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Fecha de actualización:
17/07/2008

 

 

 

 

Los servicios sanitarios

Hacen falta más hombres y mejores empleos para las mujeres

Alrededor de un 9% del PIB mundial se gasta en el sector de la salud, que da empleo a unos 35 millones de personas. Aparte de la importancia que tiene per se la "salud para todos", este sector es uno de los que muestran un crecimiento mayor y más rápido en la economía mundial, tanto en términos de empleo como de inversión financiera. A lo largo de las tres últimas décadas, el empleo en los servicios sanitarios ha crecido rápidamente en la mayoría de los países, a menudo a un ritmo más rápido que la población. Y, debido a las condiciones demográficas y epidemiológicas, se prevé que la demanda de servicios sanitarios todavía crecerá más. La falta de recursos financieros hace que hoy no siempre esta demanda se transforme en un crecimiento del empleo en el sector público sanitario, pero los servicios sanitarios aumentan en el sector privado, tanto en el lucrativo como en el constituido sin ánimo de lucro.

 

Cuestiones de género

El sector sanitario es un importante empleador de mujeres, que en algunos casos alcanan hasta el 80% de todos los trabajadores del sector. Una amplia gama de profesiones sanitarias son tradicionalmente femeninas. La participación de las enfermeras supera a menudo el 90% de los trabajadores de su grupo. Por eso, en bastantes países, contemplar las cuestiones de género en la profesión de enfermería desde la perspectiva de la falta de personal, significa explorar las posibilidades de interesar a más hombres para que entren a trabajar en ese campo.

Pero al examinar la jerarquía del empleo y las profesiones más prestigiosas y mejor pagadas, la situación se muestra muy diferente. Las mujeres están otablemente infrarrepresentadas en puestos de autoridad y directivos. Incluso en las profesiones que ellas dominan, se da una representación excesiva de los hombres en los puestos de dirección.

En general, los trabajos desempeñados predominantemente por mujeres tienden a estar peor pagados que aquellos en los ue predominan los hombres. En el sector sanitario de la mayoría de los países, las mujeres tienen unos ingresos medios inferiores, incluso cuando se trata del mismo tipo de trabajo. Debido a la gran variedad de modelos de organización del trabajo y de condiciones, resulta difícil determinar estadísticamente si mujeres y hombres obtienen una remuneración diferente por el mismo trabajo. Los distintos ingresos medios son con frecuencia el resultado de algunos obstáculos específicos del género frente a la formación, la promoción y el desarrollo de la carrera. Y pudiera que ser que las mujeres con responsabilidades familiares no pudieran asumir ciertas pautas de trabajo, como la rotación de turnos y las frecuentes horas extraordinarias, lo que reduciría sus ingresos medios.

 

Superar los obstáculos

Las cuestiones de género son, pues, imprtantes para la eficacia y la eficiencia de la política sanitaria y la prestación de servicios sanitarios. En muchas culturas, las mujeres son las "guardianas" de la salud familiar. Por es muy importante para la eficacia de las políticas de salud pública que éstas lleguen a las mujeres. En muchas culturas, esto sólo es posible a través de mujeres profesionales de la sanidad.

Entre los obstáculos para que las mujeres accedan a estas profesiones y permanezcan en su ejercicio hay que mencionar los largos periodos de formación y la necesidad de que ésta se prolongue durante toda la vida, así como unos horarios y una organización del trabajo que pueden no ser compatibles con las responsabilidades familiares durante su ciclo de vida profesional. Dados los requisitos exigidos por la prestación continuada de unos servicios sanitarios de alta calidad, no es fácil eliminar estos obstáculos, que a menudo las llevan o a interrumpir sus carreras durante los periodos de responsabilidades familiares más intensas, o a abandonar definitivamente el ejercicio de su profesión. Con el fin de contrarrestar esta tendencia, el sector sanitario debe ofrecer a las mujeres incentivos y facilidades para acceder -y permanecer- en las profesiones sanitarias, así como para progresar en sus carreras profesionales. Entre los factores que facilitan esa continuidad en la participación de las mujeres en el sector se cuentan convenios de trabajo más flexibles (pero no precarios), instalaciones para cuidar de sus hijos durante el horario laboral, y medios a su medida para progresar en sus carreras. Crear esta flexibilidad es más difícil en el sector público que en el privado.

¿Qué puede hacer la OIT?

  • Difundir información sobre las cuestiones de género específicas del sector sanitario, que difiere en este aspecto de los demás sectores
  • Dedicar un capítulo especial a las cuestiones de género en los informes preparados para todas las reuniones que se refieren al sector
  • Incluir las cuestiones de género en el análisis de los diversos aspectos del trabajo en el sector sanitario, tales como empleo, remuneración, desarrollo de los recursos humanos, horarios de trabajo, organización del trabajo, y salud y seguridad en él
  • Destacar las cuestiones de género en los seminarios regionales y nacionales que contemplen específicamente los respectivos ambientes socioeconómicos
  • Promover la realización de estadísticas desglosadas por géneros en las ocupaciones relativas a la atención sanitaria
  • Crear una lista de factores de comprobación para controlar y evaluar las actividades de la OIT en el sector de servicios sanitarios y asegurarse de que las cuestiones de género figuren entre las principales preocupaciones

 

Nuevas tendencias

La creación de empleo en el sector de servicios sanitarios está aún creciendo en muchos países; a un ritmo inferior, sin embargo, que en la década de 1980. A pesar del redimensionamiento a la baja de determinadas categorías laborales y de la reestructuración de los servicios sanitarios hacia las prestaciones de medicina preventiva y la atención primaria, muchos países se enfrentan aún a la escasez de personal calificado. Esto se aplica, en particular, a las profesiones de enfermería y de medicina general, en las que las mujeres participan en elevada proporción. Puesto que el aumento del número de profesionales se ve limitado por la larga duración de los estudios y las difíciles condiciones de trabajo, muchos países tratan de prolongar el ciclo de ejercicio de los profesionales en el sector y de alentar la inmigración de profesionales provenientes de otros países. En general, cabe esperar que las mujeres tengan mejores oportunidades de verse adecuadamente representadas en la escala profesional y que se les ofrezcan más facilidades para desempeñar su profesión. Por otra parte, los hombres pudieran constituir una fuente aún no explotada suficientemente para su incorporación a las profesiones sanitarias tradicionalmente femeninas en las que falta personal calificado.

 

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