Por Inés Capucho
(Artículo publicado en el diario La República,
Uruguay, el domingo 19 de diciembre de 1999)
Paralelamente a la reunión de ministros
de Industria del Mercosur, y un día antes de la cumbre de jefes de estados
del Bloque, los días 6 y 7 de diciembre pasados tuvo lugar la Cumbre
Sindical del Mercosur, organizada por la Coordinadora de Centrales Sindicales
del Cono Sur ( Ccscs), con el apoyo de la ORIT-Ciosl, a la que concurrieron
delegados de Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay, además de Chile
y Bolivia en carácter de invitados.
El objetivo de la reunión fue el análisis
de las perspectivas del acuerdo regional, examinándose las actividades
de cada país en 16 sectores de actividad. El eje del planteo de los
trabajadores es la constitución de lo que podría llamarse un "
Mercosur social " que asegure su participación, el diálogo social
y ofrezca mejores condiciones de trabajo y seguridad social en la región,
hoy afectada por el crecimiento del desempleo y la precarización del
trabajo, todo lo cual excede ampliamente los meros acuerdos aduaneros
y comerciales.
LOGROS INSUFICIENTES
Las mujeres sindicalistas, que se integraron
en la discusión mantenida n los 16 sectores de actividad llevando a
cada uno un planteo de género, realizaron el 6 de diciembre, en los
salones de la Junta Departamental de Montevideo, la Cumbre de mujeres
trabajadoras, que reunió a las tres centrales sindicales de Brasil (
CUT, CGT y Força Sindical ), CUT de Argentina, CUT de Paraguay, PIT-CNT
de nuestro país y CUT de Chile.
Graciela Retamoso, en representación de
la Comisión de Mujeres del PIT-CNT ( Uruguay ), se refirió al nacimiento
de la Coordinadora de Centrales Sindicales, en los años de la lucha
contra las dictaduras que afectaban nuestros países. Lograda la democracia,
señaló, quedaron déficit democráticos a corregir, entre los cuales se
encuentra hacer una realidad la representación de las mujeres. La creación
de una comisión de mujeres, a nivel de la Coordinadora de Centrales
Sindicales, no fue tarea fácil, y recién se incorporó al organigrama
de la misma en abril de 1997, con lo cual se introdujo una visión de
género en los temas centrales de la Coordinadora. Debido a este trabajo
de las mujeres sindicalistas en el seno de cada una de sus centrales,
se logró que en el protocolo socio-laboral del Mercosur firmado el 10
de diciembre de 1998, se estableciera en el artículo 1 que "
Los Estados partes se comprometen a garantizar a través de la normativa
y las prácticas laborales la igualdad de trato y oportunidades entre
mujeres y hombres ". Sin embargo, estos logros no son suficientes,
agregó la representante del PIT-CNT: hay un déficit en la movilización,
que debe superarse, hay aún una falta de comprensión de los problemas
de la mujer trabajadora, y por lo tanto estos problemas no figuran como
tales en las agendas de la Coordinadora.
PROTECCION DE LA MATERNIDAD
Dos secciones de discusión y análisis,
especialmente referentes a la revisión del Convenio de la OIT sobre
protección de la maternidad, realizado por las doctoras Marta Márquez
y Graciela Giusto, dejaron en claro que la revisión del convenio incluye
cláusulas flexibilizadoras notorias tales como pasaje de un marco regulatorio
de aplicación exigible, a normas de tipo programáticas; admisión de
causas de despido no relacionadas con el mbarazo, paro o lactancia,
eliminación de la obligación del empleador a las prestaciones de maternidad,
exclusión de la protección a ciertas categorías y empresas, no inclusión
de normas relativas a la protección de la salud. Este será discutido
en la asamblea general de la OIT que tendrá lugar en junio del 2000.
Pero el planteo de las sindicalistas es
más abarcativo y tiene dos zonas de trabajo. La primera está dirigida
a la interna de la vida sindical, donde se proponen la incorporación
del tema de género en todos los trabajo de la Coordinadora, la promoción
de las mujeres a las instancias de poder, y la capacitación de líderes.
En la segunda, que se refiere a las relaciones de las fuerzas sindicales
con la sociedad civil, proponen un fortalecimiento de las relaciones
con movimiento de mujeres, y su participación en la Marcha Mundial de
Mujeres del 2000 que tendrá lugar entre el 8 de marzo y el 17 de octubre
del próximo año.
DESIGUALDAD Y VULNERABILIDAD
Como resultado de esta intensa jornada
de trabajo, se realizó un informe a la Plenaria de la Cumbre Sindical,
que fue leído por Mirta Arias Noguer, delegada de la CUT de Paraguay,
en el cual se señala que los pueblos reclaman que el Mercosur incorpore
una dimensión social que haga realidad una verdadera participación democrática.
El movimiento sindical reclama espacios de participación, de formas
de expresión de la sociedad civil, sin embargo " no nos damos
cuenta que esas carencias están basadas en déficit más cotidianos (...)
y que muchas veces a nuestras propias organizaciones les cuesta reconocer
" tal realidad, dice el informe.
" Las mujeres insertas en el mercado
de trabajo, superan el 40% de la mano de obra, siendo en algunos países
hasta el 50%. Sin embargo (...) somos el sector más vulnerable, el que
accede a los empleos más desregulados, flexibles, a tiempo parcial y
peor remunerados. En la región, en términos generales, las mujeres ganamos
por igual trabajo el 30% menos que los hombres ". Estos cambios
en el mercado de trabajo, se afirma, deben ser tenidos en cuenta a la
hora de fijar la estrategia sindical, para que el discurso abarque todas
las formas de trabajo y no solamente a aquellos que tienen un empleo
estable, dejando a una gran masa excluida de la protección que en los
hechos significa la presencia del colectivo de trabajadores.
PRIORIDADES
En este marco, la Cumbre de Mujeres sindicalistas,
plantea algunas prioridades sustanciales para la agenda sindical del
2000. Ellas son: 1) Respeto al Convenio 103 de la OIT, cuya revisión
amenaza los derechos adquiridos por las trabajadoras. Y la elaboración
de una propuesta en bloque de toda la región, a ser presentada en la
conferencia de la OIT de junio del 2000; 2) La incorporación en todos
los convenios colectivos supranacionales y sectoriales de cláusulas
explícitas que sancionen la discriminación y promuevan la iguladad de
oportunidades entre mujeres y hombres; 3) Se valora como un avance sustancial
la inclusión de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres
en el trabajo en la Declaración Socio-Laboral del Mercosur.
La Cumbre de mujeres, considera que la
Coordinadora de Centrales Sindicales, y " el movimiento sindical
en su conjunto tienen el desafío de ponerse a la ofensiva para impedir
un mayor deterioro de la participación ". Para ello proponen
que la Coordinadora " adopte una serie de medidas positivas
que garanticen la presencia de las mujeres ", tales como las
cuotas, o la necesaria presencia femenina en las delegaciones que concurran
a eventos de distinta naturaleza, aclarando que son herramientas a utilizar
en un proceso de nivelación entre hombres y mujeres, y que serán mantenidas
mientras tanto la discriminación se mantenga.