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Su fase operativa comenzó el 26 de julio de 2000, cuando
el mismo Secretario General hizo un llamado a los líderes
y responsables de las compañías a que se unieran a
un gran pacto para llevar a la práctica el compromiso ampliamente
compartido de sincronizar la actividad y las necesidades de las
empresas con los principios y objetivos de la acción política
e institucional de las Naciones Unidas, de las organizaciones laborales
y la propia sociedad civil.
Suponía el reconocimiento de las necesidades
compartidas por todos en un mundo crecientemente globalizado y el
inicio de una colaboración mutuamente enriquecedora que contribuyese
a la eliminación de los más evidentes y perjudiciales
efectos perniciosos de la actual dinámica económica
y la promoción del bienestar y la dignidad humana. En esencia,
una respuesta a nueve desafíos, en principio, y en la actualidad
diez, y un compromiso con las necesidades de un mundo en transformación.
El pacto es un instrumento de libre adscripción
por parte de las empresas y organizaciones laborales y civiles,
que descansa en su compromiso de implantación de los diez
actuales principios del Pacto en su estrategia y en sus operaciones.
En este sentido, el pacto no es ni un instrumento regulador que
plantea normas legales de conducta para todas las empresas, ni un
instrumento que concede una certificación a las empresas
que cumplen con determinados requisitos. La empresa que se adhiere
al pacto asume el compromiso de ir implantando los principios de
pacto en sus actividades diarias. Así mismo, adquiere el
compromiso de ir dando cuenta a la sociedad, con publicidad y transparencia,
de los progresos que realiza en ese proceso de implantación
de los diez principios.
El pacto funciona como una red integrada de trabajo
en la que las compañías participantes (más
de 700 de 54 países de todo el mundo), la ONU, sus organizaciones
sectoriales (OIT, UNCTAD, ACNUR,...), las ONG globales (AI, HRW,
WWF...) y las uniones sindicales internacionales (ICFTU, UNI, TUAC)
promueven los objetivos y principios del mismo en torno a cuatro
componentes o instrumentos principales, que marcan el estilo de
trabajo y las actividades que desarrollan las entidades adheridas
al pacto:
a) Iniciativas conjuntas para la promoción
de buenas prácticas empresariales.
b) Creación de foros de diálogo y redes de colaboración
entre el mercado y la sociedad en las materias objeto del pacto.
c) Un foro activo de educación y aprendizaje para promover
estos valores entre la comunidad educativa así como estudios
de casos e iniciativas piloto de implementación de los
principios.
d) La creación de redes y plataformas locales y nacionales
que permita el aprendizaje mutuo entre empresas, y dar respuesta
a las necesidades e intereses específicos de cada comunidad
empresarial en su progreso hacia la implantación de los
diez principios.
El conjunto de estas actividades así como
todo lo referente a su promoción y desarrollo están
dirigidos desde la Oficina de Naciones Unidas para el Pacto Mundial,
con sede en Nueva York.
En el último año se han ido consolidando
plataformas o redes locales en muchos países del mundo que
trabajan en la implantación de los diez principios entre
la comunidad empresarial adherida a los mismos.
Fuente: http://www.pactomundial.org
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