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Fecha de actualización:
12/08/2008

 

 

 

 

POLÍTICAS DE JUVENTUD EN AMÉRICA LATINA:

EVALUACIÓN Y DISEÑO

POLÍTICAS DE JUVENTUD EN URUGUAY

 

Presentación

I. Uruguay: Contexto social, económico y político

 

II. Las políticas sociales en Uruguay

 

III.  Las políticas de juventud en Uruguay

El periodo 1990 -1994.

 

IV. Evaluación programática

 Las políticas educativas

Las políticas de Empleo juvenil

Las políticas de Salud Adolescente y Juvenil

Políticas de recreación y Tiempo Libre

 

V. Evaluación institucional

El Instituto Nacional de la Juventud

La Comisión de Juventud en la IMM

Las Oficinas Municipales de Juventud del interior

La Comisión Parlamentaria de Asuntos Juveniles

El Consejo de Juventud en Uruguay

El trabajo en las ONG

 

VI. Conclusiones y propuestas

Políticas de empleo

Políticas de salud

Políticas de recreación y tiempo libre

La institucionalidad de Juventud

 

VII. Bibliografía

   

3.2. Organización interna y funcionamiento

La creación de la Comisión de Juventud (en adelante CJ) estuvo condicionada por el proceso que le dio origen. Entre los factores que interesan en este momento destacar se encuentran:

  • el hecho de ser constituida exclusivamente con funcionarios municipales jóvenes, reasignados a tal función.

  • el que la resolución de su creación estableciera que "tendrá intervención preceptiva en el dictamen sobre las propuestas, acciones y resoluciones relativas al área de sus cometidos, que tengan o hayan tenido origen en cualquier Departamento de esta Intendencia Municipal".

 

La integración exclusiva de la CJ por funcionarios municipales jóvenes tuvo como consecuencia el tener que elegir un personal político-técnico partiendo de un marco de restricciones. En la práctica costó bastante reasignar una serie de personas que pudieran responder satisfactoriamente a los desafíos que se habrían. Por otra parte, "los jugadores se conocieron en el avión" -si cabe el eufemismo futbolístico- lo cual supuso en el arranque la necesidad de formar un equipo de trabajo en el marco de tareas ya planteadas. En lo que refiere al carácter preceptivo que se lo otorga a la CJ en materia de Políticas de Juventud, la resolución expresa una voluntad política de darle una jerarquía institucional importante a la CJ. Como se verá más adelante, la aplicación generalizada de este criterio encontraría dificultades, dado el funcionamiento de la estructura municipal en lo que hace a las múltiples instancias desde donde se implementan las políticas sociales.

Lo importante a resaltar en este punto, es que la identidad y funciones asignadas a la CJ, y la existencia de otros organismos a través de los cuales se implementaban políticas que incluían a los jóvenes montevideanos, ponía de manifiesto la necesidad de lograr niveles importantes de coordinación. En términos de los recursos humanos asignados, la CJ comenzó con seis integrantes, de los cuales dos no estaban a tiempo completo sino que cumplían otras funciones en la estructura municipal. Tomando como base las recomendaciones surgidas de la comisión que trabajó previo a su constitución, la CJ definió tres líneas de acción programática: trabajo, cultura y espacios juveniles. Al margen de las variantes en las acciones realizadas, estas tres líneas básicas de acción se han mantenido hasta el presente. No obstante, se han abierto otras líneas de trabajo, algunas de las cuales son fruto de coordinaciones con otros sectores del gobierno municipal - caso el Programa de Atención Integral al Adolescente (PAIA), en coordinación con el Departamento de Higiene y ONGs - como el del apoyo a iniciativas o demandas donde la CJ juega un rol facilitador mediante la cesión de infraestructura, recursos económicos, auspicios, etc.

El centro del primer año de trabajo estuvo marcado por:

  • conocimiento de grupos juveniles

  • conocimiento del funcionamiento de la IMM

  • apertura hacia las instituciones (públicas y privadas) vinculadas a la temática,

  • primeros contactos internacionales

  • vinculación a la estructura descentralizada (CCZs)

  • capacitación para la gestión y acopio de información.

 

En términos de su ubicación institucional, la CJ depende de la división de Políticas Sociales del Departamento de Descentralización. Entre las cuestiones más importantes del primer año de gestión, figura la ausencia de un presupuesto propio, lo que de alguna manera imposibilitaba la planificación de acciones con certezas mínimas. La primera etapa de funcionamiento de la CJ estuvo pautada por un desarrollo desigual e incipiente de las diferentes líneas definidas. Hubo un trabajo intenso en el acercamiento y conocimiento de distintos grupos juveniles, que fundamentalmente desde el ámbito del quehacer cultural o recreativo, se acercaban en demandas de apoyos para la realización de actividades de carácter micro. Hubo también algunas actividades de carácter masivo con fines de lanzamiento y presentación de la CJ. La búsqueda del conocimiento de la CJ pautó las primeras actividades tratando de darle impacto público, centradas más que nada en lo recreativo o cultural.

Por otra parte 1991 fue un momento de conocimiento y asimilación de los mecanismos internos de funcionamiento de la Intendencia en lo que refiere a la gestión de recursos, trámites internos y canales de aprobación de actividades. Los intentos de inserción o vinculación a los Centros Comunales Zonales no dieron en esta etapa los resultados esperados. Seguramente contribuyó a ello la falta de definición de una estrategia clara de parte de la CJ y sobre todo no tener definidas acciones concretas que fueran potenciando dicha vinculación. En 1994 y entrada ya la nueva administración -en la que ha habido cambios en la conducción de la CJ- la vinculación con los CCZs se ha fortalecido, básicamente a través de la implementación en cuatro de ellos, de Centros Juveniles. La capacitación para la gestión fue la primer medida que se tomó, efectuando para ello un acuerdo con una institución del medio a tal fin. En lo que hace al relacionamiento institucional, se generaron encuentros con organizaciones juveniles, ONGs, INJU, Oficinas Municipales del interior, examinando posibles campos comunes de acción.

En cuanto al relacionamiento internacional, el primer contacto se realizó con el organismo homónimo de la Municipalidad de Buenos Aires, en ocasión que ésta realizara la Bienal de Arte Joven. Este contacto fue catalogado como de suma importancia, por el paso en sí mismo, y porque operó como una instancia de comparación y de feedback para proyectos e ideas que en el ámbito específico de lo cultural la CJ estaba estudiando. En el mes de octubre de 1991 se realizó la primer gran actividad masiva que convocó a jóvenes de Montevideo. Esta actividad llamada el "Agitaller de la Juventud" se propuso como un acercamiento directo a los jóvenes montevideanos con el objetivo de generar un espacio donde efectuar un diagnóstico conjunto de la situación, problemas y necesidades de dichos jóvenes. El otro aspecto trascendente de la realización del Agitaller fue el de que la organización corrió por cuenta de la CJ y la Subcomisión de Juventud de la Junta Departamental de Montevideo, contando además con la participación del Plenario de Organizaciones Juveniles de Montevideo y el apoyo técnico de Foro Juvenil y CELADU. El Agitaller se realizó en dos fines de semana. En el primero se realizaron talleres en 5 zonas de la ciudad, cuya organización corrió por cuenta de los CCZs, mientras que en el segundo se realizó un taller general dividido en temas donde participaron más de 200 jóvenes.

Al margen de la utilidad del taller en sí mismo, para la CJ representó una instancia muy importante al decir de los entrevistados, ya que fue la primera actividad coorganizada con instituciones públicas y privadas, pudieron conectar directamente con las necesidades y planteos con jóvenes que en su mayoría no pertenecían a organizaciones juveniles tradicionales -sumidas desde hace unos años en una importante crisis de representación- lo que le permitió a la CJ poder ratificar las líneas de acción inicialmente planteadas. Pero además de lo anterior, esta instancia supuso el enfrentar las primeras gestiones internas por recursos, dimensión ésta que tiene un peso específico muy importante en la concreción efectiva de las políticas, como se verá más adelante. Para finalizar con esta breve cronología de la primera etapa, la CJ cierra 1991 con un trabajo que se podría sintetizar como de reconocimiento de los diferentes campos de acción, aprendizaje y construcción de un equipo de trabajo, y una autoevaluación desde una gestión inicial de sus posibilidades futuras, para dar paso a un año donde debería consolidar efectivamente su acción. Sin duda el hecho de que este necesario período de puesta en rodaje se realizara en la segunda mitad de 1991, constituye para la CJ un handicap importante, considerando el período de gestión que resta.

 

 Principales programas

(Presentación)  (Uruguay: Contexto social, económico y político)  (El Contexto Económico y Político)   (Las políticas sociales en Uruguay)  (Evolución histórica y situación actual)  (Evaluación del período 1990-1995)   (Las políticas de juventud en Uruguay)  (El periodo 1990 -1994)  (Evaluación programática)   (La Universidad del Trabajo)  (Políticas de empleo juvenil)  (Políticas de salud adolescente y juvenil)  (Políticas recreativas y de tiempo libre)   (Evaluación institucional)  (El Instituto Nacional de la Juventud)  (La Comisión de Juventud de la Intendencia de Montevideo)  (Las Oficinas Municipales de juventud del interior)  (La Comisión Parlamentaria de asuntos juveniles)  (El Consejo de Juventud del Uruguay (CJU))  (El trabajo de las organizaciones no gubernamentales)  (Conclusiones y propuestas)  (Políticas de Empleo)   (La institucionalidad de Juventud: eficacia, legitimación y ciudadanía)  (Bibliografía

 

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