Trabajo decente en las Américas: una agenda hemisférica,
2006-2015. Informe del Director General
Prólogo
La 93.ª reunión Conferencia Internacional
del Trabajo (junio de 2005), aprobó el Programa y Presupuesto
de la OIT para el bienio 2006-2007. Este Programa gira en torno al reconocimiento
del trabajo decente como un objetivo global, entendiendo, por
tanto, que todos los hombres y mujeres del mundo aspiran a conseguir
un trabajo productivo en condiciones de libertad, igualdad, seguridad
y dignidad. Para la OIT, este objetivo global, asumido también
por la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la
Globalización, debe ser progresivamente incorporado a las estrategias
nacionales de desarrollo, estrategias cuya ejecución será
apoyada mediante programas de trabajo decente por país, formulados
y ejecutados por la Oficina y los mandantes, tal como lo estableció
la propia Conferencia.
En las Américas se ha venido consolidando,
especialmente a partir de 2003, el convencimiento de que la generación
de trabajo decente, tal como lo define la OIT, constituye la mejor vía
para superar la pobreza y afianzar la gobernabilidad democrática.
En el caso de América Latina, este convencimiento se refleja
en las conclusiones de la Conferencia Regional de Empleo del MERCOSUR
(Buenos Aires, abril de 2004), de la Conferencia Regional Andina sobre
Empleo (Lima, noviembre de 2004), y del Foro Tripartito Subregional
para el Empleo (Tegucigalpa, Honduras, junio de 2005), en el que participaron
delegaciones de América Central, Panamá y República
Dominicana. De igual modo, las conclusiones de la XIII y la XIV Conferencias
Interamericanas de Ministros de Trabajo, así como las declaraciones
de Jefes de Estado y de Gobierno del continente pronunciadas en las
Cumbres Iberoamericanas (Santa Cruz, San José de Costa Rica y
Salamanca) en la III Cumbre América Latina y el Caribe
Unión Europea y en las Cumbres Americanas de Nuevo León
y de Mar del Plata (que incluye un Plan de Acción), recogen la
aspiración de que el trabajo decente se convierta en un objetivo
global. En dichos documentos (anexo) se reconoce que la promoción
del trabajo decente constituye una estrategia que puede permitir
avanzar hacia el logro de una mayor participación de los pobres
y de las personas socialmente excluidas en los frutos del crecimiento
económico, el fortalecimiento de la democracia, y la superación
de la pobreza, la desigualdad y la exclusión en el marco de una
globalización más justa.
Se considera que, a la luz de los pronunciamientos
antes mencionados, es necesario incorporar explícitamente el
objetivo de generación de trabajo decente en las estrategias
nacionales de desarrollo. Para la OIT, esta XVI Reunión Regional
Americana es el ámbito adecuado para examinar cómo debemos
actuar con miras a avanzar hacia el logro de este objetivo global, de
modo que podamos responder con medidas concretas a la aspiración
de nuestras ciudadanas y ciudadanos de un trabajo decente para todos.
Los programas de trabajo decente por país
(PTDP) son una contribución de la OIT para prestar asistencia
a los países en la incorporación del trabajo decente a
sus estrategias de desarrollo. A lo largo de este informe se formulan
propuestas específicas de políticas generales que cada
país podrá adoptar y adaptar a su realidad si así
lo considera conveniente, ya que la decisión de adoptar el trabajo
decente como un objetivo nacional corresponde a cada país. En
el marco de cada programa nacional de trabajo decente, la cooperación
de la OIT se organizará de forma coherente y responderá
a una o varias prioridades clave para que el país de que se trate
haga progresos en la consecución de los objetivos de trabajo
decente. En la última sección de este informe se plantean
algunas consideraciones sobre los PTDP.
Los PTDP pueden ser, además, unos espacios
adecuados para focalizar y potenciar la cooperación técnica
horizontal entre los países americanos, así como la cooperación
internacional para el desarrollo tanto multilateral como bilateral
dentro y fuera del hemisferio.
El presente informe toma en consideración los avances, tanto
técnicos como políticos, que los mandantes de la OIT del
continente han logrado en relación con la dimensión sociolaboral
del desarrollo, su pertinencia y su papel fundamental. Se trata de un
informe que busca resultados a partir de un programa que ayudará
a evitar la dispersión de iniciativas, teniendo en cuenta que
la promoción del trabajo decente requiere la integración
de las políticas económicas y sociales y la efectiva contribución
de los sectores público y privado para que la persona y su trabajo
estén en el centro del desarrollo en un mundo globalizado.
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