II. LAS POLITICAS SOCIALES EN URUGUAY
1. Introducción
El debate actual en el terreno de las Políticas Sociales está
enmarcado en primer término por una discusión de carácter general: la crisis del Estado
de Bienestar (EB) y las posibles alternativas que a éste se plantean, en el sentido de
pensar desde otras perspectivas las relaciones entre Estado y Sociedad. Luego de la
década de oro que representaron los años '60 para la economía mundial, sobrevino la
recesión de los '70 y con ella las críticas a un Estado que había llegado a los
máximos niveles en materia de gasto social. La década de los '80 está fuertemente
marcada por las críticas desde las posiciones neoliberales, desde las que se propusieron
alternativas claras e instrumentables al modelo de EB. Los representantes más notorios de
esta alternativa fueron los modelos impulsados en Estados Unidos e Inglaterra, que
supusieron un brusco giro en materia de concepción e instrumentación de las Políticas
Sociales.
Por otra parte, además de la crítica efectuada desde las posiciones
neoliberales -trasuntada a través de la crítica a la eficiencia del EB-, se erigieron
también críticas desde las posiciones de la "izquierda tradicional" las
cuales, al contrario de las primeras, se restringieron al nivel ideológico ya que
carecieron de alternativas concretas e instrumentables al EB. Es en este contexto que se
operaron una serie de discusiones sobre el carácter, la instrumentación, la definición
de los grupos destinatarios a priorizar, etc., en lo relativo a las Políticas Sociales.
Hoy esas discusiones se enmarcan en una nueva situación, en la cual las políticas de
ajuste estructural no han resuelto los problemas de la equidad y la justicia social. Se
abre entonces un ancho campo a discusiones, donde antes que debatirse concepciones
generales, la agenda aparece cubierta por cuestiones de menor nivel de generalidad, y
donde en cada caso se da un intento de construir posiciones en el debate, a partir de una
asunción positiva de las críticas certeras que ambos modelos han suscitado en todo este
tiempo. En el caso de las Políticas Sociales, los criterios de focalización y
selectividad se contraponen con los de universalización en lo que refiere a las formas de
implementación, por ejemplo.
Al mismo tiempo, y fruto de los serios problemas sociales por los que
atraviesan nuestras sociedades y en particular los países de América Latina, existe una
fuerte tendencia a priorizar la utilización de los recursos en políticas que colaboren a
atender a los sectores sociales que se encuentran en condición de extrema pobreza y que
soportan las cargas del ajuste. También contribuye a esta priorización, elementos tales
como que el Estado debe ganar en eficiencia, utilizando sus recursos en estos sectores de
la población mediante transferencias directas, contando para ellos con mecanismos
rápidos, ágiles y flexibles. Los programas de compensación social atienden pues a esta
lógica. Existe hoy un reconocimiento generalizado acerca de la necesidad de instrumentar
políticas sociales dirigidas a los sectores extrema pobreza o con necesidades básicas
insatisfechas. La cuestión está en si las políticas sociales deben tener sólo un
carácter compensatorio, y ser por tanto subsidiarias de la política económica y
paliativas de los efectos no deseados causados por la misma; o si por el contrario las
políticas sociales deben considerarse como una dimensión integrada a la política
económica, constituyendo así las bases en que se apoye una política de desarrollo.