Un "fondo social" es una organización que canaliza
recursos hacia proyectos, la mayoría de pequeña escala, destinados
a grupos pobres y vulnerables susceptibls de ser elegidos. Abarca
varios programas elaborados para jugar al mismo tiempo un papel
distributivo -para amortiguar el impacto de la pobreza-
y un papel reductor del riesgo, para proteger a individuos,
familias y comunidades contra el peligro de la pérdida inesperada
de unos ingresos precarios y de la depauperación.
Un breve resumen
Desde que el primer fondo social fue creado en Bolivia en 1987,
se han convertido en un instrumento popular y muy preciso de política
social. Están introducidos en una gran variedad de situaciones
y en países con diversos trasfondos socioeconómicos. Diseñados
originariamente y puestos en marcha como respuesta a corto plazo
a una emergencia, para paliar las consecuencias sociales negativas
de la reforma económica y de las políticas de ajuste estructural
-particularmente en Latinoamérica y África-, con el tiempo su
enfoque ha cambiado hacia el logro de objetivos a largo plazo,
como son el de reducir la pobreza y el de prestar servicios sociales
de forma permanente.
Cuestiones políticas críticas
Esta evolución desde programas paliativos y a corto plazo a instrumentos
poderosos y duraderos, plantea cierto número de importantes cuestiones
políticas, con muchas facetas, relativas, entre otras cosas, a
estrategias nacionales para reducir la pobreza, a la eficacia
para llegar hasta los pobres, a la participación y colaboración
social, y a enfoques sostenibles para la prestación de servicios.
Paradójicamente, aunque se reconoce que las mujeres soportan lo
más duro de la reforma económica y la mundialización, las dimensiones
de género de los fondos sociales han recibido escasa atención.
Únicos y flexibles
Aunque a menudo se emplean terminologías distintas y cambiantes
para describir los fondos sociales, la OIT ha identificado cierto
número de características comunes y de rasgos asociados con ellos,
que comprenden su dependencia de una financiación externa (ver
Cuadro más abajo), su capacidad única de ser multisectoriales
pero tener un solo organismo financiador, y su enfoque orientado
a la demanda, su perfil altamente preciso y su visibilidad. Además,
estos fondos sociales tienen una base institucional que es una
auténtica excepción , puesto que se localizan fuera de la burocracia
de los gobiernos y gozan, por ello, de un notable grado de autonomía.
A pesar de estos rasgos comunes, sus objetivos, grupos destinatarios,
alcance de sus operaciones y elementos de sus programas están
sujetos a amplias variaciones.
Fuente: Awad, Azita Berar: Social
Funds Revisited. An overview with a particular focus on employment
and gender dimensions (OIT, 1997).
Las dimensiones de género de los fondos sociales: Una respuesta
internacional
Pese al amplio consenso existente en reconocer los costos sociales
del ajuste estructural y la tendencia a que la pobreza sea una
realidad predominantemente femenina, aún es escasa la conciencia
de las diferentes maneras en que la reforma económica y los programas
de ajuste estructural afectan a los hombres y a las mujeres. Se
ha prestado poca atención a la dimensión de género de los fondos
sociales. Como respuesta a esta realidad, la OIT emprendió un
programa de acción para abordar dos importantes cuestiones planteadas
durante la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada
en Pekín: combatir la feminización de la pobreza e integrar una
perspectiva de género en el debate y en la ejecución de las reformas
macroeconómicas. La OIT encargó la elaboración de unos estudios
de casos para iniciar el diálogo nacional y concienciar acerca
de la necesidad de mejorar la eficacia de los fondos sociales
existentes en términos de su dimensión de género.
Principales obstáculos
- Si bien las mujeres, especialmente las que viven en la pobreza,
están consideradas como objetivo prioritario de los programas
de los fondos sociales, no se han adoptado medidas sistemáticas
para traducir en acciones esta prioridad, y los logros en este
campo están quedando muy rezagados con respecto a las metas
perseguidas
- Todavía no es una práctica común la recogida sistemática y
regular de datos desglosados por géneros, lo que demuestra que
aún no se reconoce la importancia que tiene la perspectiva de
género
- Las mujeres representan un alto porcentaje de los "beneficiarios"
incluidos en las actividades del sector de bienestar social,
en tanto que a los hombres se les considera destinatarios principales
de los programas de promoción de empleo
- La participación de las mujeres en el proceso de plantear
demandas y su capacidad decisoria en los niveles de la comunidad
están seriamente limitadas
- Los programas de desarrollo de infraestructura en que no participan
mujeres aplican diferentes pautas de contratación y distintas
estructuras salariales a los hombres y a las mujeres
- Los programas perpetúan y reproducen ampliamente las pautas
basadas en la desigualdad entre los géneros y de discriminación
en el empleo y en la participación social; no se han destinado
fondos sociales para promover la reforma en esta materia