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Fecha de actualización:
27/11/2008

 

 

 

 

Rusia y otros países de la CEI

Una ruptura con el pasado

Aproximadamente la mitad de los más de 200 millones de personas que viven en los 10 países de la Confederación de Estados Independientes (CEI) son mujeres. Su situación en estos estados ahora independientes puede ser caracterizada por algunos rasgos derivados de la sociedad soviética. Pero, al mismo tiempo, sin embargo, las mujeres se enfrentan a una realidad muy distinta de la pasada, con notable diferencias regionales en su condición.

En conjunto, hay por lo menos dos rasgos claramente similares que describen la situación de las mujeres en el mercado del trabajo de los países que componen la CEI, tras una década de transición a una sociedad democrática con una economía de mercado. Por regla general, los derechos de las mujeres en la empresa están bien contemplados en una legislación que se basa en los principales Convenios de la OIT sobre las mujeres trabajadoras. Sin embargo, debido a la ineficaz sanción de las leyes y a la insuficiencia de los mecanismos nacionales, las leyes sobre las mujeres no están adaptadas a unas realidades nacionales que han cambiado. Ni tampoco están bien defendidos los intereses de las mujeres por aquellas que afectan hoy al mercado del trabajo en términos de oportunidades adecuadas de empleo y de aumento del paro. Estos aspectos, combinados con el espectacular declive del bienestar económico en todos los países en transición, han contribuido a empeorar la posición de las mujeres en el mercado del trabajo.

En la etapa soviética, las mujeres disfrutaban por ley de iguales derechos que los hombres. Una expresión viva de lo que eso significó está en el hecho de que las mujeres han alcanzado un alto nivel de educación. La andadura soviética del movimiento femenino impulsó la educación y la formación profesional de las mujeres, junto con su participación activa en el trabajo y en la vida pública. Todavía hoy en Rusia, por ejemplo, las mujeres que están en el mercado del trabajo tienen en general un nivel de educación más alto que los hombres, son más del 50% del conjunto de estudiantes universitarios. Pero, junto a eso, la etapa soviética se caracterizó también por una flagrante violación de los derechos de las mujeres por la forma como lass obligó a asumir la pesada carga de la maternidad y las tareas domésticas junto con el empleo oficial y las actividades sociales.

Tras el colapso del régimen soviético, la Federación de Rusia y los otros países recién independizados que constituyen la CEI experimentaron cambios en sus estructuras políticas y económicas, junto con un resurgimiento de sus lenguas y de sus tradiciones culturales y religiosas. Además, algunos de ellos han vivido una guerra civil y violentos conflictos por fronteras o territorios limítrofes. La mayoría de los problemas del mercado del trabajo tienen sus raíces en la economía del sistema socialista. De hecho, las economías de las Repúblicas Soviéticas estaban completamente integradas en la política de empleo y la infraestructura económica del estado soviético. El hundimiento del sistema soviético ha agravado notablemente los problemas del empleo en todos los países de la CEI.

Las mujeres en el mercado del trabajo

La situación de las mujeres con respecto al empleo y las relaciones sociales se ha visto significativamente influida por los cambios en las estructuras fundamentales de su sociedad. Consiguientemente, a la hora de describir en líneas generales las tendencias básicas y las características de la situación en que se encuentran casi 100 millones de mujeres en los diez países, hay que tener en cuenta el hecho de que, incluso en el seno de un mismo país de la CEI, las mujeres pueden tropezar con problemas radicalmente distintos según vivan en zonas rurales o urbanas. Aun así, hay algunos rasgos comunes que subyacen en la posición de las mujeres en el mercado del trabajo en la mayoría de esos países:

  • Desempleo

Uno de los problemas más agudos que han surgido en la transición a la economía de mercado es el desempleo, y en especial el creciente desempleo entre las mujeres. Por regla general, las mujeres son mayoría en las listas del paro registrado oficialmente. Pero las cifras del paro registrado no reflejan las más de las veces el alcance real del problema: la complicación de los procedimientos de registro y la escasa cuantía de los subsidios por desempleo hacen que un importante número de parados no estén registrados.

Tradicionalmente las mujeres desempeñan sobre todo empleos en el sector público (salud, bienestar social, educación, gobierno, cultura) y en industrias de propiedad estatal. Por regla general, durante los primeros años de reestructuración y transformaciones económicas, el empleo de las mujeres ha caído en picado debido al cierra de las empresas de propiedad estatal y a los déficit presupuestarios en el ámbito social. El nivel de empleo de las mujeres en puestos de dirección en las empresas ha descendido considerablemente con relación al de la etapa soviética, cuando eran mujeres más del 60% de los ingenieros, economistas y altos cargos directivos y administrativos.

  • Política nacional

En el nivel gubernamental, la política nacional y los planes de acción con respecto al género –contemplando en particular la situación de las mujeres en el mercado del trabajo– o no se han puesto en práctica o no abordan en suficiente medida la situación actual. En particular los cambios imprevistos y no regulados en el empleo, resultantes de las reformas económicas, han influido considerablemente sobre las oportunidades de las mujeres en el mercado del trabajo. Ha aumentado en él y en el empleo la discriminación basada en el género. En términos generales, las mujeres reciben una remuneración inferior en un 30%-50% a la que reciben los hombres por un trabajo exactamente igual. Además, en los últimos años se ha convertido en un hecho más frecuente el retraso en abonar los salarios e incluso su impago, lo que todavía ha empeorado más la situación de las mujeres.

  • Representación en los niveles de dirección

A pesar de que las mujeres trabajadoras tienen, en general, un alto grado de educación, su representación en los niveles directivos económicos y políticos es sólo marginal. Las mujeres tienden a ocupar los puestos más bajos en el organigrama de gobiernos, sindicatos y otras instituciones, concentrándose sobre todo, con muy pocas excepciones, en el nivel de plantilla de apoyo. Aparentemente, en Rusia, como en todas partes, existe un "techo de cristal", pero el progresivo deterioro de la situación económica ha hecho todavía más difícil para las mujeres el acceso a puestos mejor pagados y de mayor influencia.

  • Estadísticas

Los actuales estadísticas por géneros son inadecuadas en todos los países de la CEI. No existe un sistema de datos estadísticos bien desarrollado que abarque todas las esferas de la vida de los hombres y las mujeres en la sociedad. Esto suele deberse a la falta de recursos financieros y de los conocimientos necesarios para elaborar estadísticas por géneros. En particular, se echan en falta suficientes datos estadísticos sobre el empleo en el sector privado, y especialmente acerca de las mujeres ocupadas en la "economía sumergida" o en las actividades del sector no estructurado. Esta falta de suficiente información estadística limita las posibilidades de analizar adecuadamente la situación real del mercado de trabajo y, consiguientemente, las de abordar sus circunstancias específicas y adoptar medidas en beneficio de sus grupos más vulnerables.

  • Sindicatos y negociación colectiva

En general, las instituciones nacionales para la negociación colectiva no están bien desarrolladas por la falta de asociaciones de empleadores eficaces. Los trabajadores están representados por sindicatos cuya experiencia en los procesos de negociación debe ser puesta al día para tener en cuenta las presiones del mercado emergentes, incluida la nueva situación de las mujeres en el mercado del trabajo. Los convenios colectivos que han sido firmados con las empresas contienen disposiciones para proteger los intereses de las mujeres y de las personas con cargas familiares en el ámbito del trabajo, pero por desgracia tienden a ser papel mojado. Se han firmado también acuerdos intersectoriales, aunque la gama de sectores incluidos suele ser poco representativa.

  • El sector no estructurado

Como resultado de los cambios en las estructuras económicas y del creciente desempleo, la economía sumergida o el sector no estructurado está cobrando un gran auge. El número de mujeres empleadas en el sector sin ninguna reglamentación y en empresas totalmente sumergidas e ilegales es importante (más de 5 millones en Rusia) y su proporción va en aumento. En la situación actual del mercado del trabajo, las mujeres se ven con frecuencia obligadas a aceptar cláusulas y condiciones de trabajo que son notablemente perjudiciales para sus derechos y para su salud.

  • Seguridad, condiciones y trabajo y religión

La seguridad y las condiciones de trabajo siguen contándose entre los problemas sociales más agudos en los países de la CEI. Los altos niveles salariales y la jubilación anticipada en algunos sectores en que el trabajo es arriesgado u oneroso se explican en parte por los sobresueldos que se abonan por este tipo de tareas. Y esto ayuda asimismo a entender por qué hay muchas mujeres ocupadas en industrias peligrosas, que prefieren ese tipo de trabajo por los motivos antedichos. La mejora de las condiciones de seguridad en el trabajo suele depender de una puesta al día de la legislación laboral existente, en la que se contemplen los cambios económicos y se clarifique el papel de la inspección laboral del estado.

Además de los cambios económicos y políticos, también está afectando a la participación de las mujeres en el mercado del trabajo el resurgir de la religión y de las viejas tradiciones étnicas y culturales, al que antes se aludió. Aumenta la influencia de las iglesias (el Islam en los países centroasiáticos, Las Iglesias ortodoxa y católica en los países del Este Europeo), con sus puntos de vista "tradicionales" acerca de la mujer. En la sociedad de la CEI se está produciendo aparentemente un resurgir de las relaciones patriarcales, que refuerza la tradicional división del trabajo e influye en las vidas de las mujeres; en particular, en sus derechos y oportunidades en el mercado del trabajo.

Las razones

La transición a la economía de mercado ha trocado profundamente las estructuras políticas y económicas básicas de la mayoría de los países sometidos a ese proceso. Un análisis de la situación de las mujeres trabajadoras muestra invariablemente que, a pesar de algunos indicadores positivos, se han visto afectadas más negativamente que los hombres por los cambios económicos. Las razones fundamentales de esos cambios en el mercado del trabajo, y del deterioro de la situación de las mujeres trabajadoras, en particular, podrían resumirse como sigue:

Razones de los cambios

  • Graves dificultades económicas y descenso de la producción

  • Falta o insuficiencia de una política nacional concerniente a la situación de las mujeres en el mercado del trabajo, sin que se hayan elaborado planes para regular la incidencia de los cambios sobre el empleo

  • Insuficientes mecanismos nacionales para impedir las prácticas discriminatorias, y una legislación ineficaz porque no se exige su cumplimiento

  • Desarrollo sin precedentes de la "economía sumergida", en la que trabaja una proporción cada vez mayor de mujeres

  • Aumento de las relaciones patriarcales en la sociedad, junto con la potenciación de la división tradicional del trabajo, la discriminación en el empleo por razón del género y el resurgir de las tradiciones culturales y religiosas

 

Cooperación/progreso

Tras la Conferencia de Pekín, han surgido y están ganando peso muchas formas nuevas de cooperación entre las organizaciones de las mujeres, las estructuras estatales y las organizaciones internacionales. Se han creado varias organizaciones de mujeres y el movimiento femenino, en cuanto tal, ha cobrado nuevo vigor. En el nivel nacional, se han formado diversas comisiones permanentes o departamentos estatales para abordar los problemas de las familias y de las mujeres. En la mayoría de los diez países que integran la CEI se está elaborando asimismo un marco legal para garantizar la igualdad de derechos y oportunidades para los hombres y las mujeres. Debe advertirse, sin embargo, que estas actividades se dan sólo en algunos de los citados países. Es de esperar que se extiendan a los demás.

 

Asia sudoriental y el pacífico

(La región de África)   (La región árabe)  (Europa central y oriental)   (La región de américa latina(Rusia y otros países de la CEI(Asia sudoriental y el pacífico)

 

 

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