¿Qué es el trabajo a domicilio? Es
la producción subcontratada de bienes y/o de servicios por trabajadores
que realizan su trabajo en un lugar de su propia elección, a menudo
en su hogar, y que habitualmente son pagados a tanto la unidad
producida. Al no hallarse bajo el control directo del empleador,
estos "trabajadores a domicilio" pueden organizar su
jornada laboral, pero no tienen voz ni voto con respecto a las
características o al precio de lo que producen. Son invisibles
para las estadísticas nacionales, porque el trabajo a domicilio
aún no está reconocido como una categoría de trabajo diferenciada
en las estadísticas de empleo y trabajo, y en general la legislación
laboral no ha contemplado sus derechos o no ha sido clara al respecto.
Integrado ampliamente por mujeres con escasos ingresos y baja
capacitación, que necesitan compaginar sus responsabilidades familiares
y tareas domésticas con actividades que les proporcionen ingresos,
este sector de trabajadores a domicilio se caracteriza por recibir
una remuneración pequeña e irregular y carecer de los beneficios
de la seguridad social. Y, puesto que quienes lo forman trabajan
aislados, rara vez se organizan en asociaciones representativas.
Las estadísticas, cuando las hay,
acerca de los trabajadores a domicilio son incompletas y, en el
mejor de los casos, inconsistentes. Parece, sin embargo, que el
número de estos trabajadores ha venido aumentado como resultado
de la partición y reubicación de los procesos de producción mediante
la creación de "cadenas" de producción que operan en
diversos puntos de un país o incluso entre países y que utilizan
el trabajo femenino disponible y barato. La novedad del trabajo
a domicilio es que ya no está confinado a las industrias de trabajo
intensivo -industrias del calzado y vestido, por ejemplo- como
lo estuvo en otros tiempos: surge hoy también en las industrias
de alto coeficiente de capital y en el sector de los servicios.
Otro rasgo nuevo del trabajo a domicilio es la diversidad de sus
trabajadores en términos de productividad, nivel de educación,
experiencia laboral, motivos para dedicarse a este tipo de trabajo,
y niveles de retribución. Es interesante observar que las mujeres
tienden a predominar en las tareas que requieren menor capacitación,
en las que son menos productivas y en las que están peor remuneradas.
Obstáculos
A la hora de intentar elevar el nivel
de los trabajadores a domicilio para equipararlo al de los demás
trabajadores, se tropieza con varios importantes obstáculos:
1. Invisibilidad y políticas
y programas ciegos: No existen estimaciones fiables del
número de trabajadores a domicilio, su localización geográfica
y sus características demográficas y de empleo. Los estudios nacionales
sobre el trabajo fallan a la hora de evaluar el trabajo a domicilio
por diversas razones conceptuales y operativas. También resulta
difícil distinguir entre trabajadores a domicilio que lo hacen
por cuenta propia y los que trabajan para otros; de hecho, el
mismo trabajador puede estar haciendo ambas cosas en distintos
tiempos. La invisibilidad del trabajo a domicilio puede deberse
al hecho de que se trata sobre todo de un trabajo femenino, tradicionalmente
minusvalorado. En suma: que la falta de comprensión de la naturaleza
del trabajo a domicilio y la ausencia de estadísticas fiables
dificultan tanto el diseño de políticas adecuadas y de programas
destinados a esos trabajadores, como el seguimiento del impacto
que tienen sobre ellos los cambios sociales y económicos.
2. Falta de protección
social: El tratamiento legal que se da al trabajo
a domicilio varía significativamente dentro de misma una región
y entre diferentes regiones. En Latinoamérica, los códigos laborales
de muchos países contienen disposiciones específicas y detalladas
acerca de esta forma de empleo, o reconocen a los trabajadores
a domicilio la mayoría de los derechos laborales y prestaciones
de la seguridad social que se les garantizan a los asalariados
que trabajan en las instalaciones de las empresas. Por contra,
en Asia las leyes tienden a no pronunciarse sobre esta categoría
de trabajadores. Pero en los dos casos los trabajadores a domicilio
suelen estar más bien fuera del ámbito de los sistemas convencionales
de protección social. Esto es debido, bien a la falta de regulación
de los pactos a que se ajustan en su trabajo, bien a que su empleador,
o un intermediario, obliga a los trabajadores a domicilio a registrarse
como trabajadores por cuenta propia para que así no tengan derecho
a la protección laboral y a las prestaciones de la seguridad social.
3. Falta de organización:
Los trabajadores a domicilio son principalmente mujeres casadas
en edad fértil, que con frecuencia no se ven a sí mismas capaces
de desempeñar una actividad económica útil. Trabajan solas o con
una colaboración familiar no retribuida. Tienen poco o ningún
contacto con otros trabajadores a domicilio y nula familiaridad
con el movimiento obrero. La forma como consiguen trabajo es muy
irregular, principalmente a través de redes de vecindad y contactos
familiares y/o de paisanaje. Su aislamiento y la naturaleza de
la relación que los trabajadores a domicilio suelen mantener con
sus empleadores o intermediarios les impiden ejercer presión alguna
para obtener mejoras en la remuneración o en la regularidad de
su trabajo.
Acción de la OIT
La OIT ha hecho mucho por resolver
la cuestión del trabajo a domicilio. Desde principios de la década
de 1980 ha mantenido una investigación orientada a la acción,
así como actividades de cooperación técnica en Asia meridional
y Asia sudoriental. En 1996, la Conferencia de la OIT dotó el
Convenio núm. 177 sobre el trabajo a domicilio, que refuerza el
compromiso de la OIT por la promoción de la protección social,
la mejora de las condiciones de trabajo y la capacidad de los
trabajadores a domicilio para elevar sus ingresos. Ese mismo año,
capitalizando su anteriores trabajos y construyendo sobre ellos,
se puso en marcha el programa interregional "Trabajadores
a domicilio en la economía mundial". Un programa que tiene
dos componentes: el asiático, que consolida los logros de las
políticas e institucionales conseguidos durante diez años de trabajo
en la región, y el componente latinoamericano, consistente en
una serie de estudios por países destinados a obtener una información
básica sobre la extensión y las formas del trabajo a domicilio
en esa región.
Acción recomendada
Toda estrategia dirigida a los trabajadores
a domicilio precisa tomar en consideración su dimensión de género.
Debe responder a los necesidades de las trabajadoras a domicilio
en su doble capacidad de agentes económicos y proveedores de cuidados
familiares. Tiene que combatir la invisibilidad de la tarea realizada
por las mujeres que trabajan a domicilio y reforzar su débil identidad
como trabajadoras cabales. Esto exige estrategias complejas destinadas
a aumentar el empleo y las oportunidades de ingresos a la vez
que se mejora el bienestar de las trabajadoras y se les garantiza
una mejor protección social. Cualquiera de tales estrategias deberá,
pues, incluir estos cinco componentes: