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Fecha de actualización:
27/11/2008

 

 

 

 

POLÍTICAS DE JUVENTUD EN AMÉRICA LATINA:

EVALUACIÓN Y DISEÑO

POLÍTICAS DE JUVENTUD EN URUGUAY

 

Presentación

I. Uruguay: Contexto social, económico y político

 

II. Las políticas sociales en Uruguay

 

III.  Las políticas de juventud en Uruguay

El periodo 1990 -1994.

 

IV. Evaluación programática

 Las políticas educativas

Las políticas de Empleo juvenil

Las políticas de Salud Adolescente y Juvenil

Políticas de recreación y Tiempo Libre

 

V. Evaluación institucional

El Instituto Nacional de la Juventud

La Comisión de Juventud en la IMM

Las Oficinas Municipales de Juventud del interior

La Comisión Parlamentaria de Asuntos Juveniles

El Consejo de Juventud en Uruguay

El trabajo en las ONG

 

VI. Conclusiones y propuestas

Políticas de empleo

Políticas de salud

Políticas de recreación y tiempo libre

La institucionalidad de Juventud

 

VII. Bibliografía

   

3.6. Conclusiones

Para finalizar se realizan algunas observaciones y propuestas a manera de síntesis. La población joven es la que exhibe los mayores niveles de desprotección de las instituciones públicas y privadas que conforman el sistema nacional de salud. La matrícula juvenil es la menor dentro de las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva (IAMC-Mutualistas), por lo que su atención, se realiza mayoritariamente en servicios del Ministerio de Salud Pública. Las situaciones por zona geográfica son diferenciales: en Montevideo, es donde tienen los mayores niveles de desprotección; en el Interior, es donde más deben recurrir a los servicios del MSP. A finales de 1989, alrededor de 17.500 jóvenes de 14 a 24 años, de Montevideo, y 14.500 jóvenes de la misma edad, en el Interior, no tenían ningún tipo de cobertura sanitaria. 40.600 jóvenes en Montevideo y 119.000 jóvenes del Interior, sólo accedían a servicios prestados por organismos del MSP y 130.000 jóvenes montevideanos y 89.000 del Interior, estaban afiliados al sistema mutual.

La situación de los jóvenes pertenecientes a los hogares de menores ingresos, era, en ese mismo año, notoriamente desventajosa. En Montevideo, su desprotección duplicaba la media del grupo de edad y triplicaba la del conjunto de la población. Su situación pudo haberse agravado en los pasados dos años, por descenso en la matrícula mutual, efecto derivado de la pérdida de poder adquisitivo de la familia, y una mayor exposición al empleo informal. El supuesto generalizado, de que los jóvenes enferman menos y, que por lo tanto plantean menores demandas de atención en salud que otros grupos de edad, queda cuestionado cuando se considera su participación en la reproducción humana, o se analiza la morbi-mortalidad de la población. Más de las dos terceras partes de los niños nacidos vivos en el país, son hijos de madres jóvenes, proporción que trepa hasta casi las tres cuartas partes en algunos departamentos del Interior del país. La responsabilidad de los jóvenes en la reproducción biológica de la sociedad, no es debidamente tenida en cuenta, en la instrumentación de las políticas de salud o de las políticas de apoyo a las parejas jóvenes. Más de la mitad de las madres jóvenes son atendidas en instituciones de asistencia pública y, el parto normal y las complicaciones del embarazo, parto o puerperio, explican más de la mitad de los egresos hospitalarios de los jóvenes, en centros departamentales del Interior. El país no dispone de un adecuado sistema de salud juvenil. Los enfoques con que se la comprende, suelen partir de la enfermedad, y no de la concepción de salud integral, con la que la temática debe ser abordada y desarrollada.

Por lo general los servicios se han ido montando a partir de cierta enfermedad en particular, basados en la predominancia de alguna de las disciplinas que se ocupan de la temática de la salud juvenil, con poca capacidad para articularse con el conjunto de actores a involucrar en el sistema, otorgando, además, una baja participación a los jóvenes en la gestación y conducción de los programas. Se debe pensar en la articulación de programas de promoción de la salud y en acciones educativo-preventivas, más que en la atención de los problemas, una vez consolidados. Para ello es necesario el involucramiento activo de los diferentes actores del dominio de la juventud y del campo de la salud. En la base de todos los programas debiera estar la búsqueda de la promoción de estilos de vida sana, en un medio ambiente saludable, procurando el desarrollo de la salud en todos los sectores de la población y en todo el territorio nacional. La existencia de los Programas Prioritarios del Ministerio de Salud Pública, parece ser la base operativa más indicada, para intentar articular un Programa Nacional en Salud Juvenil, dada su inserción en la estructura ministerial, y su afinidad con la temática de juventud. Los Programas Prioritarios desarrollan su acción en base a diferentes áreas de gestión, que implican la labor en las áreas de investigación y diagnóstico, coordinación de agentes involucrados en la temática, focalización de su acción en zonas geográficas o en grupos etáreos prioritarios, realización de campañas educativo-preventivas, capacitación de agentes de salud, revisión y formulación de propuestas de leyes y reglamentos y, rectoría en su particular área de acción.

El desarrollo de un Programa Nacional en Salud Juvenil, permitiría la optimización y reforzamiento de los esfuerzos, aún dispersos e insuficientes, que despliegan un número limitado de agentes públicos y privados. Para la realización de cualquier tipo de programas de promoción o prevención y educación para la salud, es vital procurar involucrar a los jóvenes en su propio ámbito de acción. De allí, que la articulación de un Programa Nacional de Salud Juvenil, deba basarse en el trabajo conjunto con los organismos ya existentes, y en la promoción de nuevos espacios de comunicación y encuentro. Al mismo tiempo, si se desean mejorar la eficacia y eficiencia de los actuales programas en curso, habrá que intensificar las acciones de investigación y estudio, de capacitación de personal especializado y multiplicadores en el campo de la salud, y de evaluación y seguimiento de las políticas implementadas.

Por último, debe tenerse en cuenta, que habrá que imprimirle una reorientación a los recursos financieros con que hoy se atiende la salud de la población joven. Debe pensarse en la cobertura inmediata de la población joven desprovista de toda cobertura del sistema de atención en salud, prioritaria para los jóvenes de menores ingresos, a quienes se puede identificar como desertores tempranos del sistema educativo y externos totalmente al mercado de trabajo, o con una inserción precaria o informal en el mismo. Debe mejorarse la calidad de la cobertura del sistema de atención público, ya que es a ellos a quienes se dirigen los mayores requerimientos. La posibilidad de atención en unidades específicamente destinada a jóvenes, encuadrada en estrategias de salud basadas en comportamientos y pautas culturales de los distintos sectores juveniles, parece ser una medida adecuada, de acuerdo a experiencias generadas en otros contextos nacionales asimilables al medio uruguayo. Tanto el subsistema mutual -donde hoy no existe ninguna experiencia en salud adolescente o juvenil- como el subsistema público -donde las experiencias son limitadas- deberían pensar que la reasignación de los recursos hacia las áreas de promoción, prevención y educación en salud, resultará beneficiosa no sólo para las nuevas generaciones y el país, por lo que ello pudiera significar en disminución de enfermedades y decesos, sino también para el propio sistema, sobre el que disminuiría la presión de demanda de servicios.

 

 Políticas recreativas y de tiempo libre

(Presentación)  (Uruguay: Contexto social, económico y político)  (El Contexto Económico y Político)   (Las políticas sociales en Uruguay)  (Evolución histórica y situación actual)  (Evaluación del período 1990-1995)   (Las políticas de juventud en Uruguay)  (El periodo 1990 -1994)  (Evaluación programática)   (La Universidad del Trabajo)  (Políticas de empleo juvenil)  (Políticas de salud adolescente y juvenil)  (Políticas recreativas y de tiempo libre)   (Evaluación institucional)  (El Instituto Nacional de la Juventud)  (La Comisión de Juventud de la Intendencia de Montevideo)   (Las Oficinas Municipales de juventud del interior)  (La Comisión Parlamentaria de asuntos juveniles)  (El Consejo de Juventud del Uruguay (CJU))  (El trabajo de las organizaciones no gubernamentales)  (Conclusiones y propuestas)  (Políticas de Empleo)   (La institucionalidad de Juventud: eficacia, legitimación y ciudadanía)  (Bibliografía

 

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