3. El periodo 1990 -1994
En la campaña electoral de 1989, el tema de la situación de los
jóvenes apareció con fuerza en el discurso político de los distintos partidos que
competían por el gobierno del país, lo que generó compromisos más fuertes para la
administración entrante. En el marco de los cambios puestos en práctica en diversos
campos del desarrollo económico y social, a partir de la instalación del nuevo elenco
gubernamental se comenzaron a poner en práctica algunas variantes de importancia en el
terreno específico de las políticas de juventud. Antes de pasar, entonces, a la
evaluación propiamente dicha, conviene reseñar brevemente dichas variantes.
3.1. La creación del Instituto Nacional de la Juventud
Sin duda, una de las novedades más importantes, fue la creación del
Instituto Nacional de la Juventud (INJU), a partir del 1º de enero de 1991. Naturalmente,
en lo previo se desarrollaron una serie de acciones preparatorias, a partir de la
preexistente Comisión Coordinadora de la Juventud y del también preexistente Centro de
Información a la Juventud, que culminaron precisamente en la creación del INJU. La
creación del INJU, se efectuó por la vía de su inclusión en la Ley de Presupuesto
nacional, contando con la unanimidad de votos a nivel parlamentario, lo cual representó
un importante respaldo político para su gestión futura (recordemos que la creación de
la Comisión Coordinadora de Juventud, por el contrario, se había dado a través de un
decreto presidencial, en acuerdo con el Ministro del ramo.
Así, el artículo 331 de la Ley Nº 16.170 del 28 de diciembre de
1990, establece: "créase en el Programa 001 Administración General (del Ministerio
de Educación y Cultura), el Instituto Nacional de la Juventud, que tendrá como
cometidos:
Formular, ejecutar y evaluar las políticas nacionales relativas a la
juventud, en coordinación con otros organismos estatales.
Promover, planificar y coordinar las actividades del Centro de
Información a la Juventud, que dependerá del referido Instituto, asesorando y
capacitando el personal de las unidades locales de información.
Créase el cargo de Director del Instituto Nacional de la Juventud, que
tendrá carácter de particular confianza y cuya retribución será la establecida en el
literal g) del artículo 9º de la Ley Nº 15.809, del 8 de abril de 1986". La
creación del INJU representa pues, la culminación de un largo proceso comenzado aún
antes de la restauración democrática, y que durante la anterior administración no
había encontrado suficiente eco. Del mismo modo, la relevancia de la creación del INJU
puede medirse por todos aquellos procesos posteriores que éste desató, como es el caso
de la creación de Oficinas Municipales de Juventud en todo el país, a los que se hará
mención líneas abajo.
El novel instituto recibió respaldos de instituciones vinculadas
directa o indirectamente con la temática juvenil, tanto de la esfera pública como del
ámbito privado, que resultaron importantes en las primeras etapas de su desarrollo
institucional. Pero por sobre todas las cosas, el INJU pudo contar con una decisión
prácticamente unánime de "dejar hacer" -al menos por un tiempo- de parte del
conjunto de las instancias institucionales relevantes en las esferas del poder, que no
suelen existir en el marco del funcionamiento del sistema político uruguayo y de las
estructuras burocráticas establecidas, acostumbrados más bien a un permanente juego de
presiones y "trampas" que dificultan enormemente el funcionamiento fluido de
este tipo de iniciativas.
3.2. La creación de Organismos Municipales especializados en
Juventud.
Otra de las esferas en las que se avanzó significativamente en los
comienzos de esta nueva administración de gobierno, fue en la creación de Oficinas
Municipales de Juventud. La dinámica correspondiente fue diferente en Montevideo y en el
Interior, por lo que resulta pertinente analizar brevemente el fenómeno -que en las
páginas que siguen se evaluarán con detenimiento- teniendo en cuenta esta
"dicotomía". En el caso de Montevideo, existía con anterioridad a la actual
Comisión de Juventud, una Comisión Honoraria de Asuntos Juveniles (CHAJ), que tuvo una
escasa incidencia en el desarrollo de las políticas de juventud de la Intendencia, pero
que sentó las bases para los futuros emprendimientos en la materia. Con la llegada del
Frente Amplio al gobierno municipal montevideano, con un respaldo electoral considerable
entre los jóvenes, se generaron ciertas expectativas en que este tipo de temáticas
fueran atendidas significativamente.
La Comisión de Juventud que finalmente se creara en 1991, desarrolló
diversas líneas de acción propias, al tiempo que se comenzó a dotar de una lógica
mayor a los diferentes esfuerzos que se estaban realizando (subsidio al boleto
estudiantil, becas de trabajo, generación preferencial de puestos de trabajo, etc), y se
comenzó a procurar una efectiva sintonía de la Comisión de Juventud con los Centros
Comunales Zonales (18 en total) y el proceso de descentralización que el gobierno de la
coalición de izquierdas puso en marcha. Por su parte, también importa reseñar el
proceso de creación de Oficinas Municipales de Juventud (OMJ) en el Interior, que
comenzó siendo un esfuerzo de algunas Intendencias (contando con el respaldo de Foro
Juvenil y del Centro de Estudios para la Democracia en Uruguay - CELADU en varios casos),
y que con la creación del INJU tomó un renovado y más decidido impulso. El lanzamiento
de la Tarjeta Joven en las diversas localidades del Interior, por ejemplo, ayudó
significativamente a visualizar la importancia de instancias institucionales estables de
este tipo, en un contexto donde la relevancia del tema no estaba siendo percibida
adecuadamente.
El proceso de instalación de Oficinas Municipales de Juventud en el
interior del país arrojó un saldo positivo. Actualmente, existen OMJs en casi todos los
Departamentos del Interior, la mayor parte de las cuales tienen implantación casi
exclusivamente en la capital departamental, pero que en otros casos se han desarrollado
también en otras localidades. Durante este período , las OMJs del Interior se dieron un
mecanismo de coordinación horizontal, denominado Consejo de Oficinas Municipales de
Juventud del Interior (COMJUVI), que se reúne hasta hoy periódicamente en distintos
puntos del territorio nacional y que establece cierto seguimiento común de las tareas que
se van desarrollando en cada caso particular.
3.3. Generación de Conocimientos y Propuestas
Para finalizar este panorama, cabe destacar dos esfuerzos que en los
campos de la generación de conocimiento y el propositivo , contribuyeron a la ya referida
visibilidad pública de la cuestión juvenil:
La realización de la Encuesta Nacional de Juventud aportó una amplia
base de estadísticas respecto a la realidad de los jóvenes uruguayos. El primer informe
interpretativo conocido (Rama y Filgueira 1992), brinda elementos de juicio de gran valor
para el diseño de políticas. La Encuesta fue realizada por la Dirección General de
Estadísticas y Censos (DGEC), contando con la colaboración técnica de la CEPAL. Tuvo un
alcance nacional pero exclusivamente a nivel urbano, con una muestra total de 6547 casos,
tomando como universo de análisis al conjunto de jóvenes de ambos sexos de 15 a 29 años
de edad. El cuestionario se aplicó en todas las capitales departamentales (y en dos
ciudades adicionales en el caso de Canelones), durante un año (1989-90), conjuntamente
con la aplicación del cuestionario de la Encuesta Nacional de Hogares.
Como nota saliente, la Encuesta ha permitido la identificación de
sectores juveniles muy disímiles entre sí, que viven su juventud de manera muy
diferente. Así, mientras que para los varones jóvenes de altos niveles educativos la
juventud es una etapa prolongada en la que se puede invertir tiempo y esfuerzos en
preparación para la vida adulta, en el caso de las jóvenes de escasos niveles educativos
la juventud es una etapa muy corta, en la que se enfrentan -además- numerosas y muy
significativas dificultades, que atentan contra el normal desarrollo de las personas en
esta particular etapa de su vida. En lo que refiere a la realización del Plan Integral de
Juventud, finalizado en 1993, el mismo representa un esfuerzo pionero en tanto intento de
efectuar un diagnóstico riguroso de la situación de los jóvenes y las políticas, que
tanto de los ámbitos sectoriales como desde las instituciones específicas se dirigen a
los jóvenes uruguayos. Pero quizás el aporte más importante que realiza está centrada
en la faz propositiva, donde existe un esfuerzo por plantearse la construcción de la
política de juventud desde una perspectiva donde se articulan y racionalizan los
esfuerzos que incluso hasta el presente tienen un alto grado de dispersión. El PLINJU
hecha las bases pues, para la construcción de programas específicos, y sobre todo provee
de una visión estratégica que resume y compendia los aprendizajes hechos hasta el
momento.