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Fecha de actualización: 17/07/2008
El control de las finanzas
¿Quién maneja los cordones de la bolsa?
Las mujeres se están convirtiendo cada vez más en un grupo
clave destinatario de los programas de microfinanciación. Proporcionar
a las mujeres empresarias acceso a la microfinanciación no sólo
contribuye a aliviar la pobreza, sino también a potenciar a
las mujeres. Más aún, puesto que existe un creciente convencimiento
de que las mujeres pobres son excelentes prestatarias, las instituciones
financiaras ordinarias comienzan a interesarse por ellas.
Son muchos los que piensan que la microfinanciación tendrá
un impacto positivo sobre los medios de vida de las mujeres
y les permitirá alcanzar ingresos más altos, lo cual ayudará
a las mujeres a realizar su papel como agentes de la salud,
la nutrición y el nivel de educación de otros miembros de la
familia, aumentando el empleo de las mujeres en microempresas,
mejorando su productividad generadora de ingresos y reforzando
su confianza en sí mismas y su consideración dentro de la familia
como productoras independientes y proveedoras de valiosos recursos
en metálico para la economía doméstica.
Sin embargo, por término medio, el acceso de las mujeres al
crédito regular de las instituciones es mucho más restringido
que el de los hombres. Las microempresas creadas por mujeres
tienen menores ingresos por ventas, inferiores activos y márgenes
de beneficios más reducidos, todo lo cual, desde el punto de
vista de los criterios financieros convencionales, las convierte
en inversiones de alto riesgo. Por tradición, derecho consuetudinario
y legislación estatal sobre la propiedad y derechos sobre las
tierras, es poco frecuente que las mujeres tengan propiedades
a su nombre que puedan ofrecer como garantía para esos créditos.
Es probable también que los costos de formalización sean más
elevados para las mujeres que para los hombres, porque ellas
tienden a soportar una carga mayor de trabajo, se encuentran
con restricciones sociales a la hora de viajar y a menudo no
disponen de dinero efectivo para afrontar los gastos previos
al crédito, etc. Los análisis sobre el impacto de la microfinanciación,
basados en el limitado número de evaluaciones existentes, muestran
efectos positivos y negativos:
Mejora de la seguridad económica de las mujeres, de su capacidad
de negociación en el propio hogar, de su grado de confianza
en sí mismas, y de la salud y la educación de otros miembros
de la familia
Efectos positivos sobre la escolarización de las niñas,
aumento de bienes en manos de las mujeres (excepto la tierra)
y del gasto total de la familia
Se han detectado efectos negativos de la microfinanciación
con respecto a la carga de trabajo que han de sobrellevar,
a las dificultades para devolver el préstamo, y en el empleo
no remunerado de las hijas
Crece la convicción de que un factor capital para explicar
esos ambivalentes resultados está en el control que tengan
las mujeres sobre los recursos financieros. Las limitadas pruebas
de que se dispone revelan que una proporción significativa de
las mujeres que pueden tener acceso a la financiación tal vez
no controlan los préstamos obtenidos. Sin embargo, esta pérdida
del control sobre los recursos financieros no significa necesariamente
que las mujeres estén peor en términos de oportunidades sociales
y económicas:
Aun cuando las mujeres pierdan el control sobre el empleo
de sus préstamos, en conjunto su posición dentro de la familia
puede mejorar debido a ese nuevo papel de mediadoras financieras
Poner a disposición de los hombres los préstamos puede ayudar
a asegurar la estabilidad de la familia, resolviendo apuros
domésticos
Las mujeres pueden emplear también el crédito como una ficha
con la que negociar el acceso a otras oportunidades ofrecidas
por las instituciones financieras, tales como la formación,
la educación y la información
Aun así, el impacto de los servicios de microfinanciación es
más fuerte cuando las mujeres controlan realmente los recursos
financieros obtenidos en su nombre. El mayor control es probable
que contribuya a la potenciación de las mujeres, que facilite
su acceso al empresariado, que las ayude en sus roles domésticos
y alivie el esfuerzo de devolver los préstamos.
Lecciones aprendidas: el camino a seguir
Para resolver eficazmente las dificultades que encuentran las
mujeres para acceder y controlar los recursos financieros se
requieren medidas de apoyo en muchos niveles.
Medidas de apoyo
En el nivel de elaboración de políticas:
Encuestas y otros métodos de recogida de datos para
determinar las necesidades, demanda y capacidad de endeudameinto
de las mujeres, reforma de la propiedad de la tierra
y otras medidas legales para abolir las diferencias
de género en la legislación mercantil y civil, provisión
de subsidios sobre los tipos de interés, crédito dirigido
y cuotas de cartera, etc.; y, lo más importante, sensibilización
de los responsables de esas políticas hacia los problemas
de género.
En el nivel institucional: Creación
de planes de préstamo especiales, de «ventanillas» especialmente
dedicadas a las mujeres en las instituciones financieras
o de procurar una mayor concienciación de las cuestiones
de género en las instituciones financieras existentes.
Apoyo directo: Campañas de alfabetización,
educación primaria de las niñas y difusión de información
que dé a conocer las instituciones del sector financiero
y los planes asequibles que ofrece a las mujeres, ánimo
y apoyo al ahorro de grupos, y funciones de crédito
y organizaciones que promueven las asociaciones femeninas.
Otras opciones estratégicas
Préstamos en especie, pequeñas
cantidades de crédito y ahorro, ocasiones regulares para efectuar
los depósitos
Actividades de apoyo que estén
controladas por mujeres, que puedan ser comercializadas desde
el hogar y/o produzcan ingresos durante la estación en que
la mujer actúa como cabeza de familia
Profundización en la alfabetización
y conocimientos aritméticos para las mujeres, formación profesional,
especialmente en contabilidad y teneduría de libros
Formación básica legal y mayor
concienciación de los hombres y de las mujeres sobre esos
temas, incorporación de más mujeres en todos los niveles de
las plantillas de las instituciones financieras
Formación de grupos para economías
de escala (acceso a los mercados, a la tierra y otros recursos
productivos) y federación para formar líderes
Registro y seguro de los activos adquiridos mediante préstamos
a nombre del prestatario, insistir en pedir pruebas de su
control de la dirección de la empresa, seguimiento de cerca
del empleo de los préstamos por parte de la institución financiera
que los concede, y ahorros preceptivos en las cuentas individuales
de las mujeres
Autoayuda: un ejemplo
ElWorking Womens Forum (WWF),
Foro de Mujeres Trabajadoras, en la India, se creó en
1978 para organizar a las trabajadoras pobres de los
barrios marginados de Madrás. Su afiliación se ha ampliado
muchísimo desde entonces y ahora abarca también otros
tres estados. Sus miembros se ocupan en una gran variedad
de oficios. Sus promotores sobre el terreno animan a
las mujeres a formar grupos de 20 o 30 trabajadoras,
conectados habitualmente por la vecindad o el mismo
tipo de trabajo. Cada grupo de éstos elige su líder;
a su vez, las líderes de grupo eligen una líder de zona
para ser su representante el Consejo de Dirección del
WWF.
Al principio, los créditos se obtenían de la banca
comercial; pero, debido a las cortapisas encontradas
en la negociación con ellos, el WWF creó en 1981 su
propia cooperativa de crédito, la Working Womens
Credit Society (WWCS). Los préstamos se conceden
a un interés efectivo de alrededor del 8%. Los grupos
empiezan con pequeños créditos a corto plazo. Se aplican
procedimientos menos reglamentistas que los de los bancos
comerciales, como, por ejemplo, aceptar para la identificación
de las prestatarias fotografías en lugar de firmas.
Cada líder de grupo se responsabiliza de los préstamos
de sus miembros y supervisa la aplicación y devolución
de los créditos, a lo que contribuyen también con su
presión de igual a igual las demás componentes del grupo.
El porcentaje de devolución sobrepasa el 96%.
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