27. ¿En qué se asemejan
la normalización de competencias laborales con la gestión
de calidad, bajo la norma ISO 9000?
Calidad es un término que se escucha con bastante frecuencia
en el ámbito de la formación. Hacia los años ochenta,
el tema de calidad en la formación se asoció con la provisión
de una formación dotada de todas sus características intrínsecas,
tales como docentes capacitados, medios didácticos pertinentes,
ambientes educativos acondicionados, programas de formación actualizados,
etc. Más recientemente, las instituciones de formación
han acogido los principios de la gestión de calidad para implementar
la llamada Gerencia de Calidad y de este modo asegurar que los procesos
de formación se desarrollen de una forma consistente y de acuerdo
con un estándar de calidad.
En tal sentido, un estándar de alta aceptación es la
familia de normas ISO 9000. Tales normas facilitan el desarrollo del
concepto de gestión de la calidad y facilitan la instrumentación
de un proceso de mejora continua en las organizaciones. La serie de
normas ISO 9000 fue adoptada en 1987 por el Comité Europeo de
Estandarización y luego asumida mundialmente por ISO en 1994.
La última versión de la norma data del año 2000.
El principio de la certificación bajo la norma ISO está
basado en la revisión y el chequeo de la conformidad con la norma;
ésta provee un método uniforme para la inspección
de calidad.
Las normas ISO se refieren fundamentalmente a los procesos, su consistencia
y sistematicidad. De ahí que se utilicen en relación con
la gestión del proceso de formación profesional. Aportan
un método para estandarizar las actividades de la organización
y dar fiabilidad a sus clientes sobre la calidad esperada de los productos
y/o servicios.(1)
Los estándares ISO no se relacionan con las características
intrínsecas al producto o servicio; se centran en la calidad
de los procesos que provocan la elaboración de tal producto.
En otras palabras: una IFP puede estar certificada bajo ISO 9000, pero
aun así sus egresados deberán demostrar sus competencias,
ser evaluados y certificados.
El certificado de calidad es un claro mensaje para los clientes sobre
la mayor probabilidad de encontrar la satisfacción a sus necesidades
en una organización que se preocupa por desarrollar sus actividades
en un marco de calidad total. Además, los procedimientos de certificación
y las normas en sí mismas, representan un conjunto de criterios
estandarizados que generan una especie de moneda común cada vez
más extendida.
Un certificado de calidad en la norma ISO 9001 dice lo mismo a un cliente
de una empresa americana o europea o de cualquier lugar del mundo. La
estandarización lograda permite una señal positiva sobre
las actividades de aseguramiento de la calidad que la certificación
avala.
Las normas de calidad, sin embargo, no aseguran por sí solas
el mejoramiento de la gestión, la disminución de los desperfectos,
el mejor relacionamiento con los clientes y el éxito global de
la institución. Requieren de un marco de relacionamiento institucional,
en el que prime la convicción sobre la necesidad de trabajar
bien; de hacerlo bien desde el comienzo.
Este aspecto, que descansa en la gestión del recurso humano,
pasa por la adopción de medidas de carácter organizacional
que fomenten la cultura de la calidad y que resulten verdaderamente
convincentes a todos los involucrados; requiere necesariamente, el desarrollo
de acciones de capacitación que permitan a los trabajadores alcanzar
los estándares de producto esperados y documentados.
Con base en lo anterior podemos afirmar que el nexo entre las normas
de calidad y las normas de competencia laboral tiene tres grandes áreas.
La primera tiene que ver con la capacitación, ya que las normas
ISO contemplan la necesidad de que la organización detecte necesidades
y desarrolle programas de capacitación a sus trabajadores. Estas
acciones serán mucho más efectivas si se orientan al desarrollo
de competencias plenamente definidas y compartidas por los involucrados.
La segunda área de relacionamiento se encuentra en que ambos
sistemas de normas comparten la lógica implícita en el
proceso mismo de certificación. Esta se basa en la utilización
de normas, la participación de los trabajadores, y la evaluación
por un agente verificador externo quien conoce la norma y chequea su
cumplimiento por el candidato. En ambos casos se trata de obtener la
conformidad con un desempeño esperado, ya sea en términos
de la gestión de calidad o bien en términos del desempeño
competente.
La tercera tiene que ver con la gestión del conocimiento. Las
experiencias de aplicación de las normas ISO han demostrado la
necesidad de adelantar un proceso de formación para todos los
trabajadores. Este aprendizaje va ligado a la estructuración,
conformación, mejoramiento y documentación de los procesos.
Las personas que intervienen en ello deben realizar procesos de reflexión
y análisis; cuestionarse, describir los procedimientos, documentarlos
y luego aplicarlos y actualizar la información en los registros
del sistema. Ello implica un sistemático procedimiento de codificación
y decodificación de informaciones, y finalmente de conocimientos
tácitos y explícitos. De este modo, el análisis
provocado por la implementación de la gestión de calidad
vía normas ISO, se convierte en una forma de aprendizaje; en
muchas empresas y particularmente en las instituciones de formación,
la reflexión sobre las prácticas pedagógicas y
la elaboración de materiales está introduciendo continuamente
esta dimensión de aprendizaje y ampliación de conocimiento
organizacional.
En este punto se reconocen actualmente nuevas formas de aprendizaje
como las lecciones aprendidas o las buenas prácticas
las cuales configuran el conocimiento generado en los procesos
de trabajo.(2)
El camino recorrido en la documentación de procesos y su análisis
y mejoramiento continuo, entrañan una extraordinaria oportunidad
de aprendizaje para las IFP y de hecho hacen explícitos una gran
cantidad de conocimientos que permanecen y se aplican usualmente.
Tanto las normas de competencia laboral, como las normas ISO, son consideradas
poderosos instrumentos de codificación de saberes, esto es de
conocimiento; de modo que contribuyen ambas a una mejor gestión
organizacional.
No obstante, se debe manejar con precaución el tema de la normalización,
tanto en las competencias, como en la gestión de calidad. La
descripción de los procesos y procedimientos organizacionales
es eficiente hasta un punto tal que no implique una sobredescripción
que, por excesivamente detallada, anule la capacidad descriptiva de
la norma. El proceso de documentación desarrollado durante la
implementación de la norma ISO, implica la codificación
del conocimiento y en ello, los abusos de codificación
pueden reducir los espacios de aprendizaje y provocar, a la larga, un
estancamiento en la evolución de la organización.(3)
Del mismo modo, en la elaboración de las normas de competencia,
no debe excederse en el detalle de las descripciones o de los criterios
de desempeño, lo cual, a la larga, puede restar viabilidad a
la evaluación a través de ellas.
Por otro lado, es clara la relación entre las normas ISO y las
acciones de capacitación; incluso la versión ISO 9000
del año 2000, es más específica que la versión
de 1994 en cuanto a la formación del personal. Mientras la versión
de 1994 planteaba: mantener procedimientos documentados para identificar
las necesidades de capacitación y capacitar a todo el personal
que ejecuta actividades que afectan a la calidad. El personal que ejecuta
tareas asignadas de manera específica, debe estar calificado
en base a educación, capacitación y/o experiencia adecuada
según se requiera; en la versión del año
2000 se establece: El personal que realice trabajos que afecten
la calidad del producto debe ser competente con base en la educación,
formación, habilidades y experiencia apropiadas.(4)
Pero también, la lógica de funcionamiento de los sistemas
normalizados, el ISO 9000 y el de Competencia Laboral, se pueden contrastar
en cuanto a:(5)
Conceptos y términos: Generan conceptos y términos
generales que facilitan su aplicación en diferentes contextos,
por tanto son sistemas abiertos que cada organización puede adaptar
a sus necesidades.
Documentación: Las normas de calidad describen las características
de los procesos; las normas de competencia, las características
de los resultados deseados (criterios de desempeño).
Verificación: En ambos sistemas de normas un agente verificador
externo recoge evidencias sobre el cumplimiento de la norma. En el caso
de ISO sobre aspectos como la existencia de la documentación
y los registros; en el caso de las normas de competencia, sobre temas
como el desempeño del trabajador.
Cultura organizacional: Ambos sistemas no son meros cambios en
las formas de hacer las cosas. Su éxito radica en su efectiva
incorporación a la cultura organizacional. La idea de certificar
implica avanzar en un proceso de mejoramiento continuo hacia la superación
de los factores de disconformidad hasta obtener el certificado con la
participación de todos.
Procesos y personas: En tanto las normas ISO documentan los diferentes
procesos y productos obtenidos, las normas de competencia describen
los resultados que las personas deben ser capaces de obtener.
Participación: Las normas ISO están previamente
elaboradas; el proceso de participación de los trabajadores se
puede dar en torno a la documentación y elaboración de
manuales. Entretanto, en la elaboración de normas de competencia
se gana mucho en representatividad y compromiso con la participación
de los trabajadores en la elaboración misma de la norma.
Prospectiva: Las normas de calidad se centran en la creación
y verificación de condiciones para el presente, para los procesos
en curso, si bien durante su implementación pueden surgir mejoras
orientadas a neutralizar las no conformidades. Por su parte, las normas
de competencia pueden contener un ingrediente prospectivo que les permita
anticipar nuevas exigencias en el resultado esperado del trabajo y minimizar
su riesgo de obsolescencia.
Complementariedad: Una aplicación conjunta de las normas
ISO y las normas de competencia laboral es perfectamente deseable y
ventajosa. Dado que la norma ISO no prescribe formas de hacer, solo
lo que debe hacerse, una posibilidad de complemento estriba en desarrollar
los resultados esperados del trabajo mediante normas de competencia
laboral. Muchos de los contenidos de las normas de competencia hacen
corresponder las evidencias de desempeño con las especificaciones
establecidas por la empresa; tales especificaciones están casi
siempre documentadas en los manuales elaborados para certificar en ISO.
A su vez, informaciones derivadas de las normas de competencia pueden
utilizarse para fortalecer la documentación necesaria al proceso
de certificación ISO.
1 Vargas, F., Gestión de la calidad en la
formación, Montevideo, Cinterfor/OIT, 2003.
2 Peluffo, Martha; Catalán, Edith, Introducción
a la gestión del conocimiento y su aplicación en el sector
público, Santiago de Chile, CEPAL, 2002, Serie Manuales.
3 Villavicencio, Daniel; Salinas, Mario, La gestión
del conocimiento productivo: las normas ISO y los sistemas de aseguramiento
de calidad, Revista Comercio Exterior, México, junio 2002.
4 Vargas, F., La gestión de la calidad
,
op. cit.
5 Mertens, Leonard; Baeza, Mónica, La Norma
ISO 9000 y la Competencia Laboral, México, OIT-CIMO-CONOCER,
1998.
