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Fecha de actualización:
23/12/2009

 

 

 

 

Los trabajadores a domicilio y la economía mundial

Quitarles la máscara de invisibilidad

 

¿Qué es el trabajo a domicilio? Es la producción subcontratada de bienes y/o de servicios por trabajadores que realizan su trabajo en un lugar de su propia elección, a menudo en su hogar, y que habitualmente son pagados a tanto la unidad producida. Al no hallarse bajo el control directo del empleador, estos "trabajadores a domicilio" pueden organizar su jornada laboral, pero no tienen voz ni voto con respecto a las características o al precio de lo que producen. Son invisibles para las estadísticas nacionales, porque el trabajo a domicilio aún no está reconocido como una categoría de trabajo diferenciada en las estadísticas de empleo y trabajo, y en general la legislación laboral no ha contemplado sus derechos o no ha sido clara al respecto. Integrado ampliamente por mujeres con escasos ingresos y baja capacitación, que necesitan compaginar sus responsabilidades familiares y tareas domésticas con actividades que les proporcionen ingresos, este sector de trabajadores a domicilio se caracteriza por recibir una remuneración pequeña e irregular y carecer de los beneficios de la seguridad social. Y, puesto que quienes lo forman trabajan aislados, rara vez se organizan en asociaciones representativas.

Las estadísticas, cuando las hay, acerca de los trabajadores a domicilio son incompletas y, en el mejor de los casos, inconsistentes. Parece, sin embargo, que el número de estos trabajadores ha venido aumentado como resultado de la partición y reubicación de los procesos de producción mediante la creación de "cadenas" de producción que operan en diversos puntos de un país o incluso entre países y que utilizan el trabajo femenino disponible y barato. La novedad del trabajo a domicilio es que ya no está confinado a las industrias de trabajo intensivo -industrias del calzado y vestido, por ejemplo- como lo estuvo en otros tiempos: surge hoy también en las industrias de alto coeficiente de capital y en el sector de los servicios. Otro rasgo nuevo del trabajo a domicilio es la diversidad de sus trabajadores en términos de productividad, nivel de educación, experiencia laboral, motivos para dedicarse a este tipo de trabajo, y niveles de retribución. Es interesante observar que las mujeres tienden a predominar en las tareas que requieren menor capacitación, en las que son menos productivas y en las que están peor remuneradas.

 

Obstáculos

A la hora de intentar elevar el nivel de los trabajadores a domicilio para equipararlo al de los demás trabajadores, se tropieza con varios importantes obstáculos:

1. Invisibilidad y políticas y programas ciegos: No existen estimaciones fiables del número de trabajadores a domicilio, su localización geográfica y sus características demográficas y de empleo. Los estudios nacionales sobre el trabajo fallan a la hora de evaluar el trabajo a domicilio por diversas razones conceptuales y operativas. También resulta difícil distinguir entre trabajadores a domicilio que lo hacen por cuenta propia y los que trabajan para otros; de hecho, el mismo trabajador puede estar haciendo ambas cosas en distintos tiempos. La invisibilidad del trabajo a domicilio puede deberse al hecho de que se trata sobre todo de un trabajo femenino, tradicionalmente minusvalorado. En suma: que la falta de comprensión de la naturaleza del trabajo a domicilio y la ausencia de estadísticas fiables dificultan tanto el diseño de políticas adecuadas y de programas destinados a esos trabajadores, como el seguimiento del impacto que tienen sobre ellos los cambios sociales y económicos.

2. Falta de protección social: El tratamiento legal que se da al trabajo a domicilio varía significativamente dentro de misma una región y entre diferentes regiones. En Latinoamérica, los códigos laborales de muchos países contienen disposiciones específicas y detalladas acerca de esta forma de empleo, o reconocen a los trabajadores a domicilio la mayoría de los derechos laborales y prestaciones de la seguridad social que se les garantizan a los asalariados que trabajan en las instalaciones de las empresas. Por contra, en Asia las leyes tienden a no pronunciarse sobre esta categoría de trabajadores. Pero en los dos casos los trabajadores a domicilio suelen estar más bien fuera del ámbito de los sistemas convencionales de protección social. Esto es debido, bien a la falta de regulación de los pactos a que se ajustan en su trabajo, bien a que su empleador, o un intermediario, obliga a los trabajadores a domicilio a registrarse como trabajadores por cuenta propia para que así no tengan derecho a la protección laboral y a las prestaciones de la seguridad social.

3. Falta de organización: Los trabajadores a domicilio son principalmente mujeres casadas en edad fértil, que con frecuencia no se ven a sí mismas capaces de desempeñar una actividad económica útil. Trabajan solas o con una colaboración familiar no retribuida. Tienen poco o ningún contacto con otros trabajadores a domicilio y nula familiaridad con el movimiento obrero. La forma como consiguen trabajo es muy irregular, principalmente a través de redes de vecindad y contactos familiares y/o de paisanaje. Su aislamiento y la naturaleza de la relación que los trabajadores a domicilio suelen mantener con sus empleadores o intermediarios les impiden ejercer presión alguna para obtener mejoras en la remuneración o en la regularidad de su trabajo.

 

Acción de la OIT

La OIT ha hecho mucho por resolver la cuestión del trabajo a domicilio. Desde principios de la década de 1980 ha mantenido una investigación orientada a la acción, así como actividades de cooperación técnica en Asia meridional y Asia sudoriental. En 1996, la Conferencia de la OIT dotó el Convenio núm. 177 sobre el trabajo a domicilio, que refuerza el compromiso de la OIT por la promoción de la protección social, la mejora de las condiciones de trabajo y la capacidad de los trabajadores a domicilio para elevar sus ingresos. Ese mismo año, capitalizando su anteriores trabajos y construyendo sobre ellos, se puso en marcha el programa interregional "Trabajadores a domicilio en la economía mundial". Un programa que tiene dos componentes: el asiático, que consolida los logros de las políticas e institucionales conseguidos durante diez años de trabajo en la región, y el componente latinoamericano, consistente en una serie de estudios por países destinados a obtener una información básica sobre la extensión y las formas del trabajo a domicilio en esa región.

 Acción recomendada

Toda estrategia dirigida a los trabajadores a domicilio precisa tomar en consideración su dimensión de género. Debe responder a los necesidades de las trabajadoras a domicilio en su doble capacidad de agentes económicos y proveedores de cuidados familiares. Tiene que combatir la invisibilidad de la tarea realizada por las mujeres que trabajan a domicilio y reforzar su débil identidad como trabajadoras cabales. Esto exige estrategias complejas destinadas a aumentar el empleo y las oportunidades de ingresos a la vez que se mejora el bienestar de las trabajadoras y se les garantiza una mejor protección social. Cualquiera de tales estrategias deberá, pues, incluir estos cinco componentes:

Componentes de las estrategias

  • Reunir y analizar datos sobre la magnitud, distribución por sectores económicos y características del trabajo a domicilio

  • Mejorar la productividad y la remuneración de los trabajadores a domicilio

  • Ampliar la cobertura de la protección social mediante formas de seguridad social no convencionales

  • Reforzar la capacidad de negociación y la consideración social de los trabajadores a domicilio a través de la constitución de organizaciones y redes

  • Promover criterios y marcos institucionales favorables para esta categoría de trabajadores


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