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CAPÍTULO VI. AGENDA MÍNIMA PARA LA DEFENSA DE
LA LIBERTAD SINDICAL
1. CONSIDERACIONES PREVIAS
No cabe duda de que las NIT forman parte de las conquistas
históricas del movimiento sindical y de la comunidad internacional en
su conjunto.
En América Latina, la imposición de regímenes autoritarios,
que se han implantado en la mayoría de sus países, ha dejado secuelas
jurídicas, institucionales y culturales que hasta hoy obstruyen o confrontan
en algunos casos la vigencia y pleno cumplimiento de la libertad sindical.
Esta situación conlleva a una fragilidad del Estado de Derecho y con
ella de la impunidad laboral, la que aún prevalece en algunos países
donde se observa un elevado grado de violación e incumplimiento de los
derechos fundamentales de trabajadores hombres y mujeres.
Remontar tal estado o situación implica fortalecer la
cultura de respeto a los Derechos Humanos, la procuración y administración
de justicia del trabajo, la democracia participativa y, en particular,
la democracia en las relaciones laborales; ámbitos en donde se desarrolla
el sindicalismo.
Ante los riesgos que implican las prácticas y hechos antisindicales,
es un imperativo para los trabajadores, hombres y mujeres, establecer
una política y una estrategia para la defensa de la libertad sindical
y que estas se concreten en una agenda mínima, para la cual, en este
apartado se sugieren algunas acciones, que han sido, en su mayoría,
propuestas por las propias organizaciones en los contactos que se han
tenido para la realización de este trabajo.
1.1. Visión Sindical de los Derechos Humanos
Lo primero que debemos tener presente cuando hablamos
del derecho a la Libertad Sindical es que estamos también hablando de
un Derecho Humano, con toda la connotación que ello supone. Este concepto,
que puede parecer una verdad de perogrullo, tiene gran importancia al
momento de enfocar nuestras líneas de acción.
Por otro lado, es evidente que, en los últimos años los
Derechos Humanos ha ganado mayor sensibilidad en las sociedades, si
bien todavía se ve a la Libertad Sindical como el hermano menor de los
Derechos Humanos. Por lo que dicho contexto, favorable, debe ser el
marco para que desde los sindicatos se tiendan puentes, se generen y
se amplíen las alianzas con todas aquellas entidades u organizaciones,
tanto privadas como públicas, preocupadas por los Derechos Humanos,
como son las Defensorias del Pueblo, el Ministerio Público, ONG´s de
Derechos Humanos, etc.
Asimismo, no debemos olvidar que la defensa de los Derechos
Humanos nos compromete a todos y todas, en tal virtud la sociedad civil
y el Estado deben ser permanentemente confrontados respecto de dicha
responsabilidad. Debemos lograr generar al interior de la "opinión
pública" una clara militancia a favor de las Libertades Sindicales.
Así, cuando nuestras sociedades muestren indignación por actos de violación
a la Libertad Sindical, habremos conseguido un gran avance en la erradicación
de las practicas antisindicales sobre la base de la disuasión social.
En suma, debemos crear una "cultura" de respeto de los derechos
sindicales.
Por otra parte, es importante que para la elaboración
de la estrategia, se elabore un análisis de la coyuntura, en forma regular,
que permita su actualización y la búsqueda de nuevos aliados y condiciones
de favorezcan el ejercicio pleno de la Libertad Sindical.
1.2. Visión temporal de la estrategia sindical
Las acciones que implementen las organizaciones sindicales
frente a posibles hechos de violación de las Libertades Sindicales las
podemos clasificar en:
-
Acciones de carácter preventivo (ANTES)
-
Acciones de respuesta (DURANTE)
-
Acciones de evaluación (DESPUES)
