2.4. Organización interna y funcionamiento
Durante 1990 y 1991 el INJU desarrolló un esquema de funcionamiento
centrado en la persona de su Director, quien establecía relaciones directas con todo el
personal. Este primer período en el que se fue conformando el Instituto en la marcha
supuso la priorización de lograr una adhesión fuerte al proyecto institucional por parte
de sus funcionarios antes que trabajar sobre la base de una alta profesionalización.
Fueron momentos donde el "hacer" con el objetivo de la legitimación de la nueva
estructura, primó sobre el planificar. En una segunda etapa, iniciada con la instalación
de la sede actual, iniciada a principios de 1992, se practicó una reorganización interna
con la creación de mandos medios, instancias de consulta y decisión colectiva.
Las responsabilidades que el Director del INJU tuvo que asumir en la
Dirección Nacional de Correos, obligó a procesar con mayor rapidez y profundidad un
proceso que se hubiese concretado de manera más lenta y gradual de no mediar este
acontecimiento. Funcionalmente, el INJU está organizado en Departamentos, entre los que
se destacan algunos muy relevantes y abarcativos como el vinculado con Planes y Programas,
y otros más restringidos en su alcance pero con funciones más específicas y concretas,
como los de Comunicación, Interior y Técnico. Debido a las prioridades en esta primera
etapa el INJU jugó un papel mucho más fuerte en la ejecución de acciones antes que en
las funciones de coordinación y rectoría, para las cuales carecía aún de la suficiente
legitimidad dentro del aparato del Estado. Precisamente, luego de un funcionamiento
intranscendente en los primeros años, la Comisión Coordinadora de la Juventud dejó de
funcionar por la vía de los hechos, aunque es necesario destacar que también contribuyó
a tal situación la escasa prioridad que le asignaron el resto de sus integrantes, salvo
contadas excepciones.
Con la formación del Programa Primera Experiencia Laboral en 1993, la
población objetivo atendida por el instituto comienza a ampliarse a los jóvenes
pertenecientes a sectores populares, dado que hasta el momento por el carácter masivo de
algunas de las acciones puestas en práctica la población atendida se centraba en los
jóvenes de clase media. En la etapa actual están planteados cambios interno de
importancia, sobre la base la conformación de equipos de gestión con un importante
componente técnico, la existencia de responsables medios que lleven adelante buena parte
e la gestión interna con márgenes de autonomía, y sobre todo la transformación del
Instituto en una Unidad Ejecutora del Estado. Esto supone la posibilidad de administrar
directamente su presupuesto además de una mayor autonomía funcional. La concreción de
estos aspectos está fuertemente vinculada a la asignación presupuestal que en definitiva
tendrá el Instituto a partir de enero de 1996, por lo que esta instancia es absolutamente
clave para poder las posibilidades de gestión futura del Instituto.