4. ¿Cómo
es el proceso que se sigue para aplicar el enfoque de competencia
laboral?
Al hablar del enfoque de competencia laboral es conveniente
distinguir entre las diferentes fases en su aplicación; evidentemente
el concepto y sus bases teóricas subyacen en las aplicaciones
que se encuentran del concepto en la formación y capacitación
laboral, así como en la gestión del talento humano. Las
fases que se describirán son: la identificación
de competencias, la normalización de competencias, la
formación basada en competencias y la certificación
de competencias.
Muchas de las preguntas que componen este texto se referirán
a cada una de las dimensiones. Sin embargo, se adelantan algunas precisiones
conceptuales sobre cada una.
Identificación de competencias: Es el método
o proceso que se sigue para establecer, a partir de una actividad de
trabajo, las competencias que se movilizan con el fin de desempeñar
tal actividad, satisfactoriamente. Las competencias se identifican usualmente
sobre la base de la realidad del trabajo,(1)
ello implica que se facilite la participación de los trabajadores
durante los talleres de análisis. La cobertura de la identificación
puede ir, desde el puesto de trabajo, hasta un concepto más amplio
y mucho más conveniente de área ocupacional o ámbito
de trabajo. Se dispone de diferentes y variadas metodologías
para identificar las competencias. Entre las más utilizadas se
encuentran: el análisis funcional, el método desarrollo
de un currículo (DACUM, por sus siglas en inglés),
así como sus variantes SCID y AMOD y las metodologías
caracterizadas por centrarse en la identificación de competencias
clave, de corte conductista.
Normalización de competencias: Una vez identificadas
las competencias, su descripción puede ser de mucha utilidad
para aclarar las transacciones entre empleadores, trabajadores y entidades
educativas. Usualmente, cuando se organizan sistemas normalizados, se
desarrolla un procedimiento de estandarización, de forma tal
que la competencia identificada y descrita con un procedimiento común,
se convierte en una norma, un referente válido para las
instituciones educativas, los trabajadores y los empleadores. Este procedimiento
creado y formalizado institucionalmente, normaliza las competencias
y las convierte en un estándar al nivel en que se haya acordado
(empresa, sector, país).
Formación basada en competencias: Una vez
dispuesta la descripción de la competencia y su normalización,
la elaboración de currículos de formación para
el trabajo será mucho más eficiente si considera la orientación
hacia la norma. Esto significa que la formación orientada a generar
competencias con referentes claros en normas existentes, tendrá
mucha más eficiencia e impacto que aquella desvinculada de las
necesidades del sector empresarial.
Es necesario no solamente que los programas de formación
se orienten a generar competencias mediante la base de las normas, sino
también, que las estrategias pedagógicas sean mucho más
flexibles a las tradicionalmente utilizadas. De este modo, la formación
por competencias enfrenta también el reto de permitir una
mayor facilidad de ingreso-reingreso haciendo realidad el ideal de la
formación continua. De igual forma, es necesario que permita
una mayor injerencia del participante en su proceso formativo decidiendo
lo que más necesita de la formación, el ritmo y los materiales
didácticos que utilizará en su formación, así
como los contenidos que requiere.
Algunas de las competencias clave, en las que más
se insiste hoy desde la óptica de la gestión de recursos
humanos, no se generan en el conocimiento transmitido en los materiales
educativos, sino en las formas y retos que el proceso de aprendizaje
pueda fomentar. Paradójicamente muchas veces se insiste en la
generación de actitudes enfocadas hacia la iniciativa, la resolución
de problemas, el pensamiento abstracto, la interpretación y la
anticipación; en medio de ambientes educativos en los que la
unidad básica es el grupo, todos van al mismo ritmo y todos se
someten a la misma cantidad y calidad de medios en un papel totalmente
pasivo.
Certificación de competencias: Alude al
reconocimiento formal acerca de la competencia demostrada (por consiguiente,
evaluada) de un individuo para realizar una actividad laboral normalizada.
La emisión de un certificado implica la realización
previa de un proceso de evaluación de competencias. El
certificado, en un sistema normalizado, no es un diploma que acredita
estudios realizados, es una constancia de una competencia demostrada;
se basa obviamente en el estándar definido. Esto otorga mucha
más transparencia a los sistemas normalizados de certificación,
ya que permite a los trabajadores saber lo que se espera de ellos, a
los empresarios saber qué competencias están requiriendo
en su empresa y a las entidades que realizan la capacitación
les facilita la elaboración de su currículo. El certificado
es una garantía de calidad sobre lo que el trabajador es capaz
de hacer y sobre las competencias que posee para ello.
1 Algunos modelos de gestión de
recursos humanos emplean catálogos de competencias; listas que
incluyen el enunciado y definición de varias competencias. En
estos casos la empresa elige cuales priorizar de acuerdo con sus objetivos
y características.
