Trabajo. El trabajo decente. México, OIT; UAM.
V.1, n.1, jul.-dic. 2005. (Tercera época) 
Martínez, Daniel. Crecimiento
económico con trabajo decente. p. 11-23.
Expone la diferencia conceptual entre trabajo decente
y empleo de calidad y destaca la necesidad de una articulación
diferente y mayor integración de las políticas públicas
en materia laboral para lograr un crecimiento económico con trabajo
decente. Propone una estrategia articulada en cuatro niveles: políticas
macro, meso y macroeconómicas y la combinación de éstas
con las políticas laborales y sociales, con el objetivo final
de lograr aumentos sostenidos de las exportaciones, la inversión,
la productividad total de factores, la competitividad y el empleo de
calidad con mayores salarios e ingresos reales, más protección
social y mayor garantía de derechos, es decir, con el objetivo
de lograr un crecimiento económico sostenido con trabajo decente.
Un trabajo decente exige como requisito indispensable tener un empleo
o una ocupación productiva si es que se utilizan estos dos últimos
términos como sinónimos. De allí que todos deseemos
acceder a un empleo o una ocupación productiva que nos genere
ingresos. Sin embargo todos aspiramos a algo más que eso. Tener
un buen trabajo, un trabajo basado en un empleo de calidad que nos permita
un ingreso adecuado a nuestras necesidades y a nuestros proyectos personales
y familiares, que nos ofrezca protección frente a los riesgos
y en la posterior etapa de inactividad por razón de la edad,
un trabajo en el que las relaciones entre el empleado y el empleador
estén debidamente reguladas por la ley, especialmente en lo atinente
a nuestros derechos fundamentales y autorregulados mediante acuerdos
negociados en un proceso de diálogo social a diferentes niveles,
lo que implica el pleno ejercicio del derecho de libertad sindical,
así como la fortaleza de las diferentes instituciones de la administración
del trabajo y de las organizaciones de los actores sociales.
¿Qué añade y en que se diferencia el concepto
trabajo decente de conceptos más tradicionales como empleo de
calidad o un buen trabajo? La novedad del concepto es su carácter
multidimensional. Es decir el concepto de trabajo decente añade
a la dimensión económica representada en el concepto tradicional
de un buen empleo o de un empleo de calidad nuevas dimensiones de carácter
normativo, de seguridad y de participación.
La diferencia conceptual entre trabajo decente y trabajo de calidad
es que si bien el primero engloba al segundo, no es de poca importancia,
ya que ella determina diferencias políticas, o para ser más
precisos, una articulación diferente de las políticas
públicas en materia laboral y una mayor integración entre
estas políticas y la política económica en sus
diferentes niveles, tal como se explica en el desarrollo del artículo.
Acceda a la Revista: http://www.oit.org.mx/pdf/revistrab/trabajo01.pdf
--------------------
Mertens l; Brown F; Domínguez
L. Competitividad, productividad y trabajo decente: desafíos
para la industria manufacturera. p. 25- 61
La hipótesis de este estudio es que la evolución
de la industria manufacturera mexicana llegó a un punto donde
la competitividad laboral no se reduce a un problema cuantitativo, de
incrementar la productividad y reducir el costo laboral, aumentando
el volumen por trabajador y bajando remuneraciones sino en lograr un
eslabón cualitativamente diferente y superior de competencia,
de productos y de servicios con mayor valor agregado. Para lograr esto
se plantea que el Estado conjuntamente con los actores sociales impulsen
una cultura participativa de aprendizaje, creatividad y conocimiento
en las organizaciones, transformando las añejas prácticas
excluyentes de comunicación, mando y negociación colectiva.
La transición hacia un modelo productivo de productos y servicios
de mayor valor agregado no es un proceso uniforme, ni en velocidad o
en dirección. Adquiere significados diferentes según el
contexto de la rama. Está inmerso en contradicciones, en algunos
momentos el mercado envía señales que lo dinamizan y en
otros los paraliza o lo hace retroceder. De aquí que la visión
macro sea clave para el diseño de una política exitosa
en apoyo a esta transición.
Está el problema de encontrar el justo balance en las empresas
entre la competencia internacional y la mejora de la productividad y
el trabajo decente. Tanto el exceso de exposición al mercado
mundial como la falta total a ella tienen efectos negativos en la productividad
y trabajo decente. También debe buscarse un balance entre la
flexibilidad en el ámbito laboral y la protección de los
intereses de los trabajadores, resultado de largos procesos y muchos
años de negociación entre las empresas y el sindicato.
En la práctica se están innovando esquemas con la finalidad
de conservar el empleo y/o la conservación de la posición
en el mercado, combinando ampliación y enriquecimiento de tareas
con mayores compensaciones.
Por último presenta las conclusiones a que llegan los autores.
Acceda a la Revista: http://www.oit.org.mx/pdf/revistrab/trabajo01.pdf
--------------------
Villavicencio, Daniel. El conocimiento tácito
y la valorización del trabajo colectivo en los procesos de innovación.
Trabajo. p. 99-122.
El artículo analiza como los cambios organizacionales y tecnológicos
en los procesos productivos de algunos sectores de la industria requieren
de un uso novedoso de los conocimientos tácitos individuales
y colectivos. Cambios que han permitido su revalorización tanto
en el plano teórico como a nivel más práctico de
la gestión de las empresas.
Muestra como el uso de nuevas tecnologías cada vez más
complejas, modulares y evolutivas, han transformado la organización
técnica y social de los procesos productivos y los principios
de competitividad y productividad han evolucionado asociando las nociones
de valor agregado, novedad y calidad del producto, recomposición
permanente de tareas, flexibilidad organizacional, aprendizaje, creatividad
e innovación. Estos procesos utilizan el conocimiento como nueva
fuerza productiva, capaz de modificar las condiciones y las características
del proceso productivo mismo. El autor se pregunta si ¿se trata
de una nueva forma del conocimiento, o de nuevos usos? Más adelante
reflexiona sobre como el conocimiento se manifiesta bajo diferentes
formas y se encuentra dispuesto de manera desigual en las empresas,
por lo que apunta las dos hipótesis siguientes: 1. hay diversos
tipos de conocimiento que se interrelacionan y coexisten en las empresas
y que son movilizados en los procesos de cambio organizacional y de
innovación tecnológica; 2. los actores depositarios del
"conocimiento productivo " han cambiado, en la medida en que
los procesos de innovación han ido incorporando nuevas dimensiones
tecnológicas y organizacionales en su propio devenir.
Analiza la forma en que los cambios en los procesos productivos han
permitido una revalorización de los conocimientos tácitos
y con ello de algunas dimensiones del trabajo. Presenta algunas nociones
y reflexiones teóricas sobre el problema del aprendizaje, la
gestión y la creación del conocimiento en las organizaciones
productivas. Parte de la premisa de que las organizaciones conforman
espacios de aprendizaje y trata de discutir en que medida favorecen
o inhiben la creación de nuevo conocimiento en las empresas.
Posteriormente retoma los sistemas de aseguramiento de la calidad como
ejemplo de reconocimiento y valorización del conocimiento tácito
y finalmente presenta algunas conclusiones.
Acceda a la Revista: http://www.oit.org.mx/pdf/revistrab/trabajo01.pdf