Para las culturas de los pueblos indígenas y tribales, los cambios
han sido a menudo brutales, impuestos sobre ellos por las culturas
dominantes y las potencias coloniales, que han hecho uso de su
fuerza para aislar o esclavizar a muchos de estos pueblos. )Su
propósito? Explotar las tierras ocupadas por estos pueblos y los
recursos contenidos en ellas. Pero con frecuencia estas culturas
poseían antiguos estilos de vida que se han conservado desde tiempos
inmemoriales sin grandes modificaciones. La mayoría de los cambios
experimentados en ellos han tenido lugar en los últimos 500 años;
sólo algunos en el siglo XX; y continúan hoy.
Muchas culturas indígenas tienen una clara división de trabajo
en función de los géneros, ya vivan de la caza/recolección y la
pesca (África, el Ártico, Norteamérica, el Pacífico), el pastoreo
y la agricultura o la minería y otroas formas de uso de sus recursos
(Asia, África, las Américas). En las culturas industrializadas,
el equilibrio entre los géneros suele estar descompensado en favor
del hombre. En el mundo indígena, sin embargo, puede darse el
matriarcado junto con sus propias costumbres y leyes basadas en
éstas. Y si bien es cierto que entre estos pueblos hay muchas
formas culturales diferentes, a menudo esta división de géneros
tiene como resultado un reparto más equilibrado de la autoridad
entre los hombres y las mujeres. Mucha gente desconoce hoy este
hecho, que precisa mayor reconocimiento y estudio para entender
cómo un matriarcado resuelve los problemas ambientales, territoriales
y sociales.
El mundo espiritual de muchos pueblos indígenas y tribales es
también un mundo inexplorado para el extraño, pero capaz de arrojar
luz sobre la mundialización en temas como los valores, la colectividad
y los derechos colectivos, uso común de los recursos, dones, cantos,
danza, música y relaciones con la muerte.
¿Cómo se están ayudando a sí mismos?
En el movimiento internacional indígena, iniciado en los últimos
veinte años, las mujeres están desempeñando un papel muy visible.
Muchas son trabajadoras competentes y con un alto nivel de educación
que colaboran en plataformas nacionales e internacionales. Su
trabajo se desarrolla sobre cuestiones de medio ambiente, comercio,
propiedad intelectual, derechos nacionales, regionales e internacionales
de los pueblos indígenas y tribales, y tiene un notble impacto
en el debate internacional.
Encontramos hoy organizaciones regionales de mujeres indígenas
en África, Asia, ambas América, el Ártico y el Pacífico. Están
representadas en muchas instituciones sociales de ámbito nacional.
Su representación política es todavía escasa, por lo que necesitan
darse ánimos y apoyarse unas a otras a la hora de presentar sus
candidaturas. Las mujeres indígenas, por ejemplo, constituyeron
con éxito un frente común para conseguir que fueran oídas sus
voces en la Conferencia Mundial sobre las Mujeres celebrada en
Pekín en 1995, de la que salió una "Declaración de las mujeres
indígenas" de cuarenta puntos. En ella se insta a los gobiernos
y otros interlocutores sociales a adoptar medidas concretas para
promover y reforzar las políticas y programas nacionales en favor
de las mujeres indígenas en temas de derechos humanos, salud,
educación y desarrollo económico.
¿Qué se está haciendo en su ayuda?
La pasada década ha asistido también al creciente reconocimiento
de los intereses y preocupaciones específicas de las mujeres de
pueblos indígenas y tribales, cuyas identidad, tradiciones culturas
y formas de organización social realzan y fortalecen las comunidades
en que viven. A menudo han de enfrentarse a barreras por su doble
condición de mujeres y de indígenas. La importancia del trabajo
que realizan estas mujeres merece mayor reconocimiento y los gobiernos,
las organizaciones indígenas y los organismos de las Naciones
Unidas deberían recurrir a ellas con mayor frecuencia en los temas
que las afectan.
Sus derechos han sido reconocidos en el Convenio de la OIT sobre
los pueblos indígenas y tribales (núm. 169) de 1989, único convenio
internacional hasta ahora dedicado a este tema. El Proyecto de
la OIT sobre los derechos de los pueblos indígenas y tribales
está elaborando una publicación acerca de las ocupaciones tradicionales,
que describe el papel de los sexos en la vida socioeconómica de
once pueblos indígenas y tribales de todas las regiones del mundo.
Desde 1997, el citado proyecto se ha venido ocupando en actividades
de mínimo nivel en la India, en colaboración con LAYA, una ONG
que se ocupa de los problemas tribales en Andhra Pradesh, para
la capacitación de mujeres de las tribus desplazadas por la construcción
de una presa hidroeléctrica. Es un ejemplo de capacitación guiada
por los intereses y preocupaciones de las mujeres,a las que el
proyecto ha proporcionado recursos, experiencia organizativa y
apoyo.
En agosto de 1999, the proyecto organizó una Conferencia de Mujeres
Indígenas de África Oriental, conjuntamente con la Organización
de Mujeres Indígenas de África (AIWO). La AIWO se creó en 1998
para, entre otras muchas cosas, defender y promover los derechos
de las mujeres indígenas africanas.
El propósito de la conferencia fue debatir cómo aumentar la capacidad
de las mujeres indígenas africanas para participar en el desarrollo,
así como elevar su participación en las estructuras políticas,
sociales y económicas del continente. Como portadoras de la sabiduría
tradicional, y responsables de formar a las nuevas generaciones,
desean tener un mejor acceso a la educación, promover la salud
evitando prácticas peligrosas tradicionales como la mutilación
genital, y promover la propiedad de la tierra. Otro importante
objetivo subrayado en la conferencia fue la necesidad de diversificar
las alternativas de generación de ingresos, así como de comercializar
mejor los productos de las mujeres indígenas.
Conseguir los objetivos de las mujeres indígenas requerirá, sin
duda, una lucha larga e importante, para la que necesitarán la
comprensión y el apoyo de las comunidades tanto locales como internacionales,
y contar también con el apoyo de sus hombres.