Conclusiones
Sin duda la inclusión de la competencia laboral en la norma ISO9001:2000
es un importante paso hacia la integralidad del concepto de calidad
y sobre todo, hacia la puesta en práctica lo que tanto se ha dicho en
los discursos públicos y tan poco se ha aplicado en nuestros países:
el desarrollo del recurso humano.
Hay que estar conciente que esto significa una nueva complejidad que
se introduce en la gestión de las normas de calidad ISO. No es lo mismo
tratar y evaluar a procesos que a individuos. La relación entre lo que
un individuo debe demostrar para que es competente en situaciones planeadas
y no planeadas, es menos evidente que cumplir con reglas de calidad
en proceso. Y cada individuo es un caso que debe tratarse como tal,
lo que en una organización rápidamente se traduce en una multiplicación
de procesos, no solo del orden técnico sino sobre del tipo social. El
aprendizaje que se busca para lograr la mejora continua y la satisfacción
del cliente, implica mucha interacción social que se guía por otras
reglas y mecanismos que los procesos físicos (expectativas, sensibilidad,
relaciones de poder, entre otros).
Además, la competencia te puede asegurar que la persona es capaz, pero
no me asegura que aplicará dicha capacidad siempre, lo que demanda instrumentos
complementarios para el seguimiento de la competencia demostrada. Esto
nos lleva a otra pregunta importante, ¿en qué momento podemos decir
que una organización tiene un modelo de formación y evaluación por competencia
instalado? ¿Cumpliendo con todos o con una parte de los siguientes aspectos
fundamentales: perfiles, criterios de desempeño, instrumentos de evaluación
y formación, formatos de verificación y procedimientos correspondientes?
No es tan evidente cómo aplicar una gestión por competencia laboral
que cumpla con los requisitos de la norma. Esto requiere de aprendizajes
en la gestión de la norma de competencia y en la norma ISO correspondiente.
Aparece nuevamente el delicado tema de la zona gris entre mediocridad
y perfección del modelo, que tanto ha estado presente en la versión
anterior de la norma ISO 9000.
A manera de conclusión, el desafió consistirá en no perder de vista
el enfoque estratégico, para qué y quién el modelo de competencias,
manteniendo simple y a la vez significativo el modelo; un modelo flexible
que no trate el recurso humano como un bloque, sino como
muchos individuos con su propias necesidades de desarrollo y objetivos
que hay que hacer coincidir con las de la empresa.
