Declaración sobre juventud: Nuestro
futuro empiza ya
Dubra, Sud Africa, 3 al 7 de abril de 2000
Al iniciarse el nuevo milenio, el movimiento sindical tiene que ser
fuerte para responder a un mundo globalizado en donde los mercados de
trabajo son flexibles, desregulados y rápidamente cambiantes. Una amenaza
que socava la fuerza y el futuro del movimiento sindical es de que son
demasiados pocos los/las jóvenes que se afilian a los sindicatos, lo
que representa una de las principales razones de la disminución del
número de afiliados. Todavía hay millones de jóvenes que necesitan urgentemente
a las organizaciones sindicales. Cifras alarmantes demuestran que hay
un número creciente de jóvenes que no tiene empleo, que acaba en puestos
de trabajo precarios y que no tiene acceso a las escuelas, universidades
ni a ninguna otra forma de educación. Los/las jóvenes se encuentran
marginados, lo que puede hacerles recurrir a la violencia, al crimen
y a la prostitución.
Los/las jóvenes se afiliarán a las organizaciones sindicales cuando
éstas se despierten replanteen sus estrategias y se comprometan plenamente
a trabajar de la mano con sus jóvenes afiliados para organizar a los/las
jóvenes en sindicatos y desarrollar una respuesta eficaz al tremendo
dilema que enfrentan hoy en día. La consolidación de la solidaridad
entre generaciones será para beneficio de los jóvenes y del movimiento
sindical en su totalidad.
Excluidos de los empleos
La OIT calcula que 60 millones de jóvenes entre 15 y 24 años se encuentran
desempleados, pero esta cifra probablemente es mucho mayor. En los países
de la OCDE, la media de desempleo entre los/las jóvenes entre 15 y 24
años alcanzó el 13% en 1998 y en casi todos los países alcanza los
dos dígitos. El veinte por ciento de los/las jóvenes entre 20 y
24 años, por ejemplo en Canadá, Italia, el Reino Unido y Estados Unidos
no tiene un empleo ni está siguiendo ninguna capacitación. En los países
en desarrollo, los datos disponibles sugieren que la diferencia entre
el desempleo de los jóvenes y los adultos es incluso mayor en los países
industrializados. Las personas más afectadas por el desempleo son las
mujeres jóvenes, los/las jóvenes migrantes y los/las jóvenes discapacitados.
La principal causa del desempleo de los/jóvenes son los niveles insuficientes
de crecimiento económico mundial en relación con el crecimiento de la
población activa. También se han identificado otros factores. Los jóvenes
que buscan empleo se ven fuertemente afectados por la congelación de
nuevas contrataciones, que suele ser la primera reacción de las empresas
ante la recesión. El principio del "último que entra, es el primero
en salir" hace que su despido resulte más barato y más fácil. Según
la OCDE, el elevado desempleo general afecta especialmente a los/las
jóvenes, sin importar los niveles de educación. De este modo, incluso
en las sociedades prósperas, la educación ya no es una garantía para
encontrar un empleo. Existe un grave desequilibrio entre la escuela
y el trabajo: la educación tiene una orientación demasiado teórica,
porque los planes de estudio no reflejan lo que los/las jóvenes requieren
cuando acceden al mercado laboral.
Deterioro de los puestos de trabajo de los jóvenes trabajadores/as
Bajos salarios, empleos parciales o temporales con muy poca protección
social son actualmente las perspectivas que se plantean para millones
de jóvenes del mundo entero entre 15 y 24 años. Estas formas atípicas
de trabajo reservadas a los/las jóvenes se están multiplicando y responden
a la creciente demanda de flexibilidad y generalmente significan un
salario insuficiente y la inseguridad para el joven trabajador/a. El
sector agrícola aparte, es en el sector privado donde la mayoría de
jóvenes trabajadores/as, tanto de los países en desarrollo como los
industrializados, encuentran trabajo hoy día. Por lo general, la sindicación
suele ser baja en ese ámbito y, como resultado, a menudo se niega a
los/las jóvenes que ocupan esos puestos de trabajo protección laboral,
protección contra el trabajo peligroso y las ventajas de la negociación
colectiva. Al mismo tiempo, los niños/as siguen siendo explotados como
trabajadores. Se calcula que hay 250 millones de niños/as trabajando.
Dar a esos niños/as educación y reemplazarlos por jóvenes que buscan
empleo rompería el círculo vicioso de la pobreza y haría disminuir el
desempleo de los/las jóvenes.
La educación como privilegio
Los/las jóvenes que carecen de educación y formación adecuadas encaran
el gran riesgo de quedar atrapados en empleos mal pagados o de perder
su puesto de trabajo cuando aumenta la demanda de calificación. La consecuencia
final es la pobreza y la exclusión. En los países en desarrollo, la
educación es un privilegio siempre inaccesible para muchos trabajadores/as.
Sin los medios necesarios para pagar las cuotas escolares o para comprar
los útiles escolares, o incluso para pagar el costo del trayecto para
ir a la escuela, cada vez más y más jóvenes se quedan al margen del
sistema escolar en América Latina, África y Asia. En países industrializados
como Canadá, la educación, en particular la educación superior, es cada
vez más inalcanzable. Una cuarta parte de los 96 millones de alumnos
en el mundo que ingresaron a la escuela por primera vez en 1995 probablemente
abandonarán su escolaridad antes del 5º grado. La exclusión escolar
es un fenómeno predominantemente femenino. Dos tercios de los niños
del mundo entero que nunca han ido a la escuela, o que abandonan antes
de terminar el ciclo, son niñas. Son víctimas de los prejuicios que
dan prioridad a sus hermanos varones.
La juventud, prioridad del orden del día sindical
No es difícil entender que los/las jóvenes quieren trabajar, tener
un salario decente, educación y formación. Para asegurar que millones
de jóvenes no se queden fuera sino dentro de las organizaciones sindicales,
es preciso que los sindicatos cambien su actitud y enfoque hacia la
juventud. Los temas relacionados con los/las jóvenes suelen quedar relegados
al final del pliego de reivindicaciones y se les presta demasiada poca
atención en las negociaciones con los empleadores y las autoridades
políticas. El movimiento sindical no puede permitirse simplemente observar
sin hacer nada cómo se deteriora la alarmante situación de la juventud.
Se requieren un profundo compromiso y una acción concertada a todos
los niveles del movimiento sindical para desarrollar una política y
un programa de acción global dirigidos al empleo juvenil.
Los sindicatos tienen que cambiar (especialmente su imagen, conducta
y formas de acción). Muchos jóvenes perciben a los sindicatos como demasiado
tradicionales, burocráticos y jerárquicos. Los sindicatos necesitan
empezar a trabajar hombro a hombro con los jóvenes sindicalistas para
hacer de los sindicatos un lugar atractivo y abierto para los/las jóvenes:
apoyando plenamente a los/las jóvenes sindicalistas para que creen
estructuras destinadas a la juventud, desarrollando políticas y actividades
y asegurando una capacitación adecuada para poder dirigir y estar bien
representados en los diversos niveles del movimiento sindical;
organizando campañas de información y afiliación eficaces en las zonas
donde los sindicatos tradicionalmente no están presentes: en la escuela,
en los nuevos puestos de trabajo y en los lugares donde puedan encontrarse
jóvenes que carecen de empleo y/o se encuentran en el período de transición
entre la escuela y el trabajo;
a través de una sindicación innovadora dirigida a satisfacer las necesidades
de organización del sector informal en el que predomina la juventud.
La cuestión no es saber por qué los sindicatos deben hacerlo, es
una cuestión de supervivencia. La brecha entre los/las jóvenes y los
sindicatos está ahondándose. Al mismo tiempo, el movimiento sindical
está envejeciendo, lo que representa un enorme riesgo de perder las
valiosas experiencias y conocimientos de las generaciones mayores.
Sólo juntas, la generación joven y la de los mayores harán que el
movimiento sindical sea lo suficientemente fuerte como para organizar
a los jóvenes en sindicatos y ganar la batalla en favor del empleo,
una educación y una formación adecuadas y buenas condiciones de trabajo.
Los sindicatos adquirirán fuerza y su futuro será más brillante. Ese
futuro no es una opción lejana. Si convertimos las palabras en hechos,
ese futuro empieza ya.
La acción de la CIOSL
Con el propósito de incrementar las tasas de afiliación de la juventud
y asegurar que los jóvenes puedan participar plenamente en el movimiento
sindical, el XVII Congreso Mundial pide a la CIOSL, a sus afiliadas
y organizaciones regionales que, en base al Plan de acción de la
juventud "El futuro de los sindicatos empieza integrando a la juventud
ya" adoptado en la 1ª reunión del Comité de la Juventud de la CIOSL:
organice y afilie a los/las jóvenes en los sindicatos;
asegure que los jóvenes estén apropiadamente representados e incrementen
sus índices de participación a todos los niveles del movimiento sindical;
asigne recursos suficientes para los programas de la juventud y personal
dedicado a ella;
integre plenamente a los/las jóvenes en los sindicatos.
Con el fin de movilizar la acción internacional para acabar con el
desempleo de los/las jóvenes, proporcionarles una formación y una educación
de calidad y mejorar sus condiciones de trabajo, el XVII Congreso Mundial
de la CIOSL pide a los gobiernos, y cuando corresponda, a los empleadores
y a los organismos internacionales que, en base al Plan de acción
"Empecemos ya con más y mejores trabajos para la juventud"
adoptado en la 1ª reunión del Comité de la Juventud.
proporcionen educación y formación gratuitas y obligatorias a los/las
jóvenes;
creen un sistema de información sobre el mercado laboral más eficaz
que ayude a los jóvenes a tomar decisiones informadas relativas a su
educación y su vida laboral;
aseguren que los planes de estudio impartan una educación amplia que
refleje los requerimientos de los/las jóvenes al entrar en el mercado
de trabajo y les proporcionen información sobre los derechos de los
trabajadores/as jóvenes y el papel de los sindicatos a la hora de involucrar
a los interlocutores sociales en el diseño y aplicación de las políticas
de empleo, centradas en la creación de puestos de trabajo, el suministro
de formación y el mejoramiento de las condiciones de trabajo de los/las
jóvenes;
asegure que los/las jóvenes se beneficien de programas de desarrollo
sostenibles y que dichos programas no tengan efectos negativos: recortes
de subsidios a los programas de educación y formación para los/las jóvenes
y un incremento del desempleo juvenil.
El Congreso pide al Comité de la Juventud de la CIOSL que dé prioridad
a:
organizar campañas internacionales anuales sobre organización,
sindicación y mejores empleos para los/las jóvenes;
desarrollar y aplicar políticas y programas sobre el empleo, la
formación y la educación;
seguir estudiando los temas relativos a los jóvenes trabajadores/as
y las políticas y actividades sindicales para la juventud.
Marzo 2000
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