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Fecha de actualización:
10/04/2008

 

 

 

 

El trabajo infantil

Una oportunidad justa para los niños

 

Según los cálculos de la OIT, hay unos 250 millones de niños, de entre 5 y 14 años de edad, comprometidos en el trabajo infantil, y de ellos 110 millones son niñas. Esta cifra es probablemente bastante más alta, porque se basa en datos sobre la actividad económica y no incluye el trabajo en el hogar a tiempo completo. Las niñas trabajadoras merecen especial atención por su mayor vulnerabilidad a la explotación y los abusos, y porque están más expuestas a que se les niegue su derecho a la educación. Por este motivo, el Programa Internacional de la OIT para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC, según sus siglas en inglés) identifica a las niñas trabajadoras como un grupo de atención prioritaria. Como muestra el siguiente Cuadro, compilado por la Oficina Estadística de la OIT, las niñas aparecen trabajando junto a los niños en casi todos los sectores.

Aunque muchos de los programas de acción IPEC se refieren por un igual a niñas y niños, el trabajo que realizan las niñas resulta a menudo "invisible" y sus problemas y "estrategias de supervivencia" difieren de las de los niños trabajadores. Las niñas comienzan a trabajar normalmente a una edad más temprana que los niños, en particular en las zonas rurales, que es donde se localiza la mayor parte del trabajo infantil (Ashagrie, 1997: 6). Además, por término medio tienen jornadas de trabajo más largas que los niños, y reciben menor remuneración que ellos por el mismo tipo de trabajo (OIT 1997). También es más frecuente entre ellas la falta de remuneración por su trabajo y, por consiguiente, que no reciban los beneficios y la capacidad de negociación que derivan del acceso a los recursos económicos, incluida la capacidad de obtener unos ingresos con los que acceder a la educación. Y aun en el caso de ser remuneradas, la probabilidad de que se queden con los ingresos que obtienen es menor entre ellas que entre los niños. Un estudio al respecto, por ejemplo, reveló que el 50% de las niñas empleadas no recibían ninguna retribución en metálico por su trabajo, frente a sólo un 7% de los niños; y que, cuando lo recibían, el 96% de ellas entregaban la totalidad de su salario a sus familia, en comparación con un 52% de los niños trabajadores que hacían lo mismo (Chatterjee Schlachter 1993 citado en Moore 1994: 23).

 

Indicadores

Ambos sexos (%)

Niños

(%)

Niñas

(%)

Industrias con niños económicamente activos:

Agricultura, caza, silvicultura y pesca

Manufacturas

Comercio al mayor y al detall, restaurantes y hoteles

Servicios comunitarios, sociales y personales

Transporte, almacenaje y comunicación

Construcción

Minería y cantería

 

70.4

8.3

8.3

6.5

3.8

1.9

0.9

 

68.9

9.4

10.4

4.7

3.8

2.0

1.0

 

75.3

7.9

5.0

8.9

-

1.9

0.9

Niños económicamente activos

Relación niños/niñas en el trabajo

25100

2756

2244

Niños que asisten a la escuela

De ellos, económicamente activos

Niños que no asisten a la escuela

De ellos, con exclusiva actividad económica

De ellos, con exclusiva actividad doméstica

39-87

00-33

13-61

39-56

12-32

49-50

00-25

10-51

56-74

8-14

23-84

00-42

16-77

23-38

15-49

Niños ocupados en tareas de riesgo

34-68

33-67

27-69

 

Es también mucho menos probable que las niñas reciban algún tipo de educación básica. De hecho, ellas totalizan los dos tercios de niños del mundo en desarrollo que no reciben una educación primaria (aproximadamente 73 millones de los 130 millones de niños no escolarizados) (UNICEF 1999: 8). E incluso si asisten a la escuela, tienen una probabilidad dos veces mayor que los niños de llegar agotadas por el peso de las tareas domésticas, hasta el punto de ver limitada su plena participación en la clase. Esto desemboca en altas tasas de fracaso escolar, cifras porcentajes más bajos de escolarización y matrimonios a edad más temprana en comparación con los niños.

Los nuevos Convenio sobre las peores formas del trabajo infantil, 1999 (núm. 182), y Recomendación, 1999 (núm. 190).

La preocupación por la particular vulnerabilidad de las niñas se refleja en los nuevos Convenio y Recomendación sobre las peores formas del trabajo infantil, que fueron adoptados unánimemente por los Miembros constituyentes de la OIT en junio de 1999. Varios artículos y párrafos aluden explícitamente a la necesidad de tener en cuenta la especial situación de las niñas, y otros se refieren implícitamente a las áreas en que es mayor la probabilidad de encontrar niñas trabajadoras.

¿Cómo identifica y llega el IPEC a las niñas trabajadoras?

  • Señalando explícitamente a las niñas como grupo de especial consideración en los planes de acción nacionales y en el diseño de cada programa de acción
  • Apuntando a aquellos sectores económicos en los que se encuentran muchas niñas (por ejemplo, prostitución y servicio doméstico)
  • Asegurándose de que, en lo posible, los proyectos destinados a los "niños trabajadores visibles" apunten también a las niñas que trabajan y no se ven
  • Apuntando a los más pobres: hogares encabezados por mujeres, solteras, e incluyendo a las madres junto con los padres en los proyectos para los niños trabajadores
  • Movilizando a las organizaciones de mujeres y a sus activistas

La discriminación a que se enfrentan las niñas desde pequeñas las hace de mayores mujeres sometidas a graves limitaciones, con escasas opciones y oportunidades. A su vez son menos capaces de influir positivamente en las vidas de sus hijas (e hijos), con lo que se perpetúa de una generación a otra de mujeres el círculo vicioso de la pobreza y la explotación. No estamos minimizando con esto la experiencia de los niños, ni sugiriendo que a éstos se les preste menor atención, pero sólo a través de una perspectiva sensible a las cuestiones de género, y que tome en cuenta las diferentes experiencias de la infancia que trabaja, será posible abordar las especiales necesidades derivadas de tales experiencias.
Hasta ahora se han puesto en marcha programas IPEC para las niñas ocupadas trabajos obligados, prostitución, servicio doméstico y manufacturas. Cuando las formas de trabajo son claramente peligrosas, el recurso más inmediato es sacarlas de semejante trabajo, rehabilitarlas y reintegrarlas a su familia, su comunidad y su sociedad.

A las niñas apartadas de su trabajo se les da una educación básica o una formación profesional, asistencia médica y apoyo nutricional. A sus familias se les ofrece ayuda, que incluye capacitación laboral (Nepal), sustento y posibilidad de obtener ingresos (Bangladesh y Brasil), apoyo nutricional y ayuda sanitaria (Pakistán, Indonesia y Kenya). Programas de acción desarrollados por las ONG locales con el apoyo de la OIT han creado hogares de paso y refugios temporales para las niñas en peligro de ser inducidas engañosamente a la prostitución (Nepal y Tailandia) y para las niñas sin hogar (Kenya). Se han apoyado también actividades para informar a las niñas de sus derechos, así como la creación de líneas calientes para casos de crisis (Kenya, Tanzanía y Filipinas), mientras que en Tanzanía una organización de mujeres abogadas y periodistas extendido su ambicioso programa de erradicación de la violencia contra las mujeres para incluir en él una campaña de concienciación sobre la situación de las niñas ocupadas en el servicio doméstico. En los países de la cuenca del Mekong (Tailandia, Camboya, China y Viet Nam) y del Asia meridional (Nepal, Bangladesh, Pakistán y Sri Lanka), el IPEC está llevando a cabo la segunda fase de un importante programa regional para acabar con el tráfico de niños para la prostitución y otras formas extremas de trabajo infantil.

Niñas frente a niños

Las niñas tienen mayor probabilidad de:

  • Comenzar a trabajar a una edad más temprana
  • Recibir menor remuneración por igual trabajo
  • Concentrarse en sectores y áreas de bajos salarios y con largas jornadas de trabajo
  • Trabajar en industrias sumergidas o no sometidas a regulación, lo que las hace más vulnerables a la explotación y los abusos
  • Ser víctimas de un tráfico con miras a su explotación en el comercio del sexo o en otras formas extremas de trabajo
  • Verse excluidas de la educación o soportar la triple carga del trabajo en el hogar, el trabajo en la escuela y el trabajo en una actividad económica

El objetivo del IPEC no es simplemente liberar a niños concretos de un trabajo en el que se les explota, sino otro a largo plazo que se conseguirá cuando a las nuevas generaciones de niños se les impida eficazmente la entrada en el mercado del trabajo. Para lograr esto, es importante un cambio en las actitudes sociales, en particular con respecto a las niñas, sus especiales vulnerabilidades y su derecho a la educación. El IPEC está desarrollando una estrategia tendente a integrar en sus programas las cuestiones de género con la incorporación de un componente de género en la estructura del IPEC, así como en sus subprogramas y actividades. En el nivel nacional, esto se ampliará para incluir un componente de género en los planes de acción nacionales, en sus análisis de problemas y en el diseño de programas. Además, serán revisadas las estrategias para garantizar que el apoyo y los incentivos facilitados a la familia de un niño trabajador no sean discriminatorios en función del género, especialmente en el campo de la formación profesional y el acceso a los recursos de los microcréditos.


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