Montaño,
S. (Coord.) El aporte de las mujeres a la igualdad en América
Latina y el Caribe. Santiago de Chile, 2007.
Documento presentado a la X Conferencia Regional sobre la Mujer de
América Latina y el Caribe
Desde hace ya más de una década, la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL) acompaña el progreso de las políticas públicas
con enfoque de género. Fiel a su mandato, la CEPAL ha propuesto
un marco de desarrollo basado en los derechos humanos, con el fin
de producir sinergias positivas entre el crecimiento económico
y la equidad social en el contexto de la modernización productiva.
En los últimos tiempos, la CEPAL ha planteado
universalizar y mejorar la protección social; se trata fundamentalmente
de establecer un pacto fiscal y social que permita el acceso a los
sistemas de protección social y su financiamiento en un marco
de solidaridad.
En ese contexto, El aporte de las mujeres a la igualdad
en América Latina y el Caribe vuelve más visibles los
temas clave en la estructuración de la desigualdad entre mujeres
y hombres: por una parte, la participación política
y la paridad de género en los procesos de adopción de
decisiones en todos los niveles y, por otra, la contribución
de las mujeres a la economía y la protección social,
especialmente en relación con el trabajo no remunerado.
Como evidencia del progreso logrado, en la décima
Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el
Caribe se analizará el tema de la paridad como un horizonte
democrático posible. Mientras todos los países de la
región muestran una amplia participación de las mujeres
a lo largo de su historia política, y sobre todo durante los
últimos veinte años, las cifras de representación
femenina en los parlamentos y los poderes ejecutivos revelan el desafío
que deben encarar las élites políticas de la región
para realzar el equilibrio de género. El surgimiento de liderazgos
femeninos en la región, el comportamiento electoral crecientemente
autónomo de las mujeres y el voto femenino a favor de las mujeres
constituyen parte del nuevo escenario democrático. La paridad
es uno de los símbolos de las nuevas democracias, que se presenta
como un recurso ético para fortalecer la legitimidad de las
instituciones democráticas.
En la primera parte del presente documento se demuestra
con datos concluyentes que las mujeres, que constituyen la mitad de
la población, están mínimamente representadas
en la mayoría de los parlamentos. Brechas similares se advierten
en los otros poderes del Estado y, en general, en los ámbitos
de toma de decisiones. Mientras el derecho a voto fue conquistado
a lo largo de tres décadas, entre los años veinte y
sesenta del siglo pasado, el derecho a que las mujeres sean efectivamente
electas tardó casi cincuenta años en consagrarse y recién
a partir de los últimos años del siglo XX se puede advertir
un incremento significativo de mujeres electas, en gran parte gracias
a medidas de acción positiva, entre otras de cuotas, que afortunadamente
se están generalizando. En todos los países que han
adoptado ley de cuotas estas han tenido efectos positivos, como lo
demuestra el hecho de que en algunos el porcentaje de mujeres electas
ascienda a alrededor del 40%. Sin embargo, diferentes estudios muestran
que, además de las reformas de los sistemas electorales, es
necesario modificar numerosos aspectos de la cultura política
que provocan sesgos discriminatorios, tales como el acceso inequitativo
al financiamiento, la influencia desigual de las redes sociales y
el uso injusto del tiempo que, como se demuestra en la segunda parte
de este estudio, exige a las mujeres centrar su atención en
las labores reproductivas.
En la región, el ingreso laboral de las mujeres
equivale al 70% del ingreso de los hombres. A pesar de esa desventaja,
el aporte femenino es fundamental para mitigar la pobreza, tanto si
las mujeres perciben ingresos monetarios como si hacen un aporte no
remunerado al hogar, aporte que se transforma en un impuesto reproductivo,
que permite un ahorro en gastos de salud, cuidado de los niños
y de sus integrantes de la tercera edad, por citar solo los ejemplos
más claros. Ese aporte de las mujeres al bienestar se convierte,
como demuestra este estudio, en el origen de las desventajas que enfrentan
las mujeres en su inserción laboral y, por lo tanto, para disponer
de autonomía económica. La situación es aún
más grave en el caso de las mujeres que, además, tienen
parejas y niños pequeños a los que deben cuidar, para
lo cual deben postergar su capacitación y su acceso al mundo
laboral y, por lo tanto, renunciar a la protección social que
este trae aparejada.
Si se observan los resultados obtenidos en cinco países
de la región, se comprueba que los varones dedican casi el
mismo número de horas al trabajo doméstico no remunerado,
independientemente de que haya o no un ama de casa. En
cambio, para las mujeres de esos mismos hogares hay una diferencia
importante: el hecho de que otra persona realice las labores domésticas
reduce ostensiblemente el tiempo que ellas le dedican. Todas las mujeres,
independientemente de su inserción en el mercado laboral, consagran
una proporción importante de su tiempo al cuidado, por lo que
la categoría de inactivas aplicada a las amas de
casa es evidentemente inadecuada.
La dificultad de una inserción beneficiosa
en el mercado laboral se extiende a la vida ciudadana y al mundo de
la política en los que, como se ha comentado, a pesar de los
avances de la última década, las mujeres han logrado
una representación minoritaria en el parlamento, el poder ejecutivo
y otros poderes del estado.
Este documento pone en evidencia las posibilidades
de generar círculos virtuosos que favorezcan el acceso universal
a la protección social, siempre y cuando se ejecuten políticas
que promuevan la igualdad en el mercado de trabajo, la familia y la
política. Queremos destacar el esfuerzo hecho por varios países
en esa dirección.
La información disponible indica que solo a
través de medidas explícitamente orientadas a lograr
la igualdad en las esferas pública y la privada se podrán
alcanzar los objetivos del Milenio y, particularmente, el objetivo
3 relativo a promover la igualdad entre géneros y la autonomía
de la mujer. En El aporte de las mujeres a la igualdad en América
Latina y el Caribe se proponen políticas activas para eliminar
los obstáculos que impiden el acceso equitativo al mercado
de trabajo, especialmente los derivados de la división sexual
del trabajo, consagrados por la costumbre y por las frecuentes prácticas
discriminatorias en el mercado laboral. La necesidad de políticas
que fomenten la responsabilidad compartida entre hombres y mujeres
por el cuidado de los miembros del hogar, especialmente de niños
y niñas, así como la necesidad de una mayor acción
pública (estatal y empresarial) con miras a facilitar el cuidado
de enfermos, adultos mayores y discapacitados, son conclusiones que
surgen de la amplia evidencia cuantitativa y del análisis realizado
a partir de ella.
Por último, quisiéramos destacar que
este documento se inscribe en una larga tradición de la CEPAL
de impulsar una auténtica igualdad de género como parte
del objetivo de reducir la inequidad en los distintos ámbitos
de la vida económica, social y política de nuestra región.
José Luis Machinea
Secretario Ejecutivo
Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL)
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ÍNDICE
PRÓLOGO
INTRODUCCIÓN
I. HACIA UN HORIZONTE PARITARIO EN AMÉRICA
LATINA Y EL CARIBE. REPRESENTACIÓN POLÍTICA DE LAS MUJERES
A. Derechos humanos de las mujeres
B. El contexto para la igualdad de género
C. Democracia o lo personal es político"
D. Estado y familia: igualdad formal y desigualdad real
E. Igualdad y acción positiva
F. Ciudadanía
G. La paridad como objetivo democrático
H. La lucha por la representación política en la región
I. Cuando llegan al poder
1. Un vez en el parlamento
2. Entre la presencia simbólica y la paridad
II. LA CONTRIBUCIÓN DE LAS MUJERES A LA ECONOMÍA
Y LA PROTECCIÓN SOCIAL EN RELACIÓN CON EL TRABAJO NO
REMUNERADO
A. El cuidado, el trabajo doméstico no remunerado
y la igualdad de género
B. Los instrumentos internacionales
C. El trabajo de reproducción social en el marco constitucional
y legal de los países de la región
D. Disposiciones legales relativas al servicio doméstico remunerado
E. Ampliación del concepto de trabajo
F. ¿Quiénes y cómo son las mujeres que declaran
ser trabajadoras domésticas?Doblemente domésticas
o cuidadoras por partida doble
G. Demandas de cuidado
H. La transnacionalización del cuidado: trabajadoras domésticas
migrantes en un mundo globalizado
I. Visibilización y medición en las cuentas nacionales
J. Las encuestas de uso del tiempo y su potencial para apoyar la formulación
de políticas públicas
K. Necesidades de cuidado y responsabilidades compartidas. las llamadas
políticas de conciliación entre la vida
familiar y laboral ¿son una respuesta?
III. HACIA UNA AGENDA DE INVESTIGACIÓN Y POLÍTICAS
A. Paridad en los proceso de adopción de decisiones
1. Identificación de nuevos temas de investigación
2. Objetivos de la política o estrategia.
3. Instrumentos que deben desarrollarse
B. Impacto del trabajo del cuidado no remunerado en la protección
social
1. Identificación de nuevos temas de investigación
2. Objetivos de la política o estrategia
3. Instrumentos que deben desarrollarse
Apéndice
Bibliografía