Como marco general de los temas tratados en este seminario
subregional, se tomaron en consideración algunas experiencias de países
de la subregión, además de la española, destacando lo siguiente:
Los procesos de globalización en curso conllevan cambios estructurales
en nuestros países. No es posible negar su realidad, como tampoco
se puede desconocer que formulan una propuesta puramente economicista,
sin un valor añadido de contenido social. Es urgente y prioritario
dar una dimensión social a este proceso, mediante una estrategia
de desarrollo que promueva el empleo y evite la exclusión social.
Estos procesos deben ser abordados por el movimiento sindical de
forma coordinada y con propuestas en el marco del diálogo social
a nivel de cada país, lo mismo que a nivel regional y subregional.
La mundialización de los mercados no debe ser un pretexto
para la destrucción de empleos o la degradación de condiciones de
trabajo. Al contrario, unos empleos decentes con adecuada preparación
profesional y a lo largo de la vida activa garantizan de forma más
eficaz el crecimiento de la economía, la competitividad de las empresas
y el desarrollo profesional y la empleabilidad de los trabajadores.
A la hora actual la inversión mejor y la más rentable es la que
se hace en el conocimiento y la capacitación.
Los sistemas de educación y formación prevalecientes en América
Latina reproducen sus actuales estructuras sociales, caracterizadas
por profundas desigualdades y grandes niveles de exclusión, lo que
se refleja en altas tasas de analfabetismo formal y funcional, y
deserción escolar. Con miras a cerrar estas desigualdades y terminar
con las exclusiones, es indispensable disponer de un sistema educativo
más amplio, y de sistemas de formación que incluyan a quienes actualmente
se encuentran excluidos, cualesquiera sean los motivos. En su mayor
parte los sistemas de formación actuales están cerrados a quienes
no han tenido la oportunidad de recibir la educación básica, por
lo que en una amplia medida profundizan las exclusiones originarias
en lugar de disminuirlas. Es urgente e indispensable formular e
implementar políticas de formación profesional apropiadas, que se
fijen como meta revertir esta característica.
Uno de los retos al que debe prestarse especial atención se refiere
a la consideración sistemática en el diseño, implementación, monitoreo
y evaluación de las políticas formativas de las cuestiones y especificidades
del trabajo y de la formación de las mujeres, especialmente afectadas
por discriminaciones y segmentaciones de diferente índole, con la
meta final de asegurar la equidad de género.
La participación sindical en la gestión de la FP es imprescindible
para garantizar la pertinencia, oportunidad, proyección, calidad
e impacto de los planes y programas educativos, requiere cuadros
sindicales preparados en la materia, capaces de formular, proponer
y negociar políticas de formación profesional nacional, sectorial
o local.
La participación sindical en las distintas instancias bipartitas
o tripartitas de gestión de la FP, tiene que ser también una garantía
de control de calidad de dicha gestión. Los representantes sindicales
deben estar en capacidad de gestionar y realizar estudios para establecer
las interrelaciones entre las formas de trabajo y las fuentes de
trabajo. Por ello es fundamental la participación sindical en las
políticas de empleo y en las políticas y planes nacionales de educación.
La formación profesional es un tema en donde existen numerosos
puntos de interés común para gobiernos, empleadores y trabajadores.
La negociación colectiva, gracias a su versatilidad, constituye
un medio apropiado, eficaz y democrático para tratar este tema.
Por ejemplo, a través de la negociación colectiva se podrían abordar
y regular materias como las condiciones de acceso al derecho a la
formación, tiempo libre para la capacitación, los programas de formación,
la certificación de la misma, y la gestión, financiación y contenido
de los respectivos programas. Para el movimiento sindical la formación
profesional podría convertirse en una estrategia de acción múltiple
que tienda a fortalecer la negociación colectiva, en consonancia
con las constituciones políticas, las NITs y Códigos del Trabajo.
La renovación o reforma de los sistemas de formación profesional
de cada país debe proseguir, o iniciarse, respetando la heterogeneidad
de las situaciones, asignando una adecuada inversión en recursos
humanos e infraestructuras, con el consenso y participación de todos
los agentes sociales implicados. El diálogo social es una instancia
muy apropiada para que los mismos actores sociales aborden todos
estos temas y concierten las políticas y estrategias más apropiadas.
Una característica de la era actual es el acelerado cambio que
tiene lugar en los procesos tecnológico, lo mismo que en la organización
de las empresas. Estos cambios tienen como efecto que se difumine
la noción de puesto de trabajo, en la que estaba basada la organización
del trabajo tradicional ( taylorista y fordista ), lo mismo
que los sistemas de formación profesional, que forman para el puesto
antes que para el empleo. En respuesta a ello se han comenzado a
desarrollar sistemas de formación basados en el concepto de la competencia
laboral, en los que la experiencia adquirida en el empleo tiende
a ser tomada más en cuenta que en los sistemas de formación tradicionales.
La formación basada en competencias laborales constituye un desarrollo
relativamente nuevo que merece ser examinado con sumo cuidado y
atención por el movimiento sindical.
La OIT adoptó en 1997 el Convenio 181 y la Recomendación 188 sobre
las Agencias de Empleo Privadas; estas normas deben ser referencia
necesaria e ineludible para la reglamentación de la intermediación
privada en el mercado de trabajo, de aceptarse la misma como principio,
dentro del marco de una discusión y negociación tripartita.
Además de las experiencias abordadas, diferentes ponencias,
seguidas de debate, animaron a los asistentes a elaborar las siguientes
conclusiones:
Diálogo Social, Formación Profesional y Empleo
1. Para avanzar en el diálogo social en materia de empleo y formación
profesional es imprescindible:
El fortalecimiento institucional de las organizaciones sindicales.
El fortalecimiento de la unidad de acción de las organizaciones
sindicales a nivel nacional, subregional y regional.
Profundizar la cultura del diálogo y del tripartismo.
Profundizar el respeto a la libertad sindical, a la negociación
colectiva, a la participación e interlocución activa del sindicalismo
en los procesos de negociación social; asimismo garantizar bipartita
y tripartitamente el seguimiento y cumplimiento de los acuerdos
del diálogo social.
Dentro de la agenda del diálogo social debe incluirse la formación
profesional como un tema prioritario, ligado indisolublemente a las
políticas de empleo y mercado de trabajo, ya una visión nacional e
integral de formación permanente y continua a nivel de empresa, de
sector y de país.
2. Es imprescindible la participación activa de los trabajadores y
los empresarios en las políticas nacionales de empleo y formación profesional.
Es prioritario generar más y mejores empleos con base en una política
de Estado consensuada con los actores sociales. Para ello se requiere
la voluntad política de los actores, la información suficiente, y la
transparencia necesaria de los procesos de diálogo social.
3. Debe introducirse en los planes de estudios de los sistemas de formación
sindical el tema del empleo y de la formación profesional, incorporando
el enfoque de género en todas las acciones educativas, tanto al interior
de los sindicatos como en la formación de la empresa.
4. Es imprescindible la participación sindical en los planes nacionales
educativos ( formales y no formales ) así como en el sistema nacional
de educación, para que en conjunto con los actores sociales se promueva
la igualdad de oportunidades y de acceso a la educación de calidad,
y la formación continua y permanente a lo largo de toda la vida.
5. Propiciar la creación, financiación y/o fortalecimiento de las instituciones
de formación profesional a través de la participación y gestión tripartita.
Deben buscar sus fórmulas para que el Estado contribuya a la financiación
de institutos o programas de formación profesional gestionados y administrados
por las organizaciones sindicales.
6. Contribuir junto con empresarios y gobierno al desarrollo del programa
estratégico de la OIT acordado en la última Conferencia de dicha institución,
y especialmente el área que hace referencia a: a) la promoción y defensa
de los derechos fundamentales de los trabajadores y las trabajadoras,
b) la implementación de más y mejores empleo, c) protección a los trabajadores
y d) promover el diálogo social. También es indispensable apoyar la
ratificación de los Convenios 138 y 182 sobre erradicación del trabajo
infantil, y un mayor involucramiento de las centrales sindicales con
los programas de cooperación técnica que la OIT tiene en América Latina.
Importancia de los Convenios de la OIT, los servicios
de empleo y la acción sindical
Dada la importancia que tienen las normas internacionales del trabajo
es imprescindible la difusión permanente de las mismas, el estudio
y profundización en talleres y seminarios, y la asesoría constante
de la OIT para su adopción, ratificación, aplicación y seguimiento.
También es esencial que los gobiernos promuevan las NITs conjuntamente
con la OIT.
En las actuales circunstancias políticas, económicas y sociolaborales
de la subregión, el Convenio 181 debe aplicarse tripartitamente
para que pueda contribuir a la solución de los problemas existentes,
a partir de la aplicación pertinente en cada país.
Se constata la necesidad de solventar las carencias que algunos
convenios sobre derechos humanos básicos, entre otros, tienen en
su ámbito de aplicación en algunos países de la subregión. La asistencia
técnica de la OIT y la cooperación técnica que esta brinda a través
de proyectos como el financiado por la Agencia Española de Cooperación
Internacional y otros proyectos en la subregión pueden contribuir
al fortalecimiento del diálogo social y de la democracia que son
factores indispensables para la adecuada aplicación de las NITs.
La formación profesional, la calificación y recalificación de la
fuerza laboral, y el derecho a la educación, son conquistas sociales
que hay que mantener. Los procesos de privatización, de ajuste estructural
y de flexibilización laboral han provocado el aumento de las tasas
de desempleo, la precarización del empleo, el aumento del sector
informal y la escasez de oportunidades de empleo de calidad; todo
ello restringe las posibilidades y las potencialidades de desarrollo
de los trabajadores y condiciona a la baja los programas de formación
profesional.
Los servicios de empleo y de información sobre el mercado de trabajo
de los Ministerios de Trabajo deben ser mejorados sustancialmente
y en consulta constante con las empresas y los sindicatos. Es necesario
ampliar la cobertura y calidad de sus servicios para que cumplan
con efectividad sus funciones de administración, regulación e inspección
del trabajo, con el cometido de proteger a los trabajadores, hacer
respetar los derechos y garantías sindicales y apoyar el diálogo
social.
Deben promoverse, profundizarse y/o crearse los foros de diálogo
social bipartitos y tripartitos que permitan democratizar el sistema
de relaciones laborales elevar la productividad y la competitividad
en las empresas, modernizar los aparatos productivos nacionales
y preservar el valor social del trabajo y la educación. El diálogo
y la negociación social pueden ser la base para la construcción
de modelos d desarrollo y crecimiento económico con equidad.
Participación, gestión y estrategias sindicales
1. Crear un ambiente nacional para participar en el diálogo social:
Elaborar una estrategia unitaria y trabajar fórmulas para impulsar
efectivamente el diálogo social.
Promover la participación sindical y la gestión bipartita y tripartita
de los espacios de diálogo social encaminados a potenciar la calidad
del empleo y de la formación profesional.
Promover la negociación colectiva e incluir en todos los acuerdos
formas bipartitas y tripartitas de progreso laboral y educativo.
La prioridad de la formación profesional está en función de la generación
de empleo, lo cual es la principal necesidad social de nuestros países.
El empleo y los salarios son prioritarios para los trabajadores en
las actuales circunstancias del mercado de trabajo y de las condiciones
de vida existentes.
Generar una conciencia permanente de la importancia de la formación
profesional y de la necesidad de una cultura de calidad en la educación.
2. Es imprescindible la participación de los y las trabajadoras en
la elaboración de las políticas y planes nacionales de empleo. Debe
promoverse el incremento del empleo aprovechando las nuevas tecnologías
y las nuevas formas de organización del trabajo.
3. Es fundamental formar cuadros sindicales en el área de formación profesional.
También hay que poner en marcha campañas de sensibilización y concientización
de los trabajadores y los sindicatos sobre la necesidad e importancia
de la formación profesional. Debe generarse un debate permanente al interior
de los sindicatos sobre esta temática, la cual además debe incluirse en
los programas de formación sindical.
4. Crear fórmulas para una financiación más amplia y adecuada de la
formación profesional, a nivel de empresa, y a nivel de estado, que
permita preparar a los trabajadores, a las empresas y a los países de
la subregión para afrontar los retos del próximo milenio.
5. Mantener una comunicación e intercambio permanente sobre la materia
con las centrales sindicales del área y las centrales sindicales españolas.
Dar seguimiento a los acuerdos y programas con todos los medios disponibles.
6. Ampliar el apoyo de la OIT para fortalecer técnicamente las propuestas,
programas y acciones sindicales en el campo de la formación profesional,
así como las modalidades de intervención bipartitas y tripartitas que
mejoren la calidad de empleo, del mercado de trabajo y de la formación
profesional.
Centro Interamericano para el Desarrollo del
Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor)
Avda. Uruguay 1238 - Montevideo - Uruguay - Tel: (5982) 908 6023 - 902 0557
- 908 0545 - Fax: (5982) 902 1305 webmaster@cinterfor.org.uy