LOS
JOVENES RURALES: NEXO ENTRE SENDERO
LUMINOSO
Y EL CAMPESINADO
1.
Hipótesis
Sendero
Luminoso inició sus acciones armadas el 17 de mayo de 1980, quemando
las ánforas y padrones electorales en el pequeño poblado ayacuchano
de Chuschi, la víspera de las primeras elecciones presidenciales
que el país celebraba en 17 años. A fines de 1982, cuando después
de las navidades el presidente Fernando Belaúnde decidió que las
Fuerzas Armadas tomaran el control político-militar de Ayacucho,
Sendero Luminoso había logrado expulsar a los representantes del
Estado, especialmente la policía, del 80% de las áreas rurales
de las provincias norteñas del departamento, y se preparaba para
cercar Huamanga, la capital. ¿Cómo pudo en apenas dos años y medio
de "guerra popular" desarrollarse tanto? En otras palabras,
cómo la cúpula y los cuadros medios senderistas construyeron una
presencia entre el campesinado?
Reconociendo
que el fenómeno requiere un asedio múltiple, vamos a enfatizar
aquí el papel de los jóvenes hijos de comuneros, que estudian
secundaria e incluso últimos años de primaria, como nexo entre
Sendero Luminoso y las poblaciones rurales /.
Nuestras
hipótesis centrales son que para un sector de esos jóvenes Sendero
Luminoso constituye una "elección racional" posible
y, al mismo tiempo, la posibilidad de consolidar una identidad.
En su aspecto de "elección racional", Sendero Luminoso
se presenta como canal de movilidad social. Pero simultáneamente
ofrece una identidad muy fuerte para jóvenes ubicados entre dos
mundos: el tradicional andino de sus padres, que ya no sienten
del todo suyo, y el "occidental" o quizás más precisamente
costeño-criollo-limeño, que tampoco sienten suyo y que, además,
los rechaza por provincianos, por cholos, por su castellano
con fuerte acento quechua.
Por
otra parte, si bien constituyen el eslabón clave en la correa
de transmisión que debería vincular al partido con "las masas",
son al mismo tiempo un eslabón débil porque se encuentran tensionados
entre dos vías de movilidad social: el mercado y el "nuevo
Estado" senderista en construcción; y entre dos identidades:
el partido y la familia/comunidad.
Por
último, el carácter prolongado de la guerra senderista
/ convierte al eslabón clave en eslabón débil en tanto: (a) a
diferencia de los jóvenes universitarios, los jóvenes rurales
son más pragmáticos y menos ideologizados y (b) ante ellos se
abren otras posibilidades de movilidad social a pesar de la crisis;
e incluso otras posibilidades de construir una identidad /.
Para
desarrollar estas hipótesis vamos a utilizar en una primera parte
el testimonio de un joven que llamaremos Pedro, de una comunidad
de Cangallo (Ayacucho) que llamaremos Rumi. Hijo de "campesinos
medios", con algunos parientes en la costa, entre ellos un
hermano, Pedro estudiaba secundaria y tenía 17 años cuando Sendero
Luminoso incursionó en su comunidad. Durante aproximadamente dos
años fue miliciano en las filas de Sendero Luminoso, durante la
época menos sangrienta y más "hegemónica" de la guerra
senderista (véase el testimonio en el Apéndice del presente trabajo).
Como una suerte de contrapunto, utilizaremos en determinados momentos
otros testimonios, en especial el relato de Arturo, otro joven
de Rumi que no se integró a Sendero Luminoso; él era militante
de uno de los grupos de izquierda que por esa misma época decidió
ingresar a la arena política legal y constituyó el frente Izquierda
Unida (IU). Para años más recientes utilizaremos testimonios recogidos
por Ponciano del Pino en una investigación que realizamos en el
Instituto de Estudios Peruanos y que será publicada en 1994.
2.
La seducción del poder /
Del
relato de Pedro se desprenden infinidad de pistas. Vamos a desarrollar
sólo algunas reflexiones.
a)
Existe en la zona y en diferentes grados en todo el país una brecha
generacional significativa, que se va a agudizar con la incorporación
de los jóvenes a Sendero Luminoso. Convertida en la generación
armada, los jóvenes van a someter/convencer a los adultos. La
relación es ambigua por los lazos familiares y culturales que
vinculan padres e hijos. Sin embargo, a partir de la expansión
de Sendero Luminoso entre la juventud, súbitamente la nueva generación
aparece embarcada en un proyecto radicalmente distinto a cualquiera
que imaginaron sus padres y el cual estos aceptan, cuando lo hacen,
con una suerte de subordinación fatalista semejante a la que solía
ser frecuente en los tiempos en que predominaba el sistema terrateniente,
pero al mismo tiempo con preocupación y tal vez en algunos casos
con esperanza y orgullo.
Para
explicar esto último es necesario calificar el tipo de brecha
generacional existente. En la mayoría de casos no se trata de
una rebelión dirigida principalmente contra los padres a la manera
de fenómenos del Primer Mundo como los famosos movimientos de
1968, sino de la percepción de que los padres no tienen mucho
que ofrecer a los hijos para manejarse en la nueva realidad más
urbana y mercantil.
"Quiero
mucho a mis padres, los respeto, pero ellos no tienen ya conocimiento...",
declara Raúl, miliciano senderista en Lima, hijo de migrantes
ayacuchanos. Los padres no saben, son "ignorantes".
Esta percepción se explica también, como dijimos, por el tipo
de educación que se impone en el Perú, etnocida y en las antípodas
de una educación intercultural /. Sin embargo, el que no sea un
rechazo específico a la generación anterior, permite que allí
donde se mantienen relativamente fuertes, la comunidad y especialmente
la familia sean casi las únicas instituciones que pueden aparecer
en determinadas circunstancias como alternativa a Sendero Luminoso.
b)
Se trata de una juventud política y socialmente "disponible".
i) Políticamente: no existen instituciones políticas sólidamente
implantadas en la región, menos aún que puedan canalizar las inquietudes
juveniles. Otros testimonios de jóvenes de la misma comunidad,
Arturo por ejemplo, revelan la tenue presencia de varias tendencias
políticas de izquierda en el momento en que se inicia la expansión
senderista. Pero en poco tiempo los jóvenes se incorporan casi
en su totalidad a Sendero Luminoso; ii) Socialmente: las instituciones
tradicionales que tenían en el vértice a la comunidad indígena,
resultan insuficientes aunque, como dijimos, no totalmente
obsoletas para una juventud que ha pasado por la escuela,
ha tenido experiencia migratoria y tiene que vincularse al mercado.
Como se ve en el testimonio, Pedro se encuentra tensionado literalmente
"entre los dos senderos" y transita de uno a otro. Pudo
haberse incorporado al narcotráfico, militó en Sendero Luminoso
y terminó como "informal" en Lima.
La
frase "entre los dos senderos", que da título a este
artículo, hace referencia al título del libro de Hernando de Soto,
El otro sendero. Pero de Soto ignora dos dimensiones decisivas
para el relativo éxito que logra un sector de los llamados "informales",
que son el centro de su preocupación: la dimensión colectiva (redes
de parentesco y paisanaje) y la dimensión cultural (tradiciones
de cooperación y organización de la producción, así como la reproducción
en la ciudades de manifestaciones culturales que refuerzan la
cohesión de parientes y paisanos). Para de Soto se trata básicamente
de individuos atomizados portadores de una supuesta nueva economía,
pero no portadores de cultura /.
Entre
nuestro jóvenes, lo que une a "los dos senderos" es
la novedad y la esperanza de bienestar, progreso y/o "superación":
por la vía del mercado en un caso, por la vía del (nuevo) Estado,
es decir del poder, en el otro. Arturo, de la misma comunidad
de Rumi, dice algo revelador al respecto:
"Decían
que Ayacucho iba a ser zona liberada en 1985. Una famosa ilusión
que han creado a los muchachos era que ya pues estamos en
1981, para el 85 va a ser una república independiente, ¿acaso
no quieres ser un ministro?, ¿acaso no quieres ser un jefe
militar? Ser algo, ¿no? Un muchacho me dijo eso: el 85 la
revolución va a triunfar y luego los que estamos aquí en Sendero,
los que tenemos más vida de militancia en Sendero vamos a
ser los ministros. Era una manera de ilusionar a los muchachos
¿no?"
c)
La forma en que se presentan los jóvenes universitarios que conforman
la columna guerrillera revela la seducción del poder: armas, botas,
voz de mando. El poder aparece en todo su esplendor atemorizante...y
gana a la mayoría de los jóvenes a los cuales promete investirlos
con los mismos atributos. Arturo cuenta:
"Eran
jóvenes que estudiaban en Cangallo. Muchachos adolescentes
y que estaban desesperados de repente por conocer las armas,
por ejemplo una metralleta, que para ellos manejar dinamita
era una gran cosa. Lo hacían únicamente los valientes...para
ellos agarrar arma era una cosa ya de otro nivel, más jerárquico..."
Y
los jóvenes hacen derroche de ese poder. Sus primeras acciones
son pintar paredes y reventar dinamita en el pueblo, quebrando
la quietud de las noches rurales. Según Arturo: "reventaban
por reventar nomás".
Más
allá de desbordes juveniles, puede apreciarse que el creciente
ejercicio de poder y el incremento de su capacidad militar los
convence temporalmente de las bondades de la vía "estatal".
No se trata tanto del romanticismo que tiñó el ciclo anterior
de violencia política a cargo del MIR y el ELN entre 1965 y 1966,
inscrito dentro de lo que podríamos llamar "guerrilla clásica
latinoamericana". No son los jóvenes urbanos de clase media
que "suben al monte" para rescatar/redimir a los pobres,
sino los jóvenes "del monte", más cerca de una percepción
de la revolución como "inversión del mundo", los que
tratan de "voltear la tortilla". Puede apreciarse también,
que uno de los puntos fuertes de Sendero Luminoso fue considerarse
desde muy temprano como "nuevo Estado en construcción".
Un Estado que iba probando ante sus militantes/súbditos y ante
el país, su eficacia en comparación al desbarajuste en el que
conforme transcurría la década caía el "viejo Estado"
/.
d)
Es interesante observar cómo conforme se baja del vértice hacia
la base de la pirámide senderista, cambian las motivaciones y
la "ciencia del marxismo-leninismo-maoísmo" se contamina
del contexto rural andino.
i)
Diferentes motivaciones. En otro trabajo he utilizado el
siguiente símil:
"Con
respecto a la ideología podríamos imaginar la relación entre
la vieja columna de cuadros, los nuevos cuadros intermedios
y los militantes y simpatizantes de base que participan en
los 'organismos generados' y/o en el 'ejército guerrillero
popular' como aquella existente entre teólogos, curas de pueblo
y simples feligreses". (Degregori, 1989:24).
Añadíamos
que, sin embargo, en un partido hiperideologizado, vertical y
que se autodefine como "máquina de guerra", los que
llamamos "teólogos" seguirían teniendo el peso decisivo.
Pero en este trabajo nos interesan los curas y feligreses. Un
expresión de la relación entre todos ellos la vemos en el Gráfico
1, que muestra los mecanismos de reproducción de Sendero Luminoso.
-
Los universitarios, seducidos con el discurso absolutamente coherente
de sus profesores, se identifican con Sendero Luminoso principalmente
a través del estudio de la línea. Son el sector más ideologizado.
-
Los estudiantes secundarios rurales, más pragmáticos y menos ideológicos,
son seducidos por los símbolos de poder del cual aparecen investidos
los universitarios- convertidos-en-guerrilleros y se integran
fundamentalmente a través de la acción. Recordemos la dinamita
que revientan "por reventar". En ambos casos juega además
un papel muy importante lo que podríamos llamar "efecto de
demostración". Se integran a una organización prestigiosa
y que los transforma, en tanto la incorporación a Sendero Luminoso
tiene mucho de rito de pasaje o de iniciación en una secta religiosa:
la secta armada.
-
De la masa campesina se espera obediencia y acompañamiento. La
imagen que viene a la mente es la de un coro que desde la penumbra
responde a las consignas que lanzan los que transitan por el sendero
luminoso. Por ello, ante el campesinado el nuevo poder hace gala
de toda su capacidad de coerción, incluyendo ya entonces en cierta
medida el terror. Arturo relata un episodio en una comunidad cercana,
antes de la llegada de Sendero Luminoso a Rumi:
"Ha
habido una experiencia que le han asesinado a un trabajador
del correo en el pueblo X, que le cortaron el testículo, le
cortaron la lengua, acusándolo de soplón. Entonces eso generó,
no se, como una pólvora corrió de que a él le han ajusticiado
por soplón y así van a hundir a todos los soplones. Era una
manera de hacer la guerra nerviosa a la población".
Además,
en la aparición de Sendero Luminoso coinciden varios tópicos antropológicos
relacionados con la inversión del mundo: llegan de fuera; llegan
de noche; en la región se los conoce por esa época como los tuta
pureq, los caminantes de la noche; emergen a la luz del día
en medio de una fiesta.
ii)
"Contaminación". Por otra parte, la ideología
marxista-leninista del discurso oficial senderista se va transformando
en utopía campesinista conforme se expande hacia el campesinado
y se plasma el proyecto senderista en Ayacucho. Son ejemplos de
esta transformación los intentos de organización colectiva de
la producción, que en otros testimonios aparecen todavía más claros;
también la idea que tienen sobre las ferias y el mercado, que
en el relato de Pedro aparece sólo indirectamente /. Asimismo,
las ideas que tienen sobre Lima estrangulada y el necesario regreso
de los pobres urbanos a la nueva república rural (en realidad
sucedió más bien lo contrario: migración masiva a las ciudades
en aquellas zonas donde se desataba la violencia y empezaba la
"guerra sucia"). Por último, la creencia en que se producirían
deserciones masivas en las Fuerzas Armadas.
Cuando
las Fuerzas Armadas entran en la región a fin de 1982, el escenario
recuerda en algo a "La guerra del fin del mundo" de
Vargas Llosa; el fin de la utopía. Una utopía que marca a fuego
la imaginación de los cuadros pero que, a diferencia de aquella
de Antonio Conselheiro, enciende apenas y/o sólo efímeramente
el entusiasmo de "las masas" campesinas.