Mundialización: las oportunidades
Se están creando puestos de trabajo a medida que aumentan las
oportunidades de las empresas con la reducción de las barreras
comerciales y la descentralización de la producción para aprovechar
los beneficios específicos derivados de la ubicación de sus instalaciones
(por ejemplo, trabajo barato no adiestrado o adiestrado). El caso
más llamativo es el de las zonas francas de expoertación (ZFE),
como se describe en otro lugar.
Otras novedades son la subcontratación de actividades por las
empresas, la mayor especialización y nuevas formas de organización
del trabajo. Todas tienen algunos efectos positivos sobre el empleo,
directos e indirectos. La extensión de la subcontratación ha generado
como mínimo 200 millones de empleos en todo el mundo. Las nuevas
formas de organización del trabajo han traído consigo un aumento
de formas de empleo no estándares, con ventajas para determinados
grupos. Trabajadores con responsabilidades familiares, profesionales
altamente capacitados, migrantes y adultos enrolados en algún
tipo de formación han podido optar por trabajos a tiempo parcial,
temporales, desde el propio hogar o por un tiempo determinado.
La mayor especialización y la aplicación generalizada de tecnologías
avanzadas han estimulado un aumento de la demanda de mano de obra
adiestrada en campos como la tecnología de la información, los
servicios financieros (y otros) especializados a las empresas,
la ingeniería de materiales y la biotecnología. En conjunto, las
oportunidades de empleo para las mujeres en los sectores de acto
desarrollo siguen siendo limitadas, principalmente porque no han
recibido la formación profesional requerida.
Experiencias de signo diverso
Los datos disponibles sugieren que, como grupo, las mujeres están
quedándose atrás en cuanto a gozar de los beneficios de la mundialización.
¿A qué se debe este fenómeno? Ciertos factores estructurales,
entre otros, ayudan a explicarlo:
- El cambio tecnológico y las estrategias de producción especializadas
tienden a favorecer a los trabajadores con alto nivel de formación
y de educación, una categoría en la que las mujeres están
seriamente infrarrepresentadas
- La inversión en formación en aquellos segmentos del mercado
del trabajo en los que predominan las mujeres se considera
poco rentable. Por consiguiente, sus oportunidades de actualizar
su formación en el nivel de la empresa son menores que las
que se les ofrecen a los hombres
- Tanto si trabajan en empresas orientadas a la exportación
como si lo hacen en industrias que compiten con las importaciones,
las mujeres se ocupan en tareas que tienen mayores probabilidades
de ser subcontratadas, reubicadas en el extranjero o suprimidas
por las nuevas tecnologías que ahorran mano de obra
- Ante las crecientes presiones de la competencia, muchas
empresas están introduciendo nuevas formas de organización
como parte de sus estrategias para incrementar su eficiencia
y reducir costos. Esto lleva a un aumento del empleo no regulado;
es decir, falta de seguridad en el empleo (algunas empresas
no extienden contratos de trabajo escritos), limitadas posibilidades
de formación y promoción en la carrera, e inadecuada cobertura
de seguridad social en términos de pensiones para la vejez,
seguro de enfermedad y protección de la maternidad.
- Las tradicionales diferencias salariales en función del
género parecen ahondarse en las economías en proceso de mundialización.
Esto puede explicarse por los efectos acumulativos de unas
prácticas discriminatorias persistentes, por la polarización
cada vez más acusada entre trabajo adiestrado y trabajo no
adiestrado (en la que las mujeres han quedado atrapadas en
el círculo vicioso "trabajo no adiestrado-trabajo mal
pagado"), y al bajo porcentaje de afiliación sindical
de las mujeres, que las excluye de la cobertura de los convenios
colectivos que establecen las escalas salariales y las condiciones
de trabajo
Políticas para responder a ese reto
Para alcanzar los dos objetivos gemelos de desarrollo y equidad
pareceríka justificable algún grado de intervención de los gobiernos,
con la implicación de los interlocutores sociales. Entre las medidas,
se podrían incluir:
- Promulgar una legislación que promueva la igualdad para proteger
a las mujeres contra las prácticas discriminatorias en relación
con la contratación, la remuneración y la promoción
- Fortalecer los servicios de inspección laboral para controlar
el cumplimiento de la normativa laboral nacional
- Extender los convenios colectivos para que den cobertura a
los trabajadores no organizados en sectores e industrias concretos,
donde los salarios y las condiciones laborales se encuentren
en desventaja con los de los trabajadores organizados de los
mismos sectores e industrias
- Reformar los sistemas de seguridad social para permitir que
los trabajadores ocupados en empleos no estándares tengan una
mejor cobertura social
- Mejorar las "redes de seguridad" sociales de forma
que garanticen un mínimo de estándares de protección para los
grupos vulnerables, tales como los que trabajan en malas condiciones,
los parados de larga duración y las familias encabezadas por
mujeres sin cónyuge
- En los centros educativos, y en todos los niveles, fijar objetivos
de matriculación y de graduación para niñas y mujeres, con vistas
a reforzar los conocimientos y habilidades que redundarían en
un aumento de sus oportunidades de empleo
- Introducir reformas curriculares, programas de escolarización
y servicios de asesoramiento para orientar a las mujeres hacia
las disciplinas y los programas de formación en campos en los
que se prevé un aumento de la demanda de trabajo
- Promover el diálogo social y la participación activa de las
organizaciones de empleadores y de trabajadores en el diseño
de políticas y en desarrollo de programas centrados en:
- Mejorar el acceso de las mujeres a los programas de aprendizaje
en la empresa y a la formación de los trabajadores en el propio
lugar de trabajo
- Procurar el reciclaje de las mujeres en campos no tradicionales
y proporcionar a a aquellas que deseen montar sus propios
negocios diversas formas de asistencia, prestando particular
atención a las mujeres del medio rural que quieran diversificar
su trabajo en actividades no agrícolas
- Proporcionar atención adecuada a los niños, así como otros
servicios para facilitar el empleo de las mujeres y su reincorporación
al mercado del trabajo después de las interrupciones por razones
familiares
Las desigualdades por razón del género en el mercado del trabajo
y en la empresa no son nada nuevo, pero los cambios asociados
con la mundialización parecen estar acentuando los efectos de
los factores de actitud, de política y de estructura que desde
mucho tiempo atrás han venido combinándose para limitar el progreso
social y económico de las mujeres. El conjunto adecuado de políticas
destinado a remediar estos problemas diferirá necesariamente de
un país a otro, pero hay cuatro "pilares sociales" que
deberían apuntalar cualesquiera medidas se tomen para extender
los beneficios de la mundialización entre los trabajadores en
general y entre las mujeres trabajadoras en particular.