Alcances
Además del modelo conceptual a aplicar, hay otras decisiones que la
organización debe tomar en el proceso de la identificación del perfil
de competencia laboral que tienen que ver con sus alcances. Especialmente
la cobertura y la base del diseño del modelo
de competencia laboral aparecen entre las decisiones básicas que la
organización tiene que tomar.
En cuanto a la cobertura, aparecen a su vez dos tipos de decisiones.
La primera es acerca el alcance temático y de contenido. La segunda
refiere a la proporción del personal cubierto por el modelo de competencia
laboral.
Bajo un enfoque minimalista o reduccionista, el modelo de competencia
se restringe exclusivamente a los ámbitos de desempeño derivados del
sistema ISO (sistemas mínimos de aseguramiento de la satisfacción del
cliente, procesos de mejora continua a cargo de la gerencia y aseguramiento
de calidad aplicando mediciones a través de personal especializado)
y refiriéndose únicamente al personal que directamente está relacionado
con el cumplimiento de los procedimientos descritos siguiendo la norma
ISO.
Al otro extremo está el enfoque abarcador o maximalista, para
el cual la calidad, la mejora continua y la satisfacción del cliente
es el resultado del conjunto de procesos en la organización y del desempeño
de todo el personal. En este caso el modelo de competencia incluye al
conjunto de competencias que inciden en la calidad, la eficiencia, la
satisfacción del cliente, la mejora continua, y a todos los niveles
de personal, desde el operativo hasta el directivo. Incluye competencias
a desarrollarse y que aún no se dan en la organización, pero que se
requiere en el futuro inmediato.
Mientras que el enfoque minimalista llevará a una aproximación simple,
su impacto será limitado. En el enfoque abarcador conducirá a un impacto
de mayor envergadura pero tendrá como costo la mayor complejidad. Por
el momento lo más conveniente parece ser una posición intermedia entre
ambos extremos. Aun no hay muchas experiencias en la gestión de un modelo
de competencia laboral y una organización puede perderse fácilmente
cuando quiere ser demasiada ambiciosa en el modelo a aplicar, al no
tener ejemplos o experiencias en que apoyarse. Por otra parte, pasar
al extremo minimalista puede arruinar la credibilidad del modelo de
competencia laboral y con ello, del sistema de gestión de calidad.
En cuanto a la base del diseño del modelo de competencia laboral, la
decisión está entre desarrollar un modelo de referencias o normas internas,
o bien, aplicar una norma nacional de competencia laboral, en caso de
que estén disponibles. El desarrollo en casa de las normas
permite hacer un traje a la medida, articulándolas completamente
a los objetivos y estrategias de la organización. La desventaja es la
inversión en tiempo y recursos que significa desarrollar la norma en
la empresa, sobre todo cuando las haya disponible a nivel nacional;
otra desventaja es que la eventual certificación se limita en su alcance
al ámbito de la empresa.
Aplicar directamente una norma nacional reduce el tiempo del diseño
y tiene la ventaja de poder certificar al personal con alcance nacional.
Las desventajas son fundamentalmente dos. La primera es que la articulación
de una norma nacional con los objetivos de la organización no es muy
estrecha, quedándose en el mejor de los casos en una vinculación muy
general, que al modelo de competencia le resta impacto y reduce su significado.
La segunda es del orden estratégico que se relaciona con las tendencias
en los mercados; a las empresas no les interesa aplicar la misma norma
que su competidor, ya que el fondo de la competitividad en los mercados
globales radica en la capacidad de diferenciación e innovación.
También aquí lo recomendable es un camino intermedio, donde la empresa
se apoya en una norma nacional cuando existe pero que también hace una
contribución propia en cuanto a su diseño. Se recomienda adaptarla a
las necesidades de la organización de manera tal que las evidencias
generadas cubren los requisitos de la norma nacional, mientras que al
mismo tiempo logre la suficiente especificidad para responder a los
objetivos específicas y únicas de la organización.
Esta mezcla entre norma nacional y diseño propio parece ser la práctica
que muchas empresas en Inglaterra están siguiendo. No obstante que el
sistema nacional de competencia laboral ofrece una amplia gama de normas
de carácter nacional, las empresas de la mencionada encuesta prefrieron
en su mayoría hacer una combinación entre la aplicación de un diseño
externo y el desarrollo de un modelo interno (solamente el 4.1% de las
empresas se apoyaban exclusivamente en un modelo externo).(Rankin, 2000)
