PRISMA. Montevideo, UCUDAL. n. 22, may. 2008. ISSN 0797-8057
Este
número está dedicado al desarrollo local y se centra en
tres grandes dimensiones de esta temática: la conceptualización
del desarrollo local y su referencia al territorio, la administración
y los gobiernos locales y los actores comprometidos en los escenarios
locales.
En la primer parte de la revista y en el primer artículo José
Arocena realiza una síntesis histórica presentando
las grandes etapas que el desarrollo local ha pasado en los 30 últimos
años.
Francisco Albuquerque a continuación analiza la interacción
entre desarrollo y territorio, planteándose la problemática
de los entornos innovadores y los sistemas territoriales de innovación.
El tercer artículo de Antonio Vázquez Barquero
afirma que el desarrollo endógeno es una interpretación
territorial de la dinámica económica y social que facilita
la definición de estrategias y políticas que los actores
de un territorio pueden ejecutar aprovechando las oportunidades que
presenta la globalización.
Oscar Madoery pone el énfasis en las capacidades endógenas
que genera cada territorio para su desarrollo, en las dinámicas
particulares que adquieren las sociedades locales y en las estrategias
desplegadas por los gobiernos, empresas, instituciones y organizaciones
sociales.
Para terminar la primera parte Antonio Pérez García
analiza algunos problemas en la construcción de la noción
de desarrollo local, como base para ingresar en una evaluación
crítica del concepto de identidad local.
En la segunda parte se aborda la temática de los "gobiernos
locales".
Fernando Barreiro destaca la necesidad de un aprendizaje social
que se construye mediante las acciones cotidianas de los responsables
políticos locales y las interacciones del día a día.
Eduardo Rebollo reflexiona luego, en torno a la imagen de marca
territorial y su valor como capital intangible en un proceso de desarrollo
local. Analiza el rol de los gobiernos y actores locales en la gestión
de las variables que permiten lograr una percepción territorial
capaz de convocar a inversores, visitantes y nuevos habitantes, cuyas
acciones generan riqueza genuina y sostenible en un lugar.
Alberto Enríquez desarrolla la temática de las
mancomunidades en la experiencia de El Salvador, que ha abierto en estos
últimos años un camino posible, para superar la fragmentación
territorial. Reseña las debilidades institucionales de estas
experiencias y la necesidad de respetar las identidades particulares
de cada municipio.
Javier Marsiglio señala que los actores locales dibujan
un tipo de relaciones determinado a partir de sus intereses y lógicas
diferentes de acción y aportan capital social comunitario que
pauta el modo de desarrollo predominante en el territorio.
La tercera parte presenta dos artículos sobre el "actor
local".
Raúl González Meyer sostiene, en su artículo,
que lo correcto sería que los espacios territoriales subnacionales
sean comprendidos como producciones sociales desde la acción
e interacción de agentes locales y supralocales. Señala
la necesidad de reforzar los sistemas políticos locales, crear
coaliciones locales, reforzar a los sectores de clases medias locales,
a las capas dirigentes de los sectores populares, las capacidades de
producción de riqueza local y las capacidades de acción
pública local directa.
Concluye el número Graciela Pintos que propone una mirada
de la intervención en el marco de políticas sociales en
la ciudad de Montevideo enfocando su relación con el territorio
urbano.