La oferta de formación continua. Mirada de los
prestatarios sobre su actividad. Calificaciones y empleo. Rousset, Patrick;
Vero, Josiane. Piette/Céreq n°43, año 2005.
Desde hace treinta años la oferta de formación continua
no ha dejado de transformarse y aumentar.
La ley de julio de 1971 instituyó una obligación colectiva
de financiamiento de la formación, lo que favoreció el
desarrollo de la formación continua en Francia. Después
de una importante expansión, el mercado de la formación
continua evolucionó con menor fuerza en las últimas décadas.
Así, se contaban cerca de 42.000 organismos de formación
en 2000, mientras que sólo eran 25.000 diez años antes.
Su facturación pasó de 3.8 a 6.4 mil millones de euros
durante este período, lo que representa un aumento del orden
de 40% en euro constantes. Hay que observar que hoy el 85% del producto
de la formación es generado por el 17% de los organismos que
facturan más de 150.000 euros anualmente. Paralelamente, la cantidad
de pasantes prácticamente se duplicó en diez años,
para franquear la barra de los 12 millones en 2000, mientras que la
duración de las formaciones ha disminuido.
Estas evoluciones cuantitativas están acompañadas por
evoluciones cualitativas. Así, la proporción de formaciones
dedicadas al sector terciario administrativo aumentó en detrimento
de las vinculadas con especialidades industriales. Estas evoluciones
son más llamativas en la medida en que intervienen en un contexto
en el que la proporción de los organismos con fines de lucro
ha crecido.
El análisis de la manera en que estas diferentes categorías
de prestatarios de formación describen su actividad y sus polos
de competencias permite comprender mejor la estructuración de
la oferta y hace aparecer diferentes estrategias de posicionamiento
en el mercado de la formación continua. Así, globalmente,
más del 90% del producto total de la formación continua
se organiza hoy en torno a tres grandes lógicas:
la primera define categorías de públicos y se
articula con financiamientos específicos
la segunda pone el acento en la certificación
la tercera se inscribe en un enfoque de venta de contenidos de
formaciones.
Una oferta de formación centrada en una lógica de
públicos
Un quinto de la oferta de formación continua se posiciona
en categorías particulares de pasantes: la mayoría apunta
a los demandantes de empleo y está sujeta a financiamientos públicos;
el resto está centrado en la formación de los asalariados,
financiada por las empresas.
La formación centrada en los demandantes de empleo responde
a exigencias de calificación o recalificación de los pasantes,
en una perspectiva de acceso al empleo. Estas formaciones generan un
14% del producto global de la formación continua y en general
son realizadas por organismos públicos o del sector asociativo.
El 6% del producto de la formación continua proviene de prestaciones
que responden a la demanda específica de las empresas. Los prestatarios
deben combinar las actividades de consultoría con las de formación:
venden formaciones a medida. Definen su posición en el mercado
de la formación continua a partir de la clientela de la empresa
y del público asalariado, no a partir de una especialidad de
formación.
Una oferta fundada en una lógica de certificación
El 15% del mercado de la formación continua se inscribe en
una lógica de certificación, permitiendo al pasante preparar
un diploma, un título. La certificación evalúa
y autentifica competencias y saber hacer de un individuo respecto a
una norma oficial. Los prestatarios ven limitada su autonomía
por una serie de reglas relativas a los referentes de certificaciones
y a las modalidades de evaluación de los saberes adquiridos.
El estado desempeña un papel director fundamental en cuanto
a diplomas y títulos homologados. Las formaciones continuas que
llevan a este tipo de certificación son en su mayoría
propuestas por organismos del sector público. Los prestatarios
del sector privado lucrativo preparan también para títulos
homologados por el Estado, pero se trata de diplomas del nivel bachillerato
en ámbitos específicos como ser: marketing, management
y finanzas.
Una oferta de formación que se inscribe en una lógica
de contenido
La mayor parte de la oferta de formación continua (56%) pertenece
a una lógica de contenido: apunta a la adaptación de los
trabajadores a cambios técnicos, a las evoluciones tecnológicas
y de las organizaciones de trabajo. Es un segmento de la oferta formativa
que se distingue en muchos aspectos de las anteriores.
El poder de los organismos de formación es mucho más
importante y se basa en su capacidad de hacer valer la pericia en un
ámbito y por movilizar diversos tipos de públicos. Los
prestatarios tienen más autonomía en la producción
de la oferta y la competencia juega sobre precios y calidad del producto.
Prima una regulación competitiva que agudiza la competencia entre
prestatarios. Las exigencias del mercado imponen el despliegue de servicios
que puedan darse antes o después de la formación (análisis
de necesidades, consultoría, evaluación de lo requerido,
seguimiento)
Esta lógica centrada en los contenidos, así como las
anteriormente mencionadas, tiende a mostrar que las estrategias de posicionamiento
de los prestatarios en el mercado de la formación están
en gran parte ligadas a las características de los actores implicados
antes y después de la formación. Las tres lógicas
señaladas no son más que tres puntos de vista distintos
sobre una misma realidad: la separación de las formaciones en
función de las categorías de pasantes.
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