Vargas, F. Globalização e TI mudam perfil
do trabalho. Rio de Janeiro, ABRAMAN. v. 21, n.113. jan/fev. 2007, p.
28-29.
Resumen

La globalización ha aumentado la velocidad de los cambios y esto
es notable especialmente en el mundo del trabajo. En algunos sectores
económicos la actividad puede ser realizada independientemente
del local donde se encuentre el trabajador. En este sentido, los casos
de India y China son bastante conocidos, pero también América
Latina está comenzando a participar de este fenómeno.
En este artículo se destaca que la integración
de los mercados hará que los empleos en todo el mundo estén
más sujetos a presiones competitivas. En la medida que el comercio
se expande y las tecnologías son transferidas hacia los países
en desarrollo, los trabajadores no calificados ni certificados pasarán
a enfrentarse la competencia internacional. Es así que, la formación
profesional se transforma en un desafío crucial para el desarrollo
de los países de América Latina. Los programas de formación
exigen un alto nivel de calidad y es preciso que estén articulados
con opciones que permitan a los trabajadores transitar por un camino
ocupacional ascendente, aprovechando todas las oportunidades posibles.
Los programas de formación de trabajadores de
la industria han tenido un desarrollo importante en los últimos
años en la región. Algunos ejemplos pueden ser los programas
del SENAI que implican diversificación, actualización
tecnológica, nuevos métodos didácticos y el uso
de tecnologías de información y comunicación. Brasil
ha sido pionero en la celebración de alianzas entre socios estratégicos
en la industria, en los sectores automotriz, téxtil, químico,
etc. En América Central, el INTECAP de Guatemala, creó
un Centro de Formación de desarrollo agroindustrial que apoya
sectores como los de producción de caña de azúcar
y transporte y automatización de procesos, dentro de otros. Este
Centro apoya la formación de alta calidad y tecnología
para trabajadores que no tiene acceso a programas y certificaciones
reconocidas por las empresas. El SENA de Colombia tiene centros de alta
especialización en las áreas textil y de confecciones,
cuero y calzado, construcción, microelectrónica, etc.
Allí se están probando modelos de formación basados
en la solución de problemas y en la definición de proyectos,
transformando la tradicional pedagogía basada en el docente como
nexo a otra donde el papel del instructor es el de facilitar, provocar
y guiar en la búsqueda de soluciones. El INFOTEP de República
Dominicana por su parte, está aplicando la metodología
SIMAPRO, que conjuga acciones de capacitación de trabajadores
con mejoras en los indicadores de productividad previamente acordados
con las empresas.
En todas estas situaciones es fundamental la certificación
de competencias, que actúa como credencial y torna más
transparente la relación entre el trabajador y el empleador,
facilitando el acceso al empleo. Los acuerdos entre los empleadores
y el sistema de instituciones de formación para el trabajo dan
muy buenos resultados y mejoran la capacidad competitiva.
En Brasil, las grandes empresas con visión de
futuro inmersas en la competencia global invierten en sus propias Universidades.
La Universidad Petrobras, es un ejemplo de instrumento que creó
la propia empresa dedicado a la formación y al desarrollo de
las competencias exigidas por sus puestos de trabajo. En otros casos,
grandes conglomerados empresariales se unen para generar una Universidad
corporativa, que ofrece mecanismos para la formación y desarrollo
de sus trabajadores. Estas Universidades se asocian con instituciones
del país o del exterior para promover cursos presenciales y a
distancia.