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Fecha de actualización:
22/12/2008

 

 

Trabajo. El trabajo decente. México, OIT; UAM. V.1, n.1, jul.-dic. 2005. (Tercera época)

 

Martínez, Daniel. Crecimiento económico con trabajo decente. p. 11-23.

Expone la diferencia conceptual entre trabajo decente y empleo de calidad y destaca la necesidad de una articulación diferente y mayor integración de las políticas públicas en materia laboral para lograr un crecimiento económico con trabajo decente. Propone una estrategia articulada en cuatro niveles: políticas macro, meso y macroeconómicas y la combinación de éstas con las políticas laborales y sociales, con el objetivo final de lograr aumentos sostenidos de las exportaciones, la inversión, la productividad total de factores, la competitividad y el empleo de calidad con mayores salarios e ingresos reales, más protección social y mayor garantía de derechos, es decir, con el objetivo de lograr un crecimiento económico sostenido con trabajo decente.

Un trabajo decente exige como requisito indispensable tener un empleo o una ocupación productiva si es que se utilizan estos dos últimos términos como sinónimos. De allí que todos deseemos acceder a un empleo o una ocupación productiva que nos genere ingresos. Sin embargo todos aspiramos a algo más que eso. Tener un buen trabajo, un trabajo basado en un empleo de calidad que nos permita un ingreso adecuado a nuestras necesidades y a nuestros proyectos personales y familiares, que nos ofrezca protección frente a los riesgos y en la posterior etapa de inactividad por razón de la edad, un trabajo en el que las relaciones entre el empleado y el empleador estén debidamente reguladas por la ley, especialmente en lo atinente a nuestros derechos fundamentales y autorregulados mediante acuerdos negociados en un proceso de diálogo social a diferentes niveles, lo que implica el pleno ejercicio del derecho de libertad sindical, así como la fortaleza de las diferentes instituciones de la administración del trabajo y de las organizaciones de los actores sociales.

¿Qué añade y en que se diferencia el concepto trabajo decente de conceptos más tradicionales como empleo de calidad o un buen trabajo? La novedad del concepto es su carácter multidimensional. Es decir el concepto de trabajo decente añade a la dimensión económica representada en el concepto tradicional de un buen empleo o de un empleo de calidad nuevas dimensiones de carácter normativo, de seguridad y de participación.

La diferencia conceptual entre trabajo decente y trabajo de calidad es que si bien el primero engloba al segundo, no es de poca importancia, ya que ella determina diferencias políticas, o para ser más precisos, una articulación diferente de las políticas públicas en materia laboral y una mayor integración entre estas políticas y la política económica en sus diferentes niveles, tal como se explica en el desarrollo del artículo.

Acceda a la Revista: http://www.oit.org.mx/pdf/revistrab/trabajo01.pdf

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Mertens l; Brown F; Domínguez L. Competitividad, productividad y trabajo decente: desafíos para la industria manufacturera. p. 25- 61

La hipótesis de este estudio es que la evolución de la industria manufacturera mexicana llegó a un punto donde la competitividad laboral no se reduce a un problema cuantitativo, de incrementar la productividad y reducir el costo laboral, aumentando el volumen por trabajador y bajando remuneraciones sino en lograr un eslabón cualitativamente diferente y superior de competencia, de productos y de servicios con mayor valor agregado. Para lograr esto se plantea que el Estado conjuntamente con los actores sociales impulsen una cultura participativa de aprendizaje, creatividad y conocimiento en las organizaciones, transformando las añejas prácticas excluyentes de comunicación, mando y negociación colectiva.
La transición hacia un modelo productivo de productos y servicios de mayor valor agregado no es un proceso uniforme, ni en velocidad o en dirección. Adquiere significados diferentes según el contexto de la rama. Está inmerso en contradicciones, en algunos momentos el mercado envía señales que lo dinamizan y en otros los paraliza o lo hace retroceder. De aquí que la visión macro sea clave para el diseño de una política exitosa en apoyo a esta transición.
Está el problema de encontrar el justo balance en las empresas entre la competencia internacional y la mejora de la productividad y el trabajo decente. Tanto el exceso de exposición al mercado mundial como la falta total a ella tienen efectos negativos en la productividad y trabajo decente. También debe buscarse un balance entre la flexibilidad en el ámbito laboral y la protección de los intereses de los trabajadores, resultado de largos procesos y muchos años de negociación entre las empresas y el sindicato. En la práctica se están innovando esquemas con la finalidad de conservar el empleo y/o la conservación de la posición en el mercado, combinando ampliación y enriquecimiento de tareas con mayores compensaciones.
Por último presenta las conclusiones a que llegan los autores.

Acceda a la Revista: http://www.oit.org.mx/pdf/revistrab/trabajo01.pdf

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Villavicencio, Daniel. El conocimiento tácito y la valorización del trabajo colectivo en los procesos de innovación. Trabajo. p. 99-122.

El artículo analiza como los cambios organizacionales y tecnológicos en los procesos productivos de algunos sectores de la industria requieren de un uso novedoso de los conocimientos tácitos individuales y colectivos. Cambios que han permitido su revalorización tanto en el plano teórico como a nivel más práctico de la gestión de las empresas.

Muestra como el uso de nuevas tecnologías cada vez más complejas, modulares y evolutivas, han transformado la organización técnica y social de los procesos productivos y los principios de competitividad y productividad han evolucionado asociando las nociones de valor agregado, novedad y calidad del producto, recomposición permanente de tareas, flexibilidad organizacional, aprendizaje, creatividad e innovación. Estos procesos utilizan el conocimiento como nueva fuerza productiva, capaz de modificar las condiciones y las características del proceso productivo mismo. El autor se pregunta si ¿se trata de una nueva forma del conocimiento, o de nuevos usos? Más adelante reflexiona sobre como el conocimiento se manifiesta bajo diferentes formas y se encuentra dispuesto de manera desigual en las empresas, por lo que apunta las dos hipótesis siguientes: 1. hay diversos tipos de conocimiento que se interrelacionan y coexisten en las empresas y que son movilizados en los procesos de cambio organizacional y de innovación tecnológica; 2. los actores depositarios del "conocimiento productivo " han cambiado, en la medida en que los procesos de innovación han ido incorporando nuevas dimensiones tecnológicas y organizacionales en su propio devenir.

Analiza la forma en que los cambios en los procesos productivos han permitido una revalorización de los conocimientos tácitos y con ello de algunas dimensiones del trabajo. Presenta algunas nociones y reflexiones teóricas sobre el problema del aprendizaje, la gestión y la creación del conocimiento en las organizaciones productivas. Parte de la premisa de que las organizaciones conforman espacios de aprendizaje y trata de discutir en que medida favorecen o inhiben la creación de nuevo conocimiento en las empresas. Posteriormente retoma los sistemas de aseguramiento de la calidad como ejemplo de reconocimiento y valorización del conocimiento tácito y finalmente presenta algunas conclusiones.

Acceda a la Revista: http://www.oit.org.mx/pdf/revistrab/trabajo01.pdf

 

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