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Con la participación creciente de las mujeres en el mundo
del trabajo, la Orientación Vocacional y Profesional se
constituyó en una de las estrategias centrales para romper
los estereotipos vocacionales, apoyarlas en la reinserción
luego del alejamiento del mercado laboral durante largos períodos
dedicados a la crianza de los hijos y para incrementar su participación
en la formación. Los aprendizajes y herramientas desarrolladas
a partir de la década de los 70 desde el ámbito
de la formación para mujeres, se transfirieron y nutrieron
las políticas de formación para jóvenes y
para poblaciones afectadas por discriminaciones y vulnerabilidad.
Así, la generación de programas masivos de capacitación
de jóvenes que han caracterizado el último decenio
del siglo XX en la región latinoamericana, incluye sistemáticamente
acciones de Orientación, fundamentalmente dirigidas a dotar
de información sobre mecanismos de búsqueda de empleo
y adquisición de habilidades y comportamientos para mejorar
las oportunidades de inserción laboral. Asimismo, con las
primeras manifestaciones de la crisis del empleo, se intensificó
el desarrollo de Sistemas de Intermediación Laboral para
apoyar el acercamiento entre la oferta y la demanda.
El escenario actual, y el que se proyecta a futuro tanto en el
mundo del desarrollo económico y social como en los procesos
de integración económica regional e interregional,
está imponiendo nuevas formas de organización del
trabajo, nuevos estilos de liderazgo, nuevas culturas organizacionales
y, consecuentemente, plantea cambios en el comportamiento de l€s
trabajadores y nuevas competencias que serán imprescindibles
para desenvolverse en el medio laboral, que permitan enfrentar
con éxito las nuevas modalidades de trabajo, planteando
desafíos inéditos a los sistemas de formación
profesional.
Las exigencias de nuevas competencias personales, comportamentales
y técnicas para desempeñarse tanto en trabajos dependientes
como independientes y la creciente significación de las
hasta hace poco "atípicas" formas de relacionamiento
laboral (trabajo a domicilio, a tiempo parcial, contratos a término,
teletrabajo, etc,) requieren abordar al sujeto de atención
de las políticas sociales de manera integral y, particularmente,
fortalecer su protagonismo en el empleo, la formación y
los procesos comunitarios. Se trata de poner el "foco en
el sujeto" lo que sólo puede hacerse a partir de reconocer
su carácter "situado y condicionado" es decir,
una noción de sujeto como punto de intersección
de múltiples ejes de diferencia y singularidades: el género,
la etnia, la clase social, la situación ocupacional, la
inserción urbana o rural pero también su propia
historia, la incidencia familiar y comunitaria, etc. E inscripto
en un sistema de clasificación y jerarquización
de las personas, que es social e histórico y fundamenta
un acceso desigual a los recursos y bienes del desarrollo así
como una valorización jerarquizada de sus competencias
y capacidades.
Desde esta concepción del sujeto, las competencias de
empleabilidad y ciudadanía que tiene que poner en juego
para una inserción laboral y social satisfactoria tienen
un carácter relacional, contextual y dinámico. Relacional
y contextual, porque la empleabilidad y la ciudadanía se
ponen en juego en la interacción de los sujetos en el campo
laboral, es decir, en las relaciones que éstos establecen
en contextos productivos, laborales y sociales específicos.
Por lo tanto, no pueden ser definidas de un modo universal o neutro,
ni tratadas como un fenómeno individual, sino que sus contenidos
están "situados", con marcas personales, sociales
y temporales. Tienen carácter dinámico, porque las
competencias y saberes a desarrollar ya no pueden limitarse a
un puesto específico y para toda la vida. La alta movilidad
laboral implica la necesidad de generar condiciones que permitan
a las personas desenvolverse en campos ocupacionales amplios y
en situaciones de empleo y desempleo.
Ello impone a la formación el desafío de articular
distintas áreas y estrategias de atención hacia
sus sujetos de atención y hacerlo en las etapas previas,
durante y post formación para poder lograr el objetivo
último de habilitar mayores oportunidades. Se trata
de orientar, formar y acompañar a la población-meta
para que puedan construir proyectos personales viables de formación
y empleo, orientados a mejorar o transformar un punto de partida
desfavorable, en virtud de condicionamientos subjetivos y del
contexto, es decir para lograr un "equipaje" más
adecuado y potente de competencias que le permitan fortalecer
su posicionamiento en el mundo del trabajo.
Todo ello hace que el rol de la Información y Orientación
Profesional y Laboral se intensifique y complejice: debe descubrir
y desarrollar capacidades y aptitudes en los sujetos de la formación
para que, en concordancia con las demandas del mercado laboral,
se informen y reflexionen para tomar decisiones que las conduzcan
a una vida activa, productiva y satisfactoria.
Por ende, es responsabilidad de la OL acompañar e instrumentar
a la población destinataria:
desde el momento en que se acercan a la entidad de formación
para brindarles apoyo en la opción vocacional, información
sobre el mercado de trabajo y, fundamentalmente, sobre las posibilidades
y condiciones de los distintos perfiles formativos;
durante el desarrollo de la formación, para facultarles
el conocimiento del mundo del trabajo y las pautas conductuales
y culturales que lo rigen, incluyendo el apoyo para hacer factible
las prácticas laborales;
al finalizar, para brindarles instrumentos para la búsqueda
de empleo dependiente, para la autogestión de su propio
empleo o para la asociación con otros para la generación
de actividades productivas (microempresas, cooperativas, etc.),
acompañamiento en el proceso de incorporación
al mundo del trabajo y seguimiento. El seguimiento es, asimismo,
un insumo para la propia IFP en cuanto permite evaluar la pertinencia
y calidad de la formación ofertada y recolectar información
para su actualización.
Para todo este proceso es nodal la incorporación
de la perspectiva de género porque ella permite abordar
a las personas, de manera integral y valorando sus historias de
vida, sus características y competencias personales y relacionales.
Su adopción es, igualmente, lo que fundamenta y direcciona
a las políticas formativas para promover la diversificación
vocacional, combatir la segmentación y, mediante el diálogo
con el entorno productivo y social así como formando parte
de los Servicios de Intermediación Laboral, combatir la
segmentación ocupacional por género e incrementar
las posibilidades de inserción de mujeres y varones, muchas
veces bloqueadas simplemente por preconceptos o desconocimiento.
Desde una concepción sistémica de la política,
esta valorización de la OL es lo que fundamenta su consideración
como un componente del proceso de enseñanza-aprendizaje
y no como un servicio adicional y aleatorio.
La Orientación Laboral es:
una instancia de aprendizaje en sí misma determinante
para el mejoramiento de la empleabilidad y la equidad de género;
un mecanismo para estructurar los distintos componentes del
proceso de enseñanza-aprendizaje, articulando la formación
técnica específica con la formación en
competencias clave para resolver con autonomía, reflexión
y flexibilidad las cuestiones atinentes a la planificación
y organización del propio trabajo;
una potente herramienta de equidad para lo cual tiene que adoptar
la perspectiva de género como dimensión transversal
de la política y también para la instrumentación
de estrategias y acciones focalizadas. De esta manera está
siendo la promotora de una actitud proactiva que incita al cambio,
"desnaturaliza" las opciones vocacionales y permite
avanzar hacia la igualdad de oportunidades.
De esa manera se dejarán atrás los esquemas de
acciones desarrolladas en compartimentos estancos: la OL tiene
que interactuar y complementarse con todos los otros componentes
del Modelo de políticas propuesto con el fin último
de preparar a las personas para un contexto productivo y organizativo
dinámico, incierto, que demanda disposición y capacidad
de aprendizaje permanente y un fuerte proganismo en el desarrollo
de estrategias de autogeneración o de asociatividad para
la generación de empleo. Como se plantea en la presentación
de cada uno de los otros componentes, estas interrelaciones tienen
objetivos y resultados específicos. A título de
ejemplo:
Articulación
con el entorno productivo y social para procesar sus requerimientos
y orientar las opciones y los proyectos ocupacionales de la
población-meta . Para que la Orientación Laboral
sea exitosa debe disponer de información, tanto cuantitativa
como cualitativa sobre el contexto económico, las condiciones
laborales y tecnológicas, las competencias tanto técnicas
como aptitudinales que ellas plantean a las personas trabajadoras.
En un escenario donde el empleo se genera de en pequeñas
cantidades, casi de uno en uno esta interacción es fundamental
para identificar nuevos nichos de empleo y/o para ampliar o
mejorar las condiciones y potencialidades de los existentes.
Desarrollo
Curricular para la planificación y administración
de las acciones formativas ( accesibilidad de horarios y locales,
infraestructura, requerimientos de ingreso, pruebas de selección
en caso de corresponder, etc.) ; el abordaje y la formación
en las competencias de empleabilidad tanto a nivel general como
las que se requieren para la especialidad concreta pero también
para instrumentar las metodologías didácticas
más adecuadas para el perfil de los distintos grupos
de participantes.
Monitoreo,
evaluación, sistematización y diseminación
para instrumentar el acompañamiento y el seguimiento
de la población y retroalimentar a las políticas
con los resultados.
Estrategia
de comunicación para encarar la difusión de
la oferta, la convocatoria más acorde a la población-
meta y los mecanismos de incorporación o selección
de corresponder y, fundamentalmente, para llevar adelante la
actitud proactiva de promoción de la diversificación
ocupacional, de combate a la discriminación y eliminación
de estereotipos y barreras.
Estrategias
compensatorias para enfrentar las desigualdades e inequidades,
atender las necesidades y singularidades de las personas y,
tal como se desarrollo en dicho componente, para utilizarlas
como metodología didáctica para el fortalecimiento
de la autoestima, la autonomía, el poder de decisión
y, ante toda, para la revisión y superación de
las marcas de género.
Esta ha sido la conceptualización que FORMUJER desarrolló
y uno de sus más relevantes y reconocidos aportes a la
calidad y la innovación metodológica de la formación.
Los esfuerzos para instrumentar estos enfoques
condujeron a las siguientes líneas de acción:
conceptualizar y promover el desarrollo de un Sistema de
Información y Orientación Laboral (SIOL) integrado
al Sistema de Oferta y Demanda del Mercado Laboral, constituyendo
un sistema único de gestión de la información.
El SIOL se define como un servicio de apoyo imprescindible
para lograr que las/los participantes de los programas de formación
y capacitación, especialmente las mujeres en condiciones
de pobreza y vulnerabilidad, se inserten favorablemente en el
mundo del trabajo, es decir, resulten empleables, y, para ello,
considera explícitamente las diferencias de género
y sus cruzamiento con las otros variables generadores de diferencias
( etnia, raza, edad, etc,) tanto en lo referente a la construcción
de un proyecto personal y ocupacional, a la elección
de alternativas de formación profesional como en cuanto
a las diferentes posibilidades de inserción laboral que
afectan a mujeres y varones. Se convierte así en una
herramienta para enfrentar la discriminación por género
y los estereotipos sexistas que definen nuestras culturas y
condicionan las opciones vocacionales y profesionales pero también
las características y el desarrollo de la inserción
laboral de mujeres y varones. Cuenta con diferentes instrumentos
que incluyen desde la conceptualización y esquema de
funcionamiento, el conjunto de indicadores para su instrumentación
y seguimiento, la definición de las especificaciones
técnicas para el soporte informático y las estrategias,
metodologías y materiales de apoyo para desarrollar las
acciones de Orientación. La experimentación de
las diversas estrategias y materiales de Orientación
se sistematizó en el Proyecto Ocupacional.
desarrollar la metodología de trabajo por proyecto y, concretamente,
el dispositivo de Proyecto
Ocupacional (PO) cuyo diseño fue el resultado de la
revisión y reflexión en torno al significado que
adquiere la empleabilidad, la ciudadanía y el género
desde la focalización en las personas y en su contexto.
Como se visualiza en el gráfico
del Modelo de políticas el PO se constituye en el punto
de confluencia de los enfoques, y componentes de la política
formativa (para profundizar en su desarrollo ver el ítem
específico)
En síntesis, si entendemos la
formación como un punto de encuentro entre el mundo del
trabajo y los sujetos de atención la Orientación
Laboral, las Estrategias Compensatorias y el Proyecto Ocupacional
representan la inclusión de pilar de los sujetos como protagonistas
activos del proceso formativo y de la focalización en sus
singularidades, potencialidades y diferencias. Asimismo, y de
acuerdo a sus características, organización y estructura,
las instituciones de formación pueden incorporar las tareas
y responsabilidades de la Orientación internamente, es
decir de manera directa, o en coordinación o convenios
con otras instancias del sector público o privado, con
otras entidades y con los diversos interlocutores sociales.
Los principales productos y resultados alcanzados por este componente
en los Programas FORMUJER y PROIMUJER se presentan en la Caja
de Herramientas adjunta. Asimismo un mayor detalle sobre las estrategias
de implementación aplicadas y los impactos logrados en
cada uno de los países participantes se encuentra en la
publicación Un
modelo de políticas de formación para el mejoramiento
de la Empleabilidad y la equidad de género: el Programa
FORMUJER, Cinterfor/OIT, 2004, a la que se accede desde
este portal.
Estos enfoques y aportes que los Programas FORMUJER y PROIMUJER
han puesto en práctica, en la actualidad se ven reafirmados
por la Recomendación 195 de la OIT. En primer lugar y,
en comparación con la normativa anterior que proponía
"ampliar gradualmente los servicios" la actual Recomendación
plantea, con relación a la formación previa al empleo,
la necesidad de "asegurar la provisión de información
y orientación profesional, información sobre mercados
de trabajo, trayectorias profesionales y asesoramiento sobre el
empleo" y afirma su responsabilidad en lo que hace a
las condiciones básicas para el ejercicio de una ciudadanía
activa y para el respeto de los derechos del trabajo al establecer
que la orientación debe ser "complementada con
información relativa a los derechos y obligaciones de todas
las partes, en virtud de la legislación del trabajo y otras
formas de reglamentación laboral" ( Punto III
- d).
Asimismo, en el punto VII, afirma que los países deberían
" asegurar y facilitar durante toda la vida de la persona
la participación y acceso a la información y orientación
profesional " -o sea no sólo en la niñez
y adolescencia o para quienes buscan trabajo por primera vez-
y la une a los servicios de colocación, a las técnicas
de búsqueda de empleo y a los servicios de apoyo a la formación,
entre los cuales la "Investigación en materia de desarrollo
de recursos humanos (Punto VIII) tiene un rol fundamental.
Sostiene que todos los interlocutores sociales tienen funciones
y responsabilidades a cumplir con la información y orientación
profesional al igual que con la prestación de formación
y de servicios de empleo y que estas responsabilidades deben surgir
de la consulta y el diálogo,
Con respecto a los contenidos que la Orientación debe
proporcionar a lo largo de la vida de las personas enfatiza el
"proporcionar información y orientación
en materia de capacidad empresarial, promover las competencias
empresariales y sensibilizar a educadores e instuctores acerca
del importante papel que desempeñan las empresas, entre
otros, en lo que atañe al crecimiento y a la creación
de empleos decentes"(punto d) También plantea
la necesidad de "promover y facilitar el uso de las tecnologías
de la información y la comunicación"(punto
b) a las que, a su vez, esta Recomendación entiende como
formando parte de la educación básica obligatoria
( Capítulo II, 6-2). Obviamente si la Orientación
tiene que promover capacidades y competencias no hay duda de su
papel formativo que se vuelve especialmente oportuno en el actual
escenario de empleo donde las microempresas representan un porcentaje
determinante en la generación de oportunidades de trabajo.
Aprender a emprender así como la alfabetización
tecnológica constituyen competencias clave de empleabilidad
y cuidadanía.
Asimismo, esta relación que la Recomendación establece
entre las tecnologías de la información y comunicación
y la Orientación da cuenta, por un lado, de los drásticos
cambios en el procesamiento de datos y de la enorme potencialidad
que las TIC tienen para relacionar y cruzar información-
por ejemplo oferta de cursos con perfiles ocupacionales con mayor
requerimiento por parte del mercado, demanda de trabajadores con
egresados de la formación, tendencias y potencialidades
del desarrollo local con desarrollo de productos o implementación
de servicios por parte de personas individualmente o asociadas
en micro y pequeñas empresas, cooperativas, etc. Por otro,
abre un rico espacio para desplegar metodologías de orientación
a distancia. A través de ellas las personas puedan ser
guiadas y apoyadas en el diseño y gestión de su
trayectoria profesional accediendo a información actualizada
sobre la oferta formativa y sobre las respuestas que la formación
brinda a los diversos requerimientos de competencias personales,
de especialización y actualización, de reconversión
profesional, de demanda de competencias transversales en otras
familias ocupacionales, etc.
En la última década, los Ministerios de Trabajo
y las entidades de formación profesional del continente
han venido otorgando significación creciente a la Información
y Orientación Profesional así como a los servicios
para acercar la oferta con la demanda. Tal como se ha señalado,
esta valorización se ha visto fuertemente promovida y facilitada
por la centralidad de la formación por competencias laborales
y de las Tecnologías de la Información y Comunicación
(TIC). Se trata de un proceso en desarrollo que responde a una
lógica incremental y con diversos grados de maduración
tanto al interior de los servicios específicos brindados
como en la configuración sistémica pero se percibe
que se está avanzando paulatinamente hacia la concepción
de la Orientación Laboral no sólo como una instancia
de información previa a la elección vocacional sino
como una herramienta para dotar a las personas de competencias
y recursos para manejar mejor y más autónomamente
su itinerario laboral, incrementar sus oportunidades de inserción
o mejorar su situación profesional. Para ello se articulan
e interrelacionan distintos servicios o subcomponentes: Oferta
Formativa; Demanda laboral; Intermediación Laboral, Orientación
propiamente dicha o Apoyo formativo. Un claro testimonio de esta
evolución se obtiene al navegar por las páginas
web institucionales (Ver Recuadro La Orientación Laboral
y las Tecnologías de la Información y Comunicación,
pag. 64 de la publicación de Cinterfor/OIT La nueva Recomendación
195 de OIT)
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