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Fecha de actualización:
17/07/2008

 

 

 

 

La igualdad en el sector informal urbano

Diseñar una estrategia equilibrada

 

Las mujeres sufren algunas de las formas más agudas y menos manejables de "desreglamentación" en la vida económica. Su margen de opción es típicamente el más angosto y sus aportaciones a la sociedad las menos valoradas. Si, además, son pobres, se les dejan los mendrugos económicos que ningún otro quiere; y, puesto que tienen que trabajar, no les queda más elección que hacerlo en el sector informal urbano. A la hora de convertir esos mendrugos en ingresos, se ven atribuladas con las muchas cortapisas legales y administrativas que entraña el trabajo en el sector informal urbano.

La intervención directa en ayuda de grupos específicos de mujeres pobres tiene, ciertamente, valor; pero lo que primero debe remediarse con las causas subyacentes en el medio social, cultural, económico y político que han hecho que estas mujeres cayeran en la pobreza y en la marginación. Éste es el auténtico reto, y requiere acción en una serie de niveles. Cada esfuerzo hecho en uno debe interactuar con lo hecho en los demás y reforzarlo, incluso cuando no parezcan guardar relación ni con los géneros ni con el sector informal urbano. Esta sinergia es importantísima. El desarrollo no es mero crecimiento económico, sino algo que tiene que ver con el cambio social, económico y político. De hecho, un esfuerzo de desarrollo que no conduzca a la profundización de estos cambios sociales, económicos y políticos refuerza el status quo.

Lo que se necesita, pues, es un modelo de desarrollo que mantenga claramente enfocadas estas cuestiones más profundas. Y que debería también coordinar estrechamente a los muchos actores que trabajan en los diferentes niveles. Lo que se necesita, dicho en otras palabras, son objetivos estratégicos claros, en torno a los cuales puedan ser orquestados los diversos programas y proyectos, así como mecanismos básicos y flexibles para determinar cómo influirá cualquier propuesta sobre las mujeres que trabajan en el sector informal urbano.

Todo ello puede lograrse mediante un proceso estructurado en dos niveles: a) tres "meta-tests" con los que explorar todos los proyectos, y b) cuatro "estratégicas piedras angulares" en torno a las que centran sus energías actividades concretas destinadas específicamente a las mujeres pobres que trabajan en el sector informal urbano.

 

Los meta-tests

Es crucial que quienes mandan "vean" los vínculos existentes entre sus decisiones y el sector informal urbano, así como las sutiles parcialidades de género y estereotipos que están entretejidos en su propio trabajo. Porque esos vínculos existen. Por eso, además de su integridad técnica, cada desarrollo propuesto debería poder superar también los tres "meta-tests" siguientes.

Test metatests

  • Visibilidad
    La "invisibilidad" es una de las principales causas tanto de la existencia del sector informal como de la pobreza de las mujeres.  La propuesta debe analizar explícitamente su impacto sobre los pobres, en especial sobre las mujeres pobres, y éste debería constituir un elemento diferenciado y clave en la justificación de la propuesta.
  • Voz
    La participación de las personas en las decisiones que las afectan, materializada a  través de organizaciones de su propia elección, es un derecho humano fundamental. Deberían ser consultadas, pues, tanto acerca de la necesidad del proyecto como a propósito de la eficacia del remedio que se propone.
  • Subsidiareidad
    Es el principio según el cual una autoridad superior sólo debería llevar a cabo aquellas tareas que no pueden ser realizadas eficazmente desde un nivel más inmediato o local.  Los patrocinadores de la propuesta deberían poder demostrar que la población local afectada por ella no pueden llevarla a cabo por sí misma en todo o en una gran parte,  Y no vale responder que habitualmente esa población no lo hace, ni que esa autoridad superior está convencida de poder hacerlo en su lugar.

Elaboración de un proyecto eficaz

Una respuesta estratégica al reto que supone el aumento de la pobreza femenina incluirá normalmente "intervenciones" proyectadas con el fin de resolver los problemas específicos de los grupos particulares a los que se destinan. Las cuatro "piedras angulares" de un proyecto eficaz son puntos de referencia para garantizar que la elaboración de los diversos proyectos se ajuste a lo que las necesidades concretas demandan. A la vez, aseguran que las intervenciones individuales tengan el deseado efecto acumulativo para desarraigar las causas que subyacen en la "feminización" de la pobreza.

Cuatro polos estratégicos

  • I. Integración
    Sólo existe una economía (y crecientemente mundializada), pero dividida en dos pares: una que funciona "formalmente" y disfruta del beneficio de las protecciones social, política y legal; y otra parte en la sombra, "informal", que se desliza por debajo de las infraestructuras de aquella.  Estas partes interactúan entre sí y son independientes.  Para los proyectos  destinados al sector informal es importantísimo reconocer  la integración de ambos sectores en una sola economía, reforzarla y subrayar los intereses comunes de los dos, más que su aislamiento y la existencia en cada uno de intereses conflictivos e independientes.

  • II. Regulación
    Se necesita un mínimo sistema de normas básicas que proteja no sólo los derechos humanos fundamentales, sino también ciertos derechos esenciales para la empresa o "derechos" económicos, tales como la protección legal de la propiedad y de los contratos.  De la misma  manera, cuantos trabajan en el sector informal, y especialmente las mujeres trabajadoras, necesitan ver protegidos sus derechos económicos al igual que sus derechos humanos.

  • III. Coordinación
    Se consiguen resultados duraderos en problemas cruciales, como las cuestiones de género o las relativas al sector informal, cuando cambia la actitud de muchas instituciones  con diferentes mandatos técnicos concretos y estos cambios se refuerzan unos con otros.  Lo que significa que hay que invertir mucho tiempo y energías en la coordinación, la orquestación y el diálogo, aun a costa de no poder conseguir un impacto inmediato a corto plazo.

  • IV. Participación
    La participación está unida a lo que llamamos metatest.  Significa la implicación activa, oportuna y seria en la elaboración y puesta en marcha de cualquier programa por parte de aquellos de quienes se espera que cambien gracias a él.  En la medida en que las causas subyacentes de la existencia del sector informal se encuentran en el formal.  Lo mismo vale para las cuestiones de género.  La mayoría de los cambios que se requieren para garantizar la igualdad entre los géneros han de realizarlos los hombres, no las mujeres.  Así, paradójicamente, es a los hombres (y en especial a los que ocupan cargos de autoridad e influencia en el sector público) a quienes hay que convencer de que se impliquen en la consecución  de la igualdad entre los géneros y en la resolución de los problemas específicos que se dan en el sector informal.


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