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Fecha de actualización:
10/10/2008

 

 

EL LIBRO DEL MES
Enero 2005

Hopenhayn, M. (Coord.)
La juventud en Iberoamérica: tendencias y urgencias. Santiago de Chile : Organización Iberoamericana de Juventud/CEPAL, 2004. 403 p.La juventud en Iberoamérica: tendencias y urgencias


La vida moderna coloca a los jóvenes en el proceso de preparación para entrar en el sistema productivo e independizarse de sus familias de origen. La juventud se transforma en objeto de discusión y análisis cuando los canales de tránsito de la educación al empleo, de la dependencia a la autonomía o de valores heredados a valores recreados se vuelven problemáticos y difusos. Conflictividad o apatía política, deserción escolar, postergación de la procreación, desempleo masivo, crisis normativa o conductas de riesgo pasan a ser parte del lenguaje que la sociedad usa para referirse a los problemas de la juventud.

Desde la perspectiva de los jóvenes, la construcción de la identidad es una fuente cada vez mayor de tensión entre anhelos de integración y de individuación. Paradójicamente, la modernidad asigna a la juventud la doble tarea de prepararse para la inserción social productiva y definir sus propios proyectos con plena autonomía. El problema mayor es que la identidad comprende simultáneamente el anhelo de inclusión social y la pregunta por el sentido de esa misma inclusión. Además, la juventud se ve tensada por contradicciones que agudizan sus conflictos con el mundo adulto: más educación y menos acceso al empleo, más información y menos acceso a instancias de poder, mayor autonomía moral y menores opciones de autonomía material, entre otras. Los jóvenes todavía no constituyen un sujeto específico de derecho, están estigmatizados como potenciales disruptores dentro del orden social, ostentan una baja participación electoral y la consiguiente desmotivación para involucrarse en el sistema político, y su autonomía económica se posterga a medida que el mercado de trabajo demanda mayores años de formación previa.

El objeto del presente estudio es brindar un diagnóstico pormenorizado, basado en información estadística, que permita dar cuenta de una amplia gama de cambios que viven los jóvenes iberoamericanos en distintos ámbitos. Se busca sobre todo mostrar la evolución de un nutrido conjunto de indicadores, comparando la situación juvenil a comienzos de la década de 1990 del siglo pasado con la que experimentan los jóvenes a principios de la década actual, y se complementa el análisis cuantitativo con observaciones cualitativas.

En el capítulo I se describe la dinámica sociodemográfica de la población juvenil iberoamericana y se observa que el reciente descenso de la fecundidad y el aumento de la expectativa de vida se traduce en un descenso de la proporción de jóvenes en el total poblacional.

El capítulo II trata sobre las familias y los hogares en que viven los jóvenes. En América Latina, nuevos tipos de familia coexisten con las formas tradicionales, lo que ayuda a comprender la falta de concordancia entre los discursos y las nuevas formas y prácticas de las familias. Por otro lado, las mayores dificultades para pasar del ámbito educativo al laboral, así como la demanda de mayor formación impuesta por la creciente competitividad en el empleo, tienden a retrasar la edad en que los jóvenes se autonomizan tanto económica como habitacionalmente respecto de sus padres.

El capítulo III aborda la situación de la pobreza juvenil. Las encuestas de hogares de los 18 países latinoamericanos analizados muestran que la pobreza alcanza al 41 % de los jóvenes en 2002, equivalente a aproximadamente 58 millones (21 millones 200 mil de pobres extremos).

El capítulo IV se ocupa de la situación de salud de los jóvenes, con énfasis en su especificidad según causas prevalentes de mortalidad y en problemas vinculados con la sexualidad juvenil.

El capítulo V examina la situación educativa de los jóvenes. La mayoría de los países iberoamericanos enfrenta un problema grave de deserción escolar antes de y durante la educación secundaria. En América Latina y el Caribe solo la mitad de los estudiantes que se matriculan en la educación primaria terminan dicho ciclo. Esto afecta específicamente a los jóvenes, pues la continuidad en el nivel secundario coincide con el ingreso al segmento etario juvenil.

El capítulo VI examina la situación del empleo juvenil. En los análisis de la inserción laboral de los jóvenes, resalta el alto nivel del desempleo y subempleo juveniles, y la alta precariedad de quienes logran ocuparse, expresada en inestabilidad laboral, bajas remuneraciones y escasa cobertura de la seguridad social.

El capítulo VII trata un tema de creciente interés en los estudios de juventud: el de los consumos culturales y las sensibilidades juveniles. Los consumos culturales ocupan un lugar central en la organización del tiempo libre de los jóvenes. Ver televisión, escuchar música, leer, ir al cine, bailar, hacer deportes, "chatear, "navegar" y operar videojuegos son las prácticas de consumo cultural mencionadas con mayor frecuencia. La centralidad del consumo de medios de los jóvenes está indicando a la vez que su retiro del espacio público, que el hogar ha pasado a representar un espacio de intenso consumo simbólico y creciente convergencia de tecnologías de comunicación. A pesar de algunas diferencias entre los países considerados, la tendencia es que los jóvenes son los que más usan Internet, vale decir quienes más se socializan en vínculos interactivos a distancia.

El capítulo VIII se ocupa de la participación de los jóvenes y de su condición de ciudadanía, que están cambiando, y este tránsito puede entenderse como su paso de protagonistas del cambio político y social a sujetos de derecho y objeto de políticas. Esta transición está pendiente y los jóvenes se encuentran en el umbral que separa ambos modelos: ya no se perciben como los grandes actores del cambio político, pero todavía no se perciben como sujetos plenos de derecho o claros beneficiarios de políticas públicas. Esta deuda se compensa en parte por la percepción de los jóvenes como una generación que genera nuevas sensibilidades y produce nuevas identidades, sobre todo por medio del consumo cultural y la comunicación en general.

El capítulo IX da cuenta de las políticas y la institucionalidad públicas en materia de juventud, tal como los propios gobiernos iberoamericanos definen sus agendas. Las encuestas sobre programas nacionales de juventud identificaron las principales preocupaciones que expresan las autoridades gubernamentales con respecto a los jóvenes iberoamericanos. Tres son los ámbitos a que se atribuyen mayores problemas: el desempleo y la calidad del empelo, la educación y el acceso y riesgos asociados a la salud.

En el capítulo X se propone un conjunto de indicadores para evaluar la evolución de la situación de los jóvenes en los países iberoamericanos y dar seguimiento a los efectos de las políticas públicas orientadas a mejorar su condición y participación en la sociedad. Estos indicadores se basan en el acopio presentado en los capítulos precedentes y reagrupan la información susceptible de seguimiento sobre la base de criterios integradores, que permitan mostrar de manera sistémica la evolución de las vulnerabilidades y oportunidades de la juventud de la región.

 

 

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