1.1 EL TRABAJO Y PRODUCCION FLEXIBLE
En estas organizaciones se apunta, como se
dijo, a disminuir los stocks, reducir el tiempo de entrega y mejorar la circulación del
capital. El papel de los operarios en este contexto, que puede ser altamente variable si
se agrega la irrupción de competidores o de nuevos productos, pasa a ser el de
administrar la variabilidad y reducir la vulnerabilidad manteniendo el flujo de
producción dentro de las especificaciones de tiempo y calidad.
En los procesos automatizados, operar
significa acompañar el desarrollo de la producción, previendo y anticipándose a los
problemas, manejando los imprevistos que ocurran con la materia prima, los equipos, o la
acción de sus compañeros en fases previas de la producción. Todo para reducir los
tiempos muertos y la producción fuera de especificaciones.
De esa forma se puede manejar una lógica que
se acompase con los objetivos de:
- Amortización eficiente de los costos fijos, mucho más altos en
esquemas de producción automatizada.
- Aumento de la tasa de ocupación de los equipos. Muchos diagnósticos
de procesos continuos denotan un alto margen de tiempo aplicado a actividades que no
agregan valor. La mayor utilización significa mayor capacidad productiva con la misma
inversión física; la misma instalación podrá presentar mayor producción elevando su
capacidad real.
- Reducción de la propagación de problemas localizados. Por ejemplo
si se produce con bajos inventarios, cualquier parada puede ser altamente problemática
para garantizar el cumplimiento y tornar vulnerable la capacidad de respuesta.
El papel de los trabajadores se ve entonces en una
perspectiva más amplia, tendiendo a mantener el proceso bajo control, ajustando los
parámetros reales de operación y cumpliendo con las especificaciones, casi siempre
definidas teóricamente.
Diferencias entre el trabajo prescrito y el
trabajo real
Acudiendo a minuciosas definiciones especificadas en
manuales, las empresas intentan organizar racionalmente sus procesos productivos y obtener
los resultados. Mediante los manuales de procesos y procedimientos se definía la forma
como el trabajo debía ser ejecutado, el modo de usar las máquinas y herramientas, la
duración de cada operación, las reglas a observar, las formas de accionar, etc.
Se ha demostrado, no obstante, que esas
prescripciones del trabajo, nunca corresponden con lo que ocurre en realidad en la
ejecución del mismo. El trabajo es una acción compleja que no puede ser totalmente
sistematizada. Intente sistematizar en un manual la maniobra diaria de salir de su cama y
prepararse para ir al trabajo.
Mientras una descripción de tarea se conforma
usualmente por (5):
- El equipo utilizado
- El rendimiento exigido a la situación de trabajo
- Los procedimientos descritos y los conocimientos requeridos
Un resultado se logra movilizado la persona para la
realización de las tareas. Esa movilización entraña un comportamiento consciente del
trabajador, intencional, planificado y socialmente controlado, además tiene significado
para el trabajador en su ambiente de trabajo.
Tarea y resultado se asocian de forma estrecha. Pero
el resultado se logra mediante una compleja interacción de razonamientos, información
entre los trabajadores, acciones y decisiones que rompen las estrechas reglas de las
prescripciones en los manuales.
En los procesos de producción continuos los
análisis del trabajo muestran como es difícil que los operarios construyan un concepto
de información sobre la situación real del proceso. Las variables son controladas y los
números producidos como si fueran para alguien externo cuya obligación es descifrarlos.
El problema para el operador y para la eficiencia del proceso, es poder hacerse una
representación de lo que esta ocurriendo realmente en todo el proceso.
Se presenta una paradoja entre la prescripción de
estándares de optimización del funcionamiento para períodos estables y la constante
actividad de los operarios para prevenir y superar las disfunciones.
En estos procesos se ha comprobado que las
operaciones no son independientes y que la terminación del producto supone un complejo
intercambio de informaciones entre los operadores de las distintas etapas y de los
distintos servicios a la producción (mantenimiento, control de producción, etc.) Estos
cambios casi siempre suceden de manera no formal, pasan usualmente desapercibidos, tanto
si suceden o como si no.
Entre mayor sea la flexibilidad introducida, más
fuertes las presiones por calidad y mayores las necesidades de cumplimiento en tiempo;
será mayor la importancia de la gestión de los trabajadores. Entre más difícil resulte
a los trabajadores acortar las distancias entre trabajo prescrito y trabajo real, tanto
más serán los costos de tiempo muerto y devolución. Para una empresa la producción
deficiente, el bajo rendimiento de las máquinas, los atrasos en la producción un gran
volumen de devoluciones, puede estar representando la falta de atención a las
dificultades encontradas por los trabajadores.
Un trabajador promedio no debería dar un
tratamiento señal-respuesta a la información que recibe. Debe estar en capacidad de
analizar lo que ocurre con una utilización constante de la información, guiado por la
experiencia y previendo los resultados que sus acciones puede provocar antes de
realizarlas para luego comparar lo que obtuvo con el resultado buscado.
No basta con tener la información que arrojan los
sistemas y las pantallas de computadora, es preciso crear una representación de que puede
estar sucediendo con el proceso para así tomar las decisiones correctas. Mientras la
imagen que se hacen quienes proyectan y analizan el trabajo es de estabilidad, lo que
viven los operadores es de incertidumbre. Es necesario entonces reconocer el tiempo que el
operario invierte en el proceso de analizar datos, de inferir resultados y de monitorear
el proceso.
También es necesario reconocer que para lograr una
eficiente intervención del operario en la solución de problemas, se debe fomentar la
cultura de la capacitación, solo el conocimiento da la seguridad para una intervención
exitosa. En un proceso continuo, el tiempo invertido en una consulta para resolver un
problema, muchas veces rutinario, puede resultar fatal. Se haría mucho si con la
capacitación se fomentan cambios en las competencias para lograr mejores niveles de
autonomía, más compromiso y mayor conocimiento de lo que se hace.
1.2 EL ANÁLISIS FUNCIONAL DEL TRABAJO Y LA ORGANIZACIÓN
FLEXIBLE:
Ante estas realidades, es imprescindible adoptar un
nuevo enfoque para analizar el contenido y efectos del trabajo humano. No se trata ahora
de continuar revisando insaciablemente el cúmulo de tareas y operaciones para conformar
extensos manuales, se trata de crear un consenso basado en resultados, el trabajo se
realiza en resultados no en permanencia.
De este modo el enfoque de competencias laborales
inicia desentrañando los resultados que a lo largo de las distintas funciones de la
empresa se logran, hasta llegar a los resultados que una persona es capaz de conseguir.
Ese punto exactamente es el que requiere el esfuerzo de los programas de capacitación y
desarrollo. Que el trabajador sepa que se espera de él y a su vez, el empresario sepa que
puede esperar. Lo demás es organizar programas de formación tendientes facilitar los
logros y elevar las competencias.
Un buen nivel de capacitación del personal, ya no
centrado en las tareas y operaciones de los puestos sino en los resultados de las
calificaciones se centrará ahora en:
- Operación de nuevos equipos o sistemas
- Mentalidad de mejora continua, motivación y participación
- Conocimiento del proceso y del producto
- Valores de calidad, productividad, competitividad
- Trabajo en equipo, relacionamiento con grupos
- Conocimientos teóricos de ciencias básicas (matemática, física,
química), mantenimiento, seguridad e higiene
- Lectura e interpretación de gráficos, formatos de producción,
planos de proceso
- Razonamiento, planteamiento y solución de problemas
- Disposición para asumir situaciones nuevas y escenarios complejos y
diversificados
- Actitud abierta y favorable a los cambios
Ya no basta con que el trabajador sepa hacer, es
preciso también que sepa aprender y sepa ser, ser como individuo.
Esta claro que las diferencias en competitividad y
productividad, dependen ante todo de la capacidad de aprender de la organización como un
todo, esto incluye obviamente a los trabajadores. En esta línea es importante el apoyo de
la gerencia para incrementar el grado de participación, mejorar el nivel de compromiso y
procurar una efectiva integración de los niveles medios en el lenguaje de la
participación y la gestión del cambio.
Por eso el análisis funcional del trabajo se
realiza por grupos conformados por los trabajadores mismos identificando, a partir del
propósito clave de la organización, las funciones que deben ser realizadas para
alcanzarlo. Cada vez se desagregan las funciones definidas hasta llegar al punto en que
son llevadas a cabo por trabajadores. Es ahí cuando esas funciones se convierten en
unidades y elementos de competencia.