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Si además, estos indicadores se desglosan por sexo, se nota
claramente que son las mujeres las más afectadas, pues son
quienes presentan mayores tasas de desempleo, de subempleo, y las
que tienen más peso dentro de la economía informal.
Según un reciene estudio de la OIT 1, en
América Latina la mitad de las ocupadas (50.1%) se ubicana
en el año 2003 en la economía informal. La incidencia
de las ocupaciones informales en el total del empleo femenino es
superior a la registrada entre los hombres. Esto indica que en la
región, las mujeres están sobrerepresentadas en la
economía informal. A esto se suma que la calidad del empleo
de las mujeres al interior de la economía informal es inferior
a la de los hombres. Sus ingresos son más bajos, cuentan
con menor cobertura de seguridad social, y se agrupan en los segmentos
más precarios como el servicio doméstico y los trabajadores
domésticos no remunerados.
Dentro del crecimiento que se ha registrado de las actividades
informales, se registra un elevado número de niños
trabajadores, lo que afecta a todos los sectores económicos
y puede estar estrechamente vinculada a la producción del
sector estructurado. Las dimensiones del trabajo infantil en la
economía informal, que queda fuera del alcance de la mayoría
de las instituciones oficiales, en países con todo tipo de
niveles de ingresos, es uno de los principales problemas que entorpece
su efectiva abolición.
Si bien en el sector informal existen redes de seguridad, a menudo
distan mucho de ser adecuadas y son menos fiables en las zonas
urbanas que en las rurales. En esas condiciones, el riesgo de
que se obligue a los niños a realizar tareas generadoras
de ingresos es evidente.
Otra situación de desigualdad y exclusión se plantea
al comparar los indicadores laborales por grupo etáreo.
Allí se puede concluir que los jóvenes así
como los adultos mayores, son los que sufren de mayores tasas
de desempleo y subempleo, además de estar insertos (en
su mayoría) en empleos de baja productividad y remuneración,
con escaso acceso a la seguridad y protección social.
Las mismas conclusiones se pueden extraer si se focaliza la atención
en los grupos étnicos, las personas con algún tipo
de discapacidad o enfermedad.
Debido a los problemas de inserción laboral a los que
estos grupos se enfrentan, en su mayoría están insertos
en la pobreza, dándose un círculo vicioso entre
economía informal y pobreza. Romper este círculo
y revertir estas tendencias no solamente requiere del crecimiento
económico de nuestros países, sino que el mismo
debe de ser acompañado de políticas macroeconómicas,
de empleo y de educación.
Es por ello que en este subsitio se ofrece un listado de documentos
y publicaciones que exponen la situación de estos grupos
vulnerables en los países de la región, así
como los programas, políticas y experiencias exitosas tendientes
a atender estas problemáticas y que puedan servir de guía
para el accionar futuro de los países.
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1-Laís Abramo y María Elena Valenzuela,
en Revista Internacional del Trabajo, número especial sobre
"Integración laboral de la mujer", vol. 144,
No. 4, Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra 2005.
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