Para facilitar la respuesta se traen varios casos nacionales
explicando las características y objetivos buscados en la estructuración
de sus sistemas de formación al incorporar el enfoque de competencia
laboral. En las experiencias relatadas se hace referencia al surgimiento
de los sistemas de normalización, de formación o de certificación
de competencia laboral y no al sustento teórico del enfoque de
competencias.
El Sistema Nacional de Cualificaciones y Formación
Profesional de España, establecido mediante la Ley orgánica
5/2002 es resultado de una trayectoria de trabajo en el ámbito
de la formación que se inicia con la firma del acuerdo económico
y social entre el gobierno, trabajadores y empleadores, en 1984. Posteriormente,
España ha tenido dos grandes programas nacionales de formación
profesional, el primero en 1993 y el segundo en 1998; a partir de cuya
experiencia se fue concretando la necesidad de crear un Sistema Nacional
de Cualificaciones. Los programas nacionales de formación, en
especial el segundo, apuntaron hacia el incremento de la calidad de
la formación, la mejora de las cualificaciones de la población
activa, la transparencia del mercado de trabajo y un mejor ajuste estructural
entre la oferta y demanda laborales. Un factor distintivo de los programas
radica en la amplia participación de empleadores y trabajadores
en su elaboración.
Esta última labor reviste especial importancia
debido a la necesidad de establecer nexos de coordinación entre
las tres grandes modalidades de formación que existen en España,
a saber:
La formación profesional reglada, propia del ciclo educativo
y que alcanza el nivel máximo de técnico de grado medio
o técnico superior para una profesión en particular.
La formación profesional ocupacional, focalizada en trabajadores
desempleados, con el fin de desarrollar las cualificaciones necesarias
para su reinserción laboral.
La formación continua, dirigida a los trabajadores empleados
con el fin de actualizarlos y/o recalificarlos.
Con el propósito fundamental de promover y desarrollar
las propuestas de integración de las ofertas de formación
profesional, así como la evaluación y acreditación
de las correspondientes competencias profesionales, fue creado en 1986
el Sistema Nacional de Cualificaciones; posteriormente ha sido modificado
con leyes de 1997 y 2000. Como parte del Sistema, el Consejo Nacional
de Formación Profesional es el órgano que, con la participación
de los agentes sociales, brinda asesoramiento al gobierno en materia
de formación profesional.
El Sistema se ha orientado a favorecer principios como
el desarrollo personal y la libre elección de una profesión,
el acceso igualitario a la formación, la participación
tripartita (empleadores, trabajadores y gobierno) y la promoción
del desarrollo económico.
En 1999 fue creado el Instituto Nacional de las Cualificaciones
(INCUAL)(1)
como órgano técnico de apoyo al Consejo General de la
Formación Profesional y con la responsabilidad de definir y mantener
actualizado el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales
y el correspondiente Catálogo Modular de Formación Profesional.
Entre las principales funciones del INCUAL se cuentan:
Definir,
elaborar y mantener actualizado el Catálogo Nacional de Cualificaciones
Profesionales y la formación asociada a las mismas, organizada
en su Catálogo Modular de Formación.
Establecer un marco de referencia de la programación general
de todos los subsistemas.
Desarrollar actividades técnicas de apoyo a la formación
profesional.
Gestionar un Observatorio Profesional que actúe en red, con otros
observatorios sectoriales.
Un instrumento central del Sistema es el Catálogo
Nacional de Cualificaciones que se convierte en el referente común
para quienes elaboran programas de formación. El modelo de cualificación
profesional del Sistema que INCUAL ha propuesto tiene, entre otras,
las siguientes características:(2)
Son agregados de competencias apropiadas para la producción y
el empleo.
Su contenido reflejará las necesidades reales de los sistemas
de producción de bienes y servicios.
Determinarán aquellas capacidades y conocimientos que favorezcan
la adaptación del trabajador.
Su estructura interna será modular.
Tendrán asociado un nivel de cualificación.
Contendrán elementos para evaluar la competencia de las personas
sin importar la forma como fueron adquiridas así como criterios
de evaluación que aseguren la validez, fiabilidad y rigor técnico
de dicha evaluación.
En su elaboración intervendrán expertos de los sectores
así como los agentes sociales.
El programa de Educación y Capacitación
Permanente Chile Califica se está realizando
desde fines de 2002. Su objetivo fundamental es establecer las bases
de un sistema de aprendizaje y capacitación permanente, con la
participación del sector privado (empleadores y trabajadores).
El programa tiene cuatro componentes: a) la generación de nuevas
oportunidades de educación y capacitación permanentes;
b) mejoramiento de la calidad e incremento de la cobertura de la educación
técnico profesional; c) establecimiento de instrumentos de apoyo
a la provisión de servicios de formación y capacitación
permanentes; y d) un componente de fortalecimiento institucional.(3)
En el desarrollo del sistema, un componente clave es
la articulación de los diferentes niveles educativos, no solamente
para facilitar la movilidad ascendente y el ingreso y reingreso de los
participantes, sino también para que la capacitación dé
una respuesta pertinente a las necesidades de formación del sector
empresarial.(4)
Justamente el componente c) incluye el desarrollo de
un marco nacional de competencias a cuyos efectos el programa trabaja
en la identificación de estándares, elaboración
y ejecución de programas de formación, evaluación
y certificación de competencias laborales en nueve sectores en
los que se trabaja a nivel de aplicaciones piloto en áreas como
gastronomía, gas y electricidad, minería, hotelería,
turismo receptivo, informática, frutícola, metal-mecánica
y vitivinícola.
Este componente aprovecha los resultados obtenidos con
un proyecto orientado al desarrollo del enfoque de competencias que
fue desarrollado con fondos del BID y terminó hacia el año
2000. Tal proyecto logró la identificación de competencias
y la aplicación de metodologías de evaluación y
certificación en sectores como la minería y la gastronomía.
Sus resultados están siendo aprovechados por el programa Chile
Califica.
La visión de la situación prevista al
finalizar el proyecto en el año 2008 describe el panorama educativo
chileno con una educación media técnica articulada con
la educación de nivel superior en cuanto a las competencias que
se adquieren y reconocen en uno y otro nivel; del mismo modo estarán
probados y funcionando los mecanismos de identificación de competencias,
así como desarrolladas las capacidades en los organismos ejecutores
de formación para elaborar e impartir programas de formación
por competencias de alta pertinencia con las necesidades de los sectores
atendidos. Existirán procesos de reconocimiento de las competencias
adquiridas fuera de los establecimientos educativos, los que permitirán
proseguir estudios a quienes se evalúen y certifiquen. El programa
también habrá resultado en una elevación del nivel
de escolaridad de los adultos que aún no terminan su educación
básica obligatoria (ocho años actualmente) y/o su educación
media; incluso existirán posibilidades de nivelar la educación
básica o media simultáneamente con la adquisición
de competencias laborales.
Los impactos en la productividad se sentirán
a partir de la disposición de trabajadores mejor preparados y
con las competencias requeridas, quienes a su vez apreciarán
los beneficios del proyecto en términos de una mejor ubicación
laboral, la definición de sus trayectorias de desarrollo y una
evolución favorable en sus ingresos.
Al considerar esos impactos, se hace necesario revisar
las razones que motivaron la realización de este proyecto, las
cuales pueden resumirse en:
El sistema educativo puede no estar contribuyendo al desarrollo de las
habilidades y capacidades requeridas ante los desafíos impuestos
por tendencias como la globalización, el cambio tecnológico
y la organización del trabajo. Luego de la aplicación
de la Encuesta Internacional de Alfabetización de Adultos(5)
en el año 2000, se hizo evidente la presencia de una brecha significativa;
es así que cerca de un tercio de los adultos con educación
media completa lograron un desempeño de nivel 1 en la encuesta
para el área cuantitativa.(6)
Las estimaciones realizadas a partir de la Encuesta Internacional de
Alfabetización de Adultos arrojan una mayor probabilidad de desempleo
a menores niveles de competencia.
La necesidad de reducir el déficit social que padecen 4.5 millones
de adultos quienes han terminado menos de ocho años de educación
y al menos otros 2 millones quienes no han concluido los doce años
de educación media.
Los diferentes grados de calidad y pertinencia entre los organismos
ejecutores de capacitación. Esto ha originado que se incluyan
mecanismos de apoyo para la elaboración de programas de formación
y para la gestión de calidad, entre otros.
La inexistencia de mecanismos que permitan reconocer y valorar las competencias
adquiridas por los trabajadores a lo largo de su experiencia lo que
impide que el mercado de trabajo maneje señales de transparencia
diferentes a las credenciales académicas y facilita la generación
de distorsiones que pueden dificultar el acceso al empleo y la igualdad
de oportunidades.
1 INCUAL,
Sistema Nacional de Cualificaciones y Formación Profesional,
2003
2 INCUAL,
op. cit.
3 World Bank, Lifelong learning and training Project,
Chile, 2002.
4 OCDE, Revisión de políticas nacionales
de educación, Chile, 2004.
5 Dicha encuesta, desarrollada por la OCDE, se aplicó
en Chile en 1998.
6 El nivel 1 es el menor y comprende apenas la alfabetización
funcional: en el caso de escritura este nivel describe que la persona
conoce el alfabeto y sabe leer pero no alcanza a procesar las más
básicas instrucciones de un texto escrito.