Es el resultado de la sistematización
de la experiencia de revisión y actualización conceptual,
metodológica y estratégica encarada, desde 1998
a la fecha, por los Programas FORMUJER
y PROIMUJER
y responde al objetivo de contribuir al mejoramiento de la calidad
y la equidad de las políticas de formación, mediante
la identificación, desarrollo y organización, o
sea la "modelización" de criterios, metodologías
y recomendaciones que, por haber demostrado eficacia y adaptabilidad
en escenarios heterogéneos pueden validarse como buenas
prácticas para ser diseminadas y transferidas a otras instancias
y actores interesados en implementar políticas formativas
de calidad para aumentar las oportunidades de mujeres y varones
de acceder a un trabajo decente y mejorar su productividad y su
desarrollo personal, social y profesional.
Se lo define como "modelo
de políticas" porque aporta un esquema teórico
y práctico del quehacer formativo y un repertorio amplio
de tecnologías educativas, herramientas de gestión
y lecciones aprendidas que pueden servir de referencia para el diseño
y la gestión de políticas formativas y convocan a
ser mejoradas en cada nueva aplicación. Y, porque responde
a la voluntad expresa de construir colectivamente y socializar el
conocimiento para no empezar de cero, para avanzar siempre a partir
de lo logrado, reducir esfuerzos y maximizar recursos.
La experiencia de implementación
en los diversos países y a través de las acciones
de cooperación técnica de Cinterfor y el BID han constatado
que disponer de un modelo de referencia con estas características
aporta una nueva "mirada" al quehacer institucional que
organiza y articula acciones que sin este enfoque no se valorizan
o se las entiende aisladamente. Mirarlas desde el modelo de política
implica identificar sus aportes y también sus frenos en función
de la misión y/o de los objetivos institucionales. Asimismo
permite aprovechar recursos existentes y acumular conocimiento,
ordena y categoriza las acciones según sean de corte estratégico
o metodológico, fortalece la metodología porque cada
aplicación o estrategia actúa como validación
y enriquecimiento.
Lo citaremos como "modelo
FORMUJER" para agilizar y facilitar su identificación
pero en el entendido que se trata de una propuesta de políticas
que tiene como objetivos:
Promover y fortalecer las
capacidades de las instituciones de formación para:
mejorar la calidad, pertinencia y equidad de género de
la formación para el trabajo,
incrementar la empleabilidad de mujeres y varones, brindando
especial atención a las necesidades de capacitación
e inserción laboral de las mujeres de bajos ingresos.
A continuación se presentan
los criterios o ejes conceptuales y metodológicos más
relevantes e innovadores del modelo propuesto y se enumeran los
procedimientos y/o metodologías que se desarrollaron para
su implementación. A través de enlaces se
profundiza y complementa la información y se accede a la
Caja de Herramientas que pone a disposición los materiales
y experiencias de aplicación más significativas.
Ejes
conceptuales
Enfoque integral y sistémico de la política formativa
Concibe a las políticas
de formación como una realidad compleja, como un todo cuyas
dimensiones y componentes están conectados directa o indirectamente
y en permanente interacción. Es esa interacción la
que produce las propiedades y el comportamiento del sistema y no
el accionar compartimentado o sectorializado. Las dimensiones son,
a su vez, subsistemas interconectados. Por lo tanto, para el cumplimiento
de los objetivos así como para generar cualquier transformación
de esa realidad se hace necesario tener presente cómo interactúan
sus componentes, qué funciones cumplen y cómo aportan
e inciden en los logros y efectos del todo. Aborda global y conjuntamente
los diversos ámbitos del accionar formativo y, de manera
determinante, identifica y trabaja todos los espacios y dimensiones
donde opera y se retroalimenta la inequidad o la exclusión.
De esta manera se logra articular el entorno económico y
productivo, el perfil objetivo y subjetivo de la población
destinataria y las dimensiones específicas de la formación.
Asimismo, este enfoque conduce a la reformulación de la política
de formación como herramienta preactiva de articulación
y promoción de redes de actores y recursos locales y nacionales
para incrementar las oportunidades de inserción laboral de
mujeres y hombres en condiciones de equidad.
En la propuesta de FORMUJER,
esta concepción de la formación, se expresó:
- en la formulación
de un Modelo centrado en las interrelaciones entre los componentes
y dimensiones de la política;
- en la promoción de
un Sistema de Información, Orientación e Intermediación
de Oferta y Demanda Laboral y en la implementación de una
estrategia de interacción activa entre ambas ( Articulación
con el entorno);
- en la atención simultánea
y articulada del entorno económico y social, el perfil
objetivo y subjetivo de la población y las dimensiones
propias del sistema de formación;
- en la modalidad de gestión
y las estrategias de implementación adoptadas.
Conceptualización de la Formación
para la empleabilidad, la ciudadanía y la perspectiva de
género como dimensiones interdependientes y transversales
de la política formativa.
Para concretarlo en el accionar
formativo, FORMUJER desarrolló teóricamente el concepto
de empleabilidad, identificó las competencias clave, desarrolló
indicadores de evaluación del cambio en las competencias
y materiales didácticos para docentes y de aplicación
en el aula. Y, fundamentalmente conceptualizó e implementó
el dispositivo de Proyecto Ocupacional (PO) como metodología
de formación para mejorar la empleabilidad.
Foco en el sujeto, expansión de las oportunidades y mejoramiento
de la equidad
Pone el foco en la persona
situada, condicionada por su género y su realidad social
y económica, concebida como un ser integral, que se vale
de capacidades y vivencias, conocimientos, sentimientos y valores
que nutren tanto su dimensión física como intelectual
y social. A partir de estas capacidades y vivencias, las personas
pueden cambiar y mejorar sus condiciones de inserción mediante
estrategias individuales y colectivas.
Concibe a la formación como un instrumento imprescindible
para la inclusión y la integración económica
y social, para remover discriminaciones, combatir la pobreza y la
exclusión y promover una verdadera igualdad de condiciones
y oportunidades entre los seres humanos.
Para abordar este eje, se propone
una intervención articulada en la doble lógica de:
- transversalización
de la perspectiva de género, para hacer que las necesidades
y especificidades de mujeres y varones constituyan una dimensión
integral y permanente de las políticas y de las prácticas
institucionales. El resultado del trabajo de FORMUJER en esta
dimensión fue la institucionalización de la perspectiva
de género, que tuvo formulaciones diversas en cada entidad
pero bajo el común denominador de adoptar la equidad de
género como un objetivo o eje estratégico de la
misión institucional;
- focalización de
metodologías y acciones para la atención de la población
meta. En el accionar de FORMUJER, comprendió un amplio
espectro de intervenciones tanto de índole pedagógica
(cursos diseñados de acuerdo al perfil de las mujeres destinatarias;
Acciones
de formación), metodológica (Orientación
Ocupacional y Proyecto
Ocupacional, metodologías didácticas para la
atención de población con bajos niveles educativos,
etc.) como estratégica. (Estrategias
compensatorias)
Ejes
metodológicos
Perspectiva de género como
marco conceptual y metodológico de las relaciones sociales
y del mundo del trabajo y la formación
La constante asignación
social de funciones y actividades a las mujeres y a los hombres
naturaliza sus roles y esta naturalización de los atributos
de género es lo que lleva a sostener que existe una relación
determinante entre el sexo de una persona y su capacidad para realizar
una tarea. La perspectiva de género, al poner en evidencia
que estos roles y capacidades, supuestamente fijas e inamovibles,
son asignaciones culturales, pone en cuestión las relaciones
de poder que se establecen entre varones y mujeres y las relaciones
sociales en general. .
Desde y a partir de esta perspectiva,
el modelo propuesto:
- Analiza el mercado de trabajo,
indagando sobre los efectos o impactos que las responsabilidades
y representaciones de género tienen en sus oportunidades
de empleo y en el acceso, permanencia y desarrollo de sus trayectorias
laborales. Para modificarlos desarrolla metodologías
de análisis y estrategias de relacionamiento con el
mercado laboral que integran de manera transversal el
cruce de los enfoques de género y competencia laboral;
- analiza el sistema de formación
e implementa en cada dimensión, en cada uno de sus componentes
y prácticas, metodologías y estrategias para combatir
las discriminaciones y promover la equidad de género.
Asociación entre perspectiva de género y calidad
e innovación de la formación
La adopción de la perspectiva
de género como instrumento de análisis y marco conceptual
y estratégico de las políticas produce cambios en
la concepción y en la práctica pedagógica y
es una condición de calidad y pertinencia de las políticas,
así como un factor de impulso de la innovación y de
desarrollo de tecnología formativa. Asimismo al promover
una mirada centrada en la persona situada y condicionada por el
contexto contribuye superar las deficiencias de una política
estandarizada y universalista. (Calidad
y equidad: nexo crucial)
Modalidad
de gestión y estrategia de intervención
Deben ser coherentes con los
enfoques conceptuales y propiciar el diálogo social como
metodología de trabajo y las articulaciones y coordinaciones
como mecanismos de gestión,
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de herramientas
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