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Fecha de actualización:
12/08/2008

 

 
 

JUVENTUD RURAL PERUANA: ENTRE LOS DOS SENDEROS

 

  

    I. Introducción

Del mito de Inkarrí al mito del progreso

 

II.   Sendero Luminoso        

 

III.   Los jóvenes rurales: nexo entre sendero luminoso y el campesinado    

  •   Hipótesis
  • La seducción del poder

 

III. Entre los dos senderos ... o la seducción del mercado, la religión y la familia
  • La familia y la comunidad

  • Los "comités de defensa civil"

  • Los evangélicos

 

    IV. Perspectivas

 

  V. Bibliografía

 

  VI. Apéndice

 

 

 

APENDICE

TESTIMONIO DE PEDRO

(Resumen)

La selva

Cuando todavía éramos chicos nos íbamos a la selva. Ibamos creciendo, necesitábamos estudiar, esas cosas, ya teníamos que salir a la selva. A mi me gustaba porque había bastante fruta, al menos siempre íbamos así, como a comer frutas, todo tipo de frutas. Había mandarinas, plátanos.

Llegábamos a cualquier sitio donde necesitaban trabajadores. Desde Lunes hasta Sábado trabajábamos, desde la mañanita hasta la tarde, de allí a descansar.

Con los narcos normal nomás, no había problemas. Ellos buscaban muchachos de confianza. Por ejemplo, yo ya había regresado como tres veces y, según ellos, me habían visto que era tranquilo, callado, por eso me dijeron, ¿sabes?, vas a trabajar conmigo. Entonces yo iba, ayudaba. Trabajábamos desde las cuatro de la mañana hasta las once de la noche, sin parar, moviendo el líquido de la coca, sacando la droga con keroseno, sacando del pozo agua al cilindro, así en ese plan todo el día. Me hubiera quedado con ellos, pero más me regresé porque en ese momento yo estaba enamorado de una chica, en Rumi. Ellos me insistían, no te vayas, trabaja con nosotros, trabaja un añito nomás con nosotros; en Ayacucho, en cualquier lugar que quieras te voy a comprar tu casa. Pero yo por ella me regresé y cuando he llegado a Rumi la chica ya estaba con otro. Ya así me quedé, a estudiar nomás.

Sendero

En esos tiempos todavía no existía Sendero ¿no? Claro, ya más o menos se escuchaba, pero poco, solamente pintaban paredes, llenaban de piedra las carreteras. Entonces nadie tomaba importancia, en esos tiempos. Los primeros eran de la Universidad de Huamanga, que empezaron a salir a organizar a diferentes comunidades. En la comunidad de Mayu han llegado a tener bastante gente. Pero en ese tiempo solamente asistían a las reuniones tres, cuatro personas, poca gente nomás había. Mayormente eran jóvenes estudiantes; señoritas, señoras no asistían. Eso era el año 81.

En mi comunidad había unos tres, cuatro jóvenes estudiantes. Pero ellos también eran bien cerrados. Sí, la juventud sabíamos que ellos estaban metidos en eso, pero nosotros no tomábamos importancia en ellos y más bien les insultábamos, les fastidiábamos: oportunistas, aventureros ¿no? Entonces no nos contestaban nada, nos miraban y se reían...La juventud éramos independientes, pero siempre dábamos un apoyo, así cuando había mitin en Cangallo <capital provincial> participábamos en los mitines de cualquier grupo de izquierda, pero menos de derecha ¿no?

Cuando yo estaba en segundo año de secundaria, yo fui el primero que asistí de mis contemporáneos, de mi clase, a sus reuniones. Me invitó uno que ya estaba, uno que era de la Universidad de San Cristóbal <de Huamanga>. Entonces yo, bueno, fácilmente acepté... porque en ese tiempo, era el 82, ya tenía bastante acción el Sendero: asaltos, enfrentamientos. Entonces ya toda la juventud nos poníamos a conversar sobre eso, ya queríamos asistir, pero no nos decía nadie, nadie nos decía vamos a la reunión o participa. Pero esa vez me invitaron, entonces yo acepté. El que me invitó me eligió porque éramos amigos. A la Asamblea fue un mando militar, que dirigía. Bueno, él ya estaba tiempo, desde el 79. Como ya estaba tiempo en Sendero ya tenía su cargo, entonces él vino con su metralleta, entonces yo con miedo todavía me acerqué. Me presentó y tenía voz gruesa: sí compañero, así, con sus botas, todo, me saludó, y al otro, al que me invitó, le dijo vienes a tal sitio y te vamos a esperar ahí...

Eramos como doce personas. De Rumi solamente éramos dos y los demás eran de la comunidad de Mayu, ahí era la reunión. El mando más que nada explicaba sobre Mao, cómo había empezado y cómo había llegado al poder y también de cómo se estaban llevando las acciones y cuánta gente ya estaban aumentando en esos meses y qué pensaba el camarada Gonzalo sobre lo que estaba aumentando Sendero.

Después, bueno, terminó la asamblea y nos pidieron opiniones a todos. Los que habían asistido anteriormente ya sabían expresarse, cómo dar el saludo al camarada, porque las reuniones primeramente empezaban saludando al camarada Gonzalo, un saludo combativo, ese era su lema. Pero como yo asistía por primera vez no sabía nada. Empezaron a hablar y ya me llegaba a mí, ya me tocaba hablar. Entonces yo dije: compañeros discúlpenme, yo vengo primera vez a la asamblea y todavía no estoy capaz de presentarme ante ustedes así. No, me dijo, puede hablar, solamente queremos su decisión, a ver si puede asistir a las otras asambleas o solamente has venido a observar, así me dijo. Entonces, como me dijo así, yo le dije no, estoy dispuesto para asistir. Otros daban su decisión que estaban dispuestos en cualquier momento para salir junto con los compañeros a luchar por mi partido. Todos decían eso y yo también cuando me dieron la palabra dije que sí, yo también estaba dispuesto a salir. Eso dije porque todos decían que estaban dispuestos. Entonces si yo de repente decía que no estaba dispuesto todavía, de repente todos me empezaban a criticar, porque existía crítica y autocrítica. Entonces así terminamos la asamblea.

Bueno, de ahí ya empezaron a pasarme la voz en las siguientes semanas. Yo a otro amigo le pasé la voz ¿no? Como nos dio tarea en esa primera reunión a todos, que en la segunda reunión, o en la siguiente, todos tenían la obligación de llevar uno o dos compañeros de confianza, para que de esa manera aumente. Entonces yo a mi amigo lo llevé, que era ahijado de mi mamá.

Las reuniones ya eran continuas, a veces dos a la semana, en diferentes comunidades. Nos daban tareas. Y sobre la línea, nos hablaban de que había mucha burocracia en el Perú y muchos delincuentes, muchos rateros, violadores y eso era el objetivo de Sendero, hacer desaparecer a todo eso. Y estaba cumpliendo con eso ¿no? Por ejemplo había rateros, había así abusivos. Entonces a esas personas, siempre ya cuando uno asistía a las reuniones llevaba su lista. Saben que en la comunidad tenemos estos señores que son abigeos, rateros; entonces a esa persona primeramente se le llama la atención. Los que estaban en el grupo <armado> se encargaban de eso. Nosotros les pasábamos la voz, les llevábamos hasta la esquina así ¿no?, ellos tocaban la puerta y conversaban. Si en caso siguieran robando o haciendo cualquier cosa, en la próxima ya lo iban a matar.

Como ya yo me entregué al partido, estaba ya en Sendero, mi primera acción fue por el aniversario del pueblo, en agosto. Nos habían hecho juramento a varios. Nos nombraron jefes de grupo de diferentes comunidades. De mi comunidad hasta esa fecha ya estábamos como algo de quince o dieciséis. Casi toda la juventud ya estábamos ya. Rápido avanzamos, casi en tres meses, casi todos entramos.

Llegamos a la plaza justo cuando estaban sirviendo almuerzo. Sí, gritando: ¡Viva la lucha armada! ¡Que viva la guerra de guerrillas! Y las señoras y los campesinos se quedaron callados cuando entramos y uno de los compañeros tomó la palabra, sacó a toda la gente del local al parque. Algunas personas, señoras nerviosas, de repente nos van a matar, decían. Como ya estábamos organizados, en ese momento algunos estábamos izando banderas en el parque mismo, y algunos estaban poniendo muñecones con letreros: "a los soplones así los vamos a matar", así cuellos cortados. Otros estábamos dando a los comuneros un folleto que se llamaba "Guerra de guerrillas" y solamente cobrábamos por el papel, veinte libras, barato. Bueno, el que tomó la palabra dijo que ellos estaban en defensa del pueblo, de los campesinos. Entonces los campesinos, cuando les preguntaron si estaban de acuerdo, todos decían que sí estaban de acuerdo. Si podían colaborar, sí, también podrían colaborar. De ahí leyeron una lista de los soplones que hablaban en contra del partido, o sea que se cuiden, que no vuelvan a hablar.

Los del pueblo asistimos así encapuchados. Eramos diferentes del grupo <armado>, éramos la defensa del pueblo...como milicia. Y cuando había cualquier acción a nosotros primero nos llamaban y nos encontrábamos los responsables de las comunidades con mando militar y mando político, después nosotros nos reuníamos con todos los militantes, fijábamos la fecha y programábamos alguna acción. Eramos bastantes, como doscientos y tantos. Mayormente eran muchachos que estaban estudiando secundaria.

Cuando nos daban una tarea, por decir, el jefe del grupo con nosotros se reunía y nos decía para tal fecha ustedes tienen que izar una bandera, pintar las paredes en una comunidad, poner piedras en las carreteras y hacer reventar dinamita. Esa noche no solamente nosotros hacíamos acción sino en todas las comunidades y en todas las provincias de Ayacucho. Entonces, por decir ¿no?, primero lo que comenzaba la acción, la dinamita lo que reventaba era en la provincia misma. Cuando ya una vez que reventaba en Cangallo mismo, ya todos ya teníamos una hora fija ¿no? En Cangallo va a reventar a las siete en punto. Pero ustedes a las siete en punto ya tienen que estar en su sitio. Entonces nosotros ni bien que reventaba prendíamos la dinamita y ya estaba izado todo.

Allpachaka

Todo era bien organizado. Por ejemplo, un asalto que se ha hecho era el asalto a la ganadería de Allpachaka <fundo experimental de la universidad>. Para eso han planificado como dos meses. Algunos compañeros se dedicaron a estudiar cuánta gente trabajaba y a ver si había policías y de qué hora a qué hora trabajaba la gente. Averiguaron como un mes y medio. Después nos llamaron a todos los mandos militares y políticos y nos plantearon que necesitaban apoyo de todas las comunidades y participación de todos los militantes y si es posible que no sean militantes pero que asistan al asalto y que no tengan miedo, no hay policía, nada. Así nos plantearon y nosotros aceptamos.

Entonces, faltando pocos días para la acción llamaron a reunión a todos los militantes. Por lo menos ciento ochenta de toda la provincia nos reunimos en X, que estaba lejos de la carretera. Ya todo planificamos: dónde vamos a encontrarnos, a qué hora vamos a salir y así. Nos concentramos en la comunidad de A., en esa zona hasta inclusive ya estaban los compañeros andando libremente con su arma. En Rumi todavía tenían un poco de miedo los compañeros, pero en A. ya no ya, libremente llegaban, andaban, una zona prácticamente liberada ¿no? De todos sitios llegaban, de la provincia de Víctor Fajardo, de Vilcashuamán participaron tres o cuatro comunidades nada más, como era lejos. Cada uno llevábamos nuestro fiambre como cancha, queso, papa, que ya antes de eso habíamaos reunido de todas las comunidades. O sea a los campesinos que estaban de acuerdo les hemos pedido para preparar el almuerzo, y de todas las comunidades se había juntado como tres cuartos <habitaciones> de cereales.

Ya en A. estábamos como quinientos y tantos, seiscientos, y solamente de nuestros sectores. De Chuschi, de esos sitios llegaban a B., otra comunidad. Entonces nos fuimos todos a B., y ya estábamos como novecientos y tantos y seguían llegando todavía. Llegaron de otras comunidades y alcanzamos algo de mil cuatrocientos, bastante. B. está cerca ya de Allpachaka, como cuatro, tres horas caminando.

Bueno, a Allpachaka entramos de día. A las 5 a.m. todos los del partido estamos acorralando a la comunidad de Allpachaka, que nadie salga de Allpachaka. Otros grupos ya nombrados estaban entrando ya a la acción, a sacar a todos los campesinos al parque y si en caso encontraban a alguien en su casa que le iban a dar castigo, amenazando. Entonces toda la gente ahí mismo salió. Cuando entramos a las casas a revisar no encontramos nada, solamente perros. Y bueno, en el parque ha tomado la palabra el mando político de la zona de Cangallo y Huancapi. El tomó la palabra. Yo en esos tiempos todavía no entendía muy bien cuánto déficit tenía el Perú frente a EEUU, cuánto debíamos. Cuando él dijo cuatrocientos millones de dólares o algo por ahí que teníamos de déficit, entonces no entendía muy bien, que será eso, yo dije. Y nos habló que en Lima se mantenían a los grandes oficiales como a un toro que no produce nada, como un novillo. Un novillo no tiene valor en la sierra, un toro sí todavía tiene valor, trabaja, pero un novillo no, es mucha grasa, ni para arar, nada. Entonces como a un novillo se mantenía en Lima a los grandes oficiales, a los grandes ministros y a las personas que trabajaban en los ministerios como Educación, Salud, cantidad de gente, y el pueblo los mantenía, había mucha burocracia. Frente a eso Sendero Luminoso estaba luchando y la meta era llegar al poder mediante la guerra de guerrillas del campo a la ciudad, eso era nuestra meta: del campo a la ciudad. Nuestra meta era no vender los productos que nosotros cultivábamos en la comunidad, para que de esa manera la gente que está en la capital, la gente que no trabaja, se mueran de hambre decía, porque nosotros los campesinos somos los únicos que damos de comer a los grandes, a los millonarios. Y en ese tiempo planteaban: de acá a cuatro años, cinco años, no vamos a dejar entrar comida a Lima, todos los que están en Lima van a morir de hambre. ¿Y los pobres? Ellos decían de que van a regresar, tienen que regresar a luchar con nosotros.

Tomamos el fundo de Allpachaka porque los quesos que producían ni siquiera no les hacían probar a los trabajadores. De eso se enteró el partido, que esos quesos no se comían acá en Perú, se exportaban de frente a Holanda creo, algo por ahí nos enteramos y tomando ese nombre de la Universidad de Huamanga habían creado ese centro de ganadería, y en realidad la universidad no recibía ningún beneficio de Allpachaka,por ahí es que se tomó esa decisión.

Habían cuatro toros, eran toros grandazos. Entonces esos cuatro toros primeramente matamos, los matamos y empezamos a descuartizar. Como habían peroles, empezamos a cocinar. Cocinamos papas con carne, hicimos sopa y repartimos a la gente, a todita la gente y a las señoras que vivían en ese sitio también le hemos dado esa tarea de que traigan sus ollas y cocinen en las ollas grandes que tienen y que traigan leña para cocinar. Todititos hemos comido. Sobró. Y de otras comunidades que se habían enterado vinieron así las viejitas a pedir que les regaláramos carne, papa o cualquier cosa que había. A eso de las 2 de la tarde, 3 de la tarde llegaron y nosotros dijimos bueno, que se agarren nomás todo lo que puedan y que se lleven.

Habían allí en Allpachaka camas, catres, mesas, quesos, vinos, todo había. Entonces teníamos que sacar, regalar y lo que sobraba que ya no podía llevar nadie, a romper. Almacenado había bastante. Por lo menos unas ocho habitaciones, corralones. Nosotros fuimos un día sábado y justo iban a sacar el día lunes los quesos. A buena hora habíamos llegado. Y hemos quemado donde estaban concentrado las avenas, hemos roto las puertas, hemos tumbado las paredes. Y habían chanchos, cuyes, también los soltamos.

Del ganado hemos matado lo que hemos podido. Pero cuando estábamos matando las campesinas empezaron a llorar: al pobre ganado por qué lo matan así, qué culpa tienen. Como empezaron a llorar las señoras, pobrecito, que esto, lo dejamos; lo dejamos pero ya habíamos matado como la cuarta parte del ganado, como ochenta ganados, setenta. Era nuestra intención matar todos los ganados, pero no hemos podido matar porque empezaron a llorar las campesinas.

De ahí hemos salido a eso de las cinco. Cuando ya nos habíamos venido, un señor con su caballo, de frente a Ayacucho a avisar lo que estaba pasando en Allpachaka había ido. Entonces al día siguiente pasó el noticiero de radio La Voz. Nosotros en esos momentos estábamos en el camino, regresando, y como algunos compañeros llevaban radios chiquitos, escuchamos y bueno, contentos nosotros, ¿no?

El nuevo poder

Ya en esos tiempos se llegó a nombrar nuevas autoridades. Nosotros convocamos <una asamblea> para nombrar nuestras autoridades verdaderas de la comunidad. Las antiguas no protestaban porque del presidente su hijo mismo estaba ya en el partido, decidido, también su hijo lo ha convencido a él.

Las nuevas autoridades hacían justicia. Ajusticiamiento en mi comunidad no ha habido, pero en otras comunidades sí. Ajusticiamiento era pues eso ¿no?, tomarle a la persona sin que se entere, de un momento a otro, capturarle en su casa. Si la persona estaba hablando mal o por a o b, cometían muchas cosas contra el partido, entonces ahí ya a las personas se les hacía su ajusticiamiento. Por ejemplo, si pasaban a los guardias de Cangallo una lista de los compañeros que estaban militando en la comunidad, entonces eso era ya prácticamente un delito para el partido.

Claro, los familiares tenían pena, pero no sabían. Su familia no sabía cuando se hacía esta clase de ajusticiamientos, era de un momento a otro. Se han hecho varios en C., D., E. De frente se llegó al parque y hemos juntado a toda la gente. la gente miraba y decían, si en caso nos enteramos algo o si vemos a alguien que está haciendo algo del partido, es mejor quedarnos callados. Si los policías vienen, nuestra palabra tiene que ser: no sabemos, no sabemos. Ellos mismos decían eso. Nosotros también teníamos que dar esa recomendación. Algunos no estaban de acuerdo pero se aguantaban, no decían nada, se quedaban callados nomás y algunos campesinos, algunas campesinas, se iban llorando. Siempre daba miedo y pena cuando se mataba delante de la gente.

Entonces ya habían nuevas autoridades y las nuevas autoridades llamaban para faenas comunales, donde ya se sembraba para el partido ya, como cebada, trigo, papa, maíz. Las comunidades tienen siempre sus terrenos, en eso sembrábamos. Ya no era para la comunidad sino para que se abastezcan los compañeros que están en el campo, así para cualquier cosa, para trabajar, o cuando hay personas que no tienen que comer. Algunas personas tienen pocas chacras, entonces a esas personas se les puede ayudar. Así tipo faena se sembraba, plantando en cuatro esquinas de la chacra una bandera. Donde más acogida ha tenido es en Chuschi. La comunidad tenía como cuatro o cinco hectáreas, más, como ocho hectáreas de terreno. Entonces se ha hecho un barbecho con 60 yuntas de toro, que nunca esa cantidad se había reunido. Las yuntas eran de Chuschi mismo y todas las comunidades que están cerca, también llegaban de F., algunas de A. Se ha sembrado prácticamente desde las siete de la mañana hasta las seis y media de la tarde con 60 yuntas. Al empezar reventó doce dinamitas, a las doce seis dinamitas, en la tarde doce dinamitas. El trabajo era exitoso, primera vez estaba haciendo ese trabajo el partido y se estaba haciendo en la comunidad de Chuschi. Pero no logró cosechar el partido porque entró el ejército.

El ejército

Cuando llega el ejército, más miedo les ha dado a las señoras. Las campesinas empezaron a juntarse y a comentar, a llorar ¿no? En qué habíamos entrado, decían. Su palabra era: seguro ya nos van a matar a todos, ahora ya ha venido el ejército, decían. De la comunidad para arriba es curvas y curvas. De ahí como 50 carros del ejército empezaron a bajar, a eso de las 8 de la mañana. Yo estaba mirando de la escalera de mi casa y salgo afuera. Las señoras se habían reunido en la esquina y todos, todos lloraban: ahora seguro nos van a matar a todos, diciendo. Todas las señoras estaban llorando, para acá, para allá, todos lloraban. Pero los carros pasaron nomás de frente, hasta Cangallo mismo.

Nuestra idea era que íbamos a tener más apoyo más bien con el ejército, porque todos los que estaban en el ejército eran hijos de personas pobres, con hambre y miseria ¿no? Esa era nuestra idea de los muchachos del partido, y más bien así en las reuniones hablábamos: nos conviene que salga el ejército. Eso decían los mandos, que íbamos a tener más apoyo y que ellos también se iban a incorporar al partido, los que estaban en el ejército eran hijos así de campesinos.

Nosotros buscamos reunir a todos los campesinos. Pero los campesinos estaban más preocupados por salir de Rumi, tomaban sus ropas, sus paquetes y se venían a Ayacucho. Empezaron a venir helicópteros, aviones de guerra, los campesinos ya prácticamente estaban con miedo, ya no querían participar. De repente nos encuentran en una reunión y con qué vamos a defendernos, no tenemos suficiente arma para todos. Nosotros decíamos que no se preocupen, que los íbamos a defender. pero ya no había apoyo, ahí es donde perdió apoyo el Sendero.

Si enfrentan vamos a enfrentarnos, yo se que vamos a tener éxito, decían los mandos. Pero no teníamos suficientes armas, solamente así tipo granada, dinamita nomás teníamos, pero como metralletas, revólveres o FAL, no teníamos. Entonces ha habido un choque de un grupo con el ejército, ahí se tuvo una caída de cuatro compañeros y cuatro armas. En ese momento entramos a una reunión todos los militantes y todos los guerrilleros de todo Cangallo. Después de tres días, ahí mismo nos reunimos, rápido nomás, hasta inclusive pensamos todavía hacer un enfrentamiento al ejército en la carretera, pero ya no se ha podido. Los guerrilleros estaban dispuestos, pero las milicias de las comunidades ya prácticamente estaban atemorizados.

Después en G. hubo enfrentamiento, de las seis de la mañana fue el enfrentamiento hasta las cuatro de la tarde, todo el día. De Sendero han caído doce personas, más que nada los principales; del ejército han caído como cinco o seis. Ya no era como enfrentarse con los guardias <policía>, con los guardias era más fácil, pero ahora era un poco difícil. Entonces en diferentes comunidades comenzamos a hacer reuniones, seguido, día y noche, prácticamente ya no se descansaba. A los campesinos se les decía que no tengan miedo y que siempre vamos a seguir operando en la zona, les íbamos a cuidar, cuando haya algo nosotros íbamos a estar ahí. Así quedamos con ellos. Después, como a los diez días, se convocó a una asamblea de toda la provincia de Cangallo. Comisiones han llegado también de Vilcashuamán, Huancapi, Huanta, San Miguel. Me contaron, porque yo no asistí, que habían decidido repartir a todos los departamentos, de cada grupo cuatro guerrilleros y además el mando político. El resto se quedó en Ayacucho, manteniendo las reuniones con los campesinos, haciendo acciones. Pero ya no eran como antes, eran pocas. Es que ya el ejército empezó a patrullar las comunidades, a hacer masacres y atropellos en las comunidades. Inclusive se agarraban ganados como toro, chancho, se lo llevaban para comer, empezaron a romper las puertas, tumbar las casas, a pegar a los campesinos, las campesinas, llevarlos presos a la provincia y hacerlos desaparecer. Entonces ya tenían miedo los campesinos.

A mí no me tocó porque yo tenía mi hueco, ahí dormía. De mi casa más abajo nomás, en el barranco, nunca me pasó nada. Mi misión era seguir manteniendo a toda la gente del pueblo, pero la gente del pueblo ya no querían asistir a las reuniones; ya solamente entre los militantes manteníamos reuniones. Los militantes también estábamos participando como guerrilleros de día y de noche, desde el momento que llegó el ejército, día y noche. Y llegó un momento en que ya teníamos que decidirnos ¿no?, quienes se van con el partido y quiénes se quedan trabajando con los comuneros. Se necesitaba en el partido como 34 decididos. Han habido como cincuenta y tantos. Como el partido nunca rechaza a los decididos, todos se fueron para otros departamentos, otra tanda. Yo me quedé todavía manteniendo, quedábamos cuatro o cinco, así nomás. Teníamos contacto con la guerrilla. Ellos estaban más que en las alturas. Cuando pasaban les dábamos comida. Nos hablaban que no tengamos miedo, que se va a retirar el ejército.

Ya yo también prácticamente me había desanimado, es por eso que yo también me vine a Lima. Ya no podía seguir, era muy difícil.

Mis hermanos de Lima me llamaban. Pero mi otro hermano, que se fue al campo el 82, la última vez que vino <al pueblo>, vamos me dijo. Entonces yo le digo, sabes qué, estoy pensando ir a Lima. No vayas allá porque te van a chapar en el control. Mi hermano menor se fue al campo el 82. Inclusive en una asamblea del partido me dijo que solamente estaba así como animador, que nada de decidirme para ir al campo, me criticó. Yo tenía que reconocer, decirle sí nomás. En las próximas si me dices así yo me voy a decidir. Pero en realidad me vine.

El otro sendero

Llegué a Lima a fines del 83, calles sucias, no me gustó; después ya me acostumbré. Llegué a casa de mi tío paterno, donde estaban mis hermanos y mis primos. Trabajé en construcción, después pintando santos de yeso, de ayudante de cocina en restaurante, hasta que mi hermano me recomendó donde un señor que tenía su taller de metal mecánica. Era matricero y fabricaba cocinas a kerosene y también cocinas eléctricas de una hornilla. Aprendí desde lo más simple, que era ayudar en la pintura de las cocinas, lavado de piezas con kerosene, habilitación de material para los repujados en planchas de fierro y viendo aprendí. Un amigo del taller me fastidiaba, oye serrano, terruco, por qué no regresas a tu pueblo y vendes tus llamas y con eso más lo que puedes ahorrar acá te compras tu máquina. Así me decía.

Así que con tanto que me aconsejaba empecé a comprarme fierros, casi casi ni almorzaba con tal de juntar para mi propio torno. Y así ya en 1987 tenía mi propio torno, que se ha convertido en mi brazo derecho. Me salí del taller, nos juntamos con mi hermano Alcides y recibíamos bastantes trabajos para fabricar partes de cocinas a gas de kerosene y de mecha, hasta que recibimos un pedido de armazones de cocinas eléctricas. Ahí si ya me independicé, nos juntamos con mis otros hermanos para poder cumplir con todo el trabajo que recibíamos. Ahora podemos hacer planchas para cocinas con horno, tostadoras para restaurantes, freidoras y otras cosas más porque con un torno matricero se pueden fabricar muchas cosas.

Actualmente tenemos una máquina soldadora, el torno repujador, taladro eléctrico, soldadura de punto, prensa manual para hacer huecos, torno repujador, soldadura eléctrica, zisalla manual para cortar planchas de fierro, tornillo de banco y mi torno matricero. Ahora no sólo que atiendo pedidos, sino también puedo hacer matrices que me pidan así como también dar servicios.

A la comunidad, bueno, no puedo regresar porque estoy buscado por la policía. Sendero yo no se qué me diría; seguro me dicen que soy un espía de la reacción. Me vine sin permiso. Después, cuando me vine, habían tocado <mi caso> en la asamblea. Seguro no estará de acuerdo con la lucha, por eso sin avisar se ha ido, diciendo. Pero no me han fastidiado. Cuando llegué acá, uno que vive en X. me llamó para una reunión, que él sabía que yo había participado allá y me citó un día para encontrarnos. Yo le dije ya, voy a ir a las siete le dije, pero no fui. Después de dos o tres meses me mandaron una carta de la comunidad, los compañeros que estaban en el campo, con una dirección para yo acercarme. Tampoco me acerque, de repente podía caer. Después ya no he tenido más contactos. pero si crecen en Lima tendré pues que integrarme.

No se si puedan ganar. Bueno, pueden ganar pero yo se que va a durar más. Los compañeros se equivocaron. Decían que para 1990 iba a haber República de Nueva Democracia. Yo creo que será para el 95, para el 2000 será.

 

Introducción

 

(INTRODUCCIÓN)  (SENDERO LUMINOSO)  (LOS JOVENES RURALES: NEXO ENTRE SENDERO LUMINOSO Y EL CAMPESINADO) (ENTRE LOS DOS SENDEROS...O LA SEDUCCION DEL MERCADO, LA RELIGION Y LA FAMILIA)  (PERSPECTIVAS) (BIBLIOGRAFÍA(APÉNDICE)

 

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