Pueden agruparse los requisitos que plantean estas normas en tres grupos
distintos:
- requisitos generales para un sistema de la calidad (responsabilidad
directiva, manual y procedimientos de la calidad, designación de un
director de la calidad, disponibilidad de recursos y personal cualificado,
);
- la necesidad de implantar procesos de registro en los procesos
clave en la organización (diseño,desarrollo, adquisiciones, suministros,
etc), así como en las actividades correspondientes a dichos procesos;
- mecanismos específicos de garantía de la calidad, incluyendo la
comprobación e inspección, la realización de registros de la calidad,
ocuparse de los casos de no conformidad con las normas, mantener los
documentos actualizados, efectuar auditorías internas y llevar a cabo
revisiones periódicas de gestión.
Cumplir la mayoría de estos requisitos no constituye un obstáculo serio
para una organización operativa. En una organización eficaz y de alto
rendimiento lo único que se requiere suele ser registrar por escrito
y de manera formal la forma en la que se opera habitualmente. No obstante,
el cumplimiento de algunos de los requisitos más específicos de garantía
de la calidad requiere casi inevitablemente un trabajo adicional. Este
incluye la introducción de nuevas actividades y procesos, particularmente
un control de documentos, las auditorías internas y las intervenciones
sistemáticas de corrección.
Es importante recordar que la ISO 9001 y la ISO 9002 son normas de
sistema. Los certificados que pueden concederse mediante ellas señalan
que una organización es perfectamente capaz de cumplir las necesidades
y requisitos de sus clientes de manera planificada y controlada. Pero
el lábel no garantiza que los productos o resultados del trabajo de
la organización presenten el máximo nivel posible de calidad (aún cuando
ello se sugiere frecuentemente con objetivos publicitarios). Este sistema
de implantación de la calidad mediante procesos puede entrar en ocasiones
en conflicto con un sistema más "absoluto" de implantación
de la calidad por productos. Por ejemplo, un certificado ISO 9000 para
una organización docente ofrece una "garantía" de que ésta
se halla bien estructurada y de que los resultados de sus programas
y cursos responden a los objetivos y necesidades planteados por los
usuarios; pero no garantizan necesariamente que los contenidos de dichos
cursos y programas cumplan un determinado nivel educativo.
De esta manera, los términos "requisitos" y "normas"
utilizados en la terminología de las ISO 9000 difieren de las tradicionales
nociones educativas o formativas. Las "normas" oficiales para
la enseñanza o la formación se refieren en general a determinados requisitos
"de entrada" o input (p.e. cualificaciones de los maestros,
contenidos de los programas,
) o en ocasiones "de salida"
o output (documentos, títulos,
). Las ISO 9000 consideran
la calidad de forma distinta y requieren el cumplimiento de principios
generales de control de procesos dentro de las instituciones (normas
"de proceso" o "de sistema").
Otra diferencia importante es que las normas tradicionales para la
enseñanza y la formación son con frecuencia muy específicas y relacionadas
con un contexto particular. Esta característica hace a estas normas
más relevantes y verificables, pero también más dependientes de su momento
(riesgo de rápida pérdida de actualidad) y menos transferibles. Por
otra parte, el carácter de las ISO 9001 e ISO 9002 es mucho más general,
lo que implica que siempre resulta necesario un grado considerable de
interpretación (un punto muy sensible para profesionales de la pedagogía)
y que no pueden analizar explícitamente determinados temas concretos.
Como funciona la certificación
Uno de los rasgos interesantes de las ISO 9001 e ISO 9002 es que el
cumplimiento de los requisitos que establece la norma debe certificarlo
una tercera parte independiente. Esta certificación está organizada
fundamentalmente a escala nacional. La mayoría de los países desarrollados
poseen ya una organización nacional capacitada para "acreditar"
a organismos nacionales de certificación. Una vez aprobado el proceso
de acreditación, el organismo certificador recibe el permiso para conceder
certificados "reconocidos" ISO 9001 o 9002. Este proceso de
acreditación requiere el cumplimiento de criterios muy estrictos por
el organismo certificador, tanto en términos de las cualificaciones
de sus auditores como en cuanto a su propia organización interna. Además,
esta acreditación suele estar limitada a determinados sectores industriales,
y tiene que renovarse periódicamente.
Si una organización aspira a obtener un certificado ISO 9000, atravesará
por regla general las siguientes fases:
- creación por la organización de un sistema de la calidad que cumpla
los requisitos estipulados por la norma (ISO 9001o ISO 9002);
- elección de un organismo acreditado de certificación; o preauditoría
(opcional) del sistema de la calidad por el organismo certificador,
seguida por medidas de corrección (en caso necesario);
- auditoría de total cumplimiento por el organismo certificador,
y concesión del certificado (en caso de aprobado);
- diversas auditorías intermedias, de escala más limitada, durante
un periodo de tres años (suelen tener lugar cada 6-8 meses, como mínimo
una vez al año);
- cada certificado vale exclusivamente para un período de tres años.
"(
) la ISO 9001 y la ISO 9002 son normas de sistema.
Los certificados que pueden concederse mediante ellas señalan que
una organización es perfectamente capaz de cumplir las necesidades
y requisitos de sus clientes de manera planificada y controlada. Pero
el lábel no garantiza que los productos o resultados del trabajo de
la organización presenten el máximo nivel posible de calidad (aún
cuando ello se sugiere frecuentemente con objetivos publicitarios).
(
) Un certificado ISO 9000 para una organización docente ofrece
una "garantía" de que ésta se halla bien esructurada y de
que los resultados de sus programas y cursos responden a los objetivosy
necesidades planteados por los usuarios; pero no garantizan necesariamenteque
los contenidos de dichos cursos y programas cumplan una determinada
norma educativa."
"De esta manera, los términos "requisitos" y
"normas" utilizados en la terminología de las ISO 9000 difieren
de las tradicionales nociones educativas o formativas"
Es evidente que hay que pagar al organismo certificador por su
trabajo. Ello puede implicar costes considerables (que oscilarán para
una institución docente fre-cuentemente entre los 2 500 y los 10 000
euros). No obstante, estos costes son sólo una pequeña parte del coste
global de la certificación: la parte del león está representada por
los salarios de los miembros de la plantilla que se dedicarán a poner
en marcha el sistema de la calidad (asistidos probablemente para ello
por consultores externos).
La formulación relativamente general de las normas ISO 9000, la estructura
de acreditación "nacional", y la "competencia" entre
los organismos certificadores son todos ellos factores que contribuyen
a quelas prácticas de concesión de los certificados ISO 9000 presenten
ligeras diferencias. Apenas existen "pruebas consistentes",
pero la mayoría de los expertos están de acuerdo en que no todos los
certificados tienen el mismo valor. Los procesos de certificación se
consideran "más fáciles" en determinados países o con determinados
organismos certificadores. Según mi expe-riencia, éste "problema"
existe verdadera-mente y debe afrontarse con seriedad. Por otro lado,
tampoco debe exagerarse la cuestión, dado que debido a la naturaleza
procesual de un sistema de calidad con-forme a las normas ISO 9000,
con todos sus circuitos de realimentación y actuacio-nes correctoras,
resulta muy difícil que se apruebe un sistema ISO 9000 "deficiente".
En realidad, hasta la fecha apenas se han producido casos de "falsificación"
de sistemas o certificados, al menos entre los acreditados. Una analogía
útil son las analogías entre el valor y la calidad de los títulos universitarios
con aspecto similar en toda Europa: dichas diferencias son muchos más
importantes que las existentes actualmente entre los certificados ISO
9000.
Ventajas e inconvenientes de la certificación ISO 9000
Antes de examinar la idoneidad de las ISO 9000 para el sector educativo
y formativo, será útil analizar las ventajas y los inconvenientes sentidos
por las empresas. Cada vez se efectúan más estudios, a escala tanto
nacional como internacional, para examinar las virtudes y defectos de
la certificación ISO 9000.
Una encuesta detallada efectuada en el UK ("¿Son operativas las
ISO 9000?") efectuada en 1995 por la Manchester Business School
por encargo de la SGS, halló ocho motivos para obtener una certificación,
señalados cada uno de ellos al menos por la mitad de quienes contestaron
a la en-cuesta. Son, por orden decreciente de importancia:
- la probable demanda de los futuros clientes de una acreditación
ISO 9000;
- aumentar la coherencia de las operaciones en la empresa;
- mantener/mejorar la proporción de mercado;
- mejorar la calidad de los servicios;
- la presión por los clientes;
- un buen elemento de promoción;
- dar mayor eficacia a las operaciones;
- mejorar la calidad de los productos.
Esta encuesta concluía también que:
"Las pequeñas empresas aspiran funda-mentalmente a cumplir
la norma con el objetivo de mejorar su proporción de mercado y de
promocionarse. (
) Cuanto mayor es la organización, más probable
resulta que ésta cite la presión por los clientes como motivo para
lograr una certificación. El sector de los servicios resalta la importancia
de incrementar su pro-porción en el mercado y la necesidad de mejorar
la coherencia de sus operaciones y la calidad del servicio (
)".
Estos resultados, interpretados dentro de un contexto educativo o formativo,
coinciden con los míos propios y mis expe-riencias con ofertores de
enseñanza o formación.
Pero esta misma encuesta permitió detectar también una serie de obstáculos
y problemas importantes con respecto a la cer-tificación ISO 9000:
- el tiempo requerido para escribir el manual
- el intenso papeleo necesario
- los altos costes de implantación de las normas
- el tiempo requerido para llevar a término la implantación
- los altos costes de mantenimiento de la norma
- la falta de asesoramiento gratuito
- la falta de coherencia entre los diversos auditores
- el tiempo empleado en controlar la documentación antes de las auditorías
Sólo el primero de estos inconvenientes resultó mencionado en la encuesta
por más del 30% de los participantes; el último punto lo fue sólo por
un 16%. Resumiendo los inconvenientes, la encuesta señalaba:
"Todos los grupos consideraban que el problema fundamental
con las ISO 9000 consiste en los elevados costes de implantación,
traducidos en tiempo, documentación y dinero empleados. Las pequeñas
organizaciones tendían por lo general a considerar los inconvenientes
superiores a los beneficios con mayor frecuencia que las grandes empresas.
La misma tendencia se apreciaba también con respecto al mantenimiento
permanente de la norma (
)"
En mi opinión, los argumentos indicados en favor y en contra de las
ISO 9000 resumen buena parte del debate sobre los beneficios y los inconvenientes
que las empresas asocian a estas normas. Resaltan también que la relevancia
y la rentabilidad de una certificación dependen grandemente del contexto
específico: tanto de las demandas y oportunidades exteriores como de
las necesidades y posibilidades internas.
Así pues, no debe sorprendernos que sigan existiendo numerosas compañías
que a pesar de su alta calidad y éxito comercial no poseen una certificación
ISO 9000. De hecho, el lábel "ISO" constituye simplemente
una forma de desarrollar y mantener un sistema de la calidad, de operar
el proceso de aseguramiento de la calidad y de participar en una espiral
de mejoras continuas. Pero constituye también un método muy visible
por el mundo exterior (a diferencia de otros sistemas de la calidad)
y que fija las perspectivas muy claramente para los trabajadores de
una empresa.
A mi parecer, evolucionamos gradualmente -con mayor rapidez en algunos
países europeos que en otros- hacia una situación en las que las ISO
9001 o 9002 pasarán a estar consideradas como un requisito "mínimo"
de la calidad para las empresas del sector productivo. Este ya es el
caso de algunos sectores industriales en algunas regiones europeas.
Esta idea penetra también en el sector de servicios comerciales, si
bien a un ritmo menor y de manera menos homogénea (debido en general
a que la relevancia del certificado no resulta obvia, o por la existencia
de alternativas interesantes, p.e. normas específicas sectoriales).
No obstante, no podemos aún vaticinar si la implantación de las ISO
9000 en el sector público no lucrativo (incluyendo el mundo de la enseñanza)
será fuerte o no. Ello depende de su idoneidad, su interpretación y
sus costes, y de la cultura de la calidad en las correspondientes organizaciones.
La idoneidad de las normas para la enseñanza y la formación
A finales de la década de 1980 algunos escasos institutos de enseñanza
y formación comenzaron a implantar métodos "industriales"
de la calidad (tales como la Gestión Total de la Calidad -GTC); a comienzos
de los 90, algunas organizaciones pioneras aceptaron las ISO 9000. Desde
entonces, son cada vez más los datos que indican que la adopción de
los principios y los métodos GTC -incluyendo los integrados en los requisitos
de las ISO 9000- pudiera ser de importancia y utilidad para las organizaciones
educativas y formativas.
Una serie de argumentos apuntalan la tendencia hacia una certificación
ISO 9000. No es una sorpresa que las organizaciones de enseñanza o formación
busquen de esta manera mejorar o mantener la calidad de la enseñanza
o formación que imparten. Pero también se plantean con frecuencia otro
tipo de argumentos, y en particular los siguientes:
- la promoción de una imagen de alta calidad, muy visible y de alta
credibilidad;
- una forma de responder a los factores externos y en particular
a las presiones de los clientes (directas o indirectas), los gobiernos
o los organismos de financiación;
- un método para desarrollar un sistema completo de aseguramiento
de la calidad que abarque a toda la organización;
- la necesidad de mejorar una serie de actividades específicas de
la organización, mal organizadas en la actualidad.
"(
) la relevancia y la rentabilidad de una certificación
dependen grandemente del contexto específico: tanto de las demandas
y oportunidades exteriores como de las necesidades y posibilidades
internas."
" No obstante, no podemos aún vaticinar si la implantación
de las ISO 9000 en el sector público no lucrativo (incluyendo el mundo
de la enseñanza) será fuerte o no. Ello depende de su idoneidad, su
interpretación y sus costes, y de la cultura de la calidad en las
correspondientes organizaciones."
En cada uno de estos campos, diversos factores pueden desempeñar su
papel. El peso específico de estos argumentos variará probablemente
mucho en función de la naturaleza de la organización y de su entorno
exterior. En términos generales, se observa que los motivos para buscar
una certificación en el mundo educativo no difieren fundamentalmente
de los que se aprecian en otros sectores.
Por supuesto, los argumentos en favor de la certificación deben contraponerse
a los contraargumentos e inconvenientes. Estos son numerosos y -teniendo
en cuenta el limitado número de instituciones certificadas de enseñanza
o formación- sobrepasan aún a los argumentos positivos. Los posibles
inconvenientes son varios:
- problemas interpretativos (la norma se halla diseñada y redactada
inicialmente para la industria productiva);
- insuficiente importancia de determinados componentes de la norma
(y falta de mención específica de algunos temas que se consideran
críticos para la enseñanza y la formación);
- normalización inadecuada en cuanto a utilización y aplicación;
- consumo de tiempo y costes;
- el riesgo de incrementar la burocracia;
- problemas específicos relacionados con los tipos particulares de
centros educativos o formativos.
Debemos pues reconocer que el sistema de las ISO 9000 presenta algunas
desventajas intrínsecas para el sector educativo, y que requieren por
ello una determinada capacidad y creatividad. Las implicaciones en cuanto
a costes y tiempo constituyen un obstáculo real, y el riesgo de burocratización
es también serio. Las diferencias globales que se aprecian al respecto
entre los diversos tipos de ofertores educativos o formativos son las
siguientes:
- comparados con las escuelas o las instituciones de enseñanza superior,
los ofertores de formación continua constituyen candidatos más probables
a obtener la conformidad con las ISO 9000 (por presión del mercado,
de manera semejante a otros servicios industriales);
- los ofertores de formación profesional son también candidatos más
idóneos a las ISO 9000 que los institutos o centros de enseñanza general
(por su vinculación más estrecha con el mercado del empleo, con sus
preocupaciones y cultura en torno a la calidad);
- las ISO 9000 resultan probablemente más idóneas para los centros
"grandes" que para los "pequeños" (por las economías
de escala y la necesidad de un control más formalizado de procesos
en los centros mayores);
- cuanto más variada e individualizada sea la oferta de enseñanza
o formación, más tiempo exigirá (y más costoso será) obtener un certificado
ISO 9000.
"En términos generales, se observa que los motivos para
buscar una certificación en el mundo educativo no difieren fundamentalmente
de los que se aprecian en otros sectores.
"Un punto crítico de la necesaria interpretación para
el sector educativo es la definición del "producto": ¿se
trata del "resultado formativo", del "proceso formativo"
o más bien del programa de enseñanza o formación impartido? (
)
teniendo en cuenta las comparaciones con otros sectores de servicios,
la dificultad real de controlar el proceso formativo y las opciones
elegidas por numerosas organizaciones formativas certificadas en toda
Europa, la forma más operativa de definir el "producto"
en el contexto de las ISO 9000 es la siguiente: (
)"
Cuestiones interpretativas
Una característica particular de las normas ISO 9000 es la necesidad
de interpretarlas. Muchas de las especificaciones que las normas plantean
precisan de un análisis cuidadoso y de una interpretación adecuada antes
de poderse aplicar a un contexto formativo particular. Ello tiene que
ver tanto con la terminología como con los procesos interesados. Esta
característica constituye tanto una ventaja (pues permite una flexibilidad
y una individualización considerable a largo plazo) como un inconveniente
(puede provocar la inseguridad y ser fuente de controversias y oposiciones).
Un punto crítico de la necesaria interpretación para el sector educativo
es la definición del "producto": ¿se trata del "resultado
formativo", del "proceso formativo" o más bien del programa
de enseñanza o formación impartido? No se trata de un problema meramente
académico, sino de algo que tiene implicaciones para toda la norma.
En mi opinión, teniendo en cuenta las comparaciones con otros sectores
de servicios, la dificultad real de controlar el proceso formativo y
las opciones elegidas por numerosas organizaciones formativas certificadas
en toda Europa, la forma más operativa de definir el "producto"
en el contexto de las ISO 9000 es la siguiente:
"los servicios educativos o formativos impartidos por la organización,
incluyendo los productos asociados, como los materiales didácticos y
los servicios".
Esta definición es rica en implicaciones cuando se interpretan toda
una serie de cláusulas de las ISO 9001/9002. Por ejemplo, si adoptamos
"lo aprendido" como "producto", los requisitos de
"comprobación e inspección" se centrarán en el examen y la
evaluación de estudiantes y formados. Por contra, si como producto se
considera el "curso (programa)" o la "formación ofrecida",
los requisitos de "comprobación e inspección" se referirán
a la evaluación de un curso o secuencia formativa por los estudiantes,
los formados y/o sus empresarios. Resulta interesante observar sin embargo
que, aun cuando se acepte "lo aprendido" como definición del
producto, en la práctica ello da lugar a una implantación similar de
un sistema de la calidad. Esto tiene que ver con la naturaleza en cierto
modo redundante de los requisitos ISO 9000 y con el hecho de que la
aplicación sistemática de los principios de aseguramiento de la calidad
resulta casi independiente de la definición del producto. En particular,
las cláusulas generales 4.2 (Sistema de la calidad) y 4.9 (Control de
procesos) están formuladas de forma que requieren mecanismos de garantía
de la calidad para todos los procesos críticos, estén éstos previstos
por una cláusula específica de la norma o no.
Hay un segundo conjunto de problemas de interpretación que plantea
mayores desafíos. Nos referimos a la decisión de implantar eficazmente
los requisitos con costes mínimos. De hecho, en numerosas situaciones
no resulta evidente poder afirmar si un requisito particular se ha cumplido
en su totalidad o no. Considérese, por ejemplo, la necesidad de definir
y analizar los "factores de entrada al diseño" durante el
proceso de un diseño de programa (cláusula 4.4 de la ISO 9001). La decisión
de si se han considerado todos los factores críticos de entrada dependerá
completamente del juicio de la institución y del auditor del organismo
certificador.
La definición y consideración de estos temas tienen consecuencias fundamentales
para la aplicación y el mantenimiento del sistema de la calidad. Las
normas ISO 9000 contienen muchos puntos que requieren juicios subjetivos
por parte de los ofertores educativos o formativos particulares. Ello
constituye de hecho tanto una virtud como un defecto de las ISO 9000.
Una tercera categoría de dificultad interpretativa, relacionada con
las anteriores, concierne al rigor y el grado en el que hay que cumplir
los requisitos, como p.e.:
- el nivel de detalle necesario para los documentos (en particular
para las instrucciones de procedimientos y de trabajo), lo que tendrá
implicaciones considerables para el control documental
- la naturaleza y la cantidad de los registros de la calidad, con
frecuencia el elemento más difícil para un mantenimiento eficaz del
sistema de la calidad, y fuente de problemas burocráticos o de exceso
de documentación
- la especificidad de la política y los objetivos de la calidad
- la frecuencia de las auditorías internas y las revisiones por la
gerencia/directiva
- la validez científica de los métodos de evaluación y examen utilizados.
No existen directrices definidas sobre estos temas. Los pasos necesarios
en la práctica dependen de la complejidad de la organización, de las
demandas de los clientes y del nivel educativo de la plantilla. Será
aconsejable comprobar por anticipado que el organismo certificador coincide
con la interpretación adoptada.
La aplicación de un sistema de la calidad basado en las ISO 9000
"El proceso total, desde la decisión
hasta la certificación, requiere habitualmente -para una organización
típica- de 12 a 18 meses. Así pues, no solamente debe valorarse la
adopción de las ISO 9000 con sus ventajas e inconvenientes para el
sistema de la calidad, sino que deben también tomarse en cuenta la
complejidad y los riesgos de su implantación."
"El proceso total, desde la decisión hasta la certificación, requiere
habitualmente para una organización típica de 12 a 18
meses. Así pues, no solamente debe valorarse la adopción de las ISO
9000 con sus ventajas e inconvenientes para el sistema de la calidad,
sino que deben también tomarse en cuenta la complejidad y los riesgos
de su implantación. Después de todo, la creación de un sistema de la
calidad no consiste en añadir simplemente unos cuantos adornos decorativos
a una organización existente, sino que constituye un importante "proceso
de cambio" que ejercerá su impacto sobre toda la organización.
Se sabe ya perfectamente por las prácticas de las consultorías de gestión,
que la implantación de procesos de cambio siempre resulta dificultosa
y con riesgo, y que con frecuencia se subestiman los recursos necesarios
para ello. Lo mismo puede decirse también de todo el proceso de certificación.
Aun cuando sea peligroso generalizar los requisitos "ideales"
de partida para las ISO 9000, personalmente mis "diez favoritos"
son las siguientes condiciones iniciales:
- la organización debe disponer ya de una buena estructura organizativa;
- existe ya una política de la calidad (al menos implícitamente),
y normas que se toman en serio;
- la organización ha sido y continuará probablemente siendo bastante
estable en cuanto a sus actividades y personal (no se están produciendo
cambios esenciales, ampliaciones u operaciones de reorientacion);
- se comprenden bien todos los procesos internos;
- ya existen numerosos documentos estandarizados;
- la organización está saneada financieramente;
- se dispone de una persona cualificada, motivada y con credibilidad
(muy respetada) para coordinar la implantación de las normas;
- el nivel directivo superior cree en la importancia de la certificación
y se compromete con el tema;
- el número de clases significativamente distintas de clientes, productos
y servicios es restringido;
- la organización es de pequeño tamaño, disponiendo sólo de algunos
departamentos y de una plantilla máxima de unas docenas de personas.
Si se cumplen la mayoría de estas condiciones, una organización podrá
iniciar la ruta de las ISO 9000 con seguridad de llegar a buen puerto.
Pero si no se cumplen ninguna o sólo unas cuantas, será probable que
la travesía hacia la certificación sea larga y empedrada de dificultades.
Un punto favorable en cualquier caso sería el fácil acceso a un asesoramiento
y a la experiencia profesional de organizaciones semejantes que ya hayan
implantado estos requisitos en su funcionamiento.
Conclusiones
"Las ISO 9000 no están en contradicción con ninguna norma
o práctica educativa sanas, y pueden complementarse fácilmente con
otros sistemas de la calidad (en particular con los centrados en factores
de entradas o salidas).
"(
) las normas ISO 9000 no son las mejores normas
imaginables para la calidad en el sector educativo. En un caso ideal,
habría que complementarlas con criterios sobre los contenidos lectivos.
Aún no podemos por el momento responder a la cuestión de si resulta
rentable iniciar un proceso de certificación y mantener a continuación
el sistema de la calidad."
Aun cuando la experiencia con las ISO 9000 en el mundo de la enseñanza
y la formación siga siendo limitada (unas cuantas docenas de instituciones
en cada uno de los países europeos mayores o más desarrollados), podemos
extraer ya algunas primeras lecciones generales.
Los requisitos tangibles y con frecuencia obligatorios que plantean
las normas ISO 9001 e ISO 9002 (política de la calidad, manual y procedimientos
de la calidad, auditorías regulares,
) proporcionan un instrumento
general y accesible para la instauración de un sistema de la calidad,
utilizable por toda organización educativa o formativa. La experiencia
recogida hasta la fecha nos indica que los sistemas de la calidad basados
en las ISO 9000 contribuyen a mejorar el servicio al cliente, lograr
una buena garantía de la calidad y establecer una dinámica de mejoras
continuas de la misma. Las ISO 9000 no están en contradicción con ninguna
norma o práctica educativa sana, y pueden complementarse fácilmente
con otros sistemas de la calidad (en particular con los centrados en
factores de entradas o salidas). La obtención de un certificado realza
la imagen de la calidad de un centro u organización y resalta su aspiración
a la calidad en un entorno cada vez más competitivo. Y pueden capacitar
a un ofertor de enseñanza o formación para cumplir o superar incluso
los criterios de calidad que rigen externamente a él.
Por otro lado, incluso los centros de enseñanza o formación que se
declaran muy partidarios de las ISO 9000 reconocen la existencia de
una serie de problemas e inconvenientes en la aplicación del sistema.
Los problemas registrados con mayor frecuencia son: el volumen permanente
de papeleo necesario, el coste de la certificación y el coste continuo
de su mantenimiento, el riesgo de evolucionar hacia una burocracia centrada
en los procedimientos y los registros, y la dificultad de instaurar
con rapidez los cambios necesarios.
Debemos admitir que las normas ISO 9000 no son las mejores normas imaginables
para la calidad en el sector educativo. En un caso ideal, habría que
complementarlas con criterios sobre los contenidos lectivos. Aún no
podemos por el momento responder a la cuestión de si resulta rentable
iniciar un proceso de certificación y mantener a continuación el sistema
de la calidad. Necesitamos investigar más sobre los efectos de las certificaciones
ISO 9000, su relevancia, su rentabilidad y la interacción con los sistemas
y mecanismos tradicionales de garantía de la calidad en la enseñanza
y la formación. También será necesario efectuar más estudios sobre períodos
de tiempo suficientes para examinar si los beneficios experimentados
continúan superando a los inconvenientes, y bajo qué presupuestos puede
transferirse una experiencia de implantación de un sistema de la calidad
a través de las ISO 9000 a otras organizaciones educativas o formativas.
En conclusión, incluso el creciente número de certificados ISO 9000
parece incapaz de poner término al vivo debate sobre la garantía y la
gestión de la calidad en las instituciones educativas. En último término,
será el propio mercado quien decida si el coste asociado a la certificación
merece la pena, si sus beneficios superan a los inconvenientes, o si
otro sistema nacional o internacional de garantía de la calidad resulta
más idóneo para ellas.
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