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Propuesta final Plan de Acción "Más y mejores empleos para las mujeres en México"
Subprogramas:
1. Antecedentes y justificación
La economía mexicana experimentó, a partir de la década de los años ochenta, notorios cambios tanto en su dinámica como en su estrategia de desarrollo. En este lapso de tiempo, han tenido lugar transformaciones estructurales en materia de apertura comercial y de adaptación a las nuevas circunstancias del contexto internacional. Sin embargo, la economía no ha sido ajena a situaciones que han interrumpido temporalmente la continuidad de su crecimiento, lo que ha repercutido en el mercado de trabajo y en los ingresos de la población. En 1983 da inicio un profundo y prolongado período de ajuste macroeconómico que hacia mediados de dicho decenio, se combinó con un proceso de reforma estructural y de apertura comercial. La contracción económica que siguió a la crisis de 1982 y el proceso de ajuste asociado, repercutieron en una tasa de expansión significativamente más baja en el decenio de los años ochenta que la observada en las tres décadas precedentes (1.8% frente al 6.7% del periodo 1950-1980). Este lento crecimiento de la economía coincidió precisamente con un periodo en el que la oferta de trabajo creció a una tasa de las más elevadas en la historia del país. La economía retomó una tasa moderada de expansión en la década de los años noventa. Sin embargo, en 1995 una nueva crisis interrumpió su crecimiento. En 1997 el dinamismo de la economía que inicialmente se había limitado a la demanda externa, empezó a ampliarse a otros sectores de actividad, como resultado de la reactivación del mercado interno, tanto en su componente de inversión como en el de consumo privado.
1.2 Situación del empleo de las mujeres en México En México, la participación de las mujeres en el mercado de trabajo ha aumentado de manera significativa. Entre 1970 y 1990 se incrementó cerca de tres veces, mientras que la tasa de participación de los hombres se duplicó. Pese a que las trabajadoras tienen un nivel medio de instrucción superior en un año con relación al de los hombres, obtienen empleos más precarios y con salarios más bajos dados los patrones de empleo predominantes que presentan un alto nivel de segregación. Las trabajadoras participan sobre todo en los servicios y comercio (72%); sólo el 18% trabaja en la industria y el 10% en la agricultura y la minería. Más de una tercera parte de las mujeres que trabajan en los sectores de servicios y comercio (35.3%), no reciben remuneración. Las trabajadoras se concentran cada vez más en el sector informal, en especial en las pequeñas empresas. La proporción de trabajadoras del sector informal que no reciben remuneración aumentó del 28% en 1979 al 40.5% en 1995. En comparación, la proporción de trabajadores hombres en el sector informal y sin remuneración aumentó del 35.4% al 37.3%. La cantidad cada vez mayor de mujeres que trabajan en el sector informal se debe, entre otras cosas, a la disminución del poder de compra de los salarios de los hombres, y a las distintas formas de supervivencia de las familias pobres que necesitan más integrantes que obtengan ingresos. Aunque las empresas maquiladoras representan una pequeña proporción de la estructura del empleo en México, son importantes en las pautas referentes al género. Entre 1994 y 1997 la cantidad de trabajadores aumentó de 583 mil a 900 mil. Poco más del 50% de ellos son mujeres, pero su proporción es más alta en los empleos de carácter manual (421 mil mujeres y 308 mil hombres) e inferior en los empleos técnicos de nivel más alto (73 mil hombres y 29 mil mujeres).
1.3 Plan de Acción: componentes principales El Plan de Acción "Más y mejores empleos para las mujeres en México" se vincula de manera integral con algunas políticas y programas socioeconómicos que se llevan a cabo en México, en el marco del Plan Nacional de Desarrollo, y su formulación responde a las actividades de seguimiento de la IV Conferencia Mundial de la Mujer. En forma particular, el Plan de Acción forma parte del Programa Nacional de la Mujer 1995-2000, cuyo objetivo es proporcionar lineamientos a las dependencias del Poder Ejecutivo y a las entidades paraestatales y a los participantes en el desarrollo para hacer avanzar los intereses de las mujeres en México. Este Plan de Acción es un programa de cooperación técnica entre la Oficina Internacional del Trabajo y el Gobierno de México. Asimismo, participan las organizaciones de empleadores y de trabajadores, instituciones de investigación, universidades, y las organizaciones de mujeres. Este Plan está encaminado a promover el empleo con equidad entre los sexos y a impulsar la igualdad de oportunidades en el trabajo. Con el propósito de atender eficaz e integralmente los diversos problemas que enfrentan las mujeres en materia de empleo, así como para lograr la aplicación de políticas y programas articulados y destinados a promover la creación de más y mejores empleos, el Plan contempla tres componentes principales:
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