Aproximadamente la mitad de los más de 200 millones de personas
que viven en los 10 países de la Confederación de Estados Independientes
(CEI) son mujeres. Su situación en estos estados ahora independientes
puede ser caracterizada por algunos rasgos derivados de la sociedad
soviética. Pero, al mismo tiempo, sin embargo, las mujeres se
enfrentan a una realidad muy distinta de la pasada, con notable
diferencias regionales en su condición.
En conjunto, hay por lo menos dos rasgos claramente similares
que describen la situación de las mujeres en el mercado del trabajo
de los países que componen la CEI, tras una década de transición
a una sociedad democrática con una economía de mercado. Por regla
general, los derechos de las mujeres en la empresa están bien
contemplados en una legislación que se basa en los principales
Convenios de la OIT sobre las mujeres trabajadoras. Sin embargo,
debido a la ineficaz sanción de las leyes y a la insuficiencia
de los mecanismos nacionales, las leyes sobre las mujeres no están
adaptadas a unas realidades nacionales que han cambiado. Ni tampoco
están bien defendidos los intereses de las mujeres por aquellas
que afectan hoy al mercado del trabajo en términos de oportunidades
adecuadas de empleo y de aumento del paro. Estos aspectos, combinados
con el espectacular declive del bienestar económico en todos los
países en transición, han contribuido a empeorar la posición de
las mujeres en el mercado del trabajo.
En la etapa soviética, las mujeres disfrutaban por ley de iguales
derechos que los hombres. Una expresión viva de lo que eso significó
está en el hecho de que las mujeres han alcanzado un alto nivel
de educación. La andadura soviética del movimiento femenino impulsó
la educación y la formación profesional de las mujeres, junto
con su participación activa en el trabajo y en la vida pública.
Todavía hoy en Rusia, por ejemplo, las mujeres que están en el
mercado del trabajo tienen en general un nivel de educación más
alto que los hombres, son más del 50% del conjunto de estudiantes
universitarios. Pero, junto a eso, la etapa soviética se caracterizó
también por una flagrante violación de los derechos de las mujeres
por la forma como lass obligó a asumir la pesada carga de la maternidad
y las tareas domésticas junto con el empleo oficial y las actividades
sociales.
Tras el colapso del régimen soviético, la Federación de Rusia
y los otros países recién independizados que constituyen la CEI
experimentaron cambios en sus estructuras políticas y económicas,
junto con un resurgimiento de sus lenguas y de sus tradiciones
culturales y religiosas. Además, algunos de ellos han vivido una
guerra civil y violentos conflictos por fronteras o territorios
limítrofes. La mayoría de los problemas del mercado del trabajo
tienen sus raíces en la economía del sistema socialista. De hecho,
las economías de las Repúblicas Soviéticas estaban completamente
integradas en la política de empleo y la infraestructura económica
del estado soviético. El hundimiento del sistema soviético ha
agravado notablemente los problemas del empleo en todos los países
de la CEI.
Las mujeres en el mercado del trabajo
La situación de las mujeres con respecto al empleo y las relaciones
sociales se ha visto significativamente influida por los cambios
en las estructuras fundamentales de su sociedad. Consiguientemente,
a la hora de describir en líneas generales las tendencias básicas
y las características de la situación en que se encuentran casi
100 millones de mujeres en los diez países, hay que tener en cuenta
el hecho de que, incluso en el seno de un mismo país de la CEI,
las mujeres pueden tropezar con problemas radicalmente distintos
según vivan en zonas rurales o urbanas. Aun así, hay algunos rasgos
comunes que subyacen en la posición de las mujeres en el mercado
del trabajo en la mayoría de esos países:
Uno de los problemas más agudos que han surgido en la transición
a la economía de mercado es el desempleo, y en especial el creciente
desempleo entre las mujeres. Por regla general, las mujeres son
mayoría en las listas del paro registrado oficialmente. Pero las
cifras del paro registrado no reflejan las más de las veces el
alcance real del problema: la complicación de los procedimientos
de registro y la escasa cuantía de los subsidios por desempleo
hacen que un importante número de parados no estén registrados.
Tradicionalmente las mujeres desempeñan sobre todo empleos en
el sector público (salud, bienestar social, educación, gobierno,
cultura) y en industrias de propiedad estatal. Por regla general,
durante los primeros años de reestructuración y transformaciones
económicas, el empleo de las mujeres ha caído en picado debido
al cierra de las empresas de propiedad estatal y a los déficit
presupuestarios en el ámbito social. El nivel de empleo de las
mujeres en puestos de dirección en las empresas ha descendido
considerablemente con relación al de la etapa soviética, cuando
eran mujeres más del 60% de los ingenieros, economistas y altos
cargos directivos y administrativos.
En el nivel gubernamental, la política nacional y los planes
de acción con respecto al género contemplando en particular
la situación de las mujeres en el mercado del trabajo o
no se han puesto en práctica o no abordan en suficiente medida
la situación actual. En particular los cambios imprevistos y no
regulados en el empleo, resultantes de las reformas económicas,
han influido considerablemente sobre las oportunidades de las
mujeres en el mercado del trabajo. Ha aumentado en él y en el
empleo la discriminación basada en el género. En términos generales,
las mujeres reciben una remuneración inferior en un 30%-50% a
la que reciben los hombres por un trabajo exactamente igual. Además,
en los últimos años se ha convertido en un hecho más frecuente
el retraso en abonar los salarios e incluso su impago, lo que
todavía ha empeorado más la situación de las mujeres.
- Representación en los niveles de dirección
A pesar de que las mujeres trabajadoras tienen, en general, un
alto grado de educación, su representación en los niveles directivos
económicos y políticos es sólo marginal. Las mujeres tienden a
ocupar los puestos más bajos en el organigrama de gobiernos, sindicatos
y otras instituciones, concentrándose sobre todo, con muy pocas
excepciones, en el nivel de plantilla de apoyo. Aparentemente,
en Rusia, como en todas partes, existe un "techo de cristal",
pero el progresivo deterioro de la situación económica ha hecho
todavía más difícil para las mujeres el acceso a puestos mejor
pagados y de mayor influencia.
Los actuales estadísticas por géneros son inadecuadas en todos
los países de la CEI. No existe un sistema de datos estadísticos
bien desarrollado que abarque todas las esferas de la vida de
los hombres y las mujeres en la sociedad. Esto suele deberse a
la falta de recursos financieros y de los conocimientos necesarios
para elaborar estadísticas por géneros. En particular, se echan
en falta suficientes datos estadísticos sobre el empleo en el
sector privado, y especialmente acerca de las mujeres ocupadas
en la "economía sumergida" o en las actividades del
sector no estructurado. Esta falta de suficiente información estadística
limita las posibilidades de analizar adecuadamente la situación
real del mercado de trabajo y, consiguientemente, las de abordar
sus circunstancias específicas y adoptar medidas en beneficio
de sus grupos más vulnerables.
- Sindicatos y negociación colectiva
En general, las instituciones nacionales para la negociación
colectiva no están bien desarrolladas por la falta de asociaciones
de empleadores eficaces. Los trabajadores están representados
por sindicatos cuya experiencia en los procesos de negociación
debe ser puesta al día para tener en cuenta las presiones del
mercado emergentes, incluida la nueva situación de las mujeres
en el mercado del trabajo. Los convenios colectivos que han sido
firmados con las empresas contienen disposiciones para proteger
los intereses de las mujeres y de las personas con cargas familiares
en el ámbito del trabajo, pero por desgracia tienden a ser papel
mojado. Se han firmado también acuerdos intersectoriales, aunque
la gama de sectores incluidos suele ser poco representativa.
- El sector no estructurado
Como resultado de los cambios en las estructuras económicas y
del creciente desempleo, la economía sumergida o el sector no
estructurado está cobrando un gran auge. El número de mujeres
empleadas en el sector sin ninguna reglamentación y en empresas
totalmente sumergidas e ilegales es importante (más de 5 millones
en Rusia) y su proporción va en aumento. En la situación actual
del mercado del trabajo, las mujeres se ven con frecuencia obligadas
a aceptar cláusulas y condiciones de trabajo que son notablemente
perjudiciales para sus derechos y para su salud.
- Seguridad, condiciones y trabajo y religión
La seguridad y las condiciones de trabajo siguen contándose entre
los problemas sociales más agudos en los países de la CEI. Los
altos niveles salariales y la jubilación anticipada en algunos
sectores en que el trabajo es arriesgado u oneroso se explican
en parte por los sobresueldos que se abonan por este tipo de tareas.
Y esto ayuda asimismo a entender por qué hay muchas mujeres ocupadas
en industrias peligrosas, que prefieren ese tipo de trabajo por
los motivos antedichos. La mejora de las condiciones de seguridad
en el trabajo suele depender de una puesta al día de la legislación
laboral existente, en la que se contemplen los cambios económicos
y se clarifique el papel de la inspección laboral del estado.
Además de los cambios económicos y políticos, también está afectando
a la participación de las mujeres en el mercado del trabajo el
resurgir de la religión y de las viejas tradiciones étnicas y
culturales, al que antes se aludió. Aumenta la influencia de las
iglesias (el Islam en los países centroasiáticos, Las Iglesias
ortodoxa y católica en los países del Este Europeo), con sus puntos
de vista "tradicionales" acerca de la mujer. En la sociedad
de la CEI se está produciendo aparentemente un resurgir de las
relaciones patriarcales, que refuerza la tradicional división
del trabajo e influye en las vidas de las mujeres; en particular,
en sus derechos y oportunidades en el mercado del trabajo.
Las razones
La transición a la economía de mercado ha trocado profundamente
las estructuras políticas y económicas básicas de la mayoría de
los países sometidos a ese proceso. Un análisis de la situación
de las mujeres trabajadoras muestra invariablemente que, a pesar
de algunos indicadores positivos, se han visto afectadas más negativamente
que los hombres por los cambios económicos. Las razones fundamentales
de esos cambios en el mercado del trabajo, y del deterioro de
la situación de las mujeres trabajadoras, en particular, podrían
resumirse como sigue: