Uruguay: Contexto social, económico y político) (El Contexto Económico y Político) (Las políticas sociales en Uruguay) (Evolución histórica y situación actual) (Evaluación del período 1990-1995) (Las políticas de juventud en Uruguay) (El periodo 1990 -1994) (Evaluación programática) (La Universidad del Trabajo) (Políticas de empleo juvenil) (Políticas de salud adolescente y juvenil) (Políticas recreativas y de tiempo libre) (Evaluación institucional) (El
Instituto Nacional de la Juventud) (La Comisión de
Juventud de la Intendencia de Montevideo) (Las
Oficinas Municipales de juventud del interior) (La
Comisión Parlamentaria de asuntos juveniles) (El
Consejo de Juventud del Uruguay (CJU)) (El trabajo
de las organizaciones no gubernamentales) (Conclusiones
y propuestas) (Políticas de Empleo)
(La institucionalidad de Juventud: eficacia,
legitimación y ciudadanía) (Bibliografía)
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