Andamios (Buenos Aires), v.1, n.1, abr.-jun. 2008. Fundación
UOCRA
Barasatian,
Susana; Sladogna, Mónica G
El desafío de la formación contínua. p. 4 - 7.
Analiza el papel de la formación profesional en los modelos
de producción. Reseña que si en la década pasada
cumplió una función de contención social para quienes
eran expulsados del mercado de trabajo, actualmente es considerada un
factor de inclusión social, proporcionando las competencias laborales
necesarias para la incorporación a los circuitos productivos.
Señala que hoy la formación debe concebirse como un proceso
continuo que adecue las competencias del trabajador a los requerimientos
de la innovación tecnológica y organizacional.
La sociedad del conocimiento, se caracteriza por una expansión
sin límites de la división social del trabajo, la creciente
productividad de los bienes de capital y una demanda intensiva en conocimientos
de su fuerza laboral. Estos cambios en el contexto socio-productivo
generan la necesidad de focalizar el análisis en la relación
entre el mundo de la empresa, como ámbito privilegiado de la
innovación y el desarrollo tecnológico, y el mundo del
trabajo. Desde la mirada de la política pública, resalta
la importancia de la formación continua como eje prioritario
de la gestión, atendiendo los desafíos que plantea la
sociedad del conocimiento. Considera que el desafío del Ministerio
de Trabajo, Empleo y Seguridad Social es coordinar y organizar la institucionalidad,
los procedimientos, los instrumentos y las actividades que constituyen
un Sistema Nacional de Formación Continua. Este Sistema es el
que debe definir a nivel nacional las condiciones de acceso y permanencia
a una formación de calidad de toda la población.
Briasco, Irma
¿Hacia dónde va la educación técnico profesional
en América Latina? p. 8 - 12.
Da cuenta de los derroteros de la educación técnica y
la formación profesional en América Latina que, a raíz
de una génesis disímil, se constituyeron como ofertas
diferenciadas. Las reformas de los años ochenta y noventa del
siglo pasado han marcado otros escenarios para la educación técnico-profesional,
replanteando su inserción en el sistema educativo y delineando
nuevas tendencias. Se pueden identificar las siguientes estrategias
que dan forma a las tendencias en la educación técnico
profesional para América Latina post reformas: revisión
de los modelos de organización de la educación técnico
profesional dentro de la oferta de educación secundaria; transformación
curricular: el advenimiento del concepto de competencia; evaluación
de la calidad; nueva institucionalidad para la gestión de la
educación técnico profesional: hacia la gestión
por proyectos y la incorporación del área de relaciones
empresariales. A pesar de la persistencia en la implementación
de programas de transformación de la educación técnico
profesional se siguen identificando como pendientes varios de los temas
señalados.
Hay mucho trabajo por realizar para la consolidación de nuevas
estrategias de vinculación con el mundo productivo, que superen
los modelos tradicionales y que se orienten hacia la construcción
de redes sectoriales. Surge la urgencia de diseñar nuevas estrategias
superadoras del modelo en el que se entiende la capacitación
como acumulación de cursos y no se incorpora la construcción
de nuevas competencias requeridas para liderar los procesos de reforma.
El desarrollo de acciones pertinentes con su práctica supone
un trabajo con fuerte anclaje institucional. Plantea que hoy la tarea
de los países de la región consiste en instrumentar sistemas
nacionales de formación y desarrollo de recursos humanos que
permitan la articulación coherente y eficaz de los diversos recursos
disponibles.
Altube, María Ester Educación y trabajo:
bases para la libertad y la dignidad de la persona. p. 13-15.
La educación y el trabajo comparten un mismo espacio y se desenvuelven
en historias donde se articulan en lo sustancial. En una se puede resaltar
la construcción de la libertad y en el otro la dignidad de la
persona. Lo humano, de alguna forma, está siempre presente en
la sociedad pero se ilumina, cuando se puede expresar con ánimo
liberador y allí está la educación. Sin embargo
ella comienza a tener verdadero rostro cuando se dignifica por el trabajo.
Actualmente estamos viviendo en una etapa de cambios vertiginosos, un
proceso de globalización que se moviliza a gran velocidad y por
rumbos desconocidos. Estas transformaciones repercuten fuertemente en
la vida de todos pero especialmente en la de los jóvenes. En
esta coyuntura, los escenarios de la educación y el trabajo,
se transforman en un binomio inseparable para luchar contra la exclusión
social y una mejor calidad de vida para todas las personas.
La educación debe rescatar su esencia de facilitar el conocimiento
en su dimensión teórica y práctica, desarrollar
el espíritu y pensamiento crítico y competencias para
el trabajo, en síntesis democratizarlo desde su identidad local
y hacer que los educandos logren ser competentes utilizando las nuevas
tecnologías aplicadas a la producción y reconociendo las
nuevas formas que adquiere la organización del trabajo, para
que todos los miembros de la sociedad puedan acceder en cantidad y calidad
a los bienes de la cultura y vivir con dignidad a partir de su trabajo.
En este terreno la empresa que estudia los nuevos horizontes para
expandirse y competir con eficiencia y los trabajadores, protagonistas
insustituibles al hablar de compromiso social, deben estar presentes
a la hora de acordar contenidos y estrategias de formación. El
futuro de la actividad productiva, y por consiguiente los niveles de
productividad, patrimonio y bienestar que podamos alcanzar, dependerán
crucialmente de la agenda educativa que elaboremos para los próximos
años, visualizando la educación como una política
de estado. Este nuevo diseño de la educación, debe partir
de una premisa fundamental: la sociedad no se puede permitir una vez
más la formación de una generación de jóvenes
sin proyectos para su futuro y sin esperanzas en su presente.
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