Alrededor de un 9% del PIB mundial se gasta en el sector de la
salud, que da empleo a unos 35 millones de personas. Aparte de
la importancia que tiene per se la "salud para todos",
este sector es uno de los que muestran un crecimiento mayor y
más rápido en la economía mundial, tanto en términos de empleo
como de inversión financiera. A lo largo de las tres últimas décadas,
el empleo en los servicios sanitarios ha crecido rápidamente en
la mayoría de los países, a menudo a un ritmo más rápido que la
población. Y, debido a las condiciones demográficas y epidemiológicas,
se prevé que la demanda de servicios sanitarios todavía crecerá
más. La falta de recursos financieros hace que hoy no siempre
esta demanda se transforme en un crecimiento del empleo en el
sector público sanitario, pero los servicios sanitarios aumentan
en el sector privado, tanto en el lucrativo como en el constituido
sin ánimo de lucro.
Cuestiones de género
El sector sanitario es un importante empleador de mujeres, que
en algunos casos alcanan hasta el 80% de todos los trabajadores
del sector. Una amplia gama de profesiones sanitarias son tradicionalmente
femeninas. La participación de las enfermeras supera a menudo
el 90% de los trabajadores de su grupo. Por eso, en bastantes
países, contemplar las cuestiones de género en la profesión de
enfermería desde la perspectiva de la falta de personal, significa
explorar las posibilidades de interesar a más hombres para que
entren a trabajar en ese campo.
Pero al examinar la jerarquía del empleo y las profesiones más
prestigiosas y mejor pagadas, la situación se muestra muy diferente.
Las mujeres están otablemente infrarrepresentadas en puestos de
autoridad y directivos. Incluso en las profesiones que ellas dominan,
se da una representación excesiva de los hombres en los puestos
de dirección.
En general, los trabajos desempeñados predominantemente por mujeres
tienden a estar peor pagados que aquellos en los ue predominan
los hombres. En el sector sanitario de la mayoría de los países,
las mujeres tienen unos ingresos medios inferiores, incluso cuando
se trata del mismo tipo de trabajo. Debido a la gran variedad
de modelos de organización del trabajo y de condiciones, resulta
difícil determinar estadísticamente si mujeres y hombres obtienen
una remuneración diferente por el mismo trabajo. Los distintos
ingresos medios son con frecuencia el resultado de algunos obstáculos
específicos del género frente a la formación, la promoción y el
desarrollo de la carrera. Y pudiera que ser que las mujeres con
responsabilidades familiares no pudieran asumir ciertas pautas
de trabajo, como la rotación de turnos y las frecuentes horas
extraordinarias, lo que reduciría sus ingresos medios.
Superar los obstáculos
Las cuestiones de género son, pues, imprtantes para la eficacia
y la eficiencia de la política sanitaria y la prestación de servicios
sanitarios. En muchas culturas, las mujeres son las "guardianas"
de la salud familiar. Por es muy importante para la eficacia de
las políticas de salud pública que éstas lleguen a las mujeres.
En muchas culturas, esto sólo es posible a través de mujeres profesionales
de la sanidad.
Entre los obstáculos para que las mujeres accedan a estas profesiones
y permanezcan en su ejercicio hay que mencionar los largos periodos
de formación y la necesidad de que ésta se prolongue durante toda
la vida, así como unos horarios y una organización del trabajo
que pueden no ser compatibles con las responsabilidades familiares
durante su ciclo de vida profesional. Dados los requisitos exigidos
por la prestación continuada de unos servicios sanitarios de alta
calidad, no es fácil eliminar estos obstáculos, que a menudo las
llevan o a interrumpir sus carreras durante los periodos de responsabilidades
familiares más intensas, o a abandonar definitivamente el ejercicio
de su profesión. Con el fin de contrarrestar esta tendencia, el
sector sanitario debe ofrecer a las mujeres incentivos y facilidades
para acceder -y permanecer- en las profesiones sanitarias, así
como para progresar en sus carreras profesionales. Entre los factores
que facilitan esa continuidad en la participación de las mujeres
en el sector se cuentan convenios de trabajo más flexibles (pero
no precarios), instalaciones para cuidar de sus hijos durante
el horario laboral, y medios a su medida para progresar en sus
carreras. Crear esta flexibilidad es más difícil en el sector
público que en el privado.
Nuevas tendencias
La creación de empleo en el sector de servicios sanitarios está
aún creciendo en muchos países; a un ritmo inferior, sin embargo,
que en la década de 1980. A pesar del redimensionamiento a la
baja de determinadas categorías laborales y de la reestructuración
de los servicios sanitarios hacia las prestaciones de medicina
preventiva y la atención primaria, muchos países se enfrentan
aún a la escasez de personal calificado. Esto se aplica, en particular,
a las profesiones de enfermería y de medicina general, en las
que las mujeres participan en elevada proporción. Puesto que el
aumento del número de profesionales se ve limitado por la larga
duración de los estudios y las difíciles condiciones de trabajo,
muchos países tratan de prolongar el ciclo de ejercicio de los
profesionales en el sector y de alentar la inmigración de profesionales
provenientes de otros países. En general, cabe esperar que las
mujeres tengan mejores oportunidades de verse adecuadamente representadas
en la escala profesional y que se les ofrezcan más facilidades
para desempeñar su profesión. Por otra parte, los hombres pudieran
constituir una fuente aún no explotada suficientemente para su
incorporación a las profesiones sanitarias tradicionalmente femeninas
en las que falta personal calificado.