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Fecha de actualización:
27/11/2008

 

 

 

Orientación profesional y servicios de apoyo a la formación

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La apelación a la Orientación Profesional cuenta con una larga trayectoria en el ámbito de la formación de recursos humanos pero fundamentalmente se la ha entendido como un servicio adicional y, por ende, independiente del proceso formativo. Por tanto, podía prestarse o no y estaba circunscripto a lo vocacional y a lo instrumental para la búsqueda de empleo. Por ello, en lo referido al apoyo para la opción vocacional, el énfasis se ponía en la información precisa sobre las especialidades y cursos de capacitación y formación y en lo que hace a la búsqueda específica de empleo, en la elaboración del currículo, la lectura de los avisos de oferta de trabajo, el manejo de las entrevistas de selección, etc. En cuánto al público destinatario, se priorizaba a niños y adolescentes y a las personas que se querían incorporar a la fuerza de trabajo. Así, en la Recomendación 150 de la OIT, del año 1975, se planteaba " Todo Miembro debería ampliar gradualmente sus sistemas de orientación profesional incluida la información permanente sobre el empleo, a fin de asegurar que se ponga a disposición de todos los niños, adolescentes y adultos una información completa y una orientación tan amplia como sea posible, incluidos programas apropiados para todos los minusválidos".

Caja de herramientas

>> Materiales conceptuales

>> Materiales didácticos / aplicaciones

>>

Con la participación creciente de las mujeres en el mundo del trabajo, la Orientación Vocacional y Profesional se constituyó en una de las estrategias centrales para romper los estereotipos vocacionales, apoyarlas en la reinserción luego del alejamiento del mercado laboral durante largos períodos dedicados a la crianza de los hijos y para incrementar su participación en la formación. Los aprendizajes y herramientas desarrolladas a partir de la década de los 70 desde el ámbito de la formación para mujeres, se transfirieron y nutrieron las políticas de formación para jóvenes y para poblaciones afectadas por discriminaciones y vulnerabilidad. Así, la generación de programas masivos de capacitación de jóvenes que han caracterizado el último decenio del siglo XX en la región latinoamericana, incluye sistemáticamente acciones de Orientación, fundamentalmente dirigidas a dotar de información sobre mecanismos de búsqueda de empleo y adquisición de habilidades y comportamientos para mejorar las oportunidades de inserción laboral. Asimismo, con las primeras manifestaciones de la crisis del empleo, se intensificó el desarrollo de Sistemas de Intermediación Laboral para apoyar el acercamiento entre la oferta y la demanda.

El escenario actual, y el que se proyecta a futuro tanto en el mundo del desarrollo económico y social como en los procesos de integración económica regional e interregional, está imponiendo nuevas formas de organización del trabajo, nuevos estilos de liderazgo, nuevas culturas organizacionales y, consecuentemente, plantea cambios en el comportamiento de l€s trabajadores y nuevas competencias que serán imprescindibles para desenvolverse en el medio laboral, que permitan enfrentar con éxito las nuevas modalidades de trabajo, planteando desafíos inéditos a los sistemas de formación profesional.

Las exigencias de nuevas competencias personales, comportamentales y técnicas para desempeñarse tanto en trabajos dependientes como independientes y la creciente significación de las hasta hace poco "atípicas" formas de relacionamiento laboral (trabajo a domicilio, a tiempo parcial, contratos a término, teletrabajo, etc,) requieren abordar al sujeto de atención de las políticas sociales de manera integral y, particularmente, fortalecer su protagonismo en el empleo, la formación y los procesos comunitarios. Se trata de poner el "foco en el sujeto" lo que sólo puede hacerse a partir de reconocer su carácter "situado y condicionado" es decir, una noción de sujeto como punto de intersección de múltiples ejes de diferencia y singularidades: el género, la etnia, la clase social, la situación ocupacional, la inserción urbana o rural pero también su propia historia, la incidencia familiar y comunitaria, etc. E inscripto en un sistema de clasificación y jerarquización de las personas, que es social e histórico y fundamenta un acceso desigual a los recursos y bienes del desarrollo así como una valorización jerarquizada de sus competencias y capacidades.

Desde esta concepción del sujeto, las competencias de empleabilidad y ciudadanía que tiene que poner en juego para una inserción laboral y social satisfactoria tienen un carácter relacional, contextual y dinámico. Relacional y contextual, porque la empleabilidad y la ciudadanía se ponen en juego en la interacción de los sujetos en el campo laboral, es decir, en las relaciones que éstos establecen en contextos productivos, laborales y sociales específicos. Por lo tanto, no pueden ser definidas de un modo universal o neutro, ni tratadas como un fenómeno individual, sino que sus contenidos están "situados", con marcas personales, sociales y temporales. Tienen carácter dinámico, porque las competencias y saberes a desarrollar ya no pueden limitarse a un puesto específico y para toda la vida. La alta movilidad laboral implica la necesidad de generar condiciones que permitan a las personas desenvolverse en campos ocupacionales amplios y en situaciones de empleo y desempleo.

Ello impone a la formación el desafío de articular distintas áreas y estrategias de atención hacia sus sujetos de atención y hacerlo en las etapas previas, durante y post formación para poder lograr el objetivo último de habilitar mayores oportunidades. Se trata de orientar, formar y acompañar a la población-meta para que puedan construir proyectos personales viables de formación y empleo, orientados a mejorar o transformar un punto de partida desfavorable, en virtud de condicionamientos subjetivos y del contexto, es decir para lograr un "equipaje" más adecuado y potente de competencias que le permitan fortalecer su posicionamiento en el mundo del trabajo.

Todo ello hace que el rol de la Información y Orientación Profesional y Laboral se intensifique y complejice: debe descubrir y desarrollar capacidades y aptitudes en los sujetos de la formación para que, en concordancia con las demandas del mercado laboral, se informen y reflexionen para tomar decisiones que las conduzcan a una vida activa, productiva y satisfactoria.

Por ende, es responsabilidad de la OL acompañar e instrumentar a la población destinataria:

desde el momento en que se acercan a la entidad de formación para brindarles apoyo en la opción vocacional, información sobre el mercado de trabajo y, fundamentalmente, sobre las posibilidades y condiciones de los distintos perfiles formativos;
durante el desarrollo de la formación, para facultarles el conocimiento del mundo del trabajo y las pautas conductuales y culturales que lo rigen, incluyendo el apoyo para hacer factible las prácticas laborales;
al finalizar, para brindarles instrumentos para la búsqueda de empleo dependiente, para la autogestión de su propio empleo o para la asociación con otros para la generación de actividades productivas (microempresas, cooperativas, etc.), acompañamiento en el proceso de incorporación al mundo del trabajo y seguimiento. El seguimiento es, asimismo, un insumo para la propia IFP en cuanto permite evaluar la pertinencia y calidad de la formación ofertada y recolectar información para su actualización.

Para todo este proceso es nodal la incorporación de la perspectiva de género porque ella permite abordar a las personas, de manera integral y valorando sus historias de vida, sus características y competencias personales y relacionales. Su adopción es, igualmente, lo que fundamenta y direcciona a las políticas formativas para promover la diversificación vocacional, combatir la segmentación y, mediante el diálogo con el entorno productivo y social así como formando parte de los Servicios de Intermediación Laboral, combatir la segmentación ocupacional por género e incrementar las posibilidades de inserción de mujeres y varones, muchas veces bloqueadas simplemente por preconceptos o desconocimiento.
Desde una concepción sistémica de la política, esta valorización de la OL es lo que fundamenta su consideración como un componente del proceso de enseñanza-aprendizaje y no como un servicio adicional y aleatorio.

La Orientación Laboral es:

una instancia de aprendizaje en sí misma determinante para el mejoramiento de la empleabilidad y la equidad de género;
un mecanismo para estructurar los distintos componentes del proceso de enseñanza-aprendizaje, articulando la formación técnica específica con la formación en competencias clave para resolver con autonomía, reflexión y flexibilidad las cuestiones atinentes a la planificación y organización del propio trabajo;
una potente herramienta de equidad para lo cual tiene que adoptar la perspectiva de género como dimensión transversal de la política y también para la instrumentación de estrategias y acciones focalizadas. De esta manera está siendo la promotora de una actitud proactiva que incita al cambio, "desnaturaliza" las opciones vocacionales y permite avanzar hacia la igualdad de oportunidades.

De esa manera se dejarán atrás los esquemas de acciones desarrolladas en compartimentos estancos: la OL tiene que interactuar y complementarse con todos los otros componentes del Modelo de políticas propuesto con el fin último de preparar a las personas para un contexto productivo y organizativo dinámico, incierto, que demanda disposición y capacidad de aprendizaje permanente y un fuerte proganismo en el desarrollo de estrategias de autogeneración o de asociatividad para la generación de empleo. Como se plantea en la presentación de cada uno de los otros componentes, estas interrelaciones tienen objetivos y resultados específicos. A título de ejemplo:


Articulación con el entorno productivo y social para procesar sus requerimientos y orientar las opciones y los proyectos ocupacionales de la población-meta . Para que la Orientación Laboral sea exitosa debe disponer de información, tanto cuantitativa como cualitativa sobre el contexto económico, las condiciones laborales y tecnológicas, las competencias tanto técnicas como aptitudinales que ellas plantean a las personas trabajadoras. En un escenario donde el empleo se genera de en pequeñas cantidades, casi de uno en uno esta interacción es fundamental para identificar nuevos nichos de empleo y/o para ampliar o mejorar las condiciones y potencialidades de los existentes.

Desarrollo Curricular para la planificación y administración de las acciones formativas ( accesibilidad de horarios y locales, infraestructura, requerimientos de ingreso, pruebas de selección en caso de corresponder, etc.) ; el abordaje y la formación en las competencias de empleabilidad tanto a nivel general como las que se requieren para la especialidad concreta pero también para instrumentar las metodologías didácticas más adecuadas para el perfil de los distintos grupos de participantes.

Monitoreo, evaluación, sistematización y diseminación para instrumentar el acompañamiento y el seguimiento de la población y retroalimentar a las políticas con los resultados.

Estrategia de comunicación para encarar la difusión de la oferta, la convocatoria más acorde a la población- meta y los mecanismos de incorporación o selección de corresponder y, fundamentalmente, para llevar adelante la actitud proactiva de promoción de la diversificación ocupacional, de combate a la discriminación y eliminación de estereotipos y barreras.

Estrategias compensatorias para enfrentar las desigualdades e inequidades, atender las necesidades y singularidades de las personas y, tal como se desarrollo en dicho componente, para utilizarlas como metodología didáctica para el fortalecimiento de la autoestima, la autonomía, el poder de decisión y, ante toda, para la revisión y superación de las marcas de género.

Esta ha sido la conceptualización que FORMUJER desarrolló y uno de sus más relevantes y reconocidos aportes a la calidad y la innovación metodológica de la formación.

Los esfuerzos para instrumentar estos enfoques condujeron a las siguientes líneas de acción:

conceptualizar y promover el desarrollo de un Sistema de Información y Orientación Laboral (SIOL) integrado al Sistema de Oferta y Demanda del Mercado Laboral, constituyendo un sistema único de gestión de la información.

El SIOL se define como un servicio de apoyo imprescindible para lograr que las/los participantes de los programas de formación y capacitación, especialmente las mujeres en condiciones de pobreza y vulnerabilidad, se inserten favorablemente en el mundo del trabajo, es decir, resulten empleables, y, para ello, considera explícitamente las diferencias de género y sus cruzamiento con las otros variables generadores de diferencias ( etnia, raza, edad, etc,) tanto en lo referente a la construcción de un proyecto personal y ocupacional, a la elección de alternativas de formación profesional como en cuanto a las diferentes posibilidades de inserción laboral que afectan a mujeres y varones. Se convierte así en una herramienta para enfrentar la discriminación por género y los estereotipos sexistas que definen nuestras culturas y condicionan las opciones vocacionales y profesionales pero también las características y el desarrollo de la inserción laboral de mujeres y varones. Cuenta con diferentes instrumentos que incluyen desde la conceptualización y esquema de funcionamiento, el conjunto de indicadores para su instrumentación y seguimiento, la definición de las especificaciones técnicas para el soporte informático y las estrategias, metodologías y materiales de apoyo para desarrollar las acciones de Orientación. La experimentación de las diversas estrategias y materiales de Orientación se sistematizó en el Proyecto Ocupacional.

desarrollar la metodología de trabajo por proyecto y, concretamente, el dispositivo de Proyecto Ocupacional (PO) cuyo diseño fue el resultado de la revisión y reflexión en torno al significado que adquiere la empleabilidad, la ciudadanía y el género desde la focalización en las personas y en su contexto. Como se visualiza en el gráfico del Modelo de políticas el PO se constituye en el punto de confluencia de los enfoques, y componentes de la política formativa (para profundizar en su desarrollo ver el ítem específico)

En síntesis, si entendemos la formación como un punto de encuentro entre el mundo del trabajo y los sujetos de atención la Orientación Laboral, las Estrategias Compensatorias y el Proyecto Ocupacional representan la inclusión de pilar de los sujetos como protagonistas activos del proceso formativo y de la focalización en sus singularidades, potencialidades y diferencias. Asimismo, y de acuerdo a sus características, organización y estructura, las instituciones de formación pueden incorporar las tareas y responsabilidades de la Orientación internamente, es decir de manera directa, o en coordinación o convenios con otras instancias del sector público o privado, con otras entidades y con los diversos interlocutores sociales.

Los principales productos y resultados alcanzados por este componente en los Programas FORMUJER y PROIMUJER se presentan en la Caja de Herramientas adjunta. Asimismo un mayor detalle sobre las estrategias de implementación aplicadas y los impactos logrados en cada uno de los países participantes se encuentra en la publicación Un modelo de políticas de formación para el mejoramiento de la Empleabilidad y la equidad de género: el Programa FORMUJER, Cinterfor/OIT, 2004, a la que se accede desde este portal.

Estos enfoques y aportes que los Programas FORMUJER y PROIMUJER han puesto en práctica, en la actualidad se ven reafirmados por la Recomendación 195 de la OIT. En primer lugar y, en comparación con la normativa anterior que proponía "ampliar gradualmente los servicios" la actual Recomendación plantea, con relación a la formación previa al empleo, la necesidad de "asegurar la provisión de información y orientación profesional, información sobre mercados de trabajo, trayectorias profesionales y asesoramiento sobre el empleo" y afirma su responsabilidad en lo que hace a las condiciones básicas para el ejercicio de una ciudadanía activa y para el respeto de los derechos del trabajo al establecer que la orientación debe ser "complementada con información relativa a los derechos y obligaciones de todas las partes, en virtud de la legislación del trabajo y otras formas de reglamentación laboral" ( Punto III - d).

Asimismo, en el punto VII, afirma que los países deberían " asegurar y facilitar durante toda la vida de la persona la participación y acceso a la información y orientación profesional " -o sea no sólo en la niñez y adolescencia o para quienes buscan trabajo por primera vez- y la une a los servicios de colocación, a las técnicas de búsqueda de empleo y a los servicios de apoyo a la formación, entre los cuales la "Investigación en materia de desarrollo de recursos humanos (Punto VIII) tiene un rol fundamental.

Sostiene que todos los interlocutores sociales tienen funciones y responsabilidades a cumplir con la información y orientación profesional al igual que con la prestación de formación y de servicios de empleo y que estas responsabilidades deben surgir de la consulta y el diálogo,

Con respecto a los contenidos que la Orientación debe proporcionar a lo largo de la vida de las personas enfatiza el "proporcionar información y orientación en materia de capacidad empresarial, promover las competencias empresariales y sensibilizar a educadores e instuctores acerca del importante papel que desempeñan las empresas, entre otros, en lo que atañe al crecimiento y a la creación de empleos decentes"(punto d) También plantea la necesidad de "promover y facilitar el uso de las tecnologías de la información y la comunicación"(punto b) a las que, a su vez, esta Recomendación entiende como formando parte de la educación básica obligatoria ( Capítulo II, 6-2). Obviamente si la Orientación tiene que promover capacidades y competencias no hay duda de su papel formativo que se vuelve especialmente oportuno en el actual escenario de empleo donde las microempresas representan un porcentaje determinante en la generación de oportunidades de trabajo. Aprender a emprender así como la alfabetización tecnológica constituyen competencias clave de empleabilidad y cuidadanía.

Asimismo, esta relación que la Recomendación establece entre las tecnologías de la información y comunicación y la Orientación da cuenta, por un lado, de los drásticos cambios en el procesamiento de datos y de la enorme potencialidad que las TIC tienen para relacionar y cruzar información- por ejemplo oferta de cursos con perfiles ocupacionales con mayor requerimiento por parte del mercado, demanda de trabajadores con egresados de la formación, tendencias y potencialidades del desarrollo local con desarrollo de productos o implementación de servicios por parte de personas individualmente o asociadas en micro y pequeñas empresas, cooperativas, etc. Por otro, abre un rico espacio para desplegar metodologías de orientación a distancia. A través de ellas las personas puedan ser guiadas y apoyadas en el diseño y gestión de su trayectoria profesional accediendo a información actualizada sobre la oferta formativa y sobre las respuestas que la formación brinda a los diversos requerimientos de competencias personales, de especialización y actualización, de reconversión profesional, de demanda de competencias transversales en otras familias ocupacionales, etc.

En la última década, los Ministerios de Trabajo y las entidades de formación profesional del continente han venido otorgando significación creciente a la Información y Orientación Profesional así como a los servicios para acercar la oferta con la demanda. Tal como se ha señalado, esta valorización se ha visto fuertemente promovida y facilitada por la centralidad de la formación por competencias laborales y de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Se trata de un proceso en desarrollo que responde a una lógica incremental y con diversos grados de maduración tanto al interior de los servicios específicos brindados como en la configuración sistémica pero se percibe que se está avanzando paulatinamente hacia la concepción de la Orientación Laboral no sólo como una instancia de información previa a la elección vocacional sino como una herramienta para dotar a las personas de competencias y recursos para manejar mejor y más autónomamente su itinerario laboral, incrementar sus oportunidades de inserción o mejorar su situación profesional. Para ello se articulan e interrelacionan distintos servicios o subcomponentes: Oferta Formativa; Demanda laboral; Intermediación Laboral, Orientación propiamente dicha o Apoyo formativo. Un claro testimonio de esta evolución se obtiene al navegar por las páginas web institucionales (Ver Recuadro La Orientación Laboral y las Tecnologías de la Información y Comunicación, pag. 64 de la publicación de Cinterfor/OIT La nueva Recomendación 195 de OIT)


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