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Fecha de actualización:
24/02
/2010

 

 

Andamios (Buenos Aires), v.1, n.1, abr.-jun. 2008. Fundación UOCRA


Barasatian, Susana; Sladogna, Mónica G
El desafío de la formación contínua. p. 4 - 7.

Analiza el papel de la formación profesional en los modelos de producción. Reseña que si en la década pasada cumplió una función de contención social para quienes eran expulsados del mercado de trabajo, actualmente es considerada un factor de inclusión social, proporcionando las competencias laborales necesarias para la incorporación a los circuitos productivos. Señala que hoy la formación debe concebirse como un proceso continuo que adecue las competencias del trabajador a los requerimientos de la innovación tecnológica y organizacional.

La sociedad del conocimiento, se caracteriza por una expansión sin límites de la división social del trabajo, la creciente productividad de los bienes de capital y una demanda intensiva en conocimientos de su fuerza laboral. Estos cambios en el contexto socio-productivo generan la necesidad de focalizar el análisis en la relación entre el mundo de la empresa, como ámbito privilegiado de la innovación y el desarrollo tecnológico, y el mundo del trabajo. Desde la mirada de la política pública, resalta la importancia de la formación continua como eje prioritario de la gestión, atendiendo los desafíos que plantea la sociedad del conocimiento. Considera que el desafío del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social es coordinar y organizar la institucionalidad, los procedimientos, los instrumentos y las actividades que constituyen un Sistema Nacional de Formación Continua. Este Sistema es el que debe definir a nivel nacional las condiciones de acceso y permanencia a una formación de calidad de toda la población.


Briasco, Irma
¿Hacia dónde va la educación técnico profesional en América Latina? p. 8 - 12.

Da cuenta de los derroteros de la educación técnica y la formación profesional en América Latina que, a raíz de una génesis disímil, se constituyeron como ofertas diferenciadas. Las reformas de los años ochenta y noventa del siglo pasado han marcado otros escenarios para la educación técnico-profesional, replanteando su inserción en el sistema educativo y delineando nuevas tendencias. Se pueden identificar las siguientes estrategias que dan forma a las tendencias en la educación técnico profesional para América Latina post reformas: revisión de los modelos de organización de la educación técnico profesional dentro de la oferta de educación secundaria; transformación curricular: el advenimiento del concepto de competencia; evaluación de la calidad; nueva institucionalidad para la gestión de la educación técnico profesional: hacia la gestión por proyectos y la incorporación del área de relaciones empresariales. A pesar de la persistencia en la implementación de programas de transformación de la educación técnico profesional se siguen identificando como pendientes varios de los temas señalados.

Hay mucho trabajo por realizar para la consolidación de nuevas estrategias de vinculación con el mundo productivo, que superen los modelos tradicionales y que se orienten hacia la construcción de redes sectoriales. Surge la urgencia de diseñar nuevas estrategias superadoras del modelo en el que se entiende la capacitación como acumulación de cursos y no se incorpora la construcción de nuevas competencias requeridas para liderar los procesos de reforma. El desarrollo de acciones pertinentes con su práctica supone un trabajo con fuerte anclaje institucional. Plantea que hoy la tarea de los países de la región consiste en instrumentar sistemas nacionales de formación y desarrollo de recursos humanos que permitan la articulación coherente y eficaz de los diversos recursos disponibles.

Altube, María Ester Educación y trabajo: bases para la libertad y la dignidad de la persona. p. 13-15.

La educación y el trabajo comparten un mismo espacio y se desenvuelven en historias donde se articulan en lo sustancial. En una se puede resaltar la construcción de la libertad y en el otro la dignidad de la persona. Lo humano, de alguna forma, está siempre presente en la sociedad pero se ilumina, cuando se puede expresar con ánimo liberador y allí está la educación. Sin embargo ella comienza a tener verdadero rostro cuando se dignifica por el trabajo. Actualmente estamos viviendo en una etapa de cambios vertiginosos, un proceso de globalización que se moviliza a gran velocidad y por rumbos desconocidos. Estas transformaciones repercuten fuertemente en la vida de todos pero especialmente en la de los jóvenes. En esta coyuntura, los escenarios de la educación y el trabajo, se transforman en un binomio inseparable para luchar contra la exclusión social y una mejor calidad de vida para todas las personas.

La educación debe rescatar su esencia de facilitar el conocimiento en su dimensión teórica y práctica, desarrollar el espíritu y pensamiento crítico y competencias para el trabajo, en síntesis democratizarlo desde su identidad local y hacer que los educandos logren ser competentes utilizando las nuevas tecnologías aplicadas a la producción y reconociendo las nuevas formas que adquiere la organización del trabajo, para que todos los miembros de la sociedad puedan acceder en cantidad y calidad a los bienes de la cultura y vivir con dignidad a partir de su trabajo.

En este terreno la empresa que estudia los nuevos horizontes para expandirse y competir con eficiencia y los trabajadores, protagonistas insustituibles al hablar de compromiso social, deben estar presentes a la hora de acordar contenidos y estrategias de formación. El futuro de la actividad productiva, y por consiguiente los niveles de productividad, patrimonio y bienestar que podamos alcanzar, dependerán crucialmente de la agenda educativa que elaboremos para los próximos años, visualizando la educación como una política de estado. Este nuevo diseño de la educación, debe partir de una premisa fundamental: la sociedad no se puede permitir una vez más la formación de una generación de jóvenes sin proyectos para su futuro y sin esperanzas en su presente.

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