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Fecha de actualización:
13/08/2008

 

 

 

Temas en la agenda

¿La revolución de la tecnología de la información
amplía o estrecha las diferencias entre los dos géneros?

  En OIT,  Informe sobre el empleo en el mundo 2001.
La vida en el trabajo en la economía de la información

"La revolución de la TIC brinda auténticas posibilidades,
pero también entraña el riesgo de que un porcentaje
significativo de la población mundial salga perdiendo"
aseguró Juan Somavia,
Director General de la OIT.

La economía de la información ha florecido y evoluciona actualmente hacia la consolidación de una estructura basada en la creación de redes que transforma radicalmente el ámbito del trabajo. Sin embargo, ¿constituirá esta revolución un eficaz instrumento para la consecución de la igualdad entre los dos géneros o dará lugar a un aumento del número de mujeres que se ven atrapadas en el lado negativo de la brecha digital?

En el Informe de la OIT sobre el Trabajo en el Mundo titulado "Life at Work in the Information Economy" (Trabajo en la economía de la información) se señala que el desarrollo de las tecnologías de la comunicación y la información (TCI) brinda un gran número de nuevas oportunidades para las mujeres. Sin embargo, salvo que estas posibilidades se vean respaldadas por la formulación deliberada de políticas capaces de garantizar la participación, la asunción de responsabilidades, la educación y la formación en materia de TCI destinada a mujeres, así como las políticas de apoyo a la familia en los lugares de trabajo en los que se desarrolla la economía de la información, los viejos sesgos vinculados al género persistirán.

El análisis de la OIT de las recientes tendencias del empleo muestra que, en general, a pesar de los avances en ciertas áreas, las mujeres siguen percibiendo menores ingresos, padecen tasas de desempleo superiores y su actividad se reduce en gran medida a la ocupación de puestos de trabajo inestables, de escasa cualificación y a tiempo parcial en el sector no estructurado.

Al mismo tiempo, se prevé que la proporción de mujeres que se incorpore al mercado de trabajo en el mundo siga aumentando, conforme a las tendencias de las últimas décadas. Un reto fundamental de las políticas en la economía mundial de la información consiste en ofrecer trabajo decente a estos nuevos miembros de la población activa, que acceden cada vez más al desempeño de puestos en el sector de la información.

Posibles ventajas: nuevas oportunidades y nuevos puestos de trabajo para las mujeres

Las TCI han generado nuevos tipos de trabajo que favorecen a las mujeres, ya que la tecnología permite el traslado de la actividad a los hogares y una mejor compatibilización de los horarios laborales y familiares. Asimismo, las mujeres han podido ocupar un gran porcentaje de los puestos de trabajo en los servicios basados en la aplicación de las TCI, debido a la escasez mundial de las destrezas necesarias el trabajo en este sector.

Hasta el momento, la posibilidad más prometedora para las mujeres es la creación de nuevos puestos de trabajo en centros de atención de llamadas y en actividades relacionadas con el tratamiento de datos. La OIT señala que "en la India, sólo en los últimos cuatro años, los telecentros y los centros de gestión de faxes han generado un cuarto de millón de puestos de trabajo que, en una gran proporción, han sido ocupados por mujeres.

A finales de la década de 1990, casi 5.000 mujeres de los países caribeños se dedicaban a actividades relacionadas con el proceso de datos". En el informe de la OIT se añade que "en cuanto al número de trabajadoras empleadas, el papel de las mujeres en la economía digital ha acabado concentrándose más en las tareas de procesamiento de la información orientadas a la exportación y
efectuadas en línea que en las vinculadas a las telecomunicaciones.

Las actividades subcontratadas en el mercado internacional, como las de transcripción médica o los servicios de software, dan lugar a cambios considerables en las vidas y las carreras profesionales de las mujeres en los países en desarrollo. En el campo del software, las mujeres disfrutan de preferencias a una escala que no habían experimentado con anterioridad en otros ámbitos de la ingeniería y la ciencia. Las mujeres en la India ocupan el 27 por ciento de los puestos de trabajo en el sector del software, cuyo valor anual asciende a 4.000 millones de dólares de Estados Unidos. De acuerdo con las previsiones, la participación de las trabajadoras en el empleo total en el sector alcanzará el 30 por ciento en 2001".

En el informe de la OIT se citan varios ejemplos en los que las TCI han permitido a las mujeres acceder a los mercados mundiales de sus productos y elevar sus ingresos. Las nuevas tecnologías y la creación de redes constituyen nuevos medios que capacitan a las mujeres para mejorar su situación económica y social. Entre aquéllos se cuentan los siguientes:

Sapphire Women es una organización creada por una mujer en Kampala, Uganda, dedicada a asistir a las mujeres que han perdido familiares a causa del SIDA, así como a los huérfanos existentes a consecuencia de esta epidemia. Los miembros de Sapphire tejen cestas tradicionales ugandesas que se venden en Internet con la ayuda de Peoplink, una ONG con sede en Estados Unidos y una amplia experiencia en la comercialización de artesanía a través de la red.

En Bangladesh, el proyecto Village Phone (Telefonía para los pueblos) del Grameen Bank, que ofrece teléfonos móviles a sus miembros, en su mayoría mujeres, pone de manifiesto no sólo el efecto en la generación de empleo de aquéllas que cobran las tarifas por la utilización de sus teléfonos, sino también otras consecuencias indirectas positivas. Los móviles y el acceso a Internet han permitido acceder al aprendizaje a las mujeres de Bangladesh que habitan el medio rural, han creado nuevas oportunidades para su independencia y han mejorado su posición en las distintas comunidades y en la vida pública.

SEWA, la organización de trabajadoras por cuenta propia de la India, que lleva ocupándose de las mujeres activas en el sector no estructurado desde 1972 y cuenta con más de 215.000 miembros, fue una de las primeras instituciones del país en darse cuenta de las posibilidades de aprovechar las TCI para el crecimiento productivo de dicho sector. Mediante la organización de programas de formación para el uso de ordenadores y la transmisión de conocimientos informáticos básicos a sus jefes de equipo y a las afiliadas a la asociación, SEWA ha capacitado a muchas de éstas para que pongan en marcha sus propias páginas web y comercialicen sus productos en el mercado virtual mundial.

Estos ejemplos ilustran el modo en que la tecnología puede mejorar las vidas de las mujeres desfavorecidas al brindarles oportunidades de las que antes se encontraban excluidas. La creación de redes electrónicas entre mujeres ha dado lugar a nuevos fenómenos sociales y económicos, como la inclusión, las campañas, las consultas y el comercio electrónicos. Estas formas de capacitación de las mujeres mediante la tecnología les permiten hacer frente a la discriminación y superar las barreras de género.

La realidad: las diferencias entre los dos géneros persisten en la era digital

A pesar del potencial capacitador de las TCI para mejorar las vidas de las mujeres, el informe de la OIT describe la existencia de una brecha digital dentro de los países que se corresponde en líneas generales con la división entre los dos géneros. La brecha digital más sorprendente se refiere al uso de Internet, ya que las mujeres son una minoría en este campo tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados. Por ejemplo, sólo el 38 por ciento de los internautas en América Latina son mujeres, el 25 por ciento en la Unión Europea, el 19 por ciento en Rusia, el 18 por ciento en Japón y el 4 por ciento en Oriente Medio. No obstante, en el informe se observa que en los países donde más se utiliza Internet, como los escandinavos y Estados Unidos, la brecha entre los géneros comienza a cerrarse.

La significativa infrarrepresentación de las mujeres en los planes de estudio de las ingenierías y las ciencias esenciales relacionadas con las TCI en los sistemas de enseñanza equivale a su exclusión de las ocupaciones básicas en este campo. No obstante, el informe concluye que las diferencias entre los géneros no son iguales en toda Europa. "Mientras que el Reino Unido, por ejemplo, cuenta con una de las proporciones más bajas de estudiantes universitarias en los cursos de matemáticas e informática, la matriculación de mujeres en las universidades de Italia y España en estas carreras es muy superior y el porcentaje de mujeres en las plantillas del sector de las TCI equivale al 50 por ciento.

En el Reino Unido y Estados Unidos, el porcentaje de mujeres en cursos de TI es inferior al 20 por ciento del total de alumnos de informática, tanto en cursos de licenciatura como de posgrado, y el porcentaje parece seguir una tendencia aún más acusada a la baja. La matriculación en los cursos de formación certificada de Microsoft confirma el estereotipo del sector en cuanto al predominio de los varones jóvenes, con sólo un 11 por ciento de alumnas".

En el informe se afirma que las diferencias educativas subyacen a la diversidad de índices de difusión de las TCI y de uso de internet, lo que lleva a la consideración de "la promoción de la educación y de la alfabetización en general (y de la alfabetización informática en particular) como un enorme desafío con el que se enfrentan todos los países. La dotación de los trabajadores con destrezas en el campo de las TCI exigirá la adopción de un planteamiento específicamente dirigido a la atención de las demandas de las mujeres".

En el informe de la OIT se asegura que las pautas de segregación de los géneros se reproducen en la economía de la información, en la que los varones ocupan la mayoría de los puestos de alta cualificación y elevado valor añadido, mientras que las mujeres se concentran en las tareas de baja cualificación y un valor añadido menor. Además, el informe señala que "la difusión de las tecnologías se ha visto condicionada por la disposición de destrezas y, por tanto, acompañada de crecientes desigualdades en materia de salarios. Aunque existen diferencias de retribución entre los que cuentan con tales destrezas y los que carecen de ellas, la polarización de la remuneración también atañe a la utilización de las TCI, y esta polarización suele basarse en la pertenencia a uno u otro género.

En definitiva, es más probable encontrar a hombres que a mujeres que desempeñen tareas creativas de elevada remuneración en el desarrollo de software o en empresas de Internet incipientes, mientras que las actividades en el campo de las TCI consistentes en una única tarea, como las propias del puesto de cajera o la introducción de datos, son efectuadas fundamentalmente por mujeres, y su retribución es escasa. Aunque es posible que hombres y mujeres sean usuarios de las tecnologías avanzadas, y que ambos grupos compartan experiencias que requieren una cualificación relativamente elevada, sólo los varones parecen ocupar puestos en las organizaciones en los que la utilización de tecnología de vanguardia se acompaña de un mayor poder discrecional y
una superior responsabilidad asociada al cargo".

Por otra parte, las industrias manufactureras tradicionales que solían emplear a mujeres desaparecen gradualmente, y las trabajadoras que encuentran empleo en los nuevos sectores, con frecuencia relacionados con las TCI, pocas veces son aquéllas que perdieron sus puestos en los sectores tradicionales. Así, surgen nuevas desigualdades entre mujeres, al abrirse una brecha entre las que disponen de cualificaciones para ocupar puestos relacionados con las TCI y las que no. En el informe se cita un estudio en Vietnam y China en el que se concluye que la globalización digital ha brindado nuevas oportunidades a las jóvenes, pero ha provocado despidos en el grupo de mujeres mayores de 35 años, ya sea porque desarrollaban su trabajo en sectores en declive o porque no habían actualizado sus cualificaciones.

La calidad del trabajo también es importante

En muchos aspectos, la economía de la información puede ofrecer a las mujeres la posibilidad de alcanzar un mejor equilibrio entre la actividad laboral y las responsabilidades familiares y entre el trabajo y el ocio. El creciente contenido de conocimiento de los puestos de trabajo puede favorecer la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito profesional. La inteligencia y la creatividad se encuentran asimismo homogéneamente distribuidas entre países industrializados y en desarrollo, al igual que entre personas con y sin discapacidades físicas. El potencial de la era digital para mejorar la calidad del trabajo y de la vida en general es evidente y real.

Con todo, también existe la posibilidad real de una repercusión negativa en la calidad de la vida laboral. En lugar de acomodar las necesidades del trabajo a las de la vida familiar, puede que aumente la presión para trabajar en cualquier sitio y a cualquier hora. 
Aunque no cabe duda de que el trabajo a distancia ha generado nuevas oportunidades de empleo para las mujeres, este tipo de actividad plantea igualmente el riesgo de que éstas queden excluidas del acceso a mejores posibilidades profesionales y de que, en lugar de encontrar un equilibrio, las responsabilidades familiares se combinen con el trabajo remunerado, de modo que las mujeres acaben adquiriendo nuevas tareas sin dejar de desempeñar las tradicionales.

Por ejemplo, un estudio ha puesto de manifiesto que las mujeres de Malasia y la India se muestran reacias a optar por el desempeño de tareas laborales en el propio domicilio. Sin embargo, han acogido favorablemente las oportunidades de empleo que generan los centros de atención de llamadas, ya que combinan las ventajas de la interacción con las de la cercanía al hogar. En cualquier caso, expresan su preocupación por los posibles riesgos para la salud provocados por tareas repetitivas en entornos de trabajo caracterizados por una elevada presión. Además, aunque parecen existir grandes variaciones en cuanto a los salarios y las condiciones de trabajo en dichos centros, en los peores casos se alude a éstos como los "lugares de explotación de la era digital".

El informe de la OIT advierte que "a medida que el trabajo a distancia se consolida como modo de actividad importante en la economía de la información, las desigualdades sociales existentes, y en particular las de género, se agravarán si no se adoptan las medidas de formulación de políticas adecuadas". Se concluye que el trabajo en la economía de la información puede constituir una herramienta eficaz para promover la igualdad social y de género, pero sólo si media una intervención directa capaz de erradicar las disparidades existentes y se protegen las necesidades y los derechos de las trabajadoras afectadas.

Acceso a otros capítulos en el sitio web de la OIT:

*
Aunque la situación del empleo en el mundo está mejorando, continúa siendo "extremadamente deficiente" en muchas zonas

* La brecha digital es amplia y cada vez mayor. Una gran parte de la población mundial se encuentra "tecnológicamente desconectada"

* Tecnología de la información y desarrollo: ¿una "nueva clave para el desarrollo"?

Para obtener el texto completo (solo disponible en inglés) visite el sitio web de la OIT: http://www.ilo.org/public/spanish/bureau/inf/pkits/index.htm

 

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